Verano de 1914. Sarajevo. Gavrilo Princip, nacionalista serbobosnio de 19 años, asesinaba con dos certeros disparos al archiduque Francisco Fernando, heredero al trono del Imperio austrohúngaro, y a su esposa. Según detalló La Vanguardia en el especial por su centenario publicado en 1981, esto fue “la chispa de la hecatombe”: el gesto que prendió una Europa ya crispada por nacionalismos, ambiciones, intereses económicos y un complejo sistema de alianzas.
El 24 de enero de 1989, La Vanguardia publica una portada para la historia. El titular, ingenioso y brillante, reza: “Muere el genio que creó a Salvador Dalí”. Porque Dalí fue también, en parte, una creación de Dalí. ¿O acaso su mejor obra de arte no fue él mismo?