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Diez recomendaciones para elegir una residencia para tu perro o gato

Ojalá pudiéramos llevarlos siempre con nosotros. A muchos animales les encantaría compartir nuestras vacaciones, corretear por las playas o dormir bajo la mesa del restaurante, pero no siempre es posible. Ya sea por logística, por normativa o porque el viaje no es apropiado para ellos, llega un momento en el que debemos tomar la decisión de dejarles al cuidado de otra persona.

Y aunque en ocasiones podemos contar con familiares, amigos o un cuidador de confianza, no siempre se dan esas circunstancias. Por eso existen las residencias caninas y felinas, centros donde podemos alojarlos mientras estamos fuera. Sin embargo, no todos los lugares son iguales y una elección errónea puede traducirse en estrés, enfermedades o problemas de comportamiento al volver. Para saber si el sitio que estamos considerando es el adecuado, estas claves te ayudarán a tomar una buena decisión.

1. Cada animal como un individuo

Una buena residencia se interesa por la historia, las necesidades y la personalidad del animal. Los profesionales de confianza no se limitan a meter a todos los perros en un mismo recinto ni cometen el error de juntar a gatos desconocidos en una misma sala, algo que les generaría un estrés insoportable. Un buen centro preguntará por sus rutinas, por si toman medicación o por cómo se gestiona su convivencia. Esa atención personalizada es la diferencia entre un lugar que aloja animales y otro que realmente los cuida.

2. Visita el lugar antes de reservar

Nada sustituye a una visita presencial. Es la forma más directa de ver si el entorno es limpio, seguro y tranquilo. Es imperativo preguntar si puedes recorrer las instalaciones, ver los espacios donde dormirán, jugarán o comerán, y fijarte en los animales que ya están allí: ¿parecen tranquilos? ¿Interactúan con el personal de forma positiva? Una buena residencia no debería poner trabas para mostrar cómo trabajan.

3. Tipo de enriquecimiento

Especialmente en el caso de los perros, no basta con que salgan un rato a un patio. Averigua si los paseos son individuales o en grupo, cómo se organizan, cuánto duran y si se adaptan al temperamento del animal. Una socialización mal gestionada con desconocidos puede desencadenar miedos o comportamientos no deseados a la vuelta.

4. Personal cualificado y supervisión constante

Pregunta cuántos trabajadores hay por cada grupo de animales y si hay alguien presente las veinticuatro horas. En un centro bien gestionado, el personal no solo alimenta y limpia, sino que también observa cambios de comportamiento, detecta síntomas de enfermedad y sabe actuar ante emergencias. Idealmente, al menos una persona del equipo debería contar con formación en primeros auxilios veterinarios.

5. Asegúrate de que piden la vacunación al día

Una residencia que se toma en serio la salud de sus clientes exigirá la cartilla con las desparasitaciones y las vacunas actualizadas. Esto incluye la de la tos de las perreras para los perros o la trivalente para los felinos, una medida indispensable para proteger tanto a tu compañero como al resto de los huéspedes.

6. Una estancia breve de prueba antes del viaje

Si es la primera vez que dejas a tu perro o gato en un centro de este tipo, valora hacer una miniestancia de una o dos noches para evaluar cómo se adapta. Así, el día que llegue la separación definitiva para un viaje más largo, el animal ya tendrá referencias positivas y conocidas del lugar. Es una inversión en bienestar emocional que facilita enormemente la transición.

7. Lleva objetos familiares de casa

Una cama que conserve el olor de su entorno, sus propios platos o un par de sus juguetes favoritos funcionan como un ancla emocional muy valiosa. Estos objetos les ayudan a calmarse durante los momentos de soledad y permiten conectar su nuevo espacio provisional con la seguridad de su hogar.

8. Pide actualizaciones sobre su estado

Algunos centros mandan vídeos o fotos durante la estancia, o permiten llamadas para saber cómo evoluciona el animal. Que los responsables de la residencia no tengan inconvenientes en proporcionar información sobre el día a día es siempre una excelente señal. A veces no es el propio animal quien tiene problemas para adaptarse a la separación, sino que somos nosotros quienes necesitamos comprobar que todo marcha bien.

9. Evita cambios bruscos en alimentación o medicación

Es fundamental llevar suficiente cantidad de su pienso o comida habitual y explicar con claridad cualquier pauta especial. Si toma medicación, asegúrate de que el personal sabe cómo administrarla y deja siempre las instrucciones por escrito. También resulta muy útil aportar los datos de tu veterinario de referencia por si surgiera cualquier imprevisto.

10. Planifica con tiempo porque las plazas vuelan

No dejes la reserva para el último momento. Las mejores residencias caninas y felinas suelen tener la agenda completa con semanas o incluso meses de antelación. Planificar con margen te dará más tranquilidad para elegir, visitar el centro y preparar a tu compañero de forma progresiva.

Dejar a tu animal de familia en una residencia puede ser una decisión difícil, pero si se elige bien, no tiene por qué ser una experiencia traumática. Muchos perros y gatos disfrutan realmente de ese cambio temporal lleno de juegos, atenciones y estímulos nuevos. Para nosotros, saber que se queda en buenas manos es la mejor manera de poder desconectar de verdad.

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Kody, el hurón que superó el trauma tras una adopción fallida: "Ya tenía hogar y no necesitaba otro"

Beatriz acogió durante la pandemia a su primer hurón y desde entonces ha cuidado de 14 animales. El último, Kody, llegó en estado de shock tras una adopción fallida y hoy es un ejemplar socializado y activo.

Su tutora lleva vinculada al mundo de los hurones desde la pandemia, cuando adoptó a su primer animal, Pipi Gordo. Desde entonces, asegura haber acogido a un total de 14 hurones por distintas causas. El verano pasado recibió la llamada de una rescatista por un caso que calificó como especial: un hurón de seis meses, entonces llamado Rokeet, que había sido comprado como compañero para un niño tímido.

La experiencia resultó fallida. Tal y como explica Beatriz, los hurones no son animales adecuados para ser manipulados por personas que no conocen bien la especie, ni para niños sin supervisión, especialmente en su etapa de cachorros. El resultado fue que el niño terminó teniéndole miedo y el animal fue devuelto.

"Una pequeña bolita de pelo"

Cuando Beatriz vio al hurón por primera vez, quedó impactada. Llegó dentro de una jaula, convertido en "una pequeña bolita de pelo" que temblaba sin parar. La rescatista le explicó que no se había movido ni para comer ni para beber y que no lo había visto dormir en 24 horas, a pesar de que un hurón suele alimentarse cada cuatro horas y dormir alrededor de 18 horas al día. Observó que, siendo un cachorro, permanecía inmóvil, temblando y en estado constante de alerta.

El animal se encontraba en estado de shock e inició entonces un proceso de rehabilitación que se prolongó durante semanas. Tardó un día en conseguir que comiera o bebiera, una semana en que dejara de temblar, dos semanas en que comenzara a explorar la jaula, cuatro semanas en que saliera de ella sin huir ante el más mínimo ruido o movimiento, y un mes y medio más en que le permitiera acercarse o acariciarlo. En todo el proceso contó con la ayuda de su marido y de tres de sus hurones.

Finalmente, Beatriz decidió adoptarlo. Kodi, como pasó a llamarse, “ya tenía hogar y no necesitaba otro”, según señala. Hoy es un hurón sable de poco más de un año, socializado y activo, al que su cuidadora apoda “piraña terrestre”. Lo describe como sociable, juguetón, peligrosamente curioso y experto manipulador para salirse con la suya.

Tras superar un trauma en su etapa más vulnerable, Kodi se ha convertido en un ejemplo de una especie todavía poco conocida y de la importancia de comprender sus necesidades antes de incorporarla a un entorno familiar.

Envíanos tu 'Pasaporte mascota' y preséntanos a tu amig@

¿Quieres presentarnos a tu mascota? Desde Animaleros invitamos a los lectores de la comunidad a que nos envíen sus propios testimonios y nos presenten a sus animales de compañía en 'Pasaporte mascota', un espacio abierto a historias cotidianas que reflejan el vínculo entre personas y mascotas. Las mejores historias serán publicadas en 20minutos.

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Más estímulos, menos descanso: así afecta la primavera a algunas mascotas

La primavera no solo cambia las rutinas de las personas, para muchos perros y gatos, el aumento de horas de luz, la subida de temperaturas y la mayor actividad en la calle pueden suponer una sobrecarga de estímulos difícil de gestionar.

Más ruidos, más olores, más presencia de personas y animales en parques y terrazas, cambios de horarios y alteraciones hormonales pueden hacer que algunas mascotas se muestren más inquietas, irritables o reactivas durante esta época del año.

Según Imke Marks, experta en nutracéutica animal y fundadora de la marca española de suplementación para mascotas Mooiza, esta ansiedad estacional es más habitual de lo que puede parecer y suele aparecer o intensificarse en periodos de cambio, como la primavera.

"El oído y el olfato de perros y gatos son mucho más sensibles que los nuestros", explica. "Lo que para nosotros puede ser un simple cambio de ambiente, para ellos puede convertirse en una sobrecarga constante de estímulos".

Esa acumulación de información ambiental puede mantener al animal en un estado de alerta sostenida. En perros, puede manifestarse con ladridos excesivos, hiperactividad, nerviosismo, dificultad para relajarse o conductas destructivas. En gatos, los cambios pueden verse en una mayor vocalización, inquietud, alteraciones del descanso o comportamientos territoriales.

"Cuando reciben demasiados estímulos a la vez y no tienen momentos de descanso, muchos animales entran en un estado de tensión constante que acaba afectando a su comportamiento", añade la experta.

El cambio de estación también puede alterar los ritmos biológicos. Al igual que ocurre con las personas, el aumento de horas de luz y los ajustes en los horarios pueden influir en el descanso de perros y gatos. Si duermen peor o se modifican sus rutinas de paseo, comida o actividad, algunos animales pueden mostrarse más sensibles al estrés.

Hay mascotas que necesitan más tiempo para adaptarse a los cambios de estación

"Cuando descansan peor, están más sensibles, más irritables y gestionan peor el estrés", señala Marks. "Muchas veces vemos perros más inquietos en primavera y pensamos que simplemente tienen más energía, pero detrás puede haber una alteración de su rutina en cuanto a la hora de paseo o la de comer".

La especialista recuerda que no todos los animales se adaptan al mismo ritmo. Los perros y gatos más sensibles, con antecedentes de ansiedad o con dificultades para gestionar cambios, pueden necesitar una transición más progresiva hacia las nuevas rutinas de primavera.

"Hay mascotas que necesitan más tiempo para adaptarse a los cambios de estación", apunta. "En primavera, esa adaptación puede traducirse en más inquietud, más nerviosismo o incluso cambios en su apetito".

En el caso de los gatos, la primavera puede estar asociada además a una mayor actividad hormonal, especialmente en animales no esterilizados. Esto puede traducirse en maullidos más frecuentes, marcaje, inquietud, comportamientos territoriales o peor descanso.

"Muchos propietarios notan que su gato está más nervioso, vocaliza más o duerme peor en primavera", explica Marks. "En muchos casos, la explicación está en el aumento de la actividad hormonal propio de esta época".

A estos factores se suman molestias físicas propias de la estación, como alergias, presencia de polen o picaduras de pulgas y garrapatas. Estos problemas pueden provocar picor, incomodidad y alteraciones del sueño, lo que a su vez puede aumentar la irritabilidad del animal.

La experta también advierte de que aumentar la actividad al aire libre no siempre es beneficioso si se hace de forma brusca o sin tener en cuenta el perfil del animal. "Los perros con ansiedad por separación, miedo a otros perros, sensibilidad al ruido o dificultades para adaptarse a los cambios, necesitan una adaptación gradual para no sentirse sobrepasados", señala.

Los perros con ansiedad por separación o miedos, necesitan una adaptación gradual para no sentirse sobrepasados

Para reducir el impacto de estos cambios, los especialistas recomiendan mantener rutinas estables, respetar los tiempos de descanso, ofrecer zonas tranquilas dentro de casa, adaptar los paseos a la tolerancia del animal y evitar una exposición excesiva a estímulos. El ejercicio moderado puede ayudar, siempre que no se convierta en una fuente adicional de estrés.

Marks también defiende que, en algunos casos, el apoyo nutricional puede formar parte de una estrategia más amplia para ayudar al animal a gestionar mejor los cambios estacionales. "No se trata de sedar ni de apagar al animal, sino de ayudarle a afrontar mejor el estrés y recuperar la calma de forma natural", explica.

"Con el apoyo adecuado, la primavera no tiene por qué convertirse en una época de estrés y puede ser, de hecho, la estación que más disfruten", concluye Imke Marks.

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Iván González, veterinario ecografista: "En la ecografía puedes detectar algo grave en segundos"

La medicina veterinaria ha experimentado una metamorfosis de dimensiones asombrosas en las últimas cuatro décadas, especialmente en el área del diagnóstico por imagen. En los años ochenta, los centros dependían casi en exclusiva de radiografías analíticas fijas, reveladas en cuartos oscuros con químicos que requerían tiempo, precisión y paciencia. Las primeras ecografías de aquella época mostraban pantallas granuladas, analógicas y con una resolución tan limitada que exigían un esfuerzo titánico de interpretación para los profesionales de la época.

Con el cambio de siglo, la revolución digital transformó por completo las salas de exploración. La llegada de la alta definición, los avances en la lectura de los tejidos blandos y el Doppler en color permitieron pasar de las siluetas estáticas a observar la vida interior de los animales en movimiento y en tiempo real. Hoy en día, la tecnología ha avanzado tanto que los ecógrafos portátiles ofrecen una nitidez que hace unas décadas parecía de ciencia ficción, consolidándose como una herramienta clínica imprescindible.

En esta especialidad de constante evolución tecnológica se mueve Iván González (EcografiaVet), un veterinario que ha convertido los ultrasonidos en su principal seña de identidad profesional. Graduado y equipado con la acreditación avanzada GPCert US (General Practitioner Certificate in Ultrasound), Iván González trabaja como ecografista ambulante recorriendo el norte de España, dando soporte especializado a clínicas y hospitales de Asturias.

Su rutina diaria rompe con el esquema del veterinario con una clínica fija. Con su equipo portátil de alta gama a cuestas, Iván se desplaza constantemente para colaborar con multitud de compañeros, realizando estudios abdominales, ecocardiográficos, cervicales y torácicos directamente en las instalaciones donde el paciente pasa consulta. Esta labor de proximidad evita traslados innecesarios a animales delicados y democratiza el acceso a pruebas avanzadas de alta especialización.

Curiosamente, el motor de su vocación tiene nombre propio y casi diecisiete años de historia. Se trata de Chiqui, una perrita que encontró en un parque cuando él apenas tenía once años y que transformó por completo su manera de entender el vínculo con los animales. Chiqui no solo le impulsó a decantarse por la veterinaria frente a la medicina humana, sino que le ha acompañado fielmente en cada mudanza, etapa de formación y reto laboral hasta el día de hoy.

En esta entrevista, Iván González analiza los entresijos de una especialidad donde se mezclan la tecnología de vanguardia, la capacidad de improvisación sobre el suelo de cualquier consulta y la delicada gestión psicológica de descubrir una patología grave en un milisegundo. Además, reivindica con firmeza el valor de la mano humana frente al avance imparable de la inteligencia artificial.

Acerco una prueba avanzada a pacientes que quizá no tendrían acceso a ella de otra manera

La tecnología nos ayudará a ser más precisos, pero no debería sustituir la parte humana de la profesión

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Animaleros busca a las mascotas con más historia: presenta a tu compañero y cuéntanos qué le hace único

Los animales de compañía son mucho más que una presencia en casa. Para muchas personas son familia, compañía diaria, apoyo emocional, motivo de aprendizaje y, en ocasiones, protagonistas de historias capaces de emocionar, hacer reír o inspirar a otros lectores.

Por eso, Animaleros, la sección de 20minutos dedicada al mundo animal, pone en marcha una nueva iniciativa participativa para que los lectores puedan presentar a sus mascotas y compartir su historia.

La acción invita a los tutores, familias y ciudadanos amantes de los animales a enviar información sobre sus compañeros de vida: cómo llegaron a casa, qué los hace especiales, qué manías tienen, cuál es su historia de adopción o rescate, y qué han aprendido gracias a ellos.

La iniciativa está abierta a todo tipo de animales: perros, gatos, conejos, aves, reptiles, roedores, peces, caballos u otros compañeros con una historia que merezca ser contada.

Historias reales de lectores y sus animales

El objetivo es crear un espacio en el que los lectores puedan compartir relatos cercanos, emotivos y útiles para otros amantes de los animales. Las historias seleccionadas podrán publicarse en 20minutos.es, dentro de la sección Animaleros, acompañadas de fotografías enviadas por sus protagonistas.

Cada participación podrá incluir datos básicos de la mascota, como su nombre, edad, especie o raza, así como detalles más personales: su carácter, sus costumbres, una anécdota especial o el momento en el que llegó a la vida de su familia.

Además, el formulario permitirá recoger testimonios sobre cuestiones de interés animalero, como la adopción responsable, el abandono animal, el cuidado de animales mayores, la convivencia con mascotas con necesidades especiales o los consejos que cada dueño daría a otras personas antes de incorporar un animal a su hogar.

Una forma de dar visibilidad a la convivencia responsable

Con esta propuesta, Animaleros quiere reforzar su vínculo con la comunidad lectora y dar protagonismo a historias reales que reflejen la diversidad de formas en las que los animales forman parte de la vida cotidiana.

No se trata solo de enseñar una foto bonita, sino de contar qué hay detrás de cada mascota: una adopción que cambió una vida, un rescate inesperado, una convivencia llena de aprendizajes o una relación especial entre una persona y su animal.

Cómo participar

Para participar, los lectores solo tienen que rellenar el formulario habilitado por 20minutos con sus datos de contacto, la información básica de su mascota y una breve historia personal. También podrán adjuntar una o varias fotografías del animal y, si lo desean, una imagen junto a él.

Las historias recibidas serán revisadas por la redacción de Animaleros. Aquellas que resulten seleccionadas podrán ser publicadas en la web y difundidas en los canales de 20minutos.

Tu mascota también puede ser protagonista

Animaleros quiere conocer a esos perros que acompañan cada paseo, gatos con personalidad arrolladora, conejos que se han ganado el sofá, aves que llenan la casa de vida o animales rescatados que hoy disfrutan de una segunda oportunidad.

Si tienes una mascota con una historia especial, divertida, emocionante o inspiradora, ahora puedes compartirla con otros lectores. Presenta a tu mascota en Animaleros y cuéntanos por qué es única.

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Así son los controles que pasa la comida de tu mascota antes de llegar al comedero

A la hora de escoger una alimentación para nuestros perros y gatos, surgen muchas dudas sobre su calidad y si es la adecuada para ellos. Por ello, la la Federación Europea de la Industria de Alimentos para Animales de Compañía (FEDIAF) recuerda que la alimentación de perros y gatos está sometida a una regulación específica en la Unión Europea y a controles que abarcan desde la selección de ingredientes hasta el etiquetado final del producto.

Según la federación, la función del fabricante es proporcionar alimentos seguros y nutritivos conforme a la normativa comunitaria, en un sector regulado por más de 50 normas y apoyado por códigos de buenas prácticas de fabricación.

La seguridad de estos productos comienza en la elección de las materias primas. Los ingredientes pueden ser de origen animal o vegetal y, en el caso de los primeros, muchos proceden de partes del animal que no suelen consumirse por razones culturales o de hábitos alimentarios, como pulmones, corazón, riñones o hígado.

FEDIAF subraya que estos ingredientes son seguros siempre que hayan superado las inspecciones veterinarias correspondientes y hayan sido declarados aptos para el consumo humano.

Los ingredientes vegetales, por su parte, suelen coincidir en muchos casos con los utilizados en alimentación humana, como maíz, arroz, trigo o avena. Otros se incorporan por su función nutricional específica, como fibras vegetales, prebióticos o probióticos, con el objetivo de favorecer procesos como el tránsito intestinal o una digestión saludable.

A ello se suma la importancia de mantener una adecuada recogida, transporte y conservación de los ingredientes, incluida la cadena de frío cuando sea necesaria.

La seguridad también se juega dentro de las instalaciones de producción. Las fábricas de alimentos y snacks para mascotas están diseñadas para reducir riesgos de contaminación, con equipos de acero inoxidable, estaciones de lavado de manos, recorridos internos para minimizar contaminaciones cruzadas, revestimientos protectores en suelos y paredes, control del almacenamiento y sistemas de detección de cuerpos extraños.

Además, según la ANFAAC, en los puntos críticos se aplica la metodología APPCC, el sistema de Análisis de Peligros y Puntos Críticos de Control, utilizado para identificar y gestionar riesgos durante el proceso.

El tipo de alimento determina también los controles necesarios. En el caso de la comida húmeda, los ingredientes de origen animal y vegetal se envasan en latas, bandejas o bolsas herméticamente selladas y después se someten a un proceso de esterilización a altas temperaturas, similar al utilizado en conservas para consumo humano.

Por ello, estos productos son estériles, no contienen bacterias vivas y pueden tener una vida útil prolongada sin necesidad de añadir conservantes durante el procesamiento.

Los alimentos secos siguen otro proceso. Habitualmente combinan ingredientes animales y vegetales tratados a altas temperaturas y después se prensan, hornean o extruyen. La extrusión es una técnica también presente en la alimentación humana, como ocurre con algunos cereales de desayuno.

A diferencia de los alimentos húmedos, los secos no se comercializan en envases herméticos y pueden estar expuestos al oxígeno o a la humedad. Por este motivo, los fabricantes emplean conservantes y antioxidantes autorizados por la normativa europea para mantener la estabilidad del producto y evitar problemas como el enranciamiento de las grasas o la aparición de moho y bacterias.

Las dietas crudas comerciales requieren una atención diferente. Pueden presentarse congeladas o liofilizadas y ser completas o complementarias. Las completas incorporan otros ingredientes, como frutas, verduras, hierbas o aditivos, para alcanzar un perfil equilibrado.

Sin embargo, al no existir un paso de procesado que destruya patógenos, FEDIAF advierte de que es necesario extremar las medidas de higiene durante su producción y manipulación.

En estos casos, las recomendaciones pasan por lavarse las manos con agua caliente y jabón tras manipular el producto, limpiar y desinfectar superficies, platos y utensilios que hayan estado en contacto con alimentos crudos, retirar los restos no consumidos y desinfectar la zona de alimentación tras la comida.

El etiquetado es otro punto clave. Los fabricantes incluyen en los envases instrucciones de uso, almacenamiento y manipulación, así como información sobre la fecha de caducidad. En términos generales, los alimentos húmedos abiertos y los crudos deben conservarse refrigerados, mientras que los secos deben guardarse en un lugar fresco y seco.

FEDIAF señala que un fabricante responsable debe contar con procesos propios de control de calidad y seguridad. Estos abarcan la selección de proveedores fiables, inspecciones periódicas, especificaciones definidas para las materias primas, controles frente a sustancias indeseables, análisis del producto terminado, registros de lotes y trazabilidad de los ingredientes y destinos.

También se incluyen pruebas microbiológicas, revisión de la integridad de los envases, detectores de metales, rayos X y verificación de la adecuación nutricional mediante análisis o estudios de alimentación animal.

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Un análisis del gasto veterinario en España revela cómo una sola cirugía puede disparar la factura

Convivir con un perro implica asumir algunos gastos previsibles como la alimentación, las vacunas o los productos para desparasitación. Sin embargo, muchas familias descubren el verdadero coste de la medicina veterinaria cuando aparece una urgencia, una cirugía o una enfermedad crónica que requiere seguimiento durante meses. Es en ese momento cuando una factura puntual puede convertirse en una cadena de gastos difícil de sostener.

Un estudio elaborado por la empresa especializada en seguros veterinarios Milo, a partir del análisis de más de 2.000 siniestros reales en perros asegurados en España durante el primer trimestre de 2026, refleja precisamente esa diferencia entre el cuidado cotidiano y los imprevistos de mayor gravedad. Aunque el importe medio de las facturas veterinarias se sitúa en 63 euros, una de cada diez supera los 190 euros y algunos casos alcanzan cifras muy superiores.

El informe también pone sobre la mesa una realidad poco habitual en España en comparación con otros países europeos. Mientras en Reino Unido o algunos países nórdicos los seguros veterinarios forman parte relativamente habitual del cuidado animal, en España apenas alrededor del 3% de los perros cuenta con una póliza específica de salud.

El problema de la acumulación

Los datos analizados muestran que los gastos veterinarios no se distribuyen de forma uniforme, sino que una pequeña parte de los casos concentra buena parte del desembolso económico total. El 10% de los siniestros más caros representa casi la mitad del dinero facturado en la muestra estudiada.

Entre los casos recogidos aparecen intervenciones como cirugías digestivas por ingestión de cuerpos extraños, hospitalizaciones prolongadas o problemas oftalmológicos complejos. La factura más elevada incluida en el análisis superó los 2.700 euros en un perro que necesitó cirugía, pruebas diagnósticas, medicación y estancia hospitalaria.

El fundador y director ejecutivo de Milo, Ferran Llisterri, explica que el impacto económico no suele depender únicamente de una intervención aislada, sino de todo lo que viene después. “Muchas veces lo más difícil de asumir no es solo una factura puntual de 1.500 euros, sino el efecto acumulado: encadenar durante meses o años varias facturas de 150 o 300 euros”, señala.

Ese patrón aparece especialmente en perros de edad avanzada, los llamados sénior o geriátricos. Según el estudio, los perros de entre seis y diez años generan más del doble de gasto veterinario que los cachorros, no necesariamente porque sufran más accidentes, sino porque empiezan a aparecer patologías crónicas, revisiones periódicas, pruebas de control y tratamientos de larga duración.

Las cirugías son pocas, pero disparan el gasto

Uno de los aspectos más llamativos del informe es la diferencia entre el peso económico de las consultas rutinarias y el de determinadas intervenciones complejas. Las consultas ordinarias tienen un coste medio cercano a los 46 euros, mientras que las cirugías rondan de media los 392 euros, aunque algunas superan ampliamente esa cifra. Las operaciones ortopédicas asociadas a roturas de ligamento cruzado, relativamente frecuentes en ciertas razas, pueden situarse entre los 978 y los 1.500 euros.

Aun así, las cirugías representan solo una pequeña parte de los gastos veterinarios registrados y buena parte del gasto total se concentra también en el diagnóstico. Analíticas, radiografías, ecografías, pruebas de imagen y exploraciones especializadas forman parte habitual de muchos procesos clínicos, especialmente cuando es necesario averiguar qué le ocurre realmente al animal antes de iniciar un tratamiento, algo que puede incrementar de forma considerable la factura final.

Ferran Llisterri insiste en que muchas familias no son plenamente conscientes de esos costes hasta que se enfrentan a ellos por primera vez. “Una cirugía digestiva por cuerpo extraño puede rondar los 900 euros y un injerto corneal acercarse a los 1.000. Son importes que, si no los has vivido de cerca, cuesta imaginar”, explica.

España y los seguros veterinarios

La baja implantación de los seguros veterinarios en España no responde únicamente a una cuestión económica. Según explica el responsable de Milo, también existe un importante componente cultural. En países como Reino Unido o Suecia, asegurar a perros y gatos se percibe desde hace años como parte normal del cuidado animal. En España, en cambio, muchas personas siguen asociando el seguro a la idea de “rentabilizarlo” mediante vacunas, revisiones o consultas frecuentes, en lugar de entenderlo como una herramienta pensada para situaciones imprevistas y costosas.

“En España nos encontramos mucho con la idea de que el seguro debe compensar económicamente desde el primer momento”, comenta Roman Llisterri a 20minutos.es. “Pero el principal motivo para contratar un seguro es tener la tranquilidad de que el perro podrá recibir el tratamiento necesario sin que el coste económico sea el único factor que determine la decisión”.

En países como el nuestro, donde la atención sanitaria para personas está ampliamente cubierta por el sistema público, muchas familias no tienen una referencia clara de cuánto cuesta realmente la medicina especializada hasta que lo enfrentan en una clínica veterinaria. Pruebas diagnósticas avanzadas, quirófanos, hospitalización, equipos tecnológicos y el sueldo del personal cualificado forman parte de la rutina veterinaria diaria y su coste recae íntegramente en la atención privada.

Posponer cuidados por motivos económicos

El informe también recoge otro fenómeno cada vez más estudiado dentro de la medicina veterinaria: el retraso o renuncia a determinados cuidados por motivos económicos. Según los datos citados en el dossier, más de la mitad de los convivientes con perros y gatos en España habría pospuesto alguna atención veterinaria debido al coste. Los primeros cuidados que suelen aplazarse son los preventivos, como limpiezas dentales, vacunas o determinadas cirugías consideradas no urgentes.

Sin embargo, esa decisión puede tener consecuencias posteriores. “Muchas veces, por no prevenir, finalmente se termina acudiendo a urgencias y asumiendo un gasto diez o quince veces superior”, explica el CEO y fundador de Milo. La situación afecta sobre todo a hogares con menos capacidad económica, pero también a familias que no habían contemplado determinados gastos veterinarios dentro de su presupuesto habitual.

En paralelo, el debate sobre cómo garantizar el acceso a cuidados veterinarios básicos sigue creciendo en España, especialmente ahora que perros y gatos ocupan un papel central dentro de muchas familias.

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Una nueva guía alerta de que el maltrato animal puede ser señal de otras violencias en el hogar

El Colegio Oficial de Veterinarios de Madrid, COLVEMA, ha presentado la Guía para la detección del maltrato animal, un documento práctico dirigido a los profesionales veterinarios con el objetivo de facilitar la identificación de posibles situaciones de maltrato, su valoración clínica, la correcta documentación de los indicios observados y la notificación a las autoridades competentes cuando sea necesario.

El acto de presentación ha contado con las intervenciones de José Ramón Becerra, director general de Derechos de los Animales; Ángel de Oteo, director general de Agricultura, Ganadería y Alimentación de la Comunidad de Madrid; y Felipe Vilas, presidente del Colegio Oficial de Veterinarios de Madrid.

La guía ha sido elaborada por el veterinario Juan María Josa, reconocido por su labor formativa y de sensibilización en el ámbito de la protección y el bienestar animal a través de cursos, seminarios y actividades de divulgación profesional.

El documento parte de una idea central: detectar a tiempo puede ser decisivo para proteger. Desde esa premisa, la guía ofrece pautas para que los veterinarios puedan reconocer señales de alerta compatibles con un posible caso de maltrato animal.

Entre ellas figuran lesiones inexplicables, fracturas antiguas o repetidas, heridas en distintas fases de evolución, deterioro del estado corporal, falta de higiene, miedo hacia la persona responsable, apatía, depresión o alteraciones de conducta.

COLVEMA también llama la atención sobre otros indicios que pueden resultar relevantes durante la consulta, como el retraso injustificado en solicitar atención veterinaria, explicaciones incoherentes sobre lo ocurrido o antecedentes de daños o muertes inexplicables en otros animales.

La violencia hacia los animales puede coexistir con situaciones de violencia familiar

El objetivo no es que el veterinario asuma funciones de juez o investigador, sino que pueda registrar de forma objetiva y ordenada aquellos hallazgos que puedan requerir una valoración posterior por parte de las autoridades competentes.

La guía incide además en una dimensión social especialmente sensible: el maltrato animal puede ser un indicador de otras formas de violencia o vulnerabilidad dentro del hogar. La violencia hacia los animales puede coexistir con situaciones de violencia familiar, violencia de género, maltrato a menores o personas mayores, exclusión social, aislamiento o acaparamiento de animales.

En estos contextos, la intervención veterinaria puede contribuir a activar recursos de protección no solo para el animal, sino también para posibles víctimas humanas. "El maltrato animal no debe entenderse únicamente como un problema aislado de bienestar animal", señala Felipe Vilas, presidente del Colegio Oficial de Veterinarios de Madrid.

"En muchas ocasiones puede ser también una señal de alerta de situaciones de vulnerabilidad, violencia familiar, violencia de género, exclusión social o deterioro grave del entorno", agrega. "Por eso, la mirada veterinaria puede contribuir no solo a proteger a los animales, sino también a detectar contextos en los que otras víctimas puedan estar en riesgo".

El documento insiste en la importancia de una valoración clínica rigurosa, objetiva y estructurada. Esa evaluación debe apoyarse en el examen del animal, la observación de su comportamiento, el análisis del estado corporal, la revisión del entorno y del manejo, así como en la coherencia entre la anamnesis y los hallazgos clínicos. Esta metodología permite distinguir señales aisladas de patrones compatibles con sufrimiento, negligencia o violencia.

Uno de los aspectos clave de la guía es la documentación veterinaria. COLVEMA subraya que todo hallazgo debe quedar registrado de forma clara, con la identificación del animal, la fecha y hora del examen, la descripción objetiva de las lesiones, imágenes cuando proceda, los datos del profesional que documenta y la trazabilidad de los indicios y evidencias.

Esta información puede ser determinante si posteriormente se comunica el caso a las fuerzas y cuerpos de seguridad, al juzgado de guardia, a la Fiscalía, a las áreas de bienestar animal o a los servicios sociales cuando puedan existir personas vulnerables implicadas.

“Los veterinarios desempeñamos una función sanitaria, social y ética esencial", añade Vilas. "Nuestra responsabilidad no termina en el diagnóstico o el tratamiento: también debemos estar preparados para identificar señales de sufrimiento, documentarlas con rigor y actuar de forma prudente cuando un animal pueda estar en riesgo".

La guía también ofrece orientaciones sobre cómo notificar posibles casos de maltrato. COLVEMA recuerda que esta comunicación debe ser objetiva, descriptiva y estar respaldada por documentación suficiente. No se trata de afirmar la ilegalidad de unos hechos, sino de trasladar de manera razonada los indicios observados para que las autoridades competentes puedan valorar la situación y adoptar las medidas oportunas.

Los veterinarios desempeñamos una función sanitaria, social y ética esencial

El Colegio de Veterinarios de Madrid insiste, además, en que estas actuaciones deben preservar siempre la confidencialidad de los datos y canalizarse por las vías adecuadas. La difusión de casos en redes sociales o en otros canales no oficiales puede comprometer la investigación, dificultar la protección del animal o poner en riesgo la seguridad de las personas implicadas.

La Guía para la detección del maltrato animal se completa con una guía rápida de actuación veterinaria que resume los pasos principales ante cualquier sospecha: detectar, valorar, documentar, registrar e informar, notificar y proteger. Esta herramienta pretende facilitar una consulta ágil por parte de los profesionales y reforzar una idea básica en la atención clínica: una sospecha bien documentada puede marcar la diferencia.

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