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El Papa, en Arguineguín: "No podemos acostumbrarnos a contar muertos. La dignidad humana no tiene pasaporte"

El Papa, en Arguineguín: "No podemos acostumbrarnos a contar muertos. La dignidad humana no tiene pasaporte"

"No son números ni expedientes. Son personas con una familia y una casa dejada atrás", señala León XIV, que deposita un ramo de flores en memoria de los migrantes fallecidos intentando llegar a Europa. "Nos inclinamos ante el altar (....), no podemos luego pasar de largo ante los cayucos y las pateras"

El Papa alerta contra los “enfoques identitarios” y “divisivos” en medio del auge ultra en España

“No podemos acostumbrarnos a contar muertos. La dignidad humana no tiene pasaporte ni pierde valor al cruzar una frontera”. Después de la apoteósica despedida de Barcelona, con una bendición de la Torre de Jesús de la Sagrada Familia que tardará tiempo en borrarse de nuestras retinas, el Papa León XIV aterrizó en Gran Canaria, en la penúltima etapa de su histórico viaje a España. Y lo hizo con un llamamiento a señalar la auténtica prioridad nacional, prioridad global, la de la acogida. “Quiero inclinarme ante su dignidad”.

Acompañado por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el primer pontífice que pisa suelo canario visitó el tantas veces denominado 'muelle de la vergüenza', y que la Iglesia quiere convertir en un 'muelle de la esperanza'. Después, el Papa se dirigió al camarín de la Virgen del Carmelo para bendecir una cruz realizada con madera de una embarcación de migrantes. Después, León XIV depositó un ramo de flores en memoria de las víctimas de la migración en el mar. “Europa no puede acostumbrarse a que el Mediterráneo y el Atlántico sean cementerios sin lápidas” proclamó, visiblemente emocionado,

“No son números ni expedientes. Son personas con una familia y una casa dejada atrás”, clamó el Papa, tras escuchar los testimonios de trabajadores y de migrantes. Entre ellos, el de una mujer, Blessing, que no mostró su rostro, sino únicamente su voz, como víctima de la trata de personas. “Ustedes son personas con una familia y una casa dejada atrás; con sueños que nadie tiene derecho a despreciar. Pero también quiero decirles que su vida debe ser protegida. No entreguen su existencia a quienes comercian con ella. No les crean a quienes prometen paraísos fáciles a cambio de su cuerpo, de dinero, de silencio o de su libertad. Esas falsas promesas son ”cantos de sirenas“”, subrayó en su respuesta a la mujer.

“Que la historia no tenga que acusarnos de haber convertido el dolor de los que sufren en paisaje habitual de nuestras costas. Porque hoy, aquí, junto al mar, cada vida que llega nos pregunta qué queda de nuestra humanidad. Tarde o temprano, se sabrá si supimos custodiarla o si dejamos que la indiferencia hablara por nosotros” cerró el pontífice tras un discurso en el que planteó todas las claves de la migración, partiendo de la lectura del Evangelio en el que Jesús frena la tempestad.

“Hoy, junto al mar, la Palabra se vuelve concreta: aquí llegan tantas vidas heridas, despojadas de casi todo, pero nunca de su dignidad”, explicó. “Aquí el Evangelio nos arranca del lugar cómodo del espectador y nos sitúa ante el hermano que llega. Nos pregunta si hemos sabido reconocer a Cristo en quienes desembarcan marcados por el miedo, el hambre y la violencia, después del desierto, de la noche y del mar”.

En un momento del discurso, el Papa mostró su anillo del pescador, y apuntó que el mandato de ser “pescador de hombres” “adquiere una fuerza literal y dolorosa”, tanto aquí como en El Hierro, lugar que el Papa citó pero que finalmente no pudo visitar. “Esa isla, pequeña en extensión, pero grande en humanidad, ha visto llegar a miles de personas arrancadas de su tierra y confiadas a la fragilidad de un cayuco. Aquí hay personas recuperadas del mar y cuerpos exánimes rescatados de las aguas”. Por eso, se dijo, “el Sucesor de Pedro no puede desentenderse de estos muelles”.

El Papa, junto a dos migrantes, realizando en el muelle de Arguineguín una ofrenda floral a los fallecidos en la Ruta Canaria.
El Papa, junto a dos migrantes, realizando en el muelle de Arguineguín una ofrenda floral a los fallecidos en la Ruta Canaria.

“La Iglesia no puede desentenderse de estas aguas ni de ningún lugar donde el hambre, la sed, la violencia, el miedo o el exilio sigan hiriendo la dignidad humana. Los discípulos de Jesús no pueden considerar ajeno el clamor de quienes gritan desde la noche”, subrayó, denunciando la existencia de “monstruos que acechan estos mares: mafias que trafican con la desesperación, tratantes que esclavizan mujeres y niños y la indiferencia de muchos que permiten que los pobres sean tragados por la explotación o por el olvido”.

El pontífice agradeció la labor de Cáritas y distintas instituciones en favor de los migrantes, dejando de verlos “como uno más”, dejando “de ser una categoría y una cifra”. “Sólo entonces comprendemos que esa niña podría ser nuestra hija, esos rostros parte de nuestra familia; y entonces, la conciencia se queda sin excusas”. “Gracias de corazón a cuantos se suman a los rescates, a la acogida y al acompañamiento, dando testimonio de que la misericordia concreta puede salvar y cambiar vidas”, subrayó.

El Papa, en su encuentro con más de un millar de inmigrantes de África, América Latina y con representantes de las principales instituciones y organizaciones sociales que trabajan en los servicios de rescate, acogida e integración. en el muelle de Arguineguín.
El Papa, en su encuentro con más de un millar de inmigrantes de África, América Latina y con representantes de las principales instituciones y organizaciones sociales que trabajan en los servicios de rescate, acogida e integración. en el muelle de Arguineguín.

Volviendo al testimonio de Blessing, el pontífice incidió en “el drama de tantas personas obligadas a partir porque la pobreza, la guerra, la amenaza o la explotación les cerraron todos los caminos”. Ante la voz sin rostro de esta mujer, el Papa lanzó un mensaje “a tantas mujeres víctimas de la trata y la explotación: si otros pusieron precio a tu cuerpo, Dios no ha dejado nunca de mirarte como alguien invaluable. Si quisieron encerrarte en un pasado de dolor, Dios sigue pronunciando sobre ti una promesa de futuro. Si te trataron como una cosa, la Iglesia quiere decirte hoy: eres hija y hermana, eres bendición”.

“Tu vida no es de quienes te dañaron; tu cuerpo no es de quienes se aprovecharon de ti; tus días no pertenecen a quienes quisieron encadenarlos al miedo. Tu vida pertenece a Dios y conserva una dignidad que no pueden arrancarte. Y nosotros queremos caminar contigo hasta que esa verdad vuelva a sentirse más fuerte que el dolor”, incidió.

No basta gestionar llegadas, distribuir cifras, reforzar fronteras o lamentar las muertes cuando ya han ocurrido. Cada barca que llega no trae sólo migrantes; trae consigo una pregunta: ¿qué mundo hemos construido, si tantos hermanos tienen que arriesgar la muerte para buscar vida?

Para Prevost, el drama de la trata “debe convertirse en examen de conciencia: para las naciones de origen, que deben crear condiciones de paz, justicia y desarrollo; para las naciones de tránsito, llamadas a proteger y no a dejar a los débiles en manos de redes criminales; para Europa, que no puede proclamar la dignidad humana y acostumbrarse a que el Mediterráneo y el Atlántico sean cementerios sin lápidas; para la comunidad internacional, llamada a una cooperación eficaz y perseverante”.

También, para la Iglesia, donde “la acogida del migrante no puede ser algo secundario”. Con una comparación tumbativa: “Nos arrodillamos ante el altar para adorar a Cristo presente en la Eucaristía, de quien recibimos la fuerza y el motivo para vivir la caridad; por eso, no podemos luego ”pasar de largo“ ante los cayucos y las pateras”.

“Desde esta isla, quisiera que la voz de quienes han hablado hoy alcanzara a quienes tienen en sus manos responsabilidades decisivas —autoridades civiles, parlamentos, gobiernos y organizaciones internacionales—, y también a las comunidades cristianas, a las demás tradiciones religiosas y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad”, clamó León XIV, quien añadió: “No basta gestionar llegadas, distribuir cifras, reforzar fronteras o lamentar las muertes cuando ya han ocurrido. Cada barca que llega no trae sólo migrantes; trae consigo una pregunta: ¿qué mundo hemos construido, si tantos hermanos tienen que arriesgar la muerte para buscar vida?”.

Porque “la dignidad humana exige vías legales y seguras, rescate y asistencia, cooperación real contra los traficantes, protección efectiva a las víctimas, procesos serios de acogida e integración, y políticas que permitan a cada persona vivir con dignidad en su propia tierra”, añadió, señalando que “si bien existe un derecho a buscar refugio cuando la vida es amenazada, también existe el derecho a no tener que migrar: el derecho a permanecer en la propia casa sin hambre, sin guerra, sin persecución, sin violencia, sin que la tierra se vuelva inhabitable, sin que la corrupción robe el pan de los pobres, sin que las armas destruyan el futuro de los niños”. Porque “no podemos acostumbrarnos a contar muertos”.

Citando a San Agustín, el Papa concluyó su intervención abogando por que “el Dios que 'en el ocaso de la vida nos juzgará sobre el amor' nos conceda reconocerlo hoy en los pobres y en los extranjeros, y nos libre de mirar el dolor ajeno como si no nos perteneciera”.

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El Papa, a un niño del Raval al borde del desahucio: "No es fácil responder por qué hay gente a la que le pasan cosas malas"

El Papa, a un niño del Raval al borde del desahucio: "No es fácil responder por qué hay gente a la que le pasan cosas malas"

En la parroquia de Sant Agustí, León XIV ha tenido que responder a las preguntas de Renzo, que le ha planteado cuestiones trascendentales como si se debe perdonar siempre o por qué sus padres sufren tanto

El Raval, el barrio con más diversidad religiosa de Barcelona, ante la visita del Papa: “A muchos no nos interpela”

Si el Papa quería encontrarse con las minorías, nada mejor que acudir a la iglesia de Sant Agusti de El Raval, donde le ha esperado un baño de realidad. El Pontífice ha recibido a representantes de diversas asociaciones y colectivos sociales que trabajan con personas con problemas de consumo o mujeres víctimas de trata. Pero una de las voces más comentadas ha sido la de Renzo, un pequeño de seis años, hijo de una familia sin recursos, que ha enviado un mensaje en vídeo a León XIV, a quien ha puesto en la tesitura de tener que esforzarse para contestar sus preguntas.

El pequeño ha protagonizado un vídeo en que se ve a su familia -formada por su madre y su abuela- preocupada por su situación habitacional y exponiendo que, debido a problemas de pago, se exponen a un posible desahucio. Ante esta situación, la grabación ha mostrado a Renzo redactando una misiva para el Pontífice, la misma que ha tenido la oportunidad de leerle en persona durante su visita a la parroquia de Sant Agustí.

El pequeño ha empezado lanzando preguntas inocentes, como si de niño quería ser Papa. “Creo que no. Creo que nunca lo pesé, pero sí te puedo decir una cosa: de pequeño sentí el deseo de entregar mi vida a Dios”, le ha respondido, en catalán. Pero pronto ha puesto entre la espada y la pared al Pontífice, cuestionándole asuntos más trascendentales como si se debe perdonar siempre, por qué hay tantas personas sin hogar o por qué sus padres sufren tanto.

El intercambio entre León XIV y Renzo ha pasado por temas mundanos como el Mundial de fútbol, que empieza este jueves (“Quien no sepa pasar la pelota, aunque tenga talento, no ha entendido el juego”) pero también ha dado paso a cuestiones más trascendentales. El pequeño ha llegado a preguntarle por qué hay gente a la que le pasan cosas buenas y a otras no. “No es fácil encontrar respuesta a tu pregunta”, ha reconocido.

“El Señor pasó haciendo el bien y, sin embargo, sabemos que fue crucificado”, ha recordado el Papa, que ha recurrido a la resurrección para sustentar que “Dios, aunque haya sufrimiento, nunca abandona a ninguno de sus hijos porque nos tiene preparada una alegría eterna”, le ha dicho.

León también ha tenido ocasión de reivindicar la lucha contra la soledad de las personas mayores, que “nunca deberían quedarse solos”, ha apuntado a preguntas sobre los abuelos. El Pontífice ha recomendado “cuidar y acompañar a nuestros en la vejez, así como ellos, a su tiempo, cuidaron de nosotros. No permitamos que la soledad y el abandono se normalicen en la vida de los adultos mayores”.

El pequeño Renzo también ha trasladado sus inquietudes sobre si se debe perdonar siempre. Prevost ha respondido que sí, pero con conciencia. “Perdonar no significa decir que lo malo estuvo bien, ni dejar que alguien siga haciendo daño. No significa olvidar por la fuerza, como si nada hubiera pasado. Perdonar significa no dejar que el odio se convierta en dueño de nuestro corazón”.

Desde ahí, León XIV ha lanzado un alegato a los creyentes para “cooperar en favor de nuestro prójimo”, sabiendo que “en cada hermano y hermana que sufre es el mismo Señor quien pide y recibe, quien es acogido o rechazado, amado o despreciado”. Así, ha reivindicado el trabajo llevado a cabo por la comunidad de agustinos del Raval con “quienes más lo necesitan, sobre todo en los tiempos que estamos viviendo, en los que parece haberse perdido el sentido de la dignidad sagrada del ser humano”.

La parroquia de Sant Agustí del Raval espera a la llegada del papa León XIV
La parroquia de Sant Agustí del Raval espera a la llegada del papa León XIV

De hecho, a las espaldas de la parroquia se encuentran las Misioneras de la Caridad de la Madre Teresa de Calcuta, dedicada a atender a la población con menos recursos del Raval, que es el barrio con el mayor índice de pobreza de Barcelona. Estas monjas reparten entre 400 y 500 comidas diarias a personas pobres y sin hogar.

Una tarea parecida a la que realiza la comunidad filipina del barrio. No sólo se trata de la nacionalidad más numerosa del Raval, sino que son un grupo muy religioso. Tanto que hace 25 años consiguieron establecer en Sant Agustí su propia parroquia personal (comunidades creadas y aprobadas por la Santa Sede para cubrir las necesidades específicas de ciertas familias del catolicismo).

Este grupo no sólo organiza diversas misas en tagalo para atender a sus fieles en su propio idioma, sino que actúa como una comunidad “muy unida” que se dedica a atender las necesidades de diversos colectivos necesitados del barrio, dinamizando bolsas de trabajo y comedores sociales.

Los filipinos de Barcelona llevan años cuidando la parroquia y meses preparándola para la llegada del Santo Padre. Pero, a pesar de eso, la mayoría de miembros de la comunidad han tenido que seguir el discurso del Papa desde fuera. De las 600 personas que asistirán al evento en esta parroquia del Raval, solo 2 pertenecen a la comunidad filipina, que es la que gestiona el oratorio.

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El Papa desoye a las víctimas y evita pronunciarse sobre la pederastia en su visita a Montserrat

El Papa desoye a las víctimas y evita pronunciarse sobre la pederastia en su visita a Montserrat

El portavoz de los supervivientes de abusos en la abadía, Miguel Hurtado, había pedido expresamente a León XIV que no acudiera a la abadía, que considera “zona cero de la pederastia de la Iglesia catalana”

El Papa ningunea a las asociaciones de víctimas pese a considerar una “plaga” la pederastia en la Iglesia

Desde primera hora de la mañana, Miguel Hurtado y otras víctimas de abusos a menores en la Iglesia se han concentrado en las inmediaciones de Montserrat. Querían denunciar el “acto de violencia institucional que supone la visita del Papa a la zona cero de la pederastia clerical catalana”.

Hurtado, primer denunciante de abusos sexuales en la abadía, ha calificado de “absoluto despropósito” la llegada del Papa. “Se ha atrevido a ir al lugar del crimen sin hablar con las víctimas del delito y reparar el daño causado”, ha lamentado el también portavoz de la asociación Reparación Integral Ya.

Hurtado ha atendido a los medios desde la abadía y ha anunciado que ha puesto en marcha una campaña de recogida de firmas para dar a conocer el caso y reclamar la reparación de las víctimas. Asimismo, pide la creación de un monumento de homenaje permanente a las víctimas en el monasterio.

“Entiendo que Montserrat es una institución milenaria y que la Moreneta es la patrona de Catalunya, pero Montserrat es también el lugar del crimen donde el hermano Andreu Soler abusó de 12 niños durante 30 años con el conocimiento de tres abades que no lo denunciaron a la policía”, ha lamentado Hurtado, quien hace meses escribió una carta al Pontífice para que no visitara Montserrat.

Aunque nunca fue condenado judicialmente porque murió en 2008, una comisión de investigación interna de la abadía de Montserrat concluyó en 2019 que el monje Andreu Soler fue un “depredador sexual” de escuchas. Soler fue el monje responsable de los scouts entre los años setenta y noventa.

Sin embargo, León XIV no ha hecho referencia alguna a los abusos en su visita al santuario, que acaba de celebrar el milenario de su existencia. A los pies de la Moreneta, a la que ha llegado en helicóptero, a lo más que ha llegado el Papa ha sido a recordar cómo “los muros de este recinto” han sido custodios de “las alegrías y las penas, los gozos y las lágrimas de tantos fieles, y han escuchado también las voces celestiales del canto infantil de la Escolanía más antigua de Europa”.

El Papa ha querido centrar su intervención, antes del rezo del Rosario, en mostrar “el camino de la misericordia, la reconciliación, la verdad y la mansedumbre”. Y junto a ello, “la violencia que puede esconderse en nuestras palabras y actitudes: la crítica que humilla, la condena que destruye y la agresividad que divide”. Una “violencia escondida” que “puede revestirse muchas veces de aparentes armaduras con las que intentamos proteger nuestras heridas, nuestros miedos o el sufrimiento causado por las injusticias”.

Centenares de personas han seguido la intervención del Pontífice desde el exterior, con unas pantallas gigantes
Centenares de personas han seguido la intervención del Pontífice desde el exterior, con unas pantallas gigantes

Ha tenido oportunidad de referirse a los menores al referirse a la Virgen de Montserrat, “que nos muestra a Jesús como un niño indefenso descansando en su regazo, pues aquí está Ella, junto a su Hijo, invitándonos a amarnos unos a otros”. Una oportunidad que el Pontífice ha dejado pasar para referirse a Jesús como un niño “que no lleva armaduras y será Él mismo quien luego, desnudo en la cruz, se abandone totalmente al Padre para salvarnos con la fuerza desarmada y desarmante del amor”.

El Papa ha dedicado el final de su oración a la Virgen: “Ella nos invita a reconocernos hermanos y hermanas, donde nadie quede excluido y donde la comunión sea más fuerte que toda división”, ha terminado el Papa, quien ha pedido a María, “Reina de la paz, que enseñe a renunciar a las palabras hirientes, al juicio inmediato, a la murmuración y a las calumnias. Aprendamos a custodiar y a cultivar el amor en la familia, entre amigos, en el lugar de trabajo, en las redes sociales, en los debates políticos y en las comunidades cristianas, de modo que el odio ceda paso a la esperanza y la paz”.

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Las presas de Brians 1, al Papa: "Nos alegra que esté aquí porque muchas veces nos sentimos olvidadas"

Las presas de Brians 1, al Papa: "Nos alegra que esté aquí porque muchas veces nos sentimos olvidadas"

León XIV clama por la reinserción en la primera visita de un jefe de la Iglesia a una cárcel española: "Los errores de la vida no determinan la identidad de una persona"

Montserrat López, una de las presas que hablará con León XIV: “Es muy fuerte que el Papa nos tenga en cuenta”

El papa León XIV ha realizado uno de los actos de mayor simbolismo en su viaje a España. El pontífice ha visitado la cárcel de Brians 1 (Sant Esteve Sesrovires, Barcelona), donde ha escuchado las breves palabras que le han dedicado dos internas, Montserrat López y Josefina.

“Nos alegra que esté aquí porque muchas veces nos sentimos olvidadas”, ha expresado, a escasos metros del pontífice, Montserrat López, que ha confesado a Robert Prevost que no siempre fue creyente.

“He experimentado la muerte de las personas que más quería, y me he enfrentado al silencio de Dios. No entendía por qué Dios se habia llevado a mi hijo, para mí era el culpable de todo, pero hoy pido perdón a Dios por todo”, ha aseverado López.

Josefina, la otra interna que ha hablado ante el Papa, ha señalado: “Aquí en la prisión no estoy sola, Jesús me da fuerzas y vida lo siento dentro de mí. Si no fuera asi no sé como habría podido soportar todo esto, pero esto pasará, retomaré mi vida y seguiré dando gracia a Dios”.

La parada en Brians 1 ha sido una de las sorpresas del viaje del Papa a España. Una visita anunciada a última hora, y que León XIV pidió expresamente. Es la primera vez que un Papa acude a una cárcel en España, aunque Robert Prevost ya había visitado un centro penitenciario en su viaje a Guinea del pasado abril.

“Los errores de la vida no determinan la identidad de una persona”, ha enfatizado el pontífice, que ha acompañado con sus palabras el simbolismo de una visita que es una forma de visibilizar a un colectivo, los presos y presas, a menudo olvidados por buena parte de la sociedad.

En la selección de los 80 presos que han acudido al auditorio de la cárcel para el acto con el Papa no se ha discriminado a nadie por el tipo de delito cometido, sino que se ha primado la antigüedad en la asistencia a la eucaristía, que en Brians se celebra el sábado y el domingo a cargo de los sacerdotes Jesús Bel (para los hombres) y Jesús Roi (mujeres).

El director de la cárcel de Brians 1, Jordi Pons, ha dado la bienvenida al Papa, y le ha explicado que los 80 presos y presas asitentes al acto, provinentes de los centros penitenciarios de Birans 1, Brians 2 y Wad Ras, “representan la comunidad cristiana de Catalunya”.

“Gracias por mirarnos con ojos de misercordia y por decirle al mundo que existimos, sufrimos y que queremos levantarnos y seguir adelante”, ha dicho el padre de Brians 1, Jesús Bel.

La quinta etapa del viaje del Papa a España, que sucede íntegramente en Catalunya, continuará con una agenda de marcado carácter religioso, simbólico y social: la visita al milenario monasterio de Montserrat, la iglesia de Sant Agustí del Raval de Barcelona, que atiende a colectivos vulnerables, y el plato fuerte de su viaje, la bendición de la Torre de Jesús de la Sagrada Família.

Este miércoles acompañaban al Papa el president de la Generalitat, Salvador Illa, muy emocionado con el recibimiento de Catalunya ha dado al pontífice; el conseller de Justicia, Ramon Espadaler; el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska; el arzobispo de Barcelona, Juan José Omella; y el obispo de Sant Feliú, Xabi Gómez, que desde hace años trabaja con las realidades de la migración y la marginación, y que ha sido uno de los impulsores de esta visita.

Tras escuchar los impactantes testimonios de las presas, el Papa ha lanzado un llamamiento al futuro, también, al que existe (porque existe) fuera de lo muros de la prisión. “Ser humano y ser cristiano no consiste en no equivocarse sino en crecer en la capacidad de convertirse, arrepentirse, enmendarse y, sobre todo, de reconciliarse y de perdonar”, ha subrayhado el pontífice.

“Los errores de la vida no determinan la identidad de una persona”, ha repetido León tras escuchar las palabras de Montse y Josefina, y el trabajo del padre Jesús Roi, el capellán del centro penitenciario. Ante ellos, el Papa ha recalcado uno de los mantras que van marcando su pontificado, el de la dignidad de toda persona, venga de donde venga, con sus heridas, su pasado y sus oportunidades.

“Todo ser humano es 'digno' por el mero hecho 'de haber sido querido, creado y amado por Dios'”, ha subrayado el pontífice, quien ha insistido en que “no existe ninguna situación que haga al Señor apartar de nosotros su mirada”.

Esta es, para León XIV, “una verdad consoladora que nos acompaña en todo momento y que nos recuerda cómo su amor misericordioso está siempre por encima de cuánto bien o mal hayamos hecho”, pero especialmente para aquellos que “lleváis el peso de estar lejos de vuestros seres queridos y sufrís, además, a causa de vuestra actual condición”.

“Aunque el agobio y la tristeza marquen algunos momentos de vuestro camino, recordad que los errores de la vida no determinan la identidad de una persona”, ha agregado, insistiendo en que “”en nuestra vida el pasado no condena el futuro, sino que nos ofrece la posibilidad de cambiar nuestras decisiones y elecciones“.

“Hagamos espacio al Señor en nuestro corazón y busquemos su rostro. Dejémonos acompañar por su amor. Aferrémonos a Él, que nos invita continuamente a la esperanza y nos muestra un horizonte maravilloso que ninguna barrera física puede impedirnos alcanzar”, ha añadido el Papa, quien ha invitado a los reclusos y reclusas a “seguir soñando el sueño de Dios”, finalizó.

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El Papa clama contra la violencia contra las mujeres y la soledad en una multitudinaria vigilia en Montjuïc

El Papa clama contra la violencia contra las mujeres y la soledad en una multitudinaria vigilia en Montjuïc

El pontífice celebra un acto religioso junto a la juventud congregada en el Estadi Olímpic y donde han participado artistas como Sergio Dalma, Beret, Álvaro Soler, Conchita o Siloé

El Papa abre su visita a Barcelona en catalán y apelando a la unidad en “un mundo marcado por guerras y divisiones”

“¿Cómo puedo perdonar a mi padre, que estuvo a punto de dejarme sin madre? ¿Cómo puedo reconciliarme de verdad con Dios?” La pregunta de un joven a punto estuvo de dejar sin palabras al Papa León XIV durante una multitudinaria vigilia en el Estadi Olìmpic, en las que clamó contra la violencia contra las mujeres, la “enfermedad silenciosa” de la depresión y del suicidio, y exigió “un sistema sanitario que incluya entre sus prioridades este malestar invisible y generalizado, que afecta también a los jóvenes”.

Antes de entrar en el estadio, el Papa bendijo 30 ambulancias del proyecto de la Fundació Santa Clara, que esta misma noche partirán con destino Ucrania. León agradeció a la monja tucumana Sor Lucía Caram su trabajo, y se mostró “muy preocupado” por la situación en el país.

Ya en el interior, junto al cardenal Omella, el Papa respondió a varias preguntas-testimonio, alternando el catalán y el castellano. Antes, se paseó entre los más de 40.000 fieles que poblaban el estadio, y asistió a una torre de los Castellers de Vilafranca. El primero de los testimonios, el de un joven recién convertido, sirvió para que el Papa reflexionara sobre el descubrimiento de la fe, y la necesidad de “seguir buscando, a buscar avanzando, pero, sobre todo, a buscar”, yendo “a lo profundo”.

De nuevo en catalán, León XIV denunció cómo “la idolatría del beneficio y del rendimiento, el afán de tener que producir siempre y ser vencedores, así como el culto a la propia imagen, no son más que anestésicos para adormentar nuestra conciencia y adaptarla a una cierta idea de sociedad”.

En cambio, “cuando las personas aprenden a detenerse, a dar valor a las cosas importantes, a apreciar el tiempo de modo nuevo y a pensar en la propia vida dejándose iluminar por el Evangelio, desarrollan también un pensamiento crítico respecto a un sistema social que no pone a la persona en el centro y provoca situaciones de injusticia y de pobreza existenciales a diversos niveles”. “Es por eso que la inquietud da miedo, así como el descubrimiento de la interioridad, de la espiritualidad y aún más del Evangelio”, finalizó.

El segundo testimonio abordó la depresión, la oscuridad, los intentos de suicidio. El Papa admitió estar conmovido ante las palabras de la joven. “Te has levantado y has retomado el camino y este es un milagro maravilloso”, subrayó el Papa, quien hizo hincapié en la “enfermedad silenciosa” que supone la depresión. “Es importante tomar conciencia de cómo la salud mental se ve cada vez más amenazada en el contexto de sociedades que se consideran avanzadas”.

“Es una señal de que hay algo profundamente erróneo en una cierta idea de crecimiento que somete a las personas a presiones, expectativas y tensiones que comprometen equilibrios fundamentales”, glosó el Papa. “Por eso se necesita un sistema sanitario que incluya entre sus prioridades este malestar invisible y generalizado, que afecta también a los jóvenes”, añadió.

 “Hay momentos de oscuridad y de sufrimiento que nuestra sociedad hace callar, porque precisamente algunos modelos culturales nos quieren siempre vencedores y perfectos y, por eso, el límite, la fragilidad y el dolor deben ser eliminados, confinados al silencio ensordecedor de la soledad o incluso de la vergüenza”, reflexionó, alertando contra los espiritualismos a través del sufrimiento. “No debemos espiritualizar el dolor, reconduciéndolo superficialmente a la ”voluntad de Dios“ o a algún misterioso proyecto suyo, porque esto corre el riesgo de minimizar ese sufrimiento, de silenciarlo, de herir a las personas”. Porque “Dios no quiere el sufrimiento”.

Finalmente, las preguntas que dan comienzo a esta crónica. Y la difícil respuesta del Papa, denunciando “el clima envenenado en las relaciones familiares de abusos y opresiones, y en particular de violencia contra las mujeres, que a menudo desembocan lamentablemente también en feminicidios”.

“Esta realidad dramática estamos llamados a abordarla todos, sea personalmente, sea como sociedad, porque a nosotros nos corresponde afrontarla en todas sus dimensiones”, clamó.  “Si existe la violencia, si triunfa el egoísmo, si incluso el amor entre familiares se transforma en odio, debemos hacernos algunas preguntas a nosotros mismos, a las dinámicas de nuestra sociedad, a la cultura del individualismo, a la tentación de la violencia, y no a Dios”, reflexionó. 

Pese a todo, añadió, “debemos aprender a mirar el perdón, poderosa medicina contra el mal que sana nuestras heridas interiores, como algo que forma parte de un proceso, de un camino”, sabiendo que perdonar no siempre equivale a al olvido: “No debemos pensar que el perdón equivalga siempre y en todos los casos a volver a la situación anterior”, especialmente “cuando el hecho ha sido marcado también por la violencia”. Con todo, animó a “entrar cada vez más en la dinámica del perdón y a reconciliarnos con Dios y con los demás. Somos pecadores perdonados, estamos en paz y somos capaces de perdonar. Capaces de ser portadores de paz”.

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El Papa abre su visita a Barcelona en catalán y apelando a la unidad en "un mundo marcado por guerras y divisiones"

El Papa abre su visita a Barcelona en catalán y apelando a la unidad en "un mundo marcado por guerras y divisiones"

El Pontífice ha calmado las aguas usando el catalán en buena parte de su primera homilía en la Catedral de la capital catalana

Illa recibe al papa León XIV en su llegada al Aeropuerto de Barcelona

Había polémica sobre el uso del catalán en la visita del Papa en Barcelona. Pues León XIV la borró de un plumazo. En la primera línea de su discurso en la catedral de la capital catalana: “Estimats germans i germanes, amb gran goig començo la meva visita resant l’Hora Sexta en aquesta Catedral amb tots vosaltres”, ha señalado desde la plaza de la Catedral, adonde ha llegado acompañado por el cardenal Omella tras aterrizar en el aeropuerto de El Prat.

Las aguas empezaron a enturbiarse cuando se supo que la intención era usar esta lengua en la misa de la Sagrada Família, pero no en la bendición de la recién inaugurada Torre de Jesús. La noticia causó la indignación de diversos partidos de la oposición, del Parlament, entidades por la lengua y grupos religiosos.

La reivindicación del uso del catalán ha sido capitalizada principalmente por Junts. El president del Parlament, el juntaire Josep Rull fue el primero en mover ficha, enviando una carta al Vaticano para intentar convencer al Papa de que el catalán fuera “predominante”. Días después, y pocas horas antes de que el Pontífice llegara a Barcelona, Míriam Nogueras reiteró la petición; esta vez, lo hizo en persona, durante su visita al Congreso, y en inglés, a pesar de que León XIV habla perfectamente castellano.

Finalmente, el Vaticano ha oído las peticiones de las administraciones, sociedad civil y hasta de algunos representantes de la Conferencia Episcopal y ha salpicado su primera homilía con diversos pasajes en catalán, llegando a suponer casi la mitad de la intervención.

Aunque el grueso de su homilía se ha leído en castellano, Prevost comenzó y finalizó en catalán, y le ha sumado tres extensos párrafos en una primera intervención en la que ha vuelto a pedir a los fieles, esta vez de Barcelona, “caminar juntos, todos”.

Citando al Papa Francisco, Prevost ha animado a los fieles a ser “intrépidos predicadores del Evangelio” en todos los ámbitos, de las familias o lugares de trabajo a los centros de culto. “Esta ciudad y esta región son un hogar amplio y abierto a la fraternidad cristiana”, ha recalcado el pontífice, quien ha vuelto a reclamar “construir armonía y comunión, más allá de toda polarización”.

Siguiendo con su intervención, el Papa ha recordado a los fieles que la Iglesia ha de funcionar como un cuerpo, donde “entre nosotros hay miembros más fuertes y otros más débiles, algunos visibles, que desempeñan funciones evidentes hacia el exterior, otros escondidos, que actúan desde dentro, en algunos casos sin detenerse nunca y cumpliendo funciones vitales, sin que nadie siquiera se dé cuenta”. Todos son imprescindibles, “somos fuertes porque estamos unidos, y estamos unidos porque estamos animados por el mismo Espíritu”.

Por tanto, ha añadido, “es importante, para cada uno de nosotros, no permitir que nada destruya la unidad en la que Dios nos ha constituido y hacia cuya plenitud nos conduce día tras día”.

“Barcelona es llamada Cap i Casal de Catalunya. Lo que da a esta comunidad, a todos vosotros, barceloneses y catalanes, una vocación y una responsabilidad especial de convertiros, con la ayuda de Dios, en constructores de unidad”, ha clamado en catalán Prevost, quien ha recordado que vivimos “en un mundo desgarrado por guerras y divisiones, en una sociedad cada vez más fragmentada e individualista”. Ante esta situación, ha subrayado, “queremos ser ”mártires“, es decir, testigos y profetas de unidad, de acogida, de concordia y de paz, incluso a costa de sacrificios y renuncias”.

Al salir de la catedral, León XIV ha saludado a los 6.000 fieles que, según el recuento de la Guardia Urbana, le esperaban en la calle. El pontífice ha salido de nuevo acompañado del cardenal Omella y ha dado las gracias a los asistentes por su “paciencia” y “alegría”, de nuevo mezclando catalán y castellano. Posteriormente ha entrado en el claustro de la catedral y se ha dirigido al Palacio Episcopal, su residencia durante estos dos días en Catalunya, desde donde ha vuelto a saludar a los congregados.

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El Papa ningunea a las asociaciones de víctimas pese a considerar una "plaga" la pederastia en la Iglesia

El Papa ningunea a las asociaciones de víctimas pese a considerar una "plaga" la pederastia en la Iglesia

El Vaticano emplaza a los colectivos que se han quedado este lunes a las puertas de la Nunciatura a una reunión sin fecha en Roma para intentar apaciguar la polémica

Víctimas de pederastia en la Iglesia exigen al Papa “una escucha real”: “No nos evite, dialogue con nosotros”

Mientras algunos supervivientes aguardaban, en vano, en la puerta de la Nunciatura, León XIV sí se reunió, por espacio de una hora, con media docena de supervivientes de abusos, que le presentaron “algunas propuestas para hacer más eficaz la respuesta de la Iglesia ante casos tan dramáticos”, que el pontífice ha calificado de “plaga”. Tal y como puede confirmar elDiario.es, las asociaciones de víctimas, las más ‘díscolas’ con la actitud de la Conferencia Episcopal en lo tocante a la pederastia clerical, no fueron invitadas, pero sí emplazadas a una nueva cita con León XIV… en el Vaticano.

Había indignación, aunque contenida, por parte de las asociaciones de víctimas, que en la mañana del lunes se concentraban a las puertas de la Nunciatura Apostólica para protestar contra “la exclusión de colectivos representativos puede generar una percepción errónea en la opinión pública, haciendo creer que existe un consenso o una satisfacción general que no se corresponde con la realidad. Esta situación incrementa el sentimiento de abandono entre numerosas víctimas”.

La familia Cuatrecasas y otra media docena de supervivientes de los abusos a menores en la Iglesia protestaban, y con razón, por su ausencia en el encuentro que, en la tarde del lunes, se ha producido entre algunas víctimas de la pederastia clerical, y el Papa León XIV.

Un Papa que esta mañana se convertía en el primer pontífice en hablar, en público, sobre los abusos en la Iglesia española. Y a hacerlo delante de los obispos, en su casa: “Uno de los encuentros más dolorosos es con aquellos que han sido heridos precisamente por quienes debían cuidarlos, incluso por miembros del clero. Ante esta plaga, la comunidad eclesial está llamada a responder con la escucha, la verdad, la justicia, la reparación y un compromiso cada vez más decidido en la prevención y la cultura del cuidado. Cada persona herida debe poder encontrar escucha sincera, acogida, protección y caminos reales de sanación”.

León volvía a denominar como “plaga” los abusos en la Iglesia, como ya hiciera a preguntas de los medios durante el vuelo que lo trajo desde Roma. No parece que, al menos en este punto, Prevost vaya a ser más tibio que Francisco.

Sin embargo, en mitad de una visita que ha supuesto un rotundo éxito de participación, civismo y organización, el encuentro con las víctimas resulta una mancha difícil de tapar. Especialmente para las asociaciones de víctimas, que desde hace años llevan a cabo un trabajo de acogida y representación de muchos supervivientes de la pederastia, y que han permanecido a las puertas de un hotel situado frente a la fachada de la residencia papal, aguardando una mano tendida. Sin resultado. “Nos han dicho lo que ya sabíamos, que no hay tutía, que no nos van a recibir hoy”, explicaba Juan Cuatrecasas, portavoz de Infancia Robada.

Un ofrecimiento “tarde y mal”

Algunos obispos se han presentado junto a ellos. Destacó el cardenal Omella, o el obispo de Barbastro-Monzón, Ángel Pérez Pueyo. También, el obispo de Santander, Arturo Ros. En un momento, según han confirmado algunas de estas víctimas a elDiario.es, se acercó a ellas el cardenal José Cobo. El arzobispo de Madrid, que desde el principio intentó un encuentro lo más representativo posible de la realidad de los supervivientes en España, explicó a los concentrados la situación actual. Y les lanzó una propuesta. ¿Cuál? “Cobo nos ha remitido a un futuro encuentro en Roma, sin fecha programada”, explica Cuatrecasas. ¿Con el Papa? “Con el Papa”.

Las víctimas no contestaron al ofrecimiento, que consideran que llega “tarde, y mal”, pero no cerraron la puerta a una hipotética recepción papal. Mientras tanto, y tras un fugaz recibimiento a la presidenta de la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso, y al presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, León XIV se reunía, por espacio de una hora, con un grupo de seis víctimas de miembros del clero y de la Iglesia en España, eso sí, “acompañadas por personal eclesial comprometido con la labor de cercanía y apoyo a las víctimas”.

Así lo confirmaba la Santa Sede, que añadía cómo “cada uno de los presentes, partiendo de sus dolorosas experiencias personales, presentó al Papa algunas propuestas para hacer más eficaz la respuesta de la Iglesia ante casos tan dramáticos”.

“El Papa escuchó con afecto y atención, aseguró su cercanía —y la de toda la comunidad eclesial—, y reafirmó su compromiso para que las propuestas recibidas sirvan de base para nuevos esfuerzos, de modo que la Iglesia pueda ser verdaderamente un lugar seguro y espiritualmente saludable, donde las heridas encuentren consuelo y sanación”, concluía el breve comunicado de la Santa Sede, que no hacía referencia a las otras víctimas, de nuevo silenciadas, que aguardaban, en vano, a las puertas de la Nunciatura.

Ese encuentro fue una incógnita hasta pocas horas antes de la llegada del Papa a España. Solo unos días antes, en un escrito remitido a una víctima, la diócesis de Madrid subrayaba que “es cierto que desde el comité organizador se estuvo hablando con la delegación vaticana de ello, pero hasta el momento, en el programa oficial de la visita no se ha contemplado dicho encuentro”.

Hasta el viernes por la noche no se concretó ese encuentro, medido hasta el extremo, a puerta cerrada y sin riesgos ni sorpresas.

Toda la información, en www.religiondigital.org

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