La Región se blinda ante la contaminación con un plan pionero de alerta temprana
La contaminación por ozono y por dióxido de nitrógeno en las grandes ciudades es una situación recurrente, que se agrava cuando se producen fenómenos atmosféricos adversos como, por ejemplo, la intrusión de polvo sahariano, los incendios o la ausencia prolongada de precipitaciones. La polución del tráfico y las altas temperaturas también son factores determinantes que influyen en una mala calidad del aire. Solo en la capital, el año pasado se registraron 191 días con una calidad del aire regular, desfavorable o muy desfavorable, según un estudio de MurciaLab. Ecologistas en Acción rebaja esa cifra a los 75 días y asegura que 10 de las 12 estaciones medidoras recogieron altos niveles de ozono, según las recomendaciones que hace la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Para combatir esta realidad, el Gobierno regional ha dado un paso al frente y ha puesto en marcha un sistema integral de protección para anticiparse a estos episodios de contaminación atmosférica. Se trata de un plan que contempla un total de 48 medidas, en 13 ámbitos de actuación, que tienen por objetivo minimizar los efectos adversos de la mala calidad del aire. Un protocolo que pretende aunar criterios entre las diferentes administraciones: local, regional y estatal aunque serán, en última instancia, los ayuntamientos los encargados de activar las medidas y velar por su cumplimiento.
Así lo ha trasladado el consejero de Medio Ambiente, Juan María Vázquez, quien ha explicado que esta nueva hoja de ruta "es un ejercicio que estamos haciendo de carácter voluntario y, sobre todo, preparándonos para los nuevos límites que marca la Unión Europea de calidad del aire a partir del año 2030". En cualquier caso, Vázquez ha negado que en la Región de Murcia se hayan sobrepasado los límites establecidos legalmente para la calidad del aire. Además, el consejero regional ha afirmado que este nuevo plan es "una herramienta específica para anticiparnos y gestionar episodios de contaminación atmosférica", de manera que las administraciones puedan activar protocolos con una antelación de 24-48 horas, en función de diferentes niveles de alerta.
En lo que respecta a las medidas concretas, muchas tienen que ver con el tráfico y el transporte. Es decir, si se detectan altos niveles de partículas contaminantes -las conocidas PM10, polvo, ceniza, hollín, polen o metal-, los ayuntamientos podrán decretar restricciones de movilidad, que afectarían a determinadas vías, aparcamientos o, incluso, zonas de carga y descarga en las grandes ciudades. En cuanto a las carreteras, como su competencia es estatal, será el ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible el encargado de informar, a través de los paneles que tiene instalados la Dirección General de Tráfico (DGT), de situaciones sobrevenidas de alta contaminación.
Unos protocolos que también afectarían al tráfico marítimo, que regula la Autoridad Portuaria y que podría decretar la reducción de las operaciones de carga de graneles. Las quemas agrícolas y forestales también podrían verse suspendidas temporalmente, una decisión cuya competencia es municipal y regional ya que dependería, según este protocolo, de los ayuntamientos y de la consejería de Agricultura. En el caso de tener que tomar medidas que afecten al ámbito educativo, será la consejería de Educación la encargada de dictarlas. Juan María Vázquez ha asegurado que "se trata de una hoja de ruta que permitirá que todas las administraciones implicadas actúen bajo un mismo esquema, con criterios homogéneos y una única referencia técnica, para afrontar cualquier episodio de contaminación atmosférica".
Protocolos de alerta
El consejero de Medio Ambiente ha explicado que existen dos niveles de activación: uno de carácter informativo, mediante el cual se reforzará la vigilancia, la información pública y las medidas preventivas. Y un segundo nivel de alerta, cuando se prevean episodios más intensos de mala calidad del aire, cuando exista una previsión fundada de que puedan alcanzarse concentraciones que requieran una respuesta inmediata por parte de las administraciones competentes.
El sistema se apoyará en la Red Regional de Vigilancia y Control de la Calidad del Aire, integrada actualmente por once estaciones fijas y una unidad móvil distribuidas por toda la Región -la última instalada en el valle de Ricote-, que permiten conocer en tiempo real la evolución de los principales contaminantes atmosféricos y disponer de información técnica para anticipar posibles episodios de contaminación.


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