Vecinos de un pueblo de Sevilla se rebelan contra su párroco: "Niega la comunión y nos da una estampita"
El pueblo sevillano de Villanueva del Río y Minas, de apenas 5.000 habitantes, se ha puesto en pie de guerra contra su párroco, a quien quieren echar del pueblo por negarse a dar la comunión a determinadas personas. A cambio, afirman los feligreses, les regala una estampita.
Según han relatado los habitantes de esta localidad a Europa Press, el cura rechaza dar la comunión a personas homosexuales y a farmacéuticos, "por vender preservativos", al tiempo que tampoco acepta bautizar a hijos de padres divorciados. "Dice que le echemos, que él no quiere estar aquí", cuenta uno de los vecinos, que en las últimas horas se han concentrado para reclamar el traslado del religioso al grito de "no a la discriminación, no a la humillación".
Los vecinos han contado su propia experiencia. Una de ellas afirma que el sacerdote "se niega" a bautizar a su sobrina porque el padre está divorciado de una pareja anterior. Otro asegura que el cura "avisa de que los que estén en pecado no comulgan" y si lo hacen dice que "están tomando veneno" y que se les "condena al purgatorio". Pese a ello, si al final los feligreses se levantan, "te dice que no y te da una estampita".
Hay más casos. Un hombre afirma que el párroco estaría "exigiendo" a una vecina del pueblo que su hija, nacida en León, acuda a la localidad para recibir la primera comunión. Mientras que otro ya denunció en sus redes sociales hace unos días que el cura de los templos de Santiago el Mayor y de San Fernando de la localidad le avisó de que "no iba a seguir dándole la comunión", refiriéndose a él y a su marido como personas "indignas". Otra cuenta que el sacerdote advierte a las viudas de que si no van a misa, no las comulga.
Estos hechos "no son normales", lamentan los vecinos de Villanueva del Río y Minas, que garantizan que no son rumores, ya que el cura lo hace todo "abiertamente". Además, cuestionan el grado de conocimiento que el sacerdote posee de la vida de los habitantes de la localidad, "a pesar de haber llegado en agosto de 2025". "Parece que nos tiene a todos tachados en una libreta", se quejan.
