León XIV llega a Roma en un Falcon ofrecido por Felipe VI tras la avería del avión en el final de su viaje a España
El Papa León XIV ya está rumbo a Roma. El pontífice ha despegado en un Falcon ofrecido por Felipe VI tras tener que bajarse del primer avión, de Iberia, por una avería a última hora. El rey, que había regresado a la terminal tras despedir al pontífice al pie de pista, ha vuelto al avión, tras lo que ambos han bajado y han regresado juntos a la terminal conversando y con gesto relajado. Fuentes de Iberia han confirmado a 20minutos que hay un problema técnico de mantenimiento en el avión. "El avión en el que León XIV y la delegación vaticana iban a desplazarse a Roma ha sufrido un problema técnico que no puede ser reparado inmediatamente. El pasaje va a ser desembarcado y se envía un nuevo avión desde Madrid para realizar el viaje en el día de hoy", han indicado desde la aerolínea. No obstante, el Santo Padre regresará a Roma en un Falcon del Ejército del Aire que le ha ofrecido el rey y en el que tenía previsto regresar a Madrid.
León XIV ha finalizado este viernes su primer viaje a España como Papa, que inició el sábado de la semana pasada en Madrid. Felipe VI ha sido el encargado de despedir al pontífice en el aeropuerto Tenerife Norte, donde se encontraba el avión de Iberia que lo trasladará de regreso a Roma. También han estado presentes el presidente de Canarias, Fernando Clavijo, los ministros de Migraciones, Elma Saiz, y de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, y el presidente de la Conferencia Episcopal, Luis Argüello.
En su último día en España, el Santo Padre se ha centrado en la migración desde uno de los principales puntos receptores en Europa de personas que se embarcan en una peligrosa ruta marítima desde África. Primero, acudió al centro de inmigrantes Las Raíces de Tenerife, donde hay cerca de 700 personas, para hablar con ellos y escuchar sus testimonios. Luego, se reunió en La Laguna con asociaciones y personas que se dedican a la acogida. Como broche final, recorrió en papamóvil las calles de Santa Cruz de Tenerife hacia el puerto de la ciudad, donde ha oficiado una misa multitudinaria con unas 35.000 personas, desde donde fue trasladado al aeropuerto de Los Rodeos para su regreso al Vaticano.
Durante su visita a Las Raíces, León XIV ha defendido que la migración puede ser "una ocasión de encuentro y enriquecimiento mutuo entre los pueblos". "El amor de Dios no conoce fronteras, no hace distinciones, se da a todos y nos congrega en la unidad", ha dicho en un discurso pronunciado en francés para que le pudieran entender los migrantes del centro, que proceden sobre todo de Senegal. "Todos, de algún modo, somos migrantes, todos somos peregrinos en camino a la patria celestial", ha añadido.
Después, en la plaza del Cristo de La Laguna, el Papa ha pedido a las comunidades receptoras una acogida que respete la historia de quienes llegan, pero también ha exhortado a los migrantes a abrirse con confianza, aprender la lengua, conocer las costumbres, respetar las leyes y contribuir a la vida colectiva. "Existe un naufragio silencioso después de la llegada: quedar solo en una ciudad, sin lengua, sin vínculos, sin trabajo, sin confianza y expuesto a quienes se aprovechan de la vulnerabilidad", ha sostenido ante más de 2.000 personas.
Asimismo, ha lanzado una dura condena contra los traficantes de personas y quienes organizan rutas migratorias: "A quienes se aprovechan de la desesperación; a quienes organizan rutas de muerte, trafican con personas, retienen documentos, explotan trabajadores, amenazan mujeres, engañan familias y convierten el sufrimiento ajeno en negocio". "Por cada vida perdida, cada familia engañada, cada cuerpo sometido, cada mujer amenazada, cada trabajador explotado habrán de comparecer ante la justicia divina", ha afirmado antes de exhortarles directamente: "¡Deténganse. Conviértanse!".
Por último, León XIV ha recorrido en papamóvil las calles de Santa Cruz de Tenerife hacia el puerto de la ciudad, donde ha oficiado una misa multitudinaria con unas 35.000 personas. El pontífice ha dedicado su homilía a pedir que Tenerife no se reduzca solo al turismo y al comercio, en una alusión a la "vocación turística de Tenerife". El pontífice ha recordado una observación del Papa Francisco sobre el desequilibrio, que mueve a muchas personas a hacer las cosas "a toda velocidad para sentirse ocupadas", en una prisa constante que las lleva a "atropellar todo lo que tienen alrededor" y que impacta en el ambiente.
El Papa se marcha de Canarias "conmovido" por el "gran afecto" y el "gran corazón católico de España", según ha comentado en el cierre de su homilía en el puerto de Santa Cruz de Tenerife. Así, ha instado a "alzar la mirada" y ha agradecido a la sociedad canaria como ha dado una "primera acogida" a la población migrante tras un viaje "expuesto a peligros y violencias inenarrables".

