Reading view

Lolita Flores: “Tengo 68 años. Esta es mi cara y estas son mis arrugas, y la arruga es vida”

Lolita Flores: “Tengo 68 años. Esta es mi cara y estas son mis arrugas, y la arruga es vida”

La actriz, que protagoniza 'Mallorca Confidencial', abre las puertas de su casa para hablar de su regreso al cine, de prejuicios o el problema de la vivienda

Filmin adquiere el negocio de distribución de Elastica, responsable de películas como ‘La sustancia’ o ‘Backrooms’

Vídeo de la entrevista completa

El Goya que ganó en 2003 por Rencor vigila desde una estantería de la casa de Lolita Flores. De alguna forma hay un hilo que une aquel personaje con el que la trae de nuevo al cine 23 años después. Entre medias unos cuantos papeles, pero ninguno que nos hubiera devuelto a esa actriz pasional, de puro instinto y fuerza torrencial. Hasta ahora. El encargado ha sido David Ilundain, que vio en ella todo lo que necesitaba para dar vida a Chusa, la matriarca de Son Canal, un poblado que es el epicentro del narcotráfico de la isla donde ella maneja el negocio en Mallorca Confidencial.

Pero su Chusa es mucho más. Es una mujer que se deja la piel por los suyos, que intenta, a su manera, dar una vida mejor a su familia y amigos, y que hasta se enfrenta a la especulación inmobiliaria que quiere echar al poblado gitano de unos terrenos que empiezan a valer mucho dinero en una época donde el ladrillo empezaba a ser un bien demasiado preciado.

Lolita habla sin tapujos. Deja claro que no ha hecho más cine porque no le han ofrecido nada que le gustara, y toca madera porque este papel le traiga las mismas alegrías que el de la película que hizo junto a Miguel Albadalejo. Abre las puertas de su casa a elDiario.es para hablar del filme, que ya se puede ver en salas de cine, pero también de su carrera, de prejuicios, vivienda o su familia.

Mallorca Confidencial está basada en un personaje real, una matriarca de la droga…

Es un personaje que puede estar en cualquier poblado de cualquier parte del mundo, no solamente de España. Sí, hay mujeres que por situaciones en la vida, que se quedan viudas o que no tienen otros recursos, tienen que sacar su familia adelante y bueno, tienen que hacer ese oficio que es vender muerte, como yo digo siempre. Pero que sea realmente la vida de alguien en particular… no lo creo. Puede que el guion se haya basado en hechos reales, pero no es precisamente la vida de esa persona.

Es un personaje que es muchas más cosas que una traficante. Es un retrato más poliédrico.

Sí. Lógicamente, la quieren echar de su tierra, de su poblado. Eso ya lo hicieron los americanos con los indios hace muchos años. Aquí quieren coger terreno para edificar o para hacer centros comerciales. Igual que nos quitan teatros para hacer oficinas o para hacer otro tipo de cosas. La gente especula un poco con el terreno y en ese caso quieren quitar ese poblado, quieren que los gitanos se vayan de sus casas para poder edificar y lucrarse de alguna manera. Entonces ella lucha por su familia, lucha por su gente y lucha por ella misma también.

Ese tema de la vivienda trae la película al presente, a ese problema de la especulación. Como si dijera que de aquellos polvos estos lodos. 

Claro. Date cuenta de que todo es una rueda. Empezó en aquella época, pero ahora los fondos buitres existen y hay mucha gente que no puede pagar un alquiler, que no puede pagarse un piso. Y es todo por eso, porque han subido muchísimos alquileres y porque se especula muchísimo. La gente tiene derecho a una vivienda digna.

¿Qué pensó cuando leyó el guion?, ¿le dio miedo que se perpetuaran estereotipos hacia los gitanos?

Yo creo que eso es la mente de cada persona. Los gitanos ya hoy en día estudian, saben idiomas, saben de leyes, son políticos, son arquitectos. Mi raza ya no está excluida, está incluida en la sociedad. En la viña del Señor, hay de todo, pero no solamente son los gitanos los que venden droga. Hay mucha gente que no es gitana, que se dedica a vender drogas, a vender muerte.

La película comienza con un personaje contando ‘chistes de gitanos’ que muestran esos prejuicios, ¿han cambiado?

Eso tendrías que preguntárselo a la gente. Yo creo que todo se basa en la educación. Lo he dicho siempre. Depende de que tú críes a tus hijos con la mente abierta, con la libertad de ver gitanos, árabes, chinos, rusos y de cualquier etnia o cualquier raza, y que los trates como a un igual porque son iguales que tú. Con un color diferente a lo mejor, pero son seres humanos igual que tú y que yo. Depende mucho de la educación.

Habla mallorquín en la película, ¿ha sido el mayor reto?

Para mí no ha habido ningún reto, es decir, para mí simplemente ha sido hacer un papel dignamente, con todo el respeto del mundo, porque soy de raza gitana. Yo soy una gitana privilegiada, me he criado en otro ambiente, me han dado una educación y no he tenido que dedicarme a otra cosa nada más que cantar y bailar. Y ahora soy actriz. Pero mis padres no venían ninguno de la pata del Cid. Es decir, han tenido que luchar mucho para darnos a sus hijos una educación. Yo soy una gitana que he tenido en el colegio algún racismo que otro cuando era más pequeña, pero hoy en día yo creo que ya está la cosa muy, muy tranquila.

Me parece curioso lo que ha mencionado, que incluso siendo privilegiada, incluso siendo hija de quien era, de pequeña sí que ha sufrido racismo.

Claro, era otra época también en el colegio. De hecho, hace poco se vio en la televisión que había padres que no querían llevar a sus niños al colegio porque no sé si eran marroquíes los que estaban o eran gitanos. Es decir, que todavía existe, desgraciadamente. Sigue habiendo esa rueda. Y te vuelvo a decir, creo que es educación, ignorancia. La falta de la ignorancia te puede llegar a muchas cosas, al miedo, a la incertidumbre, al no conocer a la persona que tienes al lado, simplemente porque tengo un apellido diferente al tuyo o porque tenga un color distinto o incluso una religión diferente.

No se ha prodigado mucho en el cine, ¿ha habido muchos noes o no ha habido tanta oferta como se pudiera pensar?

El problema es que no me han llamado. No ha habido ofertas, porque si hubiera habido muchas ofertas hubiera hecho mucho cine. Lógicamente, ha habido alguna, pero no me ha cuadrado o por fechas o porque el guion no lo veía para mí. Pero realmente no he tenido tantas ofertas de cine. 

No fue su primer papel estrictamente, pero sí que de alguna forma entra con ese personaje de Rencor que es arrollador.

Sí, es un poco arrollador como esta Chusa. Las dos empiezan con 'Ch'. Chelo Zamora, que era la de Rencor y esta que es Chusa, en Mallorca Confidencial. A ver si me trae suerte.

Mis padres no venían ninguno de la pata del Cid. Es decir, han tenido que luchar mucho para darnos a sus hijos una educación

Lolita Flores Actriz y cantante

Ese papel le dio un Goya. ¿Cómo recuerda ese momento que además fue en una gala histórica?

Sí, la del ‘No a la guerra’, cuando estábamos todavía con el PP de Aznar y fue el 'No a la guerra'. Lo recuerdo con mucha emoción. Me lo dio Javier Bardem y fue algo maravilloso. Está ahí, mi Goya —señala con la mirada la estantería donde se encuentra— y bueno, no me importaría tener otro.

Este año la hemos visto también de alguna forma en el documental de Flores para Antonio. Cuando entrevistamos a Alba Flores le preguntamos si el arte está en los genes, porque toda la familia ha acabado dedicándose a ello.

Bueno, venimos de una familia de arte. Mi padre, mi madre, mi tía… todos somos artistas. Yo creo que el arte viene en los genes, lo que pasa que luego también tienes que estudiar y tienes que perfeccionarlo. No vale con decir, “venga, ya está, ya sé cantar y bailar o sé hacer cine o teatro”. Tienes que estudiar y hacerlo bien. Entonces no todo el mundo que viene de una familia con arte en las venas son artistas.

¿Cómo ha vivido la llegada del documental? Siento que es pudorosa, que no le gusta en exceso hablar de su vida privada.

Bueno, eso lo ha hecho Alba. Yo creo que la familia Flores no somos tan herméticos. Al contrario, yo creo que desde mi madre, que ha expuesto a sus hijos, su familia, sus hermanos… Hemos sido gente muy mediática y gente muy popular. Lo que ha hecho Alba no es extraño. Una cosa es tu vida personal, privada, tus amores, tu vida, que eso sería un reality y yo realities no he hecho ni creo que los vaya a hacer. Pero hacer un documental como el que ha hecho ella… Creo que era necesario, sobre todo para mi sobrina, y si es necesario para mi sobrina, vamos todos de cabeza.

¿No han sentido que era reabrir la herida de alguna forma?

Era un documental de sanación y para ella ha servido para eso.

¿Pesa mucho el apellido Flores?

Yo creo que le pesará más a la gente. A mí no me pesa nada en absoluto. Yo estoy muy orgullosa de llamarme González Flores, aunque artísticamente soy Flores porque es más corto y porque los Flores somos los Flores, aunque el González también lo tenemos muy arraigado en nuestras venas y orgullosísima de mi padre.

En cine no ha tenido tantos papeles, pero en teatro sí, ¿siente que allí le han ofrecido papeles más diversos?

No he parado de hacer teatro. Empecé con Ana en el Trópico en 2005 y estamos en 2026. Llevo 21 años. De ahí pasé a La Plaza del Diamante. Hice un Don Juan Tenorio en Alcalá de Henares en verso, hice Asamblea de mujeres, Fedra, Poncia, Prefiero que seamos amigos, Llévame hasta el cielo… En fin, he hecho ya unas cuantas, sí. Y además temporadas largas.

¿Y qué le ha ofrecido el teatro, aparte de una continuidad como actriz?

El directo. Ahí sí que no hay planos. Ahí si te equivocas, amigo mío, te has equivocado y tienes que tirar para delante. Eso es esencial. Yo creo que para cualquier actor eso significa medirse con uno mismo, pisar una tabla y tener a la gente enfrente en directo. 

Decía hace poco Aitana Sánchez Gijón dice ahora que se habla tanto de inteligencia artificial el cine a lo mejor aguanta, pero el teatro aguanta seguro.

Yo espero que el cine también aguante. La inteligencia artificial está bien para preguntarle cosas, pero yo creo que el ser humano encima de unas tablas, haciendo teatro, haciendo cine, haciendo televisión… La energía que te da un ser humano no te lo va a dar nunca una inteligencia artificial, por muy bien hecha que esté. Así que yo espero que no nos cambien por inteligencia artificial. La inteligencia está muy bien para aprender, pero nunca para sustituir.

Me imagino que el teatro también es físicamente muy exigente. 

Sí, es cansado, pero igual que el cine. El cine, aunque haces diferentes cosas todos los días porque las escenas cambian, te tienes que levantar también muchas veces a las tres de la mañana y estar a lo mejor hasta las seis de la tarde. Es decir, que es cansado. Pero si es tu profesión y es lo que te gusta, pues lo haces con muchas ganas.

Después de esas giras tan intensas, ¿no se plantea un parón?

Hombre, sí. Tendré un mes de vacaciones como todo el mundo. Pero más allá de eso yo espero no tener parón. No me gusta estar parada. A mí me gusta trabajar. Me aburro mucho cuando no estoy trabajando.

Le he visto en alguna entrevista haciendo una reflexión sobre envejecer que ha sido muy celebrada. Es llamativo que haya todavía que reivindicar eso.

Yo no he reivindicado nada. Yo tengo 68 años y esta es la cara y el cuerpo que tengo con 68 años. Lo único que le pido a Dios es salud. Mis arrugas, lo digo siempre, son mis llantos y mis alegrías, mis viajes y mis teatros, mis películas, mis canciones. Me han costado. La arruga es bella porque es vivencia. Es vivir. Y yo, gracias a Dios, he vivido mucho y espero seguir viviendo mucho.

Hacia la mujer siempre ha habido mucha presión. ¿Lo ha sufrido también?

Las modas de la sociedad dicen que hay que estar más delgada de lo normal, que hay que tener unos labios más gruesos de lo normal. Que hay que tener la cara superestirada, aunque luego las manos no se pueden operar. Yo creo que todo va en concordancia con la edad y con el físico que tú tengas y como tú te encuentres. Yo creo que la edad está aquí [se señala la cabeza] y aquí, en el corazón. Yo me veo una mujer todavía joven, aunque tenga la edad que tenga. Y lo único que quiero, ya te digo, es seguir estando así para ver crecer a mis nietos y a mis hijos y tener salud y punto. Y una arruga más, una arruga menos… bueno, intentaré usar cremas y buenos masajes. Que sean más bonitas. Que no sea una señora muy mayor, muy arrugada. Pero no soy una esclava de la moda ni de las cirugías ni de nada de eso.

¿Hay menos presión ahora?

La sociedad te presiona, internet te presiona, tienes que tener unas tallas, una cara, un pelo, unas uñas, unas manos… Como las Barbies. Y yo no soy la Barbie gitana, te lo aseguro.

Ha mencionado internet. También ha cambiado mucho el periodismo, las entrevistas, ¿lee lo que se publica sobre usted?

No. Porque muchas veces sacáis… Bueno te meto a ti porque eres periodista.

Puede incluirme.

Sacáis muchas veces cosas de contexto. Cosas que se han dicho dentro de una conversación. Por ejemplo, yo ahora mismo he dicho que no soy una Barbie gitana, pero no me meto con la Barbie, que fue una muñeca que adoré y que quise tener toda mi vida. Y no la tuve porque solamente las había en Estados Unidos. No me meto con nadie que quiera hacerse estética, al contrario, las aplaudo. Yo soy miedosa. Pero muchas veces eso se saca de contexto. Entonces “Yo no soy una Barbie gitana”, sería un titular.

Hombre es que sería un titular muy bueno, Lolita, no voy a mentir…

Ya, pero dilo dentro de un contexto, ¿no?

Entonces le da más miedo enfrentarse a una entrevista ahora que antes.

A mí sí. Sí me da más miedo. Me da más miedo hablar con el corazón, porque a veces tú hablas con el corazón y luego te sacan las entrañas.

Va con el freno de mano.

Yo ya voy con el freno de mano puesto. Pero no todos, te he metido a ti porque eres periodista, pero gracias a Dios todavía se puede hablar tranquilamente con periodistas y hacer entrevistas con gente que sabe preguntar o que sabe que la contestación que te da una persona está dentro de unos límites y de un contexto. Yo sigo hablando con el corazón porque soy así. Yo soy transparente. No podría ser de otra manera.

Vídeo de la entrevista completa

  •  

Filmin adquiere el negocio de distribución de Elastica, responsable de películas como ‘La sustancia’ o ‘Backrooms’

Filmin adquiere el negocio de distribución de Elastica, responsable de películas como ‘La sustancia’ o ‘Backrooms’

Ambas empresas unen sus fuerzas para convertirse en un actor fuerte en un mercado cada vez más competitivo. El área de producción de Elastica trabajará de forma independiente

La Fiesta del Cine registra su mejor resultado de los últimos seis años en su edición primaveral

La plataforma de contenidos española Filmin ha adquirido el negocio de distribución de Elastica, la compañía responsable de traer a España títulos como Anatomía de una caída, La sustacia o más recientemente el éxito de terror Backrooms. La unión de ambas empresas supone un movimiento importante en la industria del cine español, ya que permitirá a ambos más músculo para adquirir películas más grandes en un mercado cada vez más competitivo que se ha visto agitado por la entrada de nuevos actores como Mubi.

En un comunicado, ambas empresas destacan que se trata de una alianza sin precedentes en el sector audiovisual en España“ cuyo objetivo es ”consolidar una empresa de referencia en la industria independiente nacional con ambición internacional“. ”Este movimiento responde a una lógica de integración vertical cada vez más habitual en el mercado europeo de cine independiente, reforzando la apuesta de Filmin por las salas de cine“, explican.

El acuerdo entre ambas compañías, que seguirán operando de manera autónoma, se limita al área de adquisiciones y distribución de Elastica, y no afectará a otros compromisos, pasados o futuros, que ambas compañías puedan tener con otros actores del sector. Este punto es importante, ya que aclara el futuro de películas ya pactadas por Elástica con otras plataformas. Así, La bola negra se verá en Movistar Plus, ya que es una producción original. O la próxima película de Florian Zeller, Bunker, con Penélope Cruz y Javier Bardem, que se verá en Netflix. Habrá otras que llegarán a Filmin de forma compartida, como The Riders, Backrooms o De noche, el nuevo filme de Todd Haynes. Todas ellas se verán, además de en Filmin, en HBO Max.

El acuerdo, centrado en el negocio de distribución de Elastica, no afectará a la parte de producción, donde la empresa, liderada en ese área por María Zamora, seguirá operando de forma independiente y levantando sus proyectos. Algunos incluso con otras plataformas. Zamora es la responsable de producir los proyectos de cineastas como Carla Simón o lo último de Paula Ortiz, La virgen roja, que fue una producción para Amazon Prime Video.

“Este acuerdo es el final feliz de una historia de amor por las salas, por el cine, con el que ganarán los espectadores, y que apuesta porque el cine independiente y de calidad llegue al mayor público posible” , señalan desde Filmin y Elastica sobre este acuerdo que mueve las piezas del sector de la distribución en la industria española. 

Filmin lleva desde 2021 distribuyendo algunas de sus adquisiciones en cines, junto a Elastica y otras distribuidoras. Las dos empresas han codistribuido en los últimos años más de una decena de títulos, desde que iniciaran sus colaboraciones en 2021 con Annette, de Leos Carax. Entre ellos se incluyen éxitos comerciales como La sustancia, que recaudó más de 3,6 millones de euros en nuestro país; Anatomía de una caída, ganadora de la Palma de Oro del Festival de Cannes y del Oscar a Mejor Guion original; o Drive My Car (Oscar a la Mejor Película Internacional en 2022).

  •  

La Fiesta del Cine registra su mejor resultado de los últimos seis años en su edición primaveral

La Fiesta del Cine registra su mejor resultado de los últimos seis años en su edición primaveral

Según datos provisionales de la consultora Rentrak ha registrado un total de 1.352.668 espectadores, incrementando los espectadores un 4.3% respecto a la edición del pasado junio

Culmina la desaparición del exitoso equipo de producción de cine de Movistar Plus que creó Domingo Corral

Las salas de cine miran optimistas a este 2026. Si los datos de los primeros cinco meses eran más que prometedores (con un incremento en la asistencia de más del 36% entre enero y mayo comparado con el año anterior) la edición primaveral de la Fiesta del Cine ha confirmado esas sensaciones registrando su mejor resultado de los últimos seis años.

Durante cuatro días más de 330 salas de cine han ofrecido entradas a 3,50 euros. Esta medida, que se toma desde hace años, ha concluido en 2026 con 1.352.668 espectadores, el mejor dato de asistencia de primavera desde 2019, incrementando los espectadores un 4.3% respecto a la edición celebrada en junio de 2025.

El evento ha impulsado la asistencia semanal convirtiéndose en la segunda mejor semana de lo que va de año con más de 2,1 millones de espectadores. Unos datos que incluyen también el fin de semana del 5 al 7 de junio, cuando el estreno de Backrooms arrastró a mucha gente a las salas de cine.

La película de Kane Parsons, que con solo 20 años ha conquistado Hollywood y el cine mundial, ha sido la más vista durante estos cuatro días. En el top ten se han colocado también tres películas españolas: Todo lo que nunca fuimos, en sexta posición; La luz, en la novena; y Cada día nace un listo, en la décima. El top cinco de las más vistas lo completan junto a Backrooms, Scary Movie, Michael, El drama y He-Man.

  •  

Eleonora Duse, la actriz divina que Mussolini y el fascismo se quisieron apropiar

Eleonora Duse, la actriz divina que Mussolini y el fascismo se quisieron apropiar

El director italiano estrena un personal y atípico biopic sobre la que fue considerada una de las mejores actrices de todo el mundo y que fue pareja de Gabriele D’Annunzio

Spielberg nos devuelve la fe en los aliens (y en el cine) en la maravillosa ‘El día de la revelación’

No hay registros de la voz de Eleonora Duse. Apenas unas pocas fotografías y la única película en la que participó, Cenere (Cenizas) de Febo Mari, que rodó en 1916. Dicen que actuó por primera vez cuando tenía cuatro años. Nadie sabe si es verdad. Lo que sí recogen todos los libros históricos es que desde finales del siglo XIX y durante los primeros años del siglo XX fue la gran estrella de Italia gracias a su desgarro en los teatros de todo el país. Durante la Primera Guerra Mundial actuó para los soldados en el frente y para los heridos en las trincheras.

Era la mujer más querida de toda Italia, y el mundo se dividía entre quien pensaba que ella era la mejor actriz del mundo y los que pensaban que era Sarah Bernhardt. Para Bernhardt escribió, igual que para la Duse, Gabriele D’Annunzio, el poeta italiano que inspiró al fascismo de Mussolini. Pero para la actriz italiana fue algo más. Un amor que la hizo abrazar el nacionalismo italiano y coquetear con el fascismo, que rápidamente vio en la figura de la actriz un símbolo de la italianidad de la que apropiarse en su expansión.

El cineasta italiano Pietro Marcello se quedó fascinado por lo poco que realmente se conoce de Eleonora Duse, cuya historia muchas veces se ha visto eclipsada por su relación con D’Annunzio. El director de Martin Eden vio en los últimos años de su vida la metáfora perfecta para hablar de ese periodo de entreguerras que le recordaba al momento actual. Lo hace en Eleonora Duse, la divina, que llega hoy a los cines españoles y que retrata una etapa histórica en la que “Duse se vio confrontada con el fascismo”. Mussolini le rindió homenajes y hasta le ofreció una pensión del Estado, pero Marcello recuerda que ella “nunca recibió dinero de Mussolini porque se va a EEUU y no se queda en Italia”.

Como en Martin Eden, Marcello se sirve de material real de archivo que intercala con la ficción (donde una magnífica Valeria Bruni Tedeschi da vida a La Divina). Se ve a los camisas negras del fascismo ascendente, y hace especial hincapié en el material de un ataúd que atraviesa toda Italia en tren. Son imágenes de la procesión del cuerpo del soldado desconocido, un soldado sin identificar muerto en la Primera Guerra Mundial que se convirtió en un símbolo patriótico para Italia y cuyo monumento se puede ver en Roma. Cuando murió Eleonora Duse, un cuerpo transportó su cuerpo a través de Italia.

La elección de esas imágenes no son casuales, y Marcello deja claro que para él “el archivo es más poderoso que la ficción porque no se puede reproducir”. “El soldado desconocido representa a todos los soldados que murieron, más de 600.000. De estos, un soldado fue elegido porque las madres necesitaban llorar a sus hijos, y este soldado fue el elegido porque su nombre y orígenes eran, realmente, desconocidos. Representó una crítica al alto mando, el martirio de estos jóvenes. Fue una figura antibelicista. Pero luego el fascismo se apropió del Soldado Desconocido para crear un héroe nacional, porque en Italia no teníamos un héroe nacional. Este símbolo de paz se convirtió de repente en un símbolo de guerra que se usó para librar guerras coloniales”, explica el cineasta.

Sin memoria, no somos nada. Toda la memoria del mundo, la llevamos con nosotros. Y el cine lleva toda esta memoria

Pietro Marcello Cineasta

Con ello quiere plantear que la historia la cuentan los vencedores, y nunca los vencidos, y por ello elige contar la historia de esta actriz en sus años de decadencia y no en los de esplendor, “porque nunca cuentan esta parte de los mitos de la historia”. “En cierto sentido, Eleonora Duse fue una ganadora, porque sigue siendo parte de la historia. Transformó e influyó el teatro moderno, porque ella era profundamente moderna. Pero normalmente, en el cine, siempre hablamos de las victorias, de los ganadores. A mí me interesan más los perdedores de la historia, porque son los olvidados”, argumenta sobre un filme que quiere reflexionar sobre “la relación entre el poder y el arte y cómo el poder quiere apoderarse del talento y de los artistas”.

También eligió ese momento de entreguerras, “un momento histórico intermedio”, porque le recuerda “al que estamos viviendo ahora”. “Las grandes esperanzas fueron las de la posguerra. Imagino que para los españoles surgieron con la muerte de Franco y antes, en el 36, cuando soñaban con cambiar el país. Nosotros, en cambio, pertenecemos a una época intermedia, una época horrible, una época de mierda, porque en definitiva es como si nos hubieran roto las alas. Duse es una figura del siglo XIX que se encuentra en el nuevo siglo XX, que luego será un desastre total, y es lo que anuncia la película, el desastre que está por venir”, subraya.

Gracias a la figura de la actriz se reivindica la memoria, porque “nos enseña a ser mejores”. “Sin memoria, no somos nada. Toda la memoria del mundo la llevamos con nosotros. Y el cine lleva toda esta memoria. Sin embargo, ahora mismo tenemos YouTube, Instagram, redes sociales… que son productos que representan la negación de la imaginación, y cuando se te niega la imaginación es muy difícil poder imaginar el futuro, porque alguien lo está imaginando por ti. Ahí tenemos la inteligencia artificial y todo lo que está sucediendo a nuestro alrededor ahora mismo. Incluso los ancianos se están volviendo ignorantes, son conscientes de ello, pero también se están convirtiendo en sujetos de la modernidad, pero deberíamos preguntarnos: ¿qué es realmente la modernidad?”, cuestiona el director

Un momento de la película 'Duse'
Un momento de la película 'Duse'

A pesar del pesimismo, cree que el cine “es una herramienta muy poderosa”. Aun así, sin dudar lanza una pregunta de vuelta: “Pero, ¿cómo se usa el cine? En Italia hubo el neorrealismo, que fue un movimiento importante, pero que sin la guerra no podría haber existido. Así que siempre es un efecto de la historia, y nos encontramos en un momento histórico donde reina la cobardía. Lo vemos cuando ves que alguien sufre y te das la vuelta. Por ejemplo, ¿quién lleva el símbolo de Palestina? ¿A quién oyes hablar de lo que ocurre en Palestina? Sí, aquí en Italia, algo en Francia, en España… pero otros países no hablan de ello en absoluto. Quizás son los jóvenes los que están empezando a ver el mundo de otra manera. Y quizás solo los jóvenes tienen esperanza. Mi generación lo mejor que puede hacer es dedicarse a los jóvenes, a aquellos que vendrán”.

Por eso pide “convertir el cine en algo poderoso”. Hacerlo en un momento “en el que se hacen muchas películas inútiles para plataformas que no funcionan para nada, solo para una industria cultural con muchos aspectos negativos”. Para ello también debe cambiar su propia visión. “Me gusta hacer películas, pero ya no me satisface”, asevera con sinceridad. Cree que los cineastas se comportan como “bizantinos que mantienen el cadáver de un animal muerto vivo, pero sin hacer un acto revolucionario con las películas”. Pide “autocrítica” a unos artistas que “suelen ser egoístas e individualistas y solo les interesa el dinero y tener una cierta posición privilegiada”. Por eso cree que centrarse en la educación y en los jóvenes es lo mejor que pueden hacer en un “mundo hipócrita y cobarde”. 

  •  

Culmina la desaparición del exitoso equipo de producción de cine de Movistar Plus que creó Domingo Corral

Culmina la desaparición del exitoso equipo de producción de cine de Movistar Plus que creó Domingo Corral

El responsable del área de cine, Guillermo Farré, abandona la empresa. Su salida se une a la de Fran Araújo, productor ejecutivo de todos los éxitos de la empresa y de la de Jorge Pezzi, sustituto de Corral

Los Javis sacuden Cannes con 'La bola negra', su ambiciosa y emocionante carta de amor a Lorca

Guillermo Farré, responsable del área de cine original y cine español de Movistar Plus, abandona la compañía, tal como ha adelantado Kinótico y confirmado Movistar a elDiario.es. Desde la empresa explican que Farré se va porque tiene un nuevo proyecto, sin dar más datos. Su salida es un nuevo terremoto en el área de ficción de Movistar, que en el último mes ha visto como también abandonaba Fran Araújo, productor ejecutivo y uno de los grandes responsables junto a Domingo Corral del auge del departamento de ficción original, y de cine en concreto.

La salida de Araújo se produjo en pleno Festival de Cannes, donde dos de los filmes que llevaban su firma fueron presentados en la Sección Oficial. Araújo, que estuvo en la premiere de El ser querido no se sentó con el equipo de la compañía en la premiére, y no se le vio en la presentación de La bola negra una semana después. El filme de los Javis acabaría ganando el Premio a la Mejor dirección.

La salida de Farré llega un mes después, y supone la desaparición de casi todos los miembros del equipo creado por Domingo Corral, que fue cesado como director de Ficción y Entretenimiento hace un año. Una salida que fue muy criticada en el sector y que incluso provocó una carta en donde más de 150 profesionales de la industria, entre ellos nombres como Bardem, Almodóvar, Penélope Cruz o Sorogoyen apoyaban y alababan la labor realizada por Domingo Corral. 

Corral, Araújo y Farré fueron el triunvirato que llevó a las películas de la casa a lograr el prestigio y el nombre necesario para estar en la Sección Oficial de Cannes. Ofrecieron un lugar a los directores más prestigiosos del cine español para desarrollar sus obras con presupuestos holgados. El resultado se condensó en éxitos como Los domingos o Sirat, filme de Oliver Laxe que logró el Premio de Jurado en Cannes y optó a los Oscar como Mejor película internacional y en la de Mejor sonido.

Tras la salida de Domingo Corral, Movistar Plus eligió a Jorge Pezzi como sustituto. Pezzi manifestó abiertamente su intención de continuar la labor de Corral y su misma línea editorial, apostando por nombres respetados. También en pleno Festival de Cannes, Pezzi anunciaba que dejaba su cargo, que fue asumido por Juan Andrés García Ropero, conocido como ‘Bropi’. Pocos días antes la compañía cesaba como CEO a Daniel Domenjó, que entró en Movistar en Marzo de 2025. Su cargo fue tomado por Alfonso Gómez Palacio.

El mismo día que se ha conocido la salida de Farré, la productora de los Javis, Suma Content, anunciaba que fichaba a Pezzi como CEO. No ha sido el único fichaje de Suma entre los antiguos trabajadores de Movistar Plus, ya que en el mismo comunicado, la productora anunciaba a Cristina Ramos como Directora Ejecutiva de Contenidos. Ramos formó parte del equipo de contenidos que puso en marcha toda la estrategia de producción original, estuvo al frente del marketing de todas las series y películas producidas por la plataforma y fue despedida el pasado enero en una decisión que afectó mucho entre el departamento de ficción.

Tras la presentación de El ser querido y La bola negra en Cannes, solo quedan dos películas anunciadas por estrenar. La primera, Cinco minutos más, dirigida por Javier Ruiz Caldera y con guion de Berto Romero, ya está rodada y se espera estrenar de aquí a final de año. La segunda, el debut en la dirección de largometrajes de Ana Rujas se anunció en enero de 2024, pero no se ha rodado todavía ni tiene fecha de comienzo de producción. 

En la época de Domingo Corral se realizaba un acto donde se contaba a la prensa las nuevas películas, pero desde enero de 2025, cuando se anunció La bola negra, no se ha vuelto a anunciar ningún proyecto cinematográfico.

  •  

Gustavo Faverón, el escritor que agita y renueva el legado de Vargas Llosa y Bolaño: “Nos gusta creer en la venganza”

Gustavo Faverón, el escritor que agita y renueva el legado de Vargas Llosa y Bolaño: “Nos gusta creer en la venganza”

El autor de obras como 'Vivir abajo' o 'Minimosca' ha publicado 'Madame Vargas Llosa', donde un personaje homenajea con humor y originalidad al escritor peruano

Patrick Modiano después del Premio Nobel: un escritor fiel a sí mismo

Para el escritor Gustavo Faverón, La guerra del fin del mundo, de Mario Vargas Llosa, es la mejor novela en español después de El Quijote. El autor de dos novelas brillantes, originales y mastodónticas como Vivir abajo y Minimosca, siempre se ha visto influido por la sombra de Vargas Llosa, peruano como él y responsable de varias de las obras más importantes de la literatura del último siglo. Pero mientras que casi todo el mundo se apresura en recomendar títulos imponentes como Conversación en La Catedral o La fiesta del Chivo, Faverón recurre a su sexta novela, escrita en 1981, y que narra la guerra de Canudos.

Quizás de tanto preguntarle por Vargas Llosa, de tanto subrayar la influencia del escritor en su obra —también atravesada por el estilo incontrolable y a chorro de Roberto Bolaño—, Faverón ha decidido convertirle en el protagonista de su nueva novela. O algo parecido. Porque como siempre en sus novelas nada es lo que parece. Madame Vargas Llosa (Editorial Fulgencio Pimentel) es su obra más corta, aunque mantiene su mezcla de realidad y absoluta fantasía, de personajes reales e inventados, de encuentros fortuitos y de estructuras que giran sobre su eje. Incluso mantiene la obsesión con el Fitzcarraldo de Herzog. Aquí lo divide en cuatro capítulos, cada uno con un punto de vista.

Si uno se descuida, el primero cree que es de Vargas Llosa, y de alguna forma lo es, aunque realmente es de Maria Trindade, la Madame Vargas Llosa, del título, una transexual brasileña obsesionada con el escritor que como una escritora de fan fiction escribe las novelas del peruano antes de que lleguen traducidas a su país, creando versiones alternativas, locas e hilarantes de las creaciones reales del autor de La casa verde. 

Faverón confiesa que la novela parte del reto de escribir “en un tiempo breve”. Quería hacerlo en un verano. De mayo a agosto. La idea era escribir una novela basada en Eleanor Rigby, la canción de Los Beatles. De aquel trabajo se quedó con el último mes, y la idea de Eleanor Rigby se ha quedado en una cita al final de Madame Vargas Llosa y en una idea que probablemente sea el germen de su siguiente trabajo. “Los juegos que había estado haciendo buscando una voz narrativa me llevaron a elegir una que era, en muchos aspectos, muy similar a la que usa Vargas Llosa en ciertas novelas”, cuenta del origen del manuscrito y, de alguna forma, de la idea de incluir al propio Vargas Llosa como un personaje.

Gustavo Faverón publica nueva novela tras el éxito de 'Vivir abajo' y 'Minimosca'
Gustavo Faverón publica nueva novela tras el éxito de 'Vivir abajo' y 'Minimosca'

Al escritor no se le caen los anillos por reconocer la “enorme influencia de Vargas Llosa” sobre él, su literatura e incluso sobre su “decisión de escribir”. “Fue el primer escritor al que leí pensando que eso es lo que me gustaría hacer a mí. Hay un momento en que lees algo y te das cuenta de que estás comenzando a leer como un adulto, aunque no lo seas todavía”, cuenta Gustavo Faverón desde la céntrica librería La Fabulosa en Madrid. 

Por si fuera poca influencia, más tarde le conoció personalmente. Vargas llosa había leído su primera novela, El anticuario, y le gustó tanto que quiso conocerle. Le invitó a su casa y mantuvieron una relación cercana hasta su muerte el pasado año. “Jamás estuvimos muy cerca uno del otro políticamente, pero literariamente su influencia siempre ha sido muy grande para mí. Esta novela la escribí cuando Mario murió. Yo no tenía ninguna idea de qué iba. Yo estaba pensando en escribir Eleanor Rigby y no sé si su muerte tuvo algo que ver con el hecho de que yo haya terminado escribiendo una novela que lo tiene a él como uno de los centros de gravedad”, cuenta.

A pesar del humor y la retranca deja claro que no le gustaría que esta novela y ese personaje se tomaran como “una especie de caricatura o una parodia suya”. “La novela está llena de humor, pero al mismo tiempo creo que hay una serie de preguntas serias acerca de, en cierta forma, cómo funciona la literatura de Vargas Llosa en relación con la mía, pero también cómo funciona el tipo de literatura que él representa en el siglo XXI”, añade.

Jamás estuvimos muy cerca uno del otro políticamente, pero literariamente la influencia de Mario Vargas Llosa siempre ha sido muy grande para mí

Gustavo Faverón Escritor

También, de alguna forma, hay una reflexión sobre separar al autor y la obra. Como si en Madame Vargas Llosa Faverón intentara entender o justificar la deriva ideológica conservadora del escritor: “Tuve la oportunidad hace unos años, durante la pandemia, de hacer una entrevista a Mario por Zoom, que no fue publicada nunca y que era exclusivamente acerca de su evolución política. Cómo alguien pasa de una célula socialista cuando era joven al liberalismo. O sobre si él pensaba que era conservador o incluso para cierta gente, reaccionario. En ese momento acababa de publicar Tiempos recios, que es una defensa de ciertos políticos de izquierda en América Latina frente a los ataques de la derecha radical. Esas preocupaciones de Vargas Llosa existieron hasta el final. El escritor, en cierta forma, siempre fue bastante más progresista. Incluso cuando tenía la intención de no serlo”.

Faverón subraya esa tendencia a que la literatura de Vargas Llosa fuera más progresista que él como persona, y que incluso eso pudiera “ser usado como argumento en contra de sus ideas políticas”. “A mí eso me parece interesante. Yo creo que en los últimos años, sobre todo en este último año, prácticamente desde su muerte, uno como que ya puede ver unos cuantos síntomas de reconocimiento en el mundo, por lo menos del mundo hispano, de que finalmente las cosas que haya dicho en política en los últimos diez o 15 años van a tener mucho menos peso y mucho menos peso histórico que las cosas que escribió a lo largo de los otros 60 años”, zanja.

La entrevista coincide con las elecciones de Perú. En 2021, Vargas Llosa —que se había presentado contra Alberto Fujimori en 1990—, apoyó a la hija de este, Keiko, candidata de la extrema derecha. En 2026, Keiko Fujimori ha vuelto a presentarse. Para Gustavo Faverón estas elecciones parecen “una repetición de la anterior, es algo casi autoparódico”. Cree que la izquierda tiene un “pésimo candidato”, y que Keiko es “una parodia del padre, que ya era un personaje terrible”. Al preguntarle por qué hubiera opinado su maestro cree que hubiera tenido la misma posición, porque de alguna forma es la misma elección: “Sería una pena. Yo creo que su apoyo a Keiko Fujimori en las anteriores elecciones fue el momento de mayor error político de Vargas Llosa.

El otro nombre con el que se compara siempre a Faverón es Roberto Bolaño. Tiene sentido. Su literatura a borbotones, donde las historias se bifurcan, crecen y se despliegan como un río se parece a la del chileno. Lo que es curioso es que aunque reconozca las similitudes, confiesa que no le gusta Los detectives salvajes, aunque 2666 le parece “una novela fascinante y el indicio más claro de que Bolaño estaba destinado a llevar la literatura contemporánea en direcciones que no podemos ni siquiera sospechar si su vida hubiera durado unos diez o 20 años más”.

Bolaño es, junto a Vargas Llosa, uno de esos escritores cuya obra se entrelaza con la suya: “Yo sé que parte de lo que yo hago está escrito en diálogo con ellos, tomando cosas de ellos, modificando cosas de ellos, jugando un poco a incluso, en el caso de Vargas Llosa, a pensar cómo habría contado esa historia o esta otra. Y pienso en Vargas Llosa, en Bolaño, pero también en Borges, Ricardo Piglia o Diamela Eltit, por mencionar solamente escritores del mundo hispano que están siempre presente en mi mente cuando estoy escribiendo”.

A pesar de ser una novela mucho más corta, Madame Vargas Llosa es, sin duda, una novela de Faverón, y él lo sabe. De hecho le gusta pensar en todo lo que escribe “como piezas de algún par de dimensiones ficticias”. Son dimensiones “que no ocurren en este mundo donde vivimos nosotros, sino en un mundo parecido donde parte de la historia conocida ha ocurrido también, pero ciertas partes no”.

Antes había un cierto placer en el conflicto. Ahora estamos buscando leer libros que nos permitan sentir que somos buenas personas, que nuestras ideas son correctas

Gustavo Faverón Escritor

Así, en sus novelas hay un Duchamp que muere bastante antes que el real, o imagina en Madame Vargas Llosa un diálogo entre Vargas Llosa y el director de cine Ruy Guerra que nunca tuvo lugar. O hasta incluye un personaje cuyo punto de vista viene del más allá, un fantasma que se desvela como “el personaje más real, a pesar de que es el más absolutamente literario, imaginario, ficticio y casi un tópico literario”. En definitiva, disfruta poniendo “en fricción al mundo histórico con el mundo ficticio”.

Ese fantasma acaba siendo su narrador más fiable, o al menos “la versión más creíble aunque sea el personaje más fantástico”. “Yo creo que no es tanto que esa última versión sea la verdad. Es más, que es la versión que nos gustaría creer que es verdad. No porque nos guste la verdad, sino porque nos gusta creer en la venganza, y esa es la venganza de Rita Fontana”, analiza.

Ahí entra otro de los temas de sus novelas, esos puntos de vista que divergen, que ofrecen miradas contrapuestas de los mismos hechos y que le hace reflexionar sobre si, como lectores, queremos solo leer historias que nos reafirmen en nuestras certezas, algo que Faverón cree que nos lleva a “uno de los temas cruciales de la literatura contemporánea, ¿en verdad para qué leemos?”.

Cree que antes había un placer en leer a gente que no pensaba como uno, porque “había un cierto placer en el conflicto”, mientras que ahora “más bien estamos buscando leer libros que nos permitan sentir que somos buenas personas, que nuestras ideas son correctas”. Quizás por eso nunca tiene un plan previo para sus novelas. No hay estructura. No hay mapa ni una intención final, solo un libro que se construye teniendo fe en que “si uno escribe abierto al azar, al error y al instinto, es más probable hacer algo más interesante”. Eso lleva al que es su objetivo como escritor: “Que los libros sean más inteligentes que el que los escribe”.

  •  

Spielberg nos devuelve la fe en los aliens (y en el cine) en la maravillosa ‘El día de la revelación’

Spielberg nos devuelve la fe en los aliens (y en el cine) en la maravillosa ‘El día de la revelación’

El director regresa a uno de sus temas favoritos, los alienígenas, para ofrecer una mirada al mundo actual y pedir algo tan sencillo como revolucionario: escuchar

Pedro Almodóvar anuncia 'El hombre que solo escribía en los aviones', su primera novela

Steven Spielberg siempre ha creído que no estábamos solos en el universo. Es una obviedad viendo su cine. La primera película que hizo tras reventar la taquilla y cambiar las normas del cine industrial de Hollywood con Tiburón fue Encuentros en la tercera fase (1977), una obra maestra donde mostraba cómo sería el primer encuentro entre los humanos y los alienígenas. Había en esta primera aproximación una tónica que se repetiría cinco años después con E.T. El extraterrestre (1982): el alienígena no es una amenaza. 

En Encuentros en la tercera fase la mirada hacia el cielo era casi mesiánica, como si los extraterrestres fueran una deidad que vinieran a explicarnos a nosotros mismos. En E.T. usaba la figura del alienígena para trazar una historia de amistad imposible entre un niño y un alien, alejando la narrativa de la amenaza exterior que llegaba al mundo y lo sometía que había estado habitualmente en películas como Ultimátum a la tierra o La invasión de los ladrones de cuerpos. 

Para Spielberg, cuyo cine está siempre atravesado por la emoción, no había que temer lo desconocido. Por eso sorprendió que en 2005 decidiera hacer una versión de La guerra de los mundos, donde por primera vez en su carrera los alienígenas eran el enemigo, el aniquilador. Muchos vieron en esa época en la filmografía del director las consecuencias de los atentados del 11S en su carrera y en acometer proyectos mucho más oscuros. 

Por ello no parece casualidad que el mismo año rodara Múnich, la que es su película más política, la más adulta, la más compleja y en la que por primera vez fue incluso señalado de antisemitismo por la comunidad judía a la que pertenece al, según ellos, equiparar los atentados de los JJOO de Múnich contra los atletas israelís con los asesinatos en venganza realizados por los agentes secretos de Israel. Parecía que Spielberg había perdido la fe. La fe en Dios. La fe en los alienígenas. La fe en el ser humano. 

Han pasado muchos años. Casi 50 desde Encuentros en la tercera fase, pero también más de 20 desde La guerra de los mundos. El mundo ha cambiado, Spielberg también, y por ello es tan significativo el lugar que escoge para contar su nueva aproximación al universo de los alienígenas en El día de la revelación, su nueva, esperada y maravillosa película. En un mundo al borde de la Tercera Guerra Mundial —en la película por la tensión bélica entre Corea y EEUU— Spielberg pide recuperar la fe. La fe en los alienígenas como aliados y no como enemigos, y la fe en el cine como forma de abrir los ojos.

Lo hace convirtiendo su película en una metáfora clara sobre la empatía, sobre acoger al diferente, al extranjero, al refugiado. Si la filmografía de Spielberg suele dividirse entre sus proyectos serios y políticos (La lista de Schindler, Múnich o Lincoln) y los divertimentos que hacen que nos maravillemos como niños ante la pantalla de cine (Parque Jurásico o Indiana Jones), El día de la revelación se sitúa en un punto intermedio, siendo quizás su filme comercial más político hasta la fecha.

Spielberg parte de una historia original suya para contar el intento de unos disidentes de desvelar el secreto que una empresa privada y el Ministerio de Justicia, desde tiempos de Nixon, guardan: no solo la existencia de alienígenas, sino que el ser humano los ha torturado, utilizado y hasta expoliado usando su tecnología y conocimientos. La excusa es que el ser humano no está preparado para aceptar que hay un ser por encima de ellos. Entre otras cosas porque el propio concepto de dios y todas las religiones serían, en ese punto, inservibles. 

Uno de los alienígenas de 'El día de la revelación'
Uno de los alienígenas de 'El día de la revelación'

El acercamiento de Spielberg a este planteamiento se hace aceptando que el ser humano ha cambiado (las nuevas tecnologías, el cinismo, las redes sociales, las fake news) y que todo ello forma parte del caldo de cultivo donde esta revelación debe llegar. La pregunta es clara, ¿compensa arriesgarse a contar la verdad o es mejor agarrarse a lo conocido para no atreverse a un cambio? En el fondo Spielberg no hace más que plantear un viejo debate entre el progreso y lo conservador, que pretende agarrarse a los valores del pasado para no remover las cosas. 

Lo sorprendente en El día de la revelación es cómo Spielberg se atreve a mezclar el cine de persecuciones con el drama íntimo, los cuentos infantiles (con explícita mención a Hansel y Gretel), el thriller político y hasta el cine de posesiones demoniacas para terminar logrando una película tremendamente humana y emocionante hasta la lágrima gracias a un clímax final perfecto, donde un (falso) material de archivo desvela la capacidad del cine de que empaticemos con el otro. Porque esa es lo que busca el cineasta en un filme que concluye pidiendo al espectador un acto que, en estos momentos de gritos, suena hasta revolucionario: escuchar.

Pero ya antes ha mostrado su talento como narrador. Spielberg desvela sus cartas pronto. Comienza El día de la revelación descolocando, poniendo a su personaje principal, un perfecto Josh O’Connor, en lo que en otra película sería su tercer acto: un encuentro para intercambiar el material que ha sustraído a cambio de recuperar a su novia. No hay explicaciones previas. Pone al espectador, y a su protagonista, en el disparadero y de ahí para arriba. 

Su historia se intercala con la de una presentadora del tiempo en televisión que un día comienza a hablar de forma fluida ruso y coreano y da un discurso en un idioma desconocido de sonidos guturales en directo delante de miles de espectadores y a la que interpreta una Emily Blunt que ofrece la que es, probablemente, su mejor interpretación hasta la fecha. Tan divertida como magnética.

Emily Blunt y Josh O'Connor en 'El día de la revelación'
Emily Blunt y Josh O'Connor en 'El día de la revelación'

La unión de sus dos historias llevará a Spielberg a construir set pieces espectaculares (el coche enganchado al tren, el coche que atraviesa paredes o la escena de la invisibilidad), pero también a ir desvelando los temas que subyacen bajo su cáscara de blockbuster: una reflexión sobre la fe, sobre Dios, sobre la ciencia y la empatía, la verdad y, al final, sobre la fe del cineasta en el ser humano en estos momentos. 

También en una defensa del cine de toda la vida, el que él mismo ayudó a construir y Hollywood ha manoseado hasta pervertirlo. Steven Spielberg nos devuelve la capacidad de maravillarnos en una pantalla grande igual que lo hizo con las películas por las que le colocaron el apodo del rey midas de Hollywood. Cree en un cine grande, espectacular, lleno de imágenes inolvidables pero, sobre todo, con corazón. Ese corazón es el que eleva su filme y lo lleva a un sitio que dignifica el cine popular. En una industria llena de IPs y franquicias, él sigue resistiendo. Spielberg es la paradoja andante: el director que dio las herramientas a Hollywood para destrozar el arte, y el mismo que se resiste a que eso ocurra con sus filmes.

Por ello es hasta coherente que, para lograrlo, recurra a sus colaboradores habituales. Por supuesto a John Williams al frente de una banda sonora que sorprende por su ausencia en las escenas de acción y como gatillo en las íntimas, pero también a Janusz Kaminski a cargo de la fotografía y David Koepp desarrollando una historia del mismo Spielberg. 

Es cierto que el filme se atasca en su parte central en una sucesión de persecuciones que parecen una concesión a la espectacularidad que vende su tráiler (y que se resuelven con algún deus ex machina algo patatero), pero también es cierto que uno no puede más que quitarse el sombrero ante un cineasta que con casi 80 años sigue encontrando decisiones visuales sorprendentes, como ese primer plano de la película de un pie pisoteando la propia cámara, la transición entre la previsión meteorológica y unos cereales cayendo o un plano para el recuerdo en el que la cara de un ciervo da paso, sin cortes, a la de uno de los extraterrestres.

Spielberg ha vuelto a los alienígenas para, irónicamente, hacernos creer en nosotros mismos y en el poder de contar historias. Y lo ha hecho con una película frenética, divertida, emotiva y que esconde en su interior una reflexión sobre el mundo actual mucho más adulta que lo que parece a simple vista.

  •  

Fiesta del Cine 2026: las cinco películas que no te puedes perder

Fiesta del Cine 2026: las cinco películas que no te puedes perder

Desde este lunes 8 hasta el jueves 11 de junio, más de 330 cines de toda España tendrán sus entradas a 3,50 euros. Aquí unas recomendaciones para no perderse en el océano de estrenos

Alberto San Juan: “Que la Iglesia encubra sus abusos es una trama corrupta. Tapar un delito es delito”

La Fiesta del Cine celebra su primera edición de este año. Desde este lunes 8 al jueves 11 de junio incluido, más de 330 cines de toda España pondrán sus entradas a 3,50 euros. Cuatro días para recuperar a un precio inusual éxitos que se habían quedado en el tintero o disfrutar de los nuevos estrenos. Una medida que se celebra desde hace años, con el objetivo de revitalizar la taquilla en unas fechas donde la llegada del calor suele afectar a la asistencia a las salas.

En esta ocasión, la Fiesta del cine llega en un buen momento, ya que en los primeros cinco meses del año se está viviendo el mejor comienzo desde 2019, con un incremento en la asistencia de más del 36% entre enero y mayo comparado con el año anterior. Los meses de enero, febrero, marzo y abril han registrado el mejor dato de asistencia de los últimos seis años. El mes de mayo que acaba de finalizar ha registrado el segundo mejor dato de asistencia para un mes de mayo de los últimos seis años, solo por detrás del mismo mes de 2023.

Por eso, esta fiesta del cine puede ser una buena oportunidad para seguir consolidando unas cifras prometedoras de asistencia a los cines este 2026. Para no perderse en el mar de estrenos y películas, aquí unas recomendaciones: 

'Backrooms'

'Backrooms' es el número 1 de la taquilla en España y EEUU
'Backrooms' es el número 1 de la taquilla en España y EEUU

Es la película de la que todo el mundo habla. La película de terror de A24 ha sido un fenómeno en todo el mundo. En EEUU estrenó con más de 80 millones de dólares, y en España acaba de colocarse en el número uno de la taquilla con 1,65 millones de euros, un éxito que se refrendará en estos días de Fiesta del Cine. Backrooms es el debut en la dirección de Kane Parsons, que con solo 20 años ha trasladado su fenómeno de YouTube sobre espacios liminales a la gran pantalla y se ha convertido en el chico de moda en Hollywood, que ya le ha fichado para producir sus siguientes obras.

'La luz'

Alberto San Juan protagoniza 'La luz'
Alberto San Juan protagoniza 'La luz'

Fernando Franco es uno de los directores españoles más sólidos. Lo ha demostrado desde su debut, La herida, pasando por grandes películas como La consagración de la primavera. Ahora se mete en el fango para abordar desde su estilo adulto y austero un tema tan espinoso como los abusos a menores en la Iglesia católica. Lo hace desde un punto de vista inusual, el de un cura abusador que decide contar la verdad. Consigue retratar el silencio y la impunidad de la Iglesia y cuenta con una interpretación excelente de Alberto San Juan, rodeado de un reparto de secundarios de lujo como María Galiana, Nacho Sánchez o Miguel Rellán. 

'El drama'

Imagen promocional de 'El drama'
Imagen promocional de 'El drama'

Otro éxito de A24, que se ha convertido en el estudio de moda indie en EEUU y está viviendo un 2026 de triunfos en la taquilla. Lo hace con esta comedia incómoda y muy negra que tiene a dos de las mayores estrellas jóvenes al frente de su reparto: Zendaya y Robert Pattinson. Kristoffer Borgli se ha convertido en otro de esos cineastas afincados en EEUU que han logrado trasladar su particular estilo a Hollywood. La historia de una pareja enamoradísima que se enfrenta a una crisis cuando ambos desvelan sus secretos inconfesables consigue, además, levantar una discusión al salir del cine.

'Yo no moriré de amor'

Júlia Mascort y Sonia Almarcha en 'Yo no moriré de amor'
Júlia Mascort y Sonia Almarcha en 'Yo no moriré de amor'

La Fiesta del Cine es el momento perfecto para recuperar una de las mejores películas españolas que se han estrenado este año. El debut de Marta Matute en la dirección ganó la Biznaga de Oro en el pasado Festival de Málaga y todo hace prever que será uno de los títulos reconocidos en la próxima temporada de premios. Una película que cuenta el alzhéimer sin regocijarse en la tristeza y sin miserabilismos y que cuenta con un reparto en estado de gracia donde destaca su joven protagonista, Júlia Mascort y Sonia Almacha. 

'Un poeta'

Fotograma de 'Un poeta'
Fotograma de 'Un poeta'

Todavía se puede ver en unas pocas salas en toda España, y merece la pena recuperar una de las mejores películas que se ha estrenado este 2026. El filme de Simón Mesa Soto es una comedia triste sobre un parado, alcohólico, que en un momento dado fue una joven promesa de la poesía y vive creyendo que podrá triunfar con su arte en una Colombia donde no hay cabida para él. Su encuentro con una niña con talento para escribir le hará recuperar la ilusión. O algo parecido. Divertida, melancólica, hermosa y triste. 

  •  
❌