Since the opening of Camp East Montana in Texas last year, immigration lawyers and rights advocates have expressed concerns about conditions inside the facility.
Ayer estuvo a pie de escalerilla del avión en el Prat como uno de los anfitriones del Papa en Cataluña. No en vano, el aeropuerto pertenece a la diócesis de Sant Feliu de Llobregat que lidera. El dominico Xabier Gómez también es el obispo responsable de pastorear tanto la cárcel Brians 1 como el santuario de Montserrat. «Vivimos esta labor de acogida con humildad, porque nos toca ser uno más en la bienvenida al Santo Padre. Nos corresponde representar este rostro de la Iglesia junto a las autoridades civiles. Acogemos al Obispo de Roma, al sucesor de Pedro. Pero, no nos olvidemos que él también nos acoge», subraya este religioso vasco.
¿Qué es lo que se va a encontrar León XIV en Brians 1 cuando atraviese las puertas de la prisión?
De todos los centros penitenciarios de Barcelona, uno de los más complejos y el que registra más suicidios. Allí se va a encontrar con los hombres y mujeres internos de este centro, fundamentalmente personas que están a la espera de juicio. Va a escuchar el testimonio de dos mujeres y, sobre todo, en ese camino de encuentro con los presos, estará señalando y recordando que el nombre de la Iglesia es misericordia.
¿Por qué dar voz a dos mujeres?
Porque el Santo Padre ya se había encontrado hace poco con presos varones en la cárcel de Bata, en Guinea Ecuatorial. Nos parecía interesante que, en este encuentro con las personas que participan en la eucaristía dominical y en las actividades de la pastoral penitenciaria, pudiera escuchar también la voz de dos mujeres. Además, en este caso, su testimonio hace referencia a su experiencia y a su realidad como madres.
Sobre el papel, el sistema penitenciario español apuesta por la reinserción. Pero, ¿la sociedad arrima el hombro o se sigue negando cualquier oportunidad de redención a quien pasa por la cárcel?
Quiero pensar que se hace un esfuerzo para que todos los agentes implicados estén al servicio de la reinserción. Pero sigue habiendo mucha estigmatización respecto a las personas que han pasado por prisión. Es necesario trabajar con la población en general. Hay un muro real y también una distancia física, mental y afectiva respecto a las personas que están en prisión. Desde luego, las personas creyentes y el Evangelio siempre creen en la posibilidad de la conversión, la rehabilitación y las segundas oportunidades.
¿Se moja lo suficiente la Iglesia en la pastoral penitenciaria?
La Iglesia hace un trabajo precioso y silencioso en todos los centros penitenciarios de España y también en otros lugares donde hay personas privadas de libertad, como los centros de internamiento para migrantes. Desde hace mucho tiempo existe una tradición de presencia pastoral acompañando a las personas presas, anunciando el Evangelio y siendo testimonio del poder de la redención de Cristo en una situación difícil, donde es necesario ser testigos de la esperanza.
¿Qué pediría para reforzar la labor de las capellanías de prisiones?
Sobre todo, espacios más dignos para poder celebrar la eucaristía los domingos. A veces tenemos que montar y desmontar el lugar de celebración con altares portátiles. También sería importante que se atendieran las reclamaciones de todos aquellos que intervienen en los centros penitenciarios para humanizar y ofrecer oportunidades de futuro, desde los propios presos a los trabajadores, pesando por las entidades que acompañamos desde dentro y desde fuera. Todo ello ayudaría a generar el mejor ambiente posible para la reinserción. Hay que escuchar mucho lo que sucede en las prisiones y la Iglesia también tiene que ponerse al servicio de esa escucha.
¿Le preocupa que la propia imagen del Papa en una cárcel deje en un segundo plano la voz de los internos?
El hecho de que el Papa haya querido venir a visitarlos los ha colocado en el mapa y los ha hecho visibles en las agendas y prioridades de la Iglesia y de la sociedad. Es un signo muy potente. Es verdad que será una visita breve, pero intensa, y estoy convencido de que hará mucho bien más allá de Brians.
Antes de marcharse de Barcelona, el Papa bendecirá el sagrario de la capilla del aeropuerto. Ha sido un empeño suyo y la Santa Sede ha accedido…
El gesto del sagrario, que bendecirá para ser colocado en la capilla, nos ayuda a recordar la importancia de la eucaristía y de la oración. También la importancia de generar en estos «no lugares», como son a veces los aeropuertos, espacios y oasis de espiritualidad donde encontrarse con Dios en el silencio y en la plegaria. Es una manera de profundizar en la hospitalidad hacia los viajeros que pasan por un aeropuerto de El Prat y quieran entrar en la capilla católica para rezar o participar en la eucaristía.
Porque una pastoral del aeropuerto no es tan anecdótica como podría parecer en un primer momento…
Tenemos un gran desafío. Aprovecho esta oportunidad para hacer un llamamiento a todas las personas que quieran colaborar en una pastoral del aeropuerto para que se pongan en contacto con nuestra diócesis o con nuestro obispado. Entre todos debemos buscar la manera de que la capilla del aeropuerto sea un espacio no solo de acogida, sino también de evangelización.
¿Qué significa para Cataluña que un Papa pise la abadía de Montserrat y se ponga a los pies de la Moreneta?
El Papa llegará a Montserrat como peregrino. Montserrat es el corazón espiritual de Cataluña y hoy es de todos. Tiene una larguísima tradición de hospitalidad y de servicio a la espiritualidad y a la cultura. Montserrat es camino de la belleza. La montaña y la comunidad monástica que la habita y la custodia son una realidad que nos habla de la trascendencia y de la importancia de hacer sitio a Dios en nuestras vidas y en nuestra historia, reconociendo su paso por la historia de los pueblos.
¿Cómo vive que en estos últimos días haya quien se haya enredado contando el número de palabras que León XIV pueda pronunciar en catalán o en castellano?
A mí también me agrada que el Papa utilice el catalán, como así está siendo. El venerable Antoni Gaudí estuvo preso por hablar en catalán e hizo un voto público de seguir hablándolo en un momento en que la lengua estaba perseguida. Hoy podemos rezar, bendecir y celebrar la eucaristía con los libros litúrgicos en catalán, que es lo que hacemos habitualmente. Todos los libros litúrgicos de esta Iglesia están en catalán y, por tanto, lo lógico es emplear el catalán, que es la lengua habitual de la Iglesia en Cataluña, sin excluir por supuesto el castellano. La Iglesia católica abraza todas las lenguas, pero existe una sensibilidad que aconseja que la Iglesia también sea sensible a la hora de custodiar y utilizar la lengua con la que habitualmente celebra la fe. Al mismo tiempo, también existe la misa internacional, que visibiliza la catolicidad. Desde lo propio nos abrimos a abrazar lo universal.
Ha sido el responsable de la pastoral migratoria de la Conferencia Episcopal. ¿Cómo vive que el Papa vaya a tocar el muelle de la vergüenza en Arguineguín y que se adentre en el centro de internamiento temporal de las Raíces, símbolo de hacinamiento?
Sé que en Canarias hay una Iglesia que ha trabajado y sigue trabajando en la acogida, promoción y cuidado de las personas migradas. La Iglesia de Canarias está haciendo un trabajo precioso. A mí ahora me toca estar aquí, mirando al Mediterráneo, donde probablemente en el encuentro de obispos y jóvenes también surgirá el tema de la migración, además del de la paz. Tanto el Mediterráneo como el Atlántico siguen siendo rutas de muerte en la actualidad y la Iglesia quiere estar siempre al servicio de la vida.
¿Regularización sí o no?
Como ha expresado la Iglesia española, regularización sí. Porque leemos el Evangelio y queremos vivirlo. Jesús en el capítulo 25 de Mateo nos dice que hemos de acoger a las personas migradas: «Fui forastero y me acogisteis». Además, no es solo una cuestión espiritual o evangélica. También los datos y la sociología nos indican que necesitamos personas para paliar el invierno demográfico que vivimos. Las personas migradas, cuando cuentan con derechos reconocidos y se integran en el mercado laboral, contribuyen al bienestar y al progreso de la sociedad. En nuestro caso, además, están contribuyendo también a la revitalización de las comunidades católicas.
As the World Cup begins later this week, match officials and team members have faced enhanced immigration scrutiny when trying to enter the United States. A FIFA referee from Somalia was turned away.
Llenazo en Madrid. Y «sold out» también en Barcelona. Del Santiago Bernabéu al Lluís Companys. Si en la capital española le corearon más de 70.000 personas, este martes cerca de 40.000 peregrinos le jalearon desde que hizo entrada en Papamóvil poco antes de las ocho de la tarde en el que fuera escenario de los Juegos Olímpicos del 92. León XIV tiene tirón también en Cataluña. De hecho, en apenas quince minutos se agotaron las entradas para asistir a la vigilia cuando se pusieron a disposición de los feligreses. El acto tuvo un acento marcadamente catalán a través de un grupo de «castellers» y del canto entonado con Sergio Dalma junto a la Escolanía de Montserrat.
Para arrancar la celebración, tomó la palabra el cardenal arzobispo de Barcelona, Juan José Omella. Con el buen humor al que acostumbra, Omella presentó ante el Papa a la juventud y a la «juventud acumulada». A partir de ahí, y con las olimpiadas como referente, confió en que la nueva torre de Cristo de la basílica de la Sagrada Familia que bendecirá hoy el Pontífice se convierta en un «nuevo pebetero de esta ciudad olímpica que encienda la llamada de una nueva etapa capaz de transformar nuestras almas y nuestra vida para hacer de Barcelona una nueva ciudad de Dios, como la quería Gaudí». El cardenal remató su alocución con una invocación al Espíritu Santo, subrayando y agradeciendo al Papa que «entienda y comprenda nuestra lengua catalana».
Sus palabras fueron el punto de partida para establecer un diálogo del Pontífice con tres jóvenes, en la línea de la vigilia celebrada el sábado por la noche en el madrileño paseo de la Castellana. Ante las interrogantes planteadas, de nuevo, como hiciera por la mañana en la catedral, maridó el castellano y el catalán. Fue cuando se vivió uno de los momentos más emotivos de la noche.
Sobre el escenario del estadio se dio visibilidad a una de las plagas silenciada entre los adolescentes y los jóvenes: el suicidio. «Una noche de viernes perdí la batalla e intenté quitarme la vida», confesó Carmina emocionada. «Estoy aquí porque Dios me dio una segunda oportunidad», añadió justo después, afrontando públicamente los efectos letales que puede provocar una depresión. El paso al frente de esta joven, que hoy es profesora, fue correspondido por los presentes con una ovación y la mirada emocionada de León XIV.
«Ante todo, gracias por compartir hoy tu experiencia de sufrimiento», expresó el Pontífice agustino. «Me conmueve que puedas hablar de ella, que estés aquí entre nosotros y que hayas encontrado la fuerza de acoger esta segunda posibilidad que el Señor te ha dado», añadió sobre las heridas en la salud mental. Lejos de dar un solución ‘‘milagrera’’, reivindicó que «se necesita un sistema sanitario que incluya entre sus prioridades este malestar invisible y generalizado, que afecta también a los jóvenes». Con esta premisa, no dudó en cuestionar «algunos modelos culturales nos quieren siempre vencedores y perfectos y, por eso, el límite, la fragilidad y el dolor deben ser eliminados, confinados al silencio ensordecedor de la soledad o incluso de la vergüenza».
Desde ahí, el Papa elevó una autocrítica eclesial más que significativa: «No debemos espiritualizar el dolor, reconduciéndolo superficialmente a la ‘‘voluntad de Dios’’ o a algún misterioso proyecto suyo, porque esto corre el riesgo de minimizar ese sufrimiento, de silenciarlo, de herir a las personas». Estas palabras ponen de manifiesto una preocupación que ya formuló Francisco y que también han secundado en estos últimos meses los obispos españoles sobre el riesgo de una religiosidad desencarnada y con tintes de falso misticismo. León XIV aclaró que «Dios no quiere el sufrimiento, lo lleva con nosotros y nos invita a confiar en Él de modo perseverante. Recordemos lo que decía el Papa Francisco: con Dios, la vida renace siempre». O dicho de otra manera, León XIV llamó a afrontar de manera estas heridas.
No se quedó atrás el relato sobre la violencia de género que sufrió en primera persona Desireé: «De pequeña mi padre intentó matar a mi madre, y se salvó porque se interpuso un chico que murió. Mi padre ingresó en la cárcel, y mi madre entró en el mundo de las drogas». El centro eclesial de menores de San José de la Montaña se convirtió en su familia y su rebeldía por el aparente silencio de Dios en los momentos más duros de su vida.
A la par, condenó «la violencia contra las mujeres, que a menudo desembocan lamentablemente también en feminicidios». «Esta realidad dramática estamos llamados a abordarla todos, sea personalmente, sea como sociedad», subrayó el Papa. Es más, remarcó que «no podemos atribuir a Dios lo que ha sido confiado a nuestra responsabilidad».
«¿Debemos preguntarnos ‘‘dónde estaba Dios’’ o debemos interrogarnos sobre el hombre y sobre la humanidad, sobre cómo a veces somos prisioneros del mal hasta llegar a ser violentos con los demás, sobre cómo no logramos cultivar el amor y respetar a los demás en su dignidad y libertad?», expuso el Pontífice.
Y se respondió: «Si existe la violencia, si triunfa el egoísmo, si incluso el amor entre familiares se transforma en odio, debemos hacernos algunas preguntas a nosotros mismos, a las dinámicas de nuestra sociedad, a la cultura del individualismo, a la tentación de la violencia, y no a Dios».
Como hiciera al abordar el suicidio, el Papa también llevó a cabo un tirón de orejas a la propia Iglesia: «El mismo Evangelio, si lo leemos como un libro de indicaciones, de mandamientos y de deberes, corre el riesgo de causarnos mucho desánimo y frustración». «Jesús nos invita al perdón», comentó, proponiendo «itinerarios de acompañamiento y reconciliación interior».
A la luz del testimonio de un joven que se ha bautizado recientemente, León XIV criticó «la idolatría del beneficio y del rendimiento», así como «el culto a la propia imagen» que contagia a la sociedad.
NPR has tracked deported Filipino sailors who say they were accused without evidence of possessing child sexual exploitation material. Almost none have been charged or prosecuted.