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El Sáhara queda en segundo plano: el desierto más seco de la Tierra es 20 millones de años más antiguo

El Sáhara queda en segundo plano: el desierto más seco de la Tierra es 20 millones de años más antiguo

Registro geológico excepcional - La estabilidad mantenida durante millones de años permitió conservar indicios que en otras regiones habrían desaparecido por erosión o transformaciones del terreno

Las grandes extensiones de arena que aparecen en documentales, mapas y fotografías suelen adueñarse de la imagen que muchas personas tienen de los desiertos. Esa referencia dominante hace que un único ejemplo acabe representando a paisajes muy distintos, desde regiones de roca desnuda hasta territorios donde apenas cae lluvia durante millones de años.

La asociación resulta tan fuerte que otras zonas áridas quedan fuera de esa imagen habitual, aunque sus condiciones sean incluso más extremas. Esa diversidad explica que algunos desiertos desafíen por completo las ideas más extendidas sobre cómo son y cómo evolucionan.

Un estudio situó el origen de la sequedad mucho antes

Un estudio publicado en la revista Nature Communications sostiene que el núcleo hiperárido del desierto de Atacama, en el norte de Chile, podría haberse mantenido extremadamente seco desde hace unos 45 millones de años. La investigación, desarrollada por especialistas de la Universidad de Colonia, retrasa en más de 20 millones de años el origen de esas condiciones respecto a las estimaciones aceptadas hasta ahora.

La conclusión adquiere especial relevancia porque Atacama se distingue de otros grandes desiertos del mundo por la estabilidad de su historia climática. Mientras regiones como el Sáhara han alternado fases húmedas y secas a lo largo del tiempo, con transformaciones profundas ligadas a cambios orbitales de la Tierra, el desierto chileno muestra una continuidad mucho mayor. Esa persistencia también explica que se utilice con frecuencia como referencia para estudiar cómo sobreviven los organismos en condiciones extremas y cómo evolucionan los paisajes sometidos a una sequedad prolongada.

Los expertos retrasaron el calendario aceptado hasta ahora
Los expertos retrasaron el calendario aceptado hasta ahora

Para reconstruir esa historia, los investigadores recurrieron a una técnica basada en la acción de los rayos cósmicos sobre las rocas expuestas en superficie. Cuando esas partículas alcanzan determinados minerales, generan isótopos poco comunes. Entre ellos se encuentra el neón-21, que se acumula lentamente en los granos de cuarzo. Cuanto más tiempo permanece una roca sin ser enterrada, arrastrada o alterada, mayor es la concentración registrada. Ese mecanismo convierte al mineral en una especie de cronómetro geológico capaz de medir periodos extraordinariamente largos.

El equipo analizó 135 fragmentos de cuarzo procedentes del interior más seco del desierto. Los resultados revelaron concentraciones de neón-21 que, según los autores, figuran entre las más elevadas descritas hasta ahora. Muchas muestras mostraban tiempos de exposición de entre 20 y 40 millones de años, mientras que cerca de una cuarta parte superaba claramente el límite temporal que marcaban las hipótesis anteriores sobre la formación del desierto. Una de las piedras alcanzó una edad cercana a los 62 millones de años.

La conservación de esas superficies durante periodos tan extensos tiene una explicación adicional. Diversas zonas del terreno están cubiertas por costras salinas endurecidas que ayudan a inmovilizar los cantos y reducen la alteración del paisaje. Gracias a esa protección natural, las rocas han permanecido prácticamente intactas durante millones de años, conservando el registro acumulado por la exposición a los rayos cósmicos.

La historia climática del territorio destacó frente a otros casos
La historia climática del territorio destacó frente a otros casos

Los resultados también obligaron a revisar una de las explicaciones más repetidas sobre el origen de la aridez de Atacama. Durante décadas se consideró que la elevación de los Andes y la influencia de la corriente fría de Humboldt habían sido los factores decisivos. Sin embargo, los datos obtenidos indican que el proceso de secado comenzó mucho antes. Los investigadores comprobaron además que las piedras estudiadas no podían proceder de las zonas altas andinas, ya que los valores medidos no encajan con ese origen.

Un enfriamiento global inició la expansión de las zonas secas

La alternativa propuesta apunta a un fenómeno de escala planetaria. Los autores relacionan el inicio de la aridez con el enfriamiento global que siguió al Óptimo Climático del Eoceno temprano, una etapa en la que las temperaturas medias del planeta eran entre 10 y 14 grados superiores a las actuales. A medida que el clima terrestre se enfrió, los patrones de precipitación cambiaron y las regiones secas se expandieron. Según esta interpretación, los Andes y la corriente de Humboldt intensificaron después una tendencia que ya estaba en marcha.

El geólogo Benedikt Ritter-Prinz, de la Universidad de Colonia, considera que los datos obligan a replantear el calendario aceptado hasta ahora. El investigador señala que el núcleo hiperárido actual quedó establecido desde el Eoceno medio o tardío debido a una actividad superficial extremadamente reducida.

Por su parte, el profesor Tibor Dunai subraya que la diferencia respecto a regiones más húmedas resulta enorme, ya que en Atacama los procesos de erosión avanzan con una lentitud excepcional y permiten conservar el paisaje durante escalas de tiempo geológicas. Ese carácter casi inalterable es precisamente lo que ha permitido reconstruir una historia que se remonta mucho más atrás de lo que se pensaba.

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El favorito de Eduardo II llegó demasiado lejos y la nobleza inglesa acabó pasando factura

El favorito de Eduardo II llegó demasiado lejos y la nobleza inglesa acabó pasando factura

Historia - Apodos ofensivos, nombramientos favorables para allegados y decisiones discutidas alimentaron una creciente animadversión entre magnates que desconfiaban cada vez más del gobierno

Junto al trono suele haber una figura que habla cuando los demás callan y que consigue influir mucho más allá de su cargo oficial. Ocurrió con Grigori Rasputín en la corte de Nicolás II de Rusia, donde su cercanía a la familia imperial le permitió intervenir en decisiones y alimentar recelos entre la aristocracia. También pasó con el cardenal Richelieu junto a Luis XIII de Francia, convertido en el hombre que orientaba buena parte de la política del reino gracias a una relación de confianza excepcional.

Cuando esa cercanía se percibe como una forma de manipulación o como una vía privilegiada para obtener favores, el malestar suele extenderse entre quienes se consideran apartados del poder.

Una amistad junto al trono provocó el rechazo aristocrático

La historia de Piers Gaveston encaja en ese patrón. Según relatan las fuentes medievales y recogen historiadores como Dan Jones y Alison Weir, la estrecha relación entre Gaveston y el rey Eduardo II provocó una profunda fractura entre la Corona y los grandes nobles ingleses. Aquel conflicto acabó con la ejecución del favorito en 1312 y abrió una crisis política que terminaría afectando al propio monarca.

El desenlace llegó después de una persecución que movilizó a los principales condes del reino. Tras refugiarse en el castillo de Scarborough, Gaveston aceptó rendirse al conde de Pembroke bajo la promesa de que no sufriría daños. La situación cambió cuando Guy de Beauchamp, conde de Warwick, se apoderó de él y lo trasladó a su fortaleza.

Un tribunal improvisado dirigido por Warwick y Thomas de Lancaster lo declaró culpable de traición. El 19 de junio de 1312 fue conducido a Blacklow Hill, donde murió a manos de sus captores. Cuando conoció la noticia, Eduardo II quedó profundamente afectado y juró vengarse.

Eduardo II elevó a su aliado tras coronarse

Años antes, la suerte de Gaveston había dado un giro extraordinario. Eduardo II lo llamó de vuelta del exilio nada más subir al trono y le concedió el condado de Cornualles, una de las dignidades más prestigiosas del reino. También impulsó su matrimonio con Margaret de Clare. De repente, un hombre que había sido expulsado por orden real se encontró entre las figuras más influyentes de Inglaterra. La decisión alimentó la impresión de que el favorito ejercía una autoridad impropia de su posición.

Los orígenes de Gaveston estaban lejos de los grandes linajes ingleses. Había nacido en Gascuña hacia mediados de la década de 1280 y era hijo del caballero Arnaud de Gabaston. Su entrada en la órbita de la familia real se produjo durante la juventud, cuando llamó la atención de Eduardo I. El rey esperaba que la amistad entre Gaveston y el príncipe Eduardo reforzara la formación militar del heredero. Sin embargo, la cercanía entre ambos terminó despertando rumores persistentes. La crónica Vita Edwardi Secundi describió la intensidad de aquella relación y señaló que el príncipe había establecido con él un lazo por encima de cualquier otra persona.

El regreso de Gaveston tras uno de sus exilios no calmó los ánimos. Al contrario, aumentó la hostilidad. Se ganó enemigos al repartir motes ofensivos entre varios nobles y al promover a personas de su entorno para cargos y favores. El conde de Warwick recibió el apodo de Perro Negro de Arden, una afrenta que nunca olvidó. Mientras tanto, muchos aristócratas estaban convencidos de que el rey actuaba bajo una influencia perjudicial para el gobierno del reino.

Los Ordenadores limitaron la autoridad de la Corona

La respuesta de los barones fue organizar una ofensiva política contra la autoridad real. En 1310 surgió el grupo de los Ordenadores, encargado de redactar reformas destinadas a limitar el poder del monarca. La presión aumentó tras el fracaso de una campaña escocesa y después de la muerte del moderado conde de Lincoln.

En 1311, Thomas de Lancaster presentó 41 ordenanzas. Una de ellas exigía la expulsión permanente de Gaveston por haber alejado al rey de sus principales vasallos. Aunque marchó al exilio, regresó poco después por decisión de Eduardo II, lo que precipitó el enfrentamiento definitivo.

Las tensiones habían comenzado incluso antes de ese episodio. La nobleza ya observaba con inquietud la influencia del gascón durante los primeros años del reinado. Cuando Eduardo II viajó para casarse con Isabel de Francia, dejó a Gaveston como regente. Más tarde, durante la coronación, su protagonismo volvió a generar indignación. Según las acusaciones recogidas por Dan Jones, algunos magnates creían que estaba empobreciendo la Corona y sembrando discordia entre el rey y sus súbditos. Aquellas críticas desembocaron en un primer destierro que terminó siendo temporal.

La caída del favorito agravó la crisis monárquica

La muerte de Gaveston no cerró la herida política. Eduardo II persiguió a algunos de sus enemigos y logró derrotar a Lancaster años después, pero el conflicto continuó creciendo. History Extra y Historic Royal Palaces destacan que el rey repitió el mismo esquema con otro favorito, Hugh Despenser el Joven, cuya influencia también despertó una fuerte oposición.

Finalmente, Isabel de Francia y Roger Mortimer encabezaron una invasión que llevó a la caída del monarca. El enfrentamiento que había comenzado alrededor de Gaveston terminó formando parte del camino que condujo a la deposición de Eduardo II en 1327.

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La tortuga híbrida Earl Grey sobrevive al frío extremo y su retorno al Atlántico marca un caso excepcional de conservación

La tortuga híbrida Earl Grey sobrevive al frío extremo y su retorno al Atlántico marca un caso excepcional de conservación

La superficie del mar es solo una parte del recorrido de una tortuga, que debe superar riesgos distintos en cada etapa de su vida. Estos animales se enfrentan a depredadores, cambios bruscos de temperatura, enfermedades y obstáculos que aparecen tanto en mar abierto como cerca de la costa.

A esos riesgos naturales se suman redes de pesca, embarcaciones, contaminación y alteraciones de los hábitats donde nacen o se alimentan. El resultado es una vida marcada por amenazas que pueden afectar a ejemplares jóvenes y adultos durante décadas.

Earl Grey se convirtió en un caso poco frecuente

El caso de Earl Grey llamó la atención de los especialistas porque esta tortuga marina, recuperada en la costa de Massachusetts, terminó convirtiéndose en un hallazgo excepcional. Según el Georgia Sea Turtle Center, el animal era un híbrido de primera generación nacido de una tortuga lora y una tortuga boba, una combinación muy poco frecuente entre especies marinas.

La historia tuvo un desenlace positivo. Tras varios meses de cuidados, Earl Grey regresó al océano Atlántico el 28 de mayo en una liberación privada organizada por el centro. Antes de entrar de nuevo en el mar, los investigadores colocaron en su caparazón un dispositivo de seguimiento por satélite que permitirá conocer sus desplazamientos y estudiar su comportamiento una vez recuperado.

Las pruebas genéticas confirmaron un cruce reciente
Las pruebas genéticas confirmaron un cruce reciente

La singularidad del animal empezó a hacerse evidente cuando los veterinarios observaron rasgos físicos que no encajaban del todo con una sola especie. Presentaba el pico ligeramente curvado y una forma de caparazón asociada a la tortuga lora, mientras que la coloración más clara y varias características dorsales recordaban a la tortuga boba. Su tamaño también resultaba menor de lo habitual para una tortuga boba juvenil.

Las sospechas terminaron confirmándose gracias a las pruebas realizadas junto con la University of Georgia. Los análisis genéticos demostraron que Earl Grey era efectivamente un híbrido de primera generación. Lauren Buie, responsable de comunicación del Jekyll Island Authority, destacó la importancia de este tipo de estudios porque muchos ejemplares podrían pasar desapercibidos.

Sobre la utilidad de ampliar estas pruebas, señaló: “Es la mejor manera de reunir más información sobre los híbridos, comprender mejor con qué frecuencia se produce la hibridación y saber qué puede significar para la conservación de las tortugas marinas en el futuro”.

El equipo trató lesiones e infecciones por frío

La hibridación entre tortugas marinas está documentada, aunque sigue siendo poco común en muchas zonas. Existen siete especies de tortugas marinas en el mundo y varias comparten áreas de alimentación y desplazamiento. Algunos sectores de la costa brasileña presentan porcentajes elevados de híbridos, mientras que en otras regiones los casos son mucho más escasos. Earl Grey resulta especialmente llamativo porque su madre pertenecía a la tortuga lora, considerada la especie de tortuga marina más pequeña y una de las más amenazadas.

Durante su estancia en el Georgia Sea Turtle Center, el equipo veterinario trató diferentes problemas derivados de su estado inicial. El animal recibió atención para lesiones cutáneas, infecciones y otros efectos asociados a la exposición prolongada al frío.

Jaynie Gaskin, directora del centro, reconoció que el ejemplar llegó a confundir incluso a profesionales con muchos años de experiencia. Al recordar aquella primera impresión, explicó: “Llevo quince años trabajando con tortugas marinas y esta realmente me engañó”. Con el paso de las semanas, el animal recuperó fuerzas y mostró un comportamiento activo que facilitó su regreso al océano.

Los hallazgos reforzaron nuevas líneas de investigación
Los hallazgos reforzaron nuevas líneas de investigación

Todo había comenzado meses antes, cuando fue encontrado en una playa de Brewster, en Massachusetts, afectado por un episodio de aturdimiento por frío. Esta condición aparece cuando las temperaturas del agua descienden con rapidez y el organismo de la tortuga pierde capacidad para funcionar con normalidad.

El New England Aquarium recibió inicialmente al ejemplar y, debido a la llegada masiva de otros animales en situación similar, lo trasladó por vía aérea al centro de Georgia junto con varias tortugas lora rescatadas en la misma temporada.

Los científicos estudiarán sus movimientos durante años

La información obtenida a partir del transmisor satelital formará parte de un proyecto respaldado por el Navy Marine Species Monitoring Program y desarrollado junto con el University of Central Florida Marine Turtle Research Group. La iniciativa está dirigida por Andrew DiMatteo, de CheloniData, LLC, y por la investigadora Kate Mansfield.

Los científicos intentan conocer con mayor precisión cuánto tiempo pasan las tortugas en superficie y cómo se desplazan por la costa este de Estados Unidos. Buie explicó la utilidad de esos datos porque las observaciones aéreas suelen dejar fuera a animales que permanecen bajo el agua durante largos periodos.

En ese contexto, señaló: “Los datos de seguimiento ayudan a los investigadores a comprender mejor con qué frecuencia salen a la superficie, lo que permite estimaciones poblacionales más precisas, una planificación de conservación más sólida y una mejor protección de las especies marinas vulnerables”. Esa información acompañará durante años el viaje de una tortuga que todavía tiene mucho que enseñar a los científicos.

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