Quiso mantener ante el tribunal del jurado que, cuando lanzó a la bebé de 18 meses por la ventana, lo hizo porque la pequeña era la hija del demonio. Su voluntad era explicar así su atroz proceder y no que el crimen fuera una venganza porque la madre de la cría se había negado a tener con él relaciones sexuales.
Daniel y Gabriela se conocieron en Internet. Para ella, una madre joven de 19 años y separada ya del padre de su hija, él se le antojaba una nueva ilusión; una promesa de futuro. Era once años mayor que ella, supuestamente más estable y con un buen trabajo en el conservatorio de Vitoria. Pero todo se truncó la madrugada 25 de enero de 2016.