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Bajo la capa de mugre hay gente maravillosa

Bajo la capa de mugre hay gente maravillosa

La libertad, la valentía, la crítica justa, la confianza en la lucha, la justicia ecuánime... Con todo ese contenido, habla el ministro Oscar López y los oídos sucios solo oyen censura y la mirada podrida solo ve agresión. Y sueltan esa mano de la que se hablaba todo el tiempo para infundir miedo

El clan desestabilizador -esa derecha con ansias desmedidas de Moncloa- tiene un nuevo agravio: el ministro Oscar López ha dicho “hay jueces que prevarican”. “Algunos jueces”, recalcó. Lo dijo “en un acto,” reclaman encendidos los medios del grupo, exhibiendo a Feijóo, que tuerce el gesto descompuesto. Sí, eran los premios de Público en un salón de actos; ellos se sirven de teles, radios y periódicos para replicar. Estuve allí, y soy testigo de cómo la derecha española es capaz de encontrar una microcápsula de líquido irritante en el océano.

Había sido un día de altibajos y entrar en aquel auditorio fue para mí un bálsamo que se iba extendiendo hasta resultar muy reconfortante. Algunas veces ocurre que, miras alrededor, y ves que ese sentimiento es compartido. Puede ocurrir en cualquier parte, es menos excepcional de lo que nos hacen creer, Existe muy buena gente, maravillosa incluso, bajo esa capa de caspa y mugre que sobresale a diario para informarnos… o envenenarnos, podría ser. Es importante no dar ninguna causa por perdida y alentar a quienes se dejan la piel en ámbitos de la convivencia decisivos: la libertad, la justicia, la memoria democrática, los derechos humanos, todas las libertades, la de las mujeres y sin duda de quienes se empeñan en hacer un periodismo honesto y riguroso.

No todos los jóvenes votan ultraderecha, ni mucho menos, los hay, muchos, que buscan raíces, innovan y construyen bajo esos parámetros. Y hay quienes, como Emilio Silva, lleva toda una vida luchando por la Memoria Histórica. Porque es cierto, que, como dice, “tenemos una España en la que muchas cosas han quedado olvidadas en las cunetas”. Trabajar por objetivos tan claros y tan justos,ayuda a mucha gente a salir del miedo.

Una tarde de ideas potentes, en diferentes tonos, para saber cuánto se puede hacer desde distintas esferas. Nieves Concostrina arrasa por donde va. Por su valentía, su espontaneidad, su libertad. Consciente de las presiones que esquivan los jefes que la contratan, no se corta lo más mínimo. Es patente su crítica a la monarquía y su reivindicación de la república, pero es que no obvia ningún tema importante por conflictivo que sea.  “Lo único que nos faltaba es no poder confiar en la justicia y no poder confiar en gran parte de la prensa”, dice, con razón. De los profesionales honestos depende la democracia.

Y Joan Manuel Serrat es la demostración de que se puede ser coherente durante toda una vida. Y bajarse del escenario y seguir luchando por la libertad y la democracia. Pasados los 80, dice aceptar la vejez. Ahora bien ¨“hasta que no me muera trataré de disfrutar la vida todo lo que pueda. Todo, sin limitaciones”, dice. Pero se queja, como muchos de nosotros en esta etapa de la vida de una evidencia en aumento: el maltrato que esta sociedad da a la vejez. “La gente mayor tiene un bagaje de experiencias que hay que preservar para toda la comunidad., Ellos, nosotros, guardan la esencia del amor, del dolor y también de la lucha”. Y no, no es sano, borrar la memoria.

El plato fuerte, indigesto para el clan con hambre Moncloa por cualquier medio, fue premiar al fiscal general del Estado condenado sin pruebas y con testimonios en contrario de varios periodistas, algunos de ElDiario.es. Diría que nadie de los allí presentes cree que Álvaro García Ortiz ha tenido un juicio justo. Él se sintió abrumado por ese masivo aplauso. Las fuerzas oscuras le odian por su resistencia, tanto como le aprecia mucha gente que lo considera una víctima de los tiempos que vivimos.

García Ortiz iba a resaltar las tres palabras que no dejamos de oir: Verdad, justicia y miedo. A veces van unidas en ese cóctel que se vale del miedo, precisamente para atenazar la verdad y desfigurar la justicia. “Hemos sufrido con usted por su condena”, le dicen, y le parece alucinante. Es importante que la sociedad valore la justicia: “Somos funcionarios para servir a la sociedad, no al contrario”. Y sin embargo, ocurre lo que no debería ocurrir. “No se puede trabajar, pelear por los derechos humanos bajo amenaza de que cualquier acción puede ser objeto de represalia de cualquier tipo. No creo que debamos resistir, debemos pelear y seguir adelante”, reiteró.

El periodismo es un cauce esencial: debe ocuparse de buscar la verdad e informar. Y cada vez es más difícil. Hasta por el ruido. Por los insultos. Por esa tergiversación que cala emocionalmente perjudicando más a las propias víctimas que se tragan las mentiras, hasta ni saben cuánto. No son conscientes de cuánto pierden..

Con todo ese contenido y más, con una sensación de comunidad compartida, habla el ministro Óscar López y los oídos sucios solo oyen censura y la mirada podrida solo ve agresión. Y sueltan esa mano de la que se hablaba todo el tiempo con el objetivo de infundir miedo. A los jóvenes que reivindican el conocimiento de la historia propia de este país o a quienes se niegan a ver borrada la memoria. A quienes buscan justicia frente a la impunidad, o luchan por los derechos de las mujeres y por amor a los hijos de todas las mujeres, más allá del miedo. La libertad, la valentía, la crítica justa, la confianza en la lucha. La superación del miedo cuando el objetivo es más fuerte que cuanto atenaza. La justicia ecuánime, su limpieza, su independencia real como sostén imprescindible de la democracia.

¿Y nos vienen con que ha dicho el ministro que algunos jueces prevarican y que es un atentado terrible al Estado de Derecho? Anda y que les frían tres paraguas. De vez en cuando comprobamos que todos esos son el manto de caspa patria que oculta a una parte sustancial de la sociedad. Pero, sin lugar a dudas, hay otros, gente maravillosa, honesta, solidaria que llevan en sí mismos el premio de ser como son.

Imperecedero el texto de Italo Calvino en “Las ciudades invisibles” hay que leerlo y volver a leerlo así pasen los años:

“El infierno de los vivos no es algo que será; hay uno, es aquel que existe ya aquí, el infierno que habitamos todos los días, que formamos estando juntos. Dos maneras hay de no sufrirlo. La primera es fácil para muchos: aceptar el infierno y volverse parte de él hasta el punto de no verlo más. La segunda es peligrosa y exige atención y aprendizaje continuos: buscar y saber reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacerlo durar, y darle espacio”.

Pues eso.

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El Papa, los fariseos y el móvil que llegó volando

El Papa, los fariseos y el móvil que llegó volando

"La discrepancia política no puede implicar humillación” afirmó León XIV, mientras Feijóo preparaba ensañarse con el socialista Zapatero pidiendo la imputación de sus hijas. Una ya muy intoxicada investigación en la que faltaba por irrumpir un móvil incautado, sin garantías claras, hace 5 años

Se diría que estamos en el ojo de un huracán, o de varios que se entrelazan girando cada uno en distinto sentido. La visita a España del Papa León XIV generando ideas se mezcla con unas realidades empeñadas en mostrarnos que están mucho más interconectadas de lo que parece. En esa placidez que quieren darle al viaje del pontífice, surge una noticia que remueve lo que ocurre en España con la justicia, la política y los medios que hacen lo que pueden hacer contra el gobierno. Y más. Hasta con ayuda internacional como ya nos temíamos.

Que un líder religioso, presidente de ese Estado Vaticano que se extiende por el mundo con millones de seguidores, hable en un Parlamento democrático no es tan extraño. Reyes, no electos y vitalicios, lo hacen también y ante grandes foros internacionales. Carlos III de Inglaterra acaba de intervenir en el Capitolio estadounidense. Por lo demás oír algunas de las valiosas ideas progresistas que ya ha dejado León XIV no tiene punto de comparación con la sarta de estupideces e improperios continuados que llenan cada sesión del Congreso español. Se da por descontado que un sacerdote católico está contra la eutanasia y el aborto. Si lo comparamos con la extrema-derecha-extrema española, el Papa Prevost es mucho más progresista, al margen de esas cuestiones profundamente arraigadas en la Iglesia.

Muchas objeciones pueden hacerse -y se hacen sin problemas- a las lagunas de un mensaje mayoritariamente positivo. Ningunear a las víctimas de la pederastia de sacerdotes católicos o seguir sin defender los derechos específicos de la mujer, sobre todo. Pero el posibilismo existe a todos los niveles cuando recibe -bajo cierta presión- a una dirigente del PP que no cumple precisamente los preceptos del catolicismo por muy beata que se muestre, o cuando, del otro lado, los señores y señoras diputados aplauden puestos en pie durante más de 7 minutos el discurso de un Papa en el Congreso.

La prensa conservadora manipula el mensaje para destacar solo el rechazo a la eutanasia y al aborto relegando la exigencia del derecho a la vida y la dignidad de todos los seres humanos, de los emigrantes de forma destacada por estar puestos hoy en la picota. Ese es el mensaje troncal en el discurso del Pontífice. Y esa prensa se ríe de “la extrema izquierda” -a saber que entienden por eso- que le aplaude cuando fue la ultraderecha racista, la que impone prioridades humanas anticonstitucionales, la que verdaderamente se desbordó en elogios. El pobre Feijóo el primero que hasta le entrega un país entero, España, que no es suyo, en las páginas de La Razón.

Prevost se posicionó de lleno en el Congreso frente a las agresiones de la derecha -no le llamen polarización que eso es cosa de dos-. “La discrepancia política no puede implicar humillación” afirmó. Y aún no había terminado Feijóo de escribir sus hipócritas soflamas laudatorias cuando su PP lanzó la petición de imputar a las hijas de Zapatero en la que ya parecía muy intoxicada investigación sobre el expresidente del gobierno. Eso es ensañamiento, más aún que humillación.

Aquí viene un inciso importante sobre este tema. Está confirmado que el móvil que ha generado el proceso contra Zapatero fue entregado “espontáneamente” a la UDEF española por el Departamento de Seguridad Nacional estadounidense o DHS, sin que lo hubiera solicitado. Como “colaboración entre cuerpos policiales internacionales”. Y eso fue este 18 de marzo, tras más de cinco años de tenerlo no sé sabe en qué condiciones ni lo que hicieron con él, no se sabe nada de la obligada cadena de custodia, ni de su trazabilidad.  Pertenecía a Rodolfo Reyes, el empresario venezolano que fue socio de Plus Ultra. Le requisaron el móvil y lo clonaron tras impedirle entrar en Estados Unidos sin mediar orden de detención. Asombra que el juez iniciara un procedimiento de este calibre sin conocer estos extremos.

Dado que Trump está lanzando falsas acusaciones de fraude contra sus enemigos políticos en su propio país, en California, como ha confirmado el diario británico de The Guardian, la acusación contra Zapatero (extensible en daño a Sánchez) queda tan tocada que el juez Calama anda tomando medidas para que no le anulen el proceso. La prensa de siempre lo cuenta sin explicar los porqués y algunas opiniones ven un grave futuro para Zapatero. Le han dado la vuelta, como a un calcetín usado. “El juez Calama pide a EEUU autorización para usar como prueba en un juicio los mensajes que comprometen a Zapatero”, dice El Mundo y muy parecido ABC, La Razón y El País. Por cierto, el embajador de Estados Unidos, como ya comentamos en otra columna anterior, recibió a Feijóo el día 19 de marzo, visitó en la sede de la Puerta del Sol a Ayuso el día 21 y a Abascal el 22 en la Embajada de nuevo.

Todo esto que venía teñido de ciertas sospechas, al menos, no ha impedido exponer en la plaza pública hasta las joyas que guardaba en la caja fuerte la familia, ni que el PP de Feijóo se haya lanzado a pedir la imputación de las hijas. Igual de lejos quedan ya, en horas, las palabras de conciliación del Papa con las invectivas e injerencias en torno a esos procesos escandalosos que jalonan el preocupante momento que vive España. Porque así sigue y seguirá toda la tropa de esa derecha. Y esto no hay emoción papal que lo arregle. No es el camino. Ni se dan las circunstancias.

Una vez más se demuestra la infinita y grosera hipocresía de esos farsantes, los Fariseos, que echó a patadas del templo el inspirador del cristianismo, según los escritos. Su falsa piedad es un uso más en la estrategia de algo que mucha gente sí se toma en serio.

El tremendo atractivo del espectáculo papal se notaba en los lugares de concentración y también en las calles de Madrid, llenas de aparcamientos libres y de tiendas vacías, de móviles a modo de transistor para seguir las palabras del Papa en el Congreso. No es real. Por más que se empeñen en luchar contra los datos. “Según el barómetro del CIS de marzo de 2026, apenas el 16,2% de los españoles se declara católico practicante. Hay otro 36,6% que se declara católico, pero no practicante. El 44,8% restante son ateos, agnósticos, indiferentes y creyentes de otra religión”, explica Fernando Varela en Infolibre, donde se analiza también todos esos matices que convierten en espectáculo y negocio eventos con este impacto.  Era Madrid, el ombligo de España y a poco que nos descuidemos nos lo colocan del mundo. El resto del viaje va mermando algo en cobertura. Aunque, en Barcelona, y ante personas que planteaban problemas de dolor, depresión, daño, dificultad de perdón, el Papa se ha pronunciado sobre un asunto tan importante como la violencia contra la mujer diciendo que es un problema que ha de resolver la sociedad en su conjunto.

La televisión mostraba en esos primeros encuentros de León XIV con la sociedad unas sonrisas iluminadas, contagio de emociones colectivas que no parecen ir al fondo de los cambios que el propio pontífice propone. Pero sí ha habido algo especialmente llamativo: las ganas de un mensaje inteligente y positivo para seguir avanzando. Aunque no sea realizable. Ganas, sin relación a poner los medios para lograrlo. Ojalá lo fueran. Y ojalá León XIV, enterado de ese móvil que llegó volando, tan sucio, renueve lo que hizo su antecesor y expulse a las cunetas a todos los farsantes con cuanto tenga a mano.

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