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Planes para el fin de semana: 'El gato montés', fiestas teatrales, drones iluminados y las croquetas de Madrid

Ópera: El gato montés en el Teatro de la Zarzuela

El gato montés es una gran ópera española del siglo XX, con una música de primer nivel compuesta por Manuel Penella, de la que todos habremos escuchado en alguna ocasión su famoso pasodoble, que tan oportunamente acompaña los festejos taurinos. Se presenta ahora en el Teatro de la Zarzuela con una nueva producción firmada por Christof Loy, que ofrece una mirada limpia sobre este dramático argumento. La prestación del director musical, José Miguel Pérez Sierra, vuelve a ser un lujo y la Orquesta de la Comunidad de Madrid suena como en sus mejores momentos, imprimiendo un ritmo sin concesiones.

Estrenada en el Teatro Principal de Valencia en 1917, desarrolla un triángulo amoroso marcado por la tragedia, en un ambiente en el que se cruza el mundo taurino, la influencia gitana en un pueblo andaluz y el refugio de la serranía. Juanillo 'el Gato montés' es un individuo que vive huido de la justicia después de cometer un asesinato, pero sigue amando a Soleá, con quien mantuvo relaciones antes del altercado. Ahora Soleá está comprometida con el torero Rafael 'el Macareno' y el encuentro entre los tres desencadena el drama.

Loy ha mantenido las referencias costumbristas de la historia sin trasladarla a otro contexto temporal o geográfico, lo cual es un acierto, pero sintetizando los elementos en busca de una austeridad que es parte de su concepción estética, vista ya en otros montajes operísticos anteriores. Finalmente, traslada una imagen elegante, despojada de elementos accesorios o tópicos innecesarios. Si ha de mostrarse la capilla de una plaza de toros, lo hace de manera realista, en este caso una réplica de la que se encuentra en la Real Maestranza de Sevilla.

La acción se desarrolla en varios cuadros escénicos, todos marcados por el buen gusto, que requieren un par de descansos y algunos momentos entre actos para introducir los cambios necesarios. Esto sirve para escuchar algunos preciosos interludios de Penella, como los que suenan antes de la escena final, con intervención notable del violonchelo. Paulatinamente se tiende hacia una depuración escenográfica que llega en esa última estampa al grado más concreto, con un fondo negro y la intensidad concentrada por un foco.

En un primer acto que transcurre sobre el fondo de una pared encalada, aparece El Macareno en loor de multitudes tras un triunfo en Madrid, demasiado risueño y vivaracho para ser un matador de toros, alejado del estoicismo que marca el carácter de esos hombres. Rodrigo Garull enfatizó esos aspectos y su voz llegó al patio de butacas con vehemencia y mucho arrojo. Por su parte, David Oller es el fugitivo que baja del monte, marcado por un sentido trágico que envuelve a su personaje y condiciona su canto, ofreciendo una composición de gran dramatismo.

Entre la gris multitud que envuelve al matador, destaca, no sólo por el rojo de su vestido, la voz de la armenia Mané Galoyan, con su entonado canto y buen hacer. Fue la más aplaudida de la noche y con razón. También merecen reconocimiento la estupenda participación de Manel Esteve como Padre Antón, que además contiene los más ingeniosos comentarios humorísticos.

El punto álgido de esta propuesta escénica es, sin duda, el brillante cuadro escénico que narra una corrida de toros, siempre fuera de campo. En ese trasiego de gentes se escuchan los ecos de lo que sucede en el albero, con los pasodobles y reacciones del público. Loy se permite algunas licencias temporales y demuestra su audacia dramatúrgica.

Esta sobresaliente producción lo es más al proponer un segundo reparto que cuenta con los mismos atractivos que el primero, como mínimo, con nombres como Borja Quiza, Miren Urbieta-Vega y Rafael Humberto Rojas. Hará pensar a más de uno en acudir a disfrutar de esta espléndida música por segunda vez, aprovechando las quince funciones previstas. No se la pierdan.

  • Hasta el 28 de junio | Teatro de la Zarzuela | Desde 9€ | Duración: dos horas y media

Teatro: Las últimas en el Centro Dramático Nacional

Las Islas Filipinas formaron parte un día del Imperio español, pero hoy las sentimos tan alejadas como si estuvieran en otro planeta. Los motivos de este olvido, de relegar ese rincón de nuestra historia a un lugar tan remoto, tendrán que analizarlo los historiadores desde un punto de vista sociológico y hasta psicológico. Por ahora, y para aproximarnos a la cuestión, es válido este karaoke teatral con más enjundia de la que podría pensarse, donde se combina el idioma español con algunos apuntes de tagalo e inglés, siempre con sobretítulos.

Las últimas es el espectáculo que Lucía Miranda presenta en el Teatro Valle-Inclán sobre un texto propio, para preguntarse qué hacemos con nuestra herencia. Bajo esa cuestión general, la directora ha levantado un variado y atractivo espectáculo en el que se narran historias relacionadas con los habitantes de aquel lejano archipiélago, algunas bien recientes. Lo hace en forma de divertimento episódico, basado en las vivencias personales y valoraciones académicas, recopiladas a través de multitud de entrevistas. Un trabajo de documentación en el que se ha podido comprobar el frágil mecanismo de nuestra memoria: contrastando la que guardan personas que han vivido las mismas circunstancias, arroja diferentes versiones de un mismo hecho.

Un grupo de actores, nacidos tanto en Filipinas como en España, algunos vinculados simplemente por descendencia, componen un heterogéneo conjunto que narra, baila, canta, interpreta o imagina este colorista crisol que se expande en la sala grande del teatro.

Episodios históricos como una recepción ofrecida a Imelda Marcos en el Palacio del Pardo, en época de Franco; la reciente inauguración de una estatua en Madrid; una exposición organizada por el Ministerio de Ultramar en 1887, en el Palacio de Cristal del Retiro; la fundación de un convento en Manila o el encuentro entre Magallanes y Lapulapu, jefe local, en 1521, se suceden tratados desde el prisma de la comedia, algunos verdaderamente hilarantes.

Sin perder de vista el trabajo de todo el elenco, desde Belén Ponce de León, que interpreta una alegoría de la Patria/Matria, hasta la Tuna Universitaria de la Complutense, que se marca varios de sus animados temas, hay que destacar especialmente la extraordinaria capacidad de Juan Paños (su abuelo nació en Filipinas) para adaptarse a cualquier registro y conseguir brillantes resultados. Sus caracterizaciones abarcan desde Manuela Carmena hasta el propio Magallanes, este último retrato verdaderamente antológico, en un final de fiesta disparatado y bullanguero. Un festival Juan Paños, si se me permite la licencia, secundado por Laurence Aliganga, Chris Angelous Manalo, Julia Enríquez, Alexandra Masangkay y Belén de Santiago.

La función también ofrece un divertidísimo episodio digno de un musical, protagonizado por Sor Jerónima de la Asunción y sus seguidoras, cuando asentaron el primer convento femenino del lejano Oriente. En definitiva, una función refrescante, para disfrutar en la proximidad que favorece la disposición de la Sala grande del Teatro Valle-Inclán, rodeando la escena por el público. Abandonen las terrazas de una vez, paguen antes las consumiciones y regresen al teatro, por favor.

  • Hasta el 21 de junio | Teatro Valle-Inclán (sala grande) | Duración: 2h. | Precio: 25€

Tapeo: la Ruta de la croqueta de jamón ibérico

A nadie se le escapa que la croqueta de jamón es la reina de las muchas variedades que circulan en la actualidad, teniendo en cuenta la inventiva, a veces un tanto forzada, que nuestros cocineros aplican a este bendito invento culinario. Si el jamón es ibérico, la conjunción alcanza una cota sublime.

Lo podremos comprobar recorriendo la Ruta de la Croqueta de Sánchez Romero Carvajal, que llega a su cuarta edición, donde los locales participantes ofrecerán tapas creadas con jamón. Podrá recorrerse durante casi un mes, hasta el 6 de julio, consolidándose como una de las citas gastronómicas más accesibles del año. ¿A quién no le gusta una buena croqueta?

En esta edición se suman nuevos locales como Salino, ganador del concurso internacional Madrid Fusión 2026 en la categoría de Mejor Croqueta de jamón ibérico, junto a propuestas como Los Gabrieles, Árdia, Rita Sibarita, Casa Vega, Cachivache (Serrano), La Raquetista, Cachivache (Montecarmelo) y El Gallego que amplían el recorrido con nuevas interpretaciones de este clásico. Se ha editado un pequeño plano donde aparece cada uno de estos lugares agrupado por zonas (Centro, Salamanca, Retiro y Fuencarral-El Pardo).

Alejandro Cano es el joven chef de Salino y emplea una infusión de leche fresca (madrileña) realizada con hueso de jamón ibérico para conseguir una bechamel aromática y untuosa, clave del resultado. Sus croquetas esféricas tienen el punto justo de cremosidad que permite morderlas sin que se produzca el desastre que la liquidez excesiva provoca en algunos casos. Propone, además, una tapa basada en jamón ibérico, que consiste en un jugoso montado de espárrago blanco, salsa bearnesa y unas lonchas del preciado pernil.

Otro de los lugares más especiales de esta ruta es Los Gabrieles, mítica taberna madrileña que, tras más de veinte años en que permaneció cerrada, y una remodelación que ha conservado su esencia, ha devuelto la luz a sus impresionantes paredes alicatadas por azulejos centenarios. Miles de azulejos tuvieron que retirarse uno a uno y pasar por restauración en algunos casos. La taberna se fundó en 1907 y por ella han pasado personajes esenciales de nuestra cultura como Antonio Chacón, Ramón del Valle Inclán o Juan Belmonte. Ahí queda esa terna para el que quiera mejorarla.

Su croqueta es una jugosa delicia plena de sabor, y puede degustarse junto a otras tapas bien castizas como gildas variadas y bocatines de oreja, calamar o buey. Los salones están perfectamente acondicionados y, cosa importante, aplicando una cuidada insonorización en los techos que atenúa el bullicio típico de las tascas donde se eleva la voz con exceso, sobre todo cuando corre el vino entre los comensales. Entrar en cualquiera de sus salones es como hacerlo en un museo del azulejo, un regalo para la vista, mientras que el gusto y el olfato desde cocina se encargan de regalárnoslos.

  • Ruta hasta el 6 de julio | Varios locales de Madrid | Precios en carta correspondientes

Teatro en la calle: Festival Clásicos en Alcalá

Teatro aéreo, pasacalles musicales y marionetas gigantes, entre otras actividades, compondrán una jornada de fiesta en la calle, para dar por iniciado el XXV Festival Hispanoamericano del Siglo de Oro de la Comunidad de Madrid. Clásicos en Alcalá. Título largo donde los haya.

El casco histórico de Alcalá de Henares se llenará de animación abierta a todos los públicos y gratuita. Teatro de calle, música, artes visuales, participación ciudadana y espectáculos de gran formato, para celebrar la vitalidad del Siglo de Oro desde lenguajes contemporáneos. Un gran espectáculo de teatro aéreo, unos bailarines gigantes, un jardín en altura, un fotomatón móvil y varios pasacalles musicales invitarán al público a convertirse en auténtico protagonista de esta celebración y razón de ser de las Artes Escénicas.

La jornada comenzará a las 20:30h con la presencia de The Bike Clickbox, singular triciclo de Lisard Cabarroques (Fotograma Creació Visual). Este fotomatón itinerante se ubicará en la plaza de Cervantes para dejar a los asistentes un recuerdo muy especial: una tira fotográfica impresa al momento para recordar esta edición. También habrá una dulce sorpresa para los 150 primeros espectadores que pasen a partir de esa hora por InfoClásicos a recoger su programa del festival.

En una gran fiesta no podían faltar las fanfarrias y de ello tendremos una buena muestra en De fanfarrias y maravillas, de Arlequina y Pablo Méndez, una propuesta que convierte la plaza de Cervantes y sus jardines en un auténtico lienzo en movimiento.

La compañía generacionARTes se centrará en los libros, las letras y la literatura, acompañados de música y danza popular. La Banda Sinfónica Complutense, bajo la dirección de Marcos Gómez Bachiller, animará al público en un pasacalles titulado Marcha barroca

A continuación, el espectáculo Big Dancers de El Carromato, traerá un espectáculo de marionetas gigantes de cuatro metros de altura con impactantes efectos de iluminación. Por último, Quixote, el espectáculo de teatro aéreo de Grupo Puja! representará el viaje interior de Quixote y su fiel escudero. Es la historia de un héroe, un soñador y un guía en un mundo, de ayer o de hoy, falto de valores humanos.

  • 12 de junio desde las 20:30 | calles y plazas de Alcalá de Henares | Acceso libre

Música en directo: Silvia Marsó & Del Toro Blues Band

Los habituales de estas páginas saben que nuestros Planes de fin de semana se ensanchan en ocasiones, alcanzando a esos lunes desabridos a los que no siempre se saca partido. Para el próximo proponemos un concierto en el Ateneo, como nueva sede del Café Central, que desde abril de 2026 ha encontrado espacio en el centenario foco cultural para continuar con sus actividades musicales, tan queridas en la capital. En esta ocasión, tendremos a Silvia Marsó & Del Toro Blues Band, ofreciendo un par de conciertos el lunes 16 de junio (que también se repetirán el martes).

Silvia y sus chicos plantean un viaje emocional y vibrante por el blues, que inician a orillas del Mississippi con sus primeras reinas. El concierto se adentra en el Manhattan de 1929 donde surgió el Harlem Renaissance, movimiento cultural que atrajo a intelectuales de medio mundo como a Federico García Lorca, del que Silvia compone uno de sus poemas al blues: El Rey de Harlem, perteneciente a Poeta en Nueva York.

El grupo cruza la Ruta 66 y sus temas universales, además de rendir homenaje a memorables compositores del teatro musical como Kurt Weil o Stephen Sondheim.

  • Lunes 15 y martes 16 (20 y 22 h.) | Café Central Ateneo | Desde 26€

Ocio al aire libre: Drone Arte Show en el Hipódromo

Las noches calurosas se viven mucho mejor en el Hipódromo de la Zarzuela, con la capital al fondo. Una buena oportunidad para acercarse al recinto, ver de cerca las famosas cubiertas diseñadas por el arquitecto Eduardo Torroja -uno de los iconos de Madrid- es disfrutar del espectáculo de drones que tendrá lugar el viernes 12 y el sábado 13 de junio. Además, podrá disfrutarse de comida, bebida y un ambiente increíble mientras el cielo se ilumina. Las puertas se abrirán un par de horas antes del inicio del espectáculo, previsto para las 22:30, de manera que se pueda aprovechar el desplazamiento y pasar un rato bien agradable.

El hipódromo será el escenario de esta experiencia al aire libre con 1.200 drones iluminados, muchos más de los que hemos visto recientemente formando la figura de Antoni Gaudí en la visita del Papa León XIV a la Sagrada Familia de Barcelona. El enjambre de ingenios voladores nos contarán una historia que transformará el cielo nocturno en un universo de luz, movimiento e imaginación. Veremos surgir planetas, astronautas y otros astros, compuestos rápidamente por la escuadrilla de drones.

En esta ocasión, DroneArt Show: Space Chase dará vida a una aventura cósmica protagonizada por Joey, un niño fascinado por el espacio, y Freddie, un alienígena en fuga que recorre el universo. Su encuentro desencadena una historia que explora la curiosidad, el valor y la amistad, acompañada de una banda sonora compuesta por música icónica de los años 60. Una experiencia pensada para disfrutar en familia y sorprender a públicos de todas las edades.

  • 12 y 13 de junio (22:30) Apertura de puertas dos horas antes | Hipódromo de la Zarzuela | De 38 a 43€ | Duración: 60 min.

Arte independiente: Faim Art en Fundación Pons

La Fundación Pons de Madrid acoge, del 12 al 14 de junio, la vigesimosegunda edición de la feria de arte independiente, FAIM ART, donde arte y artistas se vuelven a unir en un espacio lleno de cultura, encuentros y grandes oportunidades para el visitante. La entrada es gratuita.

Tras el éxito de las ediciones anteriores, con una media de más de cinco mil visitantes, la feria sigue apostando por el arte de calidad y sin intermediarios, con la participación de 70 artistas. Este conjunto abarca un amplio espectro de lenguajes en diferentes formatos: pintura, escultura, arte digital, fotografía, dibujo, arte textil, arte solidario… El país invitado en esta ocasión será Brasil.

"No se trata de una feria elitista, ya que se podrán adquirir obras de excelentes autores, tanto nacionales como internacionales, con precios para todos los bolsillos, y con la posibilidad de poder negociar directamente con ellos, ya que el artista está presente y manteniendo un trato directo con el público interesado", señala Marta Lueje, artista y directora de la feria.

  • 12 de junio, de 20 a 22h. Sábado, 13 y domingo: 14 de 12 a 22h. | Fundación Pons (Calle Serrano, 138. Madrid) | Entrada libre

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El último Puccini cierra la temporada de Les Arts con una 'Turandot' ultraterrenal

La temporada de ópera en el Palau Les Arts llega a su fin con las representaciones de Turandot, última obra escrita por Giacomo Puccini. Supuso la culminación de su dramaturgia musical y el canto del cisne del romanticismo operístico italiano, a pesar de que un cáncer de garganta le impidiera concluirla. Una lujosa producción de Faust abrió la programación 25-26 allá por octubre y tras ella siguieron títulos como Eugene Onegin y Salomé, entre otros, que confirmaron al teatro de la capital del Turia como una de las estaciones imprescindibles en el panorama nacional e internacional. Coincide la programación de Turandot con el centenario de su estreno en Milán, que tuvo lugar el 25 de abril de 1926 bajo la dirección del maestro Arturo Toscanini.

Llega este título fundamental a Valencia en una excelente producción procedente de Tokio y dirigida en lo escénico por Àlex Ollé, uno de los directores artísticos de La Fura del Baus. La magnífica escenografía de Alfons Flores aprovecha la totalidad de la caja escénica del teatro y nos introduce en un mundo opresivo y gris, sometido al dictamen de un emperador y a la mano de hierro con que sus oscuros esbirros sustentan el orden público. Se plasma esta situación en una ciudad vertical, casi una colmena humana, que recuerda algunas imágenes de las urbes más hacinadas de China en la actualidad. Escaleras cruzadas recubren altos muros a modo de un diseño que recuerda las paradojas de M. C. Escher. Allí se dispone el pueblo, así como los guardianes y funcionarios del régimen, para admirar las apariciones de los mandatarios o asistir a las pruebas, a vida o muerte, que deben afrontar los candidatos a desposar con la princesa Turandot. En lo alto de los muros, se alzan picas coronadas con las cabezas de los que no han conseguido su propósito.

La historia está ambientada en una China imperial de carácter mítico, pero la vinculación con aquellas tierras orientales la tradujo Puccini en una música donde aparece la escala pentatónica, característica de aquellas tierras entre otros lugares del planeta. Esto confiere a la partitura un carácter enigmático que arrebató desde el primer momento a los escuchantes del siglo XX, subyugados también por el hecho de que la ópera se estrenara de manera póstuma. Cuando Puccini estaba a punto de concluir la partitura, se topó con un cáncer fulminante. Tras recibir un novedoso tratamiento de radioterapia en Bruselas, falleció en menos de un mes y la ópera quedó inconclusa.

Puccini dispuso para esta ópera la orquesta más nutrida de su trayectoria, buscando obtener un resultado que, por momentos, luce gran espectacularidad, pero también hallazgos y detalles tímbricos poderosamente seductores y sutiles. Todos esos matices fue capaz de manejarlos con soltura Sir Mark Elder desde el podio, aplicando un tempo contenido en todo momento, con lectura atenta y dejando respirar el drama. De tal modo, pudimos disfrutar de la suntuosa orquestación que posee la partitura pucciniana, y de unas apabullantes apariciones del coro. Esta lección de conocimiento del inglés llegó al público de manera rotunda, como quedó patente por la gran ovación que se le tributó al finalizar la representación.

Similar entusiasmo despertó la soprano Carolina López Moreno, que sorprendió con una voz de gran atractivo para definir a Líu, consiguiendo momentos de una profunda belleza y sentido dramático, sobre todo en su despedida junto a Turandot, antes de tomar su última y fatal decisión. Gran triunfo y muchas esperanzas en que siga con buen pie por un camino ya iniciado en la música de Puccini, sabiendo que próximamente la escucharemos en el papel de Mimí, de La Bohème, en la nueva temporada del Teatre del Liceu. Guiado por la joven Líu, el anciano Timur fue interpretado por el bajo Liang Li, ataviado casi como si de Max Estrella se tratara. De voz rotunda y bien proyectada, cumplió perfectamente con el rol de padre de Calaf.

Esta ópera de Puccini reserva varios pasajes lucidos a Ping, Pang y Pong, tres personajes que tienen su origen en la 'Commedia dell’arte', según los imaginó Carlo Gozzi en una fábula teatral del siglo XVIII. De ahí parte el argumento. Alex Ollé ofrece protagonismo escénico a este trío que Jan Antem, Pablo García-López y Mikeldi Atxalandabaso aprovechan al máximo. Aparecen como tres borrachines menesterosos, semejantes a aquellos personajes de Shakespeare que en sus tragedias ofrecen un contrapunto humorístico, bufonesco. En el segundo acto van vestidos como una unidad NBQ de descontaminación. En realidad son tres funcionarios del Estado que se dedican al trabajo sucio -quizás hoy se podrían denominar ‘fontaneros’-, y aportan un distanciamiento del tiránico contexto, además de una bella evocación de la naturaleza, ausente de esta gris ciudad. El resultado de sus intervenciones fue espléndido, tanto en la conjunción vocal como en su sentido de la comedia.

Dos esferas distantes encierra esta ópera: el ámbito de un poder casi celestial, encarnado por el Emperador y Turandot; y el de la población de a pie. Ese alejamiento confiere al mandatario y a su hija una condición ultraterrena que, en la puesta en escena de Ollé, todavía queda más evidenciada. Una inmensa estructura desciende lentamente desde las alturas generando un mágico efecto de iluminación, casi como la nave nodriza de Encuentros en la Tercera Fase (Steven Spielberg, 1977) se aproximaba a la superficie ante la mirada de los terrestres.

Turandot es una princesa de hielo que aparece ante sus súbditos periódicamente, como un cometa que atraviesa el Sistema solar; una mujer ajena a las emociones que ve rodar las cabezas de los pretendientes tras un macabro juego de adivinanzas. Ekaterina Semenchuk se hizo con el papel aportando veteranía desde su voz de 'mezzo', capaz de alcanzar el necesario carácter trágico.

De veteranía también hizo buen uso Gregory Kunde, sobre todo teniendo en cuenta que ya ha cumplido los 72 años. Realmente asombrosa prestación la suya, ofreciéndonos un Calaf de categoría a lo largo de toda la representación. Entonó con seguridad y buen gusto el aria, quizás, más popular de la historia: Nessun dorma. Esta pieza abre el tercer acto tras el descanso y es uno de los mayores retos para un tenor, aunque no puede nunca acabar en ovación por necesidades del guion -la música no se detiene-. Kunde dotó de emoción esa página inigualable.

Llega el último acto y la túnica blanca de Turandot se torna en un degradado negro, símbolo de un corazón en deshielo que adquiere impurezas. Tras el suicidio de Líu, rotunda prueba de lealtad, el coro entona un estremecedor lamento fúnebre. El día del estreno en Milán, Arturo Toscanini dejó la batuta sobre el atril llegado este punto. Todo quedó en silencio, se giró hacia el público y pronunció las siguientes palabras: "Qui, Giacomo Puccini morì", según recuerda una de sus hijastras, presente en la histórica representación.

Pero la música sigue porque la ópera fue concluida por el compositor Franco Alfano, a partir de algunos bocetos de Puccini. Tras un dúo con Calaf, Vemos a una princesa despojada de su tocado, alejada de su carácter divino y turbada por el amor. En esta versión de Àlex Ollé adopta una decisión que no está en el libreto: suicidarse del mismo modo que lo había hecho Líu. La princesa de hielo se ha convertido en una mujer que ama y se rige por afectos humanos, aunque estos la lleven a la muerte. Un final apoteósico y un cierre triunfal de temporada.

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Ismael Serrano: "Estoy haciendo teatro; voy ligero de equipaje y puedo subirme a un tren en marcha"

Ismael Serrano (Madrid, 1974) está recorriendo un camino en el que rinde un doble homenaje, y lo hace asumiendo un riesgo y una responsabilidad. El riesgo de subir a un escenario cada tarde para encarnar nada menos que a Antonio Machado y la responsabilidad de interpretar las canciones de Joan Manuel Serrat que tanto han significado en su trayectoria vital y musical. Golpe a golpe refleja varios episodios de la vida del poeta sevillano protagonizados por su hermano Manuel, su madre o aquella chica de trece años, Leonor, de la que se enamoró y acabó siendo su esposa. También aparecen escritores como Valle-Inclán, Lorca o Rubén Darío.

Este recorrido escénico se inicia con el paso a pie de la frontera con Francia, en Portbou, durante una fría noche de enero de 1939. Allí dejó atrás España definitivamente, comenzó un exilio marcado por la amargura, un camino sin retorno que le llevaría a la muerte en menos de un mes. Ismael Serrano se enfunda sombrero y abrigo, y con aire taciturno aporta su visión de Machado en el Teatro Infanta Isabel, donde estará hasta el 28 de junio.

Creo que a Machado lo mató escuchar por la radio las arengas de su hermano al ejército franquista

Si caes en la tentación de poner el piloto automático en canciones que has cantado muchas veces, no comunicas de verdad

La política puede resultar decepcionante, pero todos tenemos la responsabilidad de estar informados y tener espíritu crítico

Empecé la carrera de Ciencias Físicas porque me gustaba mucho, pero la música me ofrecía respuestas más convincentes

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