Intercambios generacionales para combatir el edadismo
Como señala la experta en envejecimiento saludable, Vania de la Fuente-Núñez, «el 50% de la población española percibe que hay discriminación por edad hacia las personas de 55 años o más».
Los prejuicios y estereotipos y la discriminación en función de la edad son los principales factores que se esconden tras el edadismo, el cual «surge de cómo nos hemos organizado como sociedad en el plano intergeneracional», destaca la psicogerontóloga y experta en psicología del envejecimiento, Montse Celdrán, quien añade que «tendemos a dividir nuestros momentos vitales en convivencias de grupos de edades muy similares»
Ante esta realidad, en 2023 el programa de Personas Mayores de la Fundación La Caixa impulsó el Glosario sobre edadismo, el cual recoge palabras y expresiones edadistas y cuyo proceso de creación generó una reflexión acerca de este fenómeno.
A partir de esta iniciativa y con el fin de dar un paso más en lo relativo al abordaje del edadismo, dos años después se puso en marcha un proyecto con potencial transformador para la sociedad como son losTalleres de edadismo: cómo detectarlo y prevenirlo, que se ha implementado en la red de centros propios y en convenio del programa de Personas Mayores.
El objetivo de esta iniciativa es concienciar a las personas mayores sobre este fenómeno, así como generar espacios de reflexión y proporcionar herramientas para gestionar estas situaciones.
Intercambiar para visibilizar
Asimismo, con la voluntad de prevenir y reducir el edadismo, en el marco de los talleres se promueve acciones de sensibilización comunitarias e intergeneracionales a través del voluntariado para transformar esa experencia compartida en motor de cambio social.
Son ya más de 60 talleres los que se han llevado a cabo, en los que han participado más de 900 personas, y a raíz de los mismos se han organizado acciones comunitarias intergeneracionales en las que han intervenido unas 400 personas. Una de estas acciones es la que ha tenido lugar recientemente en el Centro Social de Personas Mayores El Llano, en Gijón, un encuentro entre alumnado del Ciclo Formativo Superior de Integración Social del IES Roces y personas mayores que participaron en el taller de edadismo.
En las primeras sesiones se puso sobre la mesa el papel que en ocasiones juegan expresiones o gestos, que pasan desapercibidos, en la conformación del edadismo.
Así, en el marco de la actividad intergeneracional surgieron reflexiones de gran valor crítico y constructivo. «El lenguaje crea realidades», constató Sheila Carreira, una estudiante de 22 años, quien también destacó que «cuando alguien dice que no puede hacer algo por su edad, el imaginario social se alimenta de esa idea».
Frente a una pared con fotografías de personas mayores recreando escenas cotidianas edadistas, como la de un médico en consulta que se dirige a los hijos de una paciente de edad avanzada en lugar de interactuar con ella, María José Alonso, de 66 años, lamenta que «son escenas habituales a las que no damos importancia, pero son edadistas». Ante a esa evidencia, Germán López, de 74 años, califica el empoderamiento de «imprescindible porque te da confianza para llevar a cabo propósitos».
A medida que avanzaron las sesiones fue tomando forma la conclusión principal: para que las cosas cambien hay que darles visibilidad. «Muchas veces somos insensibles a lo que sucede hasta que nos toca a nosotros», señala un participante, mientras que otro advierte a una de las estudiantes: «Parece que os queda lejos, pero deberíais ir poniendo semillas para que el mundo cambie».
En definitiva, en nuestra mano está el cambiar el modo en el que concebimos y gestionamos el envejecimiento. «Lo único que puedo cambiar soy yo mismo y, desde ahí, dar ejemplo. Cambiar uno mismo acaba por cambiar la sociedad», sentencia Germán.
Loli lo tiene claro: «La vida no termina a los 60, yo estoy viviendo una segunda juventud».


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