En el País de Jamás Nunca
En el País de Jamás Nunca nadie niega solo tres veces. Para desmarcarse de asuntos incómodos, como la presunta trama de las cloacas socialistas o el rescate de la aerolínea Plus Ultra, las refutaciones se cuentan por decenas, como hemos visto estos días cuando se han manifestado altísimos cargos públicos como el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, el ministro del Interior o la directora de la Guardia Civil. Sobre todo esta última, Mercedes González, practicó en el Senado el "jamás nunca", que enfatiza que algo no sucedió de ninguna de las maneras o que no volverá a ocurrir jamás de los jamases.
Es un mundo parecido al de Nunca Jamás, allí donde Peter Pan y sus amigos son siempre niños. En la realidad puede suceder que 'nunca, jamás' signifique 'algunas veces', pero eso no quiere decir que quienes incurren en esas contradicciones se sientan concernidos por algún tipo de responsabilidad política. Al contrario, aquí sí que vale el ‘jamás de los jamases’ sin reparos.
Así ha sucedido con la directora de la Guardia Civil, Mercedes González, que aseguró en el Senado que "jamás nunca" se reunió con Leire Díez, a quien el juez Santiago Pedraz investiga como cabecilla, junto con el exsecretario de Organización Socialista, Santos Cerdán, de una presunta trama que buscaba boicotear las investigaciones de policías, guardias civiles, jueces y fiscales perjudiciales para Pedro Sánchez o el PSOE.
La directora del Instituto Armado sí que se reunió con la ‘fontanera’, pero mantiene que los tés que se tomaron en una cafetería no pueden considerarse reuniones como tal, por mucho que ese concepto de los encuentros sea, para Pablo Fernández, portavoz de Podemos, un "insulto a la inteligencia" de los ciudadanos. O por mucho que ella misma se tomara la molestia de informar de las ‘no reuniones’ al ministro Grande-Marlaska, que también las dio por nunca jamás celebradas.
En este país de las mil maravillas, el tiempo es de goma. Así que el presidente José Luis Rodríguez Zapatero, tras su declaración ayer ante el juez que lo investiga por siete delitos en dos piezas separadas, ha asegurado a los ciudadanos que demostrará su inocencia, pero no ha puesto fecha. El investigado negó todas las acusaciones pero no llegó a dar las explicaciones que el PSOE y muchísimos ciudadanos esperaban como agua de mayo. Eso sí, se retractó de uno de los ‘nunca jamás’ que pronunció ante el Senado para asumir que sí conoce al presidente de la aerolínea Plus Ultra, con el que dijo haber comido en una ocasión, en 2024, tres años después del rescate que ha motivado la actuación judicial.
Rodríguez Zapatero calló, por no llevar todavía preparada la respuesta, cuando el magistrado Calama lo interpeló acerca del origen de las joyas –tasadas por Ansorena en más de un millón de euros- que la Policía encontró en la caja fuerte de su despacho. Pero su ‘entorno’ filtró oportunamente que procederían del regalo del fallecido rey de Arabia Saudí, que en 2007 habría llegado a España como un mago de Oriente con un cargamento de joyones que repartió entre todos los miembros del Gobierno. Según esta versión, a ninguno de los agraciados se le ocurrió tasar la dádiva. Y nunca jamás recordaron que en 2005 el propio presidente Zapatero había promulgado un código ético que prohibía quedarse con objetos cuyo valor sobrepasara el sentido común.
El día de la gran revelación, que quedó bastante deslucido, deja más dudas que certezas. Y también la lección de que en el mundo real las versiones a medida y las refutaciones interesadas están llamadas a toparse con la realidad.

