El PSOE asume que el malestar interno aflorará en el Comité Federal del 27 de junio y blinda ya su relato para contrarrestarlo
En el PSOE ya pocos descartan que el Comité Federal del próximo 27 de junio se convierta en la primera gran válvula de escape del malestar que atraviesa al partido. A medida que se acerca la cita, gana fuerza la convicción de que algunos dirigentes aprovecharán el máximo órgano entre congresos para verbalizar, aunque sea de forma medida, inquietudes y críticas que hasta ahora, y salvo alguna excepción, solo se han expresado en privado. En Ferraz dan por hecho que será un encuentro "revuelto" y, por ello, ya se preparan para intentar contener ese descontento. La estrategia pasa por contraponer a la crisis que golpea a la dirección una imagen de fortaleza institucional poniendo en primer línea a dirigentes como Salvador Illa y subrayando que el PSOE de hoy no es el mismo que el de hace un año. El objetivo es exhibir respaldo orgánico frente a quienes cuestionan el rumbo del partido. "Tenemos la otra cara de la moneda", resumen desde la Ejecutiva Federal.
El malestar y la "incomodidad" que recorren el PSOE hace tiempo son un secreto a voces. En Ferraz son plenamente conscientes de ello. El Comité Federal del 27 de junio se convocó inicialmente para encauzar la respuesta interna al batacazo electoral en Andalucía, pero la imputación del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero y las revelaciones del caso Leire han alterado el escenario. La preocupación ya no está tanto en gestionar las consecuencias de unos malos resultados electorales como en evitar que la contestación interna por los presuntos casos de corrupción sea incontrolable. "Seguro que habrá críticas, pero para eso está el Comité Federal", minimizan fuentes de la dirección socialista.
En la cúpula socialista también dan por hecho que el encuentro será "revuelto". Al Comité Federal acudirán los principales dirigentes del partido, desde los miembros de la Ejecutiva hasta los líderes territoriales y presidentes autonómicos, entre ellos Salvador Illa, Emiliano García-Page, María Chivite o Adrián Barbón.
Pocos dudan de que García-Page aprovechará la cita para volver a marcar distancias con Ferraz. El presidente castellano-manchego lleva semanas reclamando públicamente un adelanto electoral y es uno de los dirigentes que con más claridad ha expresado su preocupación por el desgaste que provocan los casos de corrupción. Pero las miradas no estarán puestas únicamente en él. En distintas federaciones tampoco descartan que otros dirigentes puedan intervenir para verbalizar un malestar que hasta ahora se ha expresado sobre todo en privado.
No necesariamente a través de una crítica frontal a Pedro Sánchez o a la dirección del partido, sino mediante mensajes que pongan el foco en la necesidad de actuar con contundencia ante cualquier sospecha de corrupción y en el impacto electoral que la crisis puede tener sobre los territorios. Algunas fuentes apuntan, por ejemplo, a dirigentes que afrontan las elecciones autonómicas y municipales de 2027 y que no siempre han mantenido una alineación plena con Ferraz, como el nuevo secretario general del PSOE de Extremadura, Álvaro Sánchez Cotrina, o el propio Adrián Barbón.
Más que cuestionar abiertamente el liderazgo de Sánchez, algunas intervenciones podrían girar en torno a la necesidad de volver a fortalecer el partido desde los territorios y evitar que la crisis que golpea a Ferraz termine condicionando las expectativas electorales de quienes se juegan su futuro político en las autonómicas y municipales de 2027. "Todos lo pintarán de tal forma que no parezca que estén quitando respaldo a Sánchez, pero que en un tiempo puedan decir 'Yo ya lo dije', es decir, sin mojarse demasiado", dibujan desde una federación del PSOE.
Además, sobre el Comité Federal planea otro asunto que difícilmente pasará desapercibido: la irrupción de ReActivaPSOE, la plataforma crítica que reclama una regeneración interna del partido. Sus impulsores aseguran que, en apenas unos días, han pasado de reunir a cerca de un centenar de militantes, exdirigentes y cargos territoriales en un acto en Madrid a sumar alrededor de un millar de apoyos.
En este sentido, algunas voces creen que podría aparecer de forma indirecta en determinadas intervenciones como reflejo del malestar que existe en parte de la militancia, algo que tampoco descartan desde el propio movimiento. "Hay mucha gente disgustada, esto va a ir a más y no me sorprendería que hubiera alguna alusión a lo que estamos planteando", sostiene uno de sus portavoces.
"La otra cara de la moneda"
Desde la dirección del PSOE restan importancia a las críticas que puedan aflorar en el Comité Federal y sostienen que, precisamente, ese es el foro en el que deben producirse este tipo de debates. En Ferraz aseguran que llegarán a la cita con la intención de poner el foco en cómo ha cambiado el partido en el último año y reivindicar las medidas adoptadas para reforzar los controles internos tras los distintos escándalos de corrupción.
La cúpula socialista presentará un informe con los cambios organizativos y los mecanismos de supervisión implantados durante los últimos meses, especialmente después de la remodelación desencadenada por la caída de Santos Cerdán, que abandonó la Secretaría de Organización antes de ingresar en prisión provisional por el caso Koldo. El mensaje que la dirección quiere trasladar es que el PSOE de hoy no es el mismo que el de hace un año y que el partido ha reaccionado ante la crisis con reformas y depuración de responsabilidades.
El objetivo pasa por proyectar una imagen de normalización y fortaleza orgánica. Frente a quienes empiezan a deslizar la necesidad de una nueva etapa, Ferraz apuesta por cerrar filas con el presidente y contraponer al malestar la voz de dirigentes plenamente alineados con la dirección.
En ese papel destaca especialmente el president de la Generalitat, Salvador Illa, al que en la Ejecutiva identifican como "la otra cara de la moneda": la de un PSOE que, pese a la crisis que atraviesa Ferraz, sigue exhibiendo poder territorial e institucional. Tampoco se descarta que intervengan otras voces de peso, como la del ministro de Transportes, Óscar Puente, uno de los dirigentes más activos en la defensa política de Sánchez en los momentos de mayor presión.












