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El CIS golpea a Sánchez con una caída de más de 5 puntos tras la imputación de Zapatero y las novedades del 'caso Leire'

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto a su vicepresidente primero y de Economía, Carlos Cuerpo, este miércoles en el control al Gobierno en el Congreso

El Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) dio a conocer este jueves su nuevo barómetro correspondiente al mes de junio que a diferencia del anterior, aplazado a finales del mes pasado por las elecciones de Andalucía, sí recoge la imputación del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero en relación al rescate de Plus Ultra y las novedades en investigaciones como el 'caso Leire' que cercan al PSOE en asuntos como la construcción de una estructura contra jueces, fiscales, mandos policiales o periodistas que investigaban asuntos de presunta corrupción que afectaban al Gobierno, al partido, a Pedro Sánchez o a su entorno. Y eso, deja tocado a ojos del centro público al PSOE.

En un mes, el CIS aprecia un desgaste importante del PSOE de Sánchez, que sin embargo sigue a la cabeza de la estimación electoral a ojos del director del organismo, José Félix Tezanos. Sánchez ganaría las elecciones de producirse esta jornada. Los socialistas obtendrán el 31,3% de los votos frente al 36,4% del mes pasado, cuando creció dos décimas. Esa caída repercute en dos direcciones, hacia los socios de izquierda estatales, o hacia el PP. Alberto Núñez Feijóo se refuerza, pasa un subida de 1,3 puntos hasta el 24,9% de los votos en mayo, a una previsión de 27,1 puntos en junio. Asciende ahora 2,2 puntos.

Después de dos meses de recuperación, Vox vuelve a caer unas décimas. La papeleta de Santiago Abascal pasa del 16,2% al 15,8% de los sufragios. En un momento crítico, la caída de Sánchez en las previsiones beneficia a Sumar y a Podemos. Sin embargo, en cuanto a los primeros, este estudio, elaborado entre finales y principios del mes pasado, no recoge las últimas novedades dentro de Sumar, con denuncias de "maltrato laboral" dentro de la dirección. La coalición de izquierdas pasaría del 5,7% al 6,4%, y Podemos, por su parte, del 2,5% al 2,8%.

Entre las previsiones a partidos regionalistas, nacionalistas o independentistas, ERC se mantiene con un 1,9%, EH Bildu con un 1,2%, alejándose del PNV, a quien duplica ya en unas votaciones al Congreso. Junts se queda en un punto, como el BNG, que crece unas décimas. Coalición Canaria y UPN aguantan con un 0,2 y un 0,1% respectivamente. Las cifras ponderan a nivel nacional, no autonómico, lo que reduce la precisión. Se Acabó la Fiesta desciende del 2,4% al 1,9%.

La imputación de Zapatero o las pesquisas contra Leire

Ahora el nuevo CIS recoge asuntos clave que afectan al PSOE, como esas investigaciones judiciales. El trabajo de campo del CIS anterior se suscribió a principios de mayo y la publicación del estudio se prorrogó una semana por el cierre de campaña andaluza. Se dejó para finales de mes. Por entonces, el 19 de mayo, el juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama, quien indaga en presuntas irregularidades por el rescate de 53 millones de euros del Gobierno concedida a la aerolínea Plus Ultra, imputó al expresidente Zapatero por un presunto delito de tráfico de influencias u otros como el de organización criminal. Se le vincula con una red de blanqueo de capitales, como líder de una organización "jerarquizada y estable" para beneficiarse de la Administración por su acceso y contactos.

Por otro lado, tan solo una semana después, el 27 de mayo, la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil entraba en la sede del PSOE para obtener documentación sobre esa presión a jueces, fiscales y policías por la que se investiga a Leire Díez, entre otros. Lo ordenó el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz, que al mismo tiempo imputó a la gerente socialista, Ana María Fuentes y al exvicepresidente de la Junta de Andalucía, Gaspar Zarrías. Después de eso, han salido a la luz reuniones de Díez con la directora general de la Guardia Civil, Mercedes González, conversaciones con la presidenta del PSOE, Cristina Narbona, y agendas con apuntes donde aparecen las siglas P.S. que desde la oposición vinculan ya directamente a Sánchez.

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Vox defiende "trascender" el discurso del Papa y evita un nuevo choque con la Iglesia por la inmigración

El papa León XIV saluda al presidente de Vox, Santiago Abascal, durante la recepción del lunes en el Congreso de los Diputados

Pese a la defensa de los valores católicos y la herencia histórica del cristianismo, las posiciones sobre inmigración de Vox dejan al partido en un limbo en su relación con la Iglesia Católica, más cuando el rechazo a la inmigración irregular y la apuesta –por rachas– de dar protagonismo a las demandas de deportaciones masivas les alejan de la doctrina social que promueve la entidad. Mientras que en el PP dirigentes de la primera línea avalan el cien por cien del discurso pronunciado este lunes en el Congreso de los Diputados por León XIV, en Vox marcan distancias con el mismo y lo utilizan, en todo caso, solo para reivindicar el reconocimiento de la historia española y atacar al Gobierno. "El Papa les ha lanzado un mensaje en contra de sus políticas abortistas y en favor de la eutanasia", dicen voces autorizadas de la formación.

Otras fuentes de alto rango comparten el discurso en términos generales, pero al ser preguntados por las posiciones sobre inmigración invitan a "trascender el contenido" del discurso y "mirar más allá" de lo que se ha dicho en el Congreso, algo más político y que dista del mensaje recurrente del Papa en los sucesivos actos que viene protagonizando desde su llegada el sábado por la mañana en España. De hecho, Santiago Abascal, este mismo lunes hizo esa separación. Después de que el pontífice abandonase el hemiciclo, fue interpelado para referirse a su llamada por "la justicia social, la acogida respetuosa o la integración" en los procesos migratorios, algo completamente contrario a las posiciones de Vox en cuanto a migración. "Hay que distinguir entre los discursos y la política práctica. Son las palabras que se esperan de un líder religioso", opinó Abascal, que intentó hacer compatibles ambas cuestiones para esquivar un nuevo enfrentamiento con la Iglesia.

"La necesidad de acogida al débil, al inmigrante, al extranjero es perfectamente compatible con las leyes de los Estados como reivindica el propio León XIV. Hasta tal punto se entiende bien que se distingue el hecho de la política práctica. Si uno entra en el Estado Vaticano tiene multa, tiene cárcel y la prohibición de entrar. A mí me gustaría tener una política migratoria igual en España", marcó posiciones Abascal para rebajar el calado de las palabras del pontífice y abrir una propia contradicción en su mismo posicionamiento previo. "Creo que es compatible mantener un discurso de acogida como defendemos; un discurso de combate de las mafias, sobre el derecho a permanecer en su propia tierra, con discursos que lo que señalan son los problemas que ocasionan la inmigración masiva en muchas sociedades. Por lo tanto, ninguna contradicción y muy satisfecho con los elogios que León XVI ha hecho a España".

Se coincide en ese punto con el PP, que mientras la izquierda celebra un posicionamiento favorable a la acogida, elude analizar párrafo a párrafo el detalle de lo expresado y asegura que de fondo se les da la razón con esa llamada a fomentar las vías legales –ellos lo vinculan al trabajo– y a la colaboración en los países de origen. "El Papa ha mostrado más coherencia hoy aquí que otros en años. Ha dado más argumentos que otros", dicen fuentes parlamentarias frente a Sánchez. Pese a ello, la distancia entre el PP y Vox a la hora de lidiar con la presencia del Papa es más que evidente. Por ejemplo, mientras el presidente del PP Alberto Núñez Feijóo se reunió en audiencia privada con León XIV por la tarde –y con Isabel Díaz Ayuso–, no ha habido interlocución con Vox ni Abascal más allá del saludo matinal en el Congreso.

El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, en su audiencia privada con el papa León XIV en la Nunciatura Apostólica, este lunes por la tarde
El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, en su audiencia privada con el papa León XIV en la Nunciatura Apostólica, este lunes por la tarde | Nunciatura Apostólica

Con su comparecencia frente a los medios tras la visita del Papa a la Cámara Baja, Abascal quiso desviar el foco del principal tema de confrontación con la Iglesia –y que pone en un dilema a parte de sus votantes, mayoritariamente definidos como católicos– y centrarlo en los asuntos positivos, en la coincidencia o en esa interpretación del mismo en defensa de la vida o en contra de la eutanasia. In situ alguna figura parlamentaria del partido quitaba hierro al asunto: "La izquierda no está de acuerdo con sus posiciones sobre la eutanasia o el aborto, no pasa nada por discrepar". En esa salida posterior al acto en el Congreso, algunas voces de Vox reivindicaban el resto de discursos más religiosos del Papa este fin de semana, apelando a la familia, al matrimonio –entre un hombre y una mujer– y a la fe. Delimitaban ya como hizo Abascal cada lugar de influencia, el religioso y el político.

Vox ha participado activamente en el aplauso multitudinario al Papa durante siete minutos, con vítores de por medio, y solo su portavoz adjunto y responsable de Vivienda, Carlos Hernández Quero, –uno de los dirigentes con perspectiva más dura contra la inmigración, socialpatriótica– se ha bajado de ese reconocimiento al poco de iniciarse el aplauso. Desde el partido niegan ninguna motivación y recalcan que participó en el aplauso.

Contención tras un reencuentro con la Conferencia Episcopal

La visita del Papa fue bien recibida por Vox en los días previos, desde el secretario general de Vox, Ignacio Garriga, a la portavoz parlamentaria, Pepa Millán, que expresó la "ilusión" y las "ganas" por la misma. Para reflejar lo mejor de España, dijo, frente a la imagen que ha dejado el Gobierno a nivel internacional. Después de varios meses de encontronazos puntuales y distancia, Garriga hizo presencia durante un desayuno informativo del presidente de la Conferencia Episcopal, Luis Argüello, el 12 de mayo en el Hotel Four Season de Madrid, lo que tuvo una lectura de acercamiento y de limar asperezas. Ahora se defiende que hay un cierto entendimiento y que desde la Conferencia se ha asumido que los países tienen derecho a gestionar como consideren su inmigración. Una distinción de lo político con lo social, en definitiva.

Hay dos antecedentes claros de choque. En agosto de 2025, Vox criticó que la Conferencia Episcopal lamentase que el Ayuntamiento de Jumilla (Murcia), restringiese el uso de instalaciones públicas, como el polideportivo municipal, para que la comunidad musulmana celebrase la fiesta del cordero. Eso llevó a Abascal a reaccionar y a sugerir que o bien los obispos se movían en esa dirección por miedo a perder "ingresos públicos", o bien por estar "amordazados" por los casos de pederastia de la Iglesia. Una confrontación directa que no dejó indiferente a nadie. "No estamos ante un debate sobre libertad religiosa, estamos ante la amenaza real de una ideología extremista como es el islamismo", señaló.

En abril volvió a haber un enfrentamiento. A raíz de la 'prioridad nacional' pactada con el PP, el secretario general y portavoz de la Conferencia, Francisco César García, expresó que "la dignidad de la persona es intocable e irrenunciable" y que "la Iglesia tiene el compromiso de estar cerca de unos y otros". Y ante ello, el líder de Vox respondió en X contra él. "Este personaje nunca se atreve a criticar al gobierno mafioso. Porque el gobierno le proporciona su negocio con la invasión. Y esa es su prioridad: el negocio. Y el desprecio profundo a los españoles que quieren defender su patria".

Este personaje nunca se atreve a criticar al gobierno mafioso.
Porque el gobierno le proporciona su negocio con la invasión.
Y esa es su prioridad: el negocio. Y el desprecio profundo a los españoles que quieren defender su patria. https://t.co/PxmAkDG6vD

— Santiago Abascal 🇪🇸 (@Santi_ABASCAL) April 24, 2026

Ante ello, desde la Conferencia se defendió el intento de contactar y reunirse con Vox a nivel nacional. García trasladó a principios de mayo tras un ofrecimiento, Vox no les dio respuesta, y eso que hay interlocución sin problema en el ámbito local y autonómico. En la Conferencia, según trasladó Argüello en un reciente encuentro con periodistas, entienden que el distanciamiento forzado por Vox en el plano estatal se debe a un "interés electoral".

"Vox hace de la cuestión migratoria la cuestión central porque debe percibir que hay votantes que proceden de sectores como barrios populares que pueden creer que la inmigración les perjudica en el Estado del bienestar. Y prima eso sobre la religión. Entendemos que hay una estrategia, les viene bien electoralmente", apreció Argüello, no viendo disonancia entre la base solidaria del catolicismo y la apuesta de católicos por Vox pese a ese distanciamiento de la Iglesia por miedo a los efectos de la inmigración. En la Conferencia han explicado que si bien los Estados tienen derecho a regular la inmigración como consideren, una vez llega, "debe primarse la dignidad humana". En esa contemplación se refugia ahora Vox para reservarse frente al discurso de acogida del Papa. Abascal alude a la compatibilidad de la solidaridad con la gestión migratoria que consideren los poderes del Estado. Con la Conferencia Episcopal se reunió justo después del acto en el Congreso León XIV.

Si bien sigue habiendo coincidencia de posiciones en temas morales, Vox mantiene un perímetro de distancia con la Iglesia y con los obispos españoles por estrategia electoral. No replican, sin embargo, alguna de las posturas anteriores con Francisco I, de desconfianza sobre todo cuando abordaba temas sobre España. Tampoco de rebajarle a "ciudadano Bergoglio" como el propio Abascal pronunció hace unos años. La figura del Papa por ahora sigue recibiendo un tratamiento institucional en Bambú, que tampoco ve en llamamientos de León XIV a "huir de enfoques identitarios que pueblan el mundo de fantasmas y enemigos; de narrativas divisivas" y de quienes "ganan popularidad avivando el fuego de las polarizaciones" un toque de atención público sobre Vox. No se sienten aludidos y una vez más, miran a las políticas de Sánchez.

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Feijóo dice suscribir las palabras del Papa mientras Abascal reclama para España la política migratoria del Vaticano

Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal este lunes en el Congreso para asisitir al discurso del Papa

Buena parte del foco político en este histórico discurso papal estaba puesto en la reacción a unas palabras que, en la misma medida, podían apelar a la izquierda -en asuntos como la defensa de la vida o la familia- y a la derecha -inmigración o derecho internacional-. León XIV ha hecho honor a su profundidad y hondura intelectual para poner sobre la mesa asuntos de calado, así como las posibles contradicciones de nuestra clase política.

Por ejemplo, Alberto Núñez Feijóo, ha dicho suscribir "desde la primera a la última" las palabras del Sumo Pontífice, tanto en la forma como en el fondo. Sin embargo no ha aludido a la defensa cerrada que León XIV ha hecho de la necesidad de atender a los inmigrantes y asegurar su "rescate, asistencia, acogida e integración" sin distinguir entre los regulares y los que entran a nuestras fronteras de manera ilegal.

Abascal distingue entre "la politica práctica y los discursos"

El exhorto también alcanzaba a Vox, partido con el que el PP comparte su rechazo a la regularización masiva de inmigrantes, que apoya la Iglesia, y firma gobiernos autonómicos de coalición bajo el principio de la "prioridad nacional", aunque ambos partidos lo intepreten de manera muy diferente. Sí ha sido mucho más explicito al respecto el líder de Vox, Santiago Abascal, cuya presencia ya era de por sí noticia tras haber sido muy crítico con el Vaticano. Abascal ha escuchado "muy atentamente" las palabras que "se esperan de un líder religioso".

Pero, a continuación, ha matizado que "todos sabemos distinguir lo que es la política práctica de los discursos". E, incluso, se ha atrevido, al hilo de esta afirmación, a reivindicar para España, no se sabe si con ironía o no, la política migratoria del Vaticano "donde si uno entra ilegalmente tiene multa y cárcel". Asimismo, ha puesto el acento en otra parte del discurso papal, esto es, en el combate a las mafias y el derecho de los ciudadanos a permanecer en su propio país.

Clima político y sin alusiones a la ejemplaridad

Este era el asunto más espinoso para los líderes de ambos partidos. Feijóo se ha movido más cómodo en la defensa de la "dignidad de la persona, de la familia y de la libertad religiosa", recordando que el PP "hunde sus raíces en el humanismo cristiano", consagrado en sus propios estatutos. También se ha aferrado a la idea de que "no hay instituciones sin convicciones. Tenemos un déficit de respeto a las instituciones y mucho más a las convicciones", en referencia implícita al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

En cambio, lo que más le ha gustado a Abascal ha sido el elogio de León XIV a la "historia, tradición e identidad" de España, pero lejos de bajar el termómetro del debate político, ha agregado de corrido, que todo ello se produce "cuando hay una mafia corrupta instalada en el Gobierno, que no solo ha malversado, robado, ocasionado muertes con su corrupción, sino que ha usado al Estado para encubrir sus propios crímenes amordazando a jueces fiscales, policías y guardias civiles", en relación al escándalo que rodea a la fontanera socialista, Leire Díez. No deja de ser significativo que el Papa no haya hecho alusión alguna a cuestiones como la ejemplaridad en el ejercicio de la gestión pública.

Y si bien el líder ultra dice coger el guante papal en contra de la polarización y de los discursos que buscan el "desprecio y la humillación" del contrario, lo pondrá en práctica, "entre políticos honrados. Nadie nos pide silencio frente a los crímenes y las corrupción", ha insistido.

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