Guerra fría a 400 kilómetros de altura: los recelos entre Rusia y EE UU envenenan la Estación Espacial Internacional
Jessica Meir y Jack Hathaway recibieron el pasado viernes 5 de junio una inquietante llamada. Eran las 09.04 de la mañana de la costa este y las autoridades del centro de control espacial de Houston les transmitieron órdenes precisas. La llamada no era rutinaria. Las instrucciones de la NASA eran claras: los cinco astronautas que dependen de la agencia y habitan en la Estación Espacial Internacional (ISS) debían ponerse los trajes presurizados, desplazarse al interior de la cápsula Crew Dragon Freedom de SpaceX y prepararse para una posible evacuación.

© ESA/Sophie Adenot