En la era de influencers y prescriptores en redes sociales, de audioguías virtuales y realidades aumentadas, de confiar en reseñas anónimas o de leer a una IA que jamás ha volado en avión, las guías de viajes parecen estar en horas bajas. Además, la ansiada inmediatez que nos acelera de aquí para allá nos niega la calma para preparar un viaje. Y esos previos siempre han sido parte esencial de la experiencia de viajar.