Cómo se mide la calidad del aire: qué significan los colores y cuándo es peligroso salir a la calle

El ICA se basa en datos en tiempo real de partículas, dióxido de nitrógeno u ozono para establecer distintas categorías y recomendaciones sanitarias según el riesgo
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La calidad del aire es uno de esos factores ambientales que influyen directamente en la salud cotidiana, aunque muchas veces pase desapercibido. Que el cielo esté despejado o no haya olores molestos, no implica necesariamente que el aire esté limpio. Por este motivo, su control depende de estaciones que miden la presencia de distintas sustancias en la atmósfera y permiten saber con mayor precisión qué se está respirando en cada momento.
Se habla de calidad del aire para referirse al grado en el que el aire está libre de contaminantes. Estas sustancias pueden proceder tanto de fuentes naturales como de la actividad humana, y también pueden generarse por reacciones químicas en la atmósfera. Su presencia tiene efectos sobre la salud, los ecosistemas y también sobre materiales e infraestructuras. En España, la evaluación se basa en los niveles de concentración de varios contaminantes definidos en el Real Decreto 102/2011, de 28 de enero.
Para acercar estos datos a la población existe el Índice de Calidad del Aire (ICA). Se trata de un indicador que permite consultar de forma sencilla los valores que registran las estaciones de medición repartidas por el territorio. Su objetivo es ofrecer una referencia clara, homogénea y comparable entre distintas zonas, de modo que cualquier persona pueda interpretar la situación sin necesidad de conocimientos técnicos. Además, incluye recomendaciones sanitarias tanto para la población general como para los grupos más sensibles.
Qué significan los seis colores de la calidad del aire
El ICA clasifica la calidad del aire en seis categorías identificadas por colores. La escala comienza en azul, que indica una situación buena, seguida del verde, asociado a una calidad razonablemente buena. A continuación aparece el amarillo, que refleja un nivel regular; el rojo, que señala una situación desfavorable; el granate, que corresponde a una calidad muy desfavorable; y el morado, reservado para escenarios extremadamente desfavorables. Cuando no hay datos disponibles, suele puede aparecer en gris oscuro.
Este sistema de colores busca que la información sea rápida de entender. Los niveles azul y verde indican que el aire presenta buenas condiciones y que se puede mantener la actividad habitual sin restricciones. El amarillo introduce un primer aviso, especialmente para personas sensibles. El rojo ya apunta a una situación que puede afectar a una parte más amplia de la población, mientras que el granate y el morado reflejan episodios en los que conviene reducir o evitar la exposición al aire libre, en función del estado de salud y del tipo de actividad.
El cálculo del índice no se basa en una media de todos los contaminantes. A cada estación se le asigna directamente la peor categoría registrada entre los distintos parámetros analizados. Es decir, aunque varios contaminantes estén en niveles bajos, si uno alcanza valores desfavorables, el resultado final reflejará ese nivel más alto. De esta forma, se evita que el riesgo quede diluido por otros valores más positivos.
Los contaminantes que se tienen en cuenta en el ICA son las partículas en suspensión PM10, las partículas finas PM2,5, el ozono troposférico, el dióxido de nitrógeno y el dióxido de azufre. Los datos proceden de las estaciones de control y se actualizan cada hora a través de las redes de vigilancia de calidad del aire.
Conviene tener en cuenta que los datos en tiempo real son provisionales y no han sido validados, por lo que pueden diferir de los informes oficiales que se publican posteriormente con registros ya revisados. Aun así, resultan útiles para conocer la situación en cada momento y tomar decisiones prácticas. La herramienta del ICA permite consultar distintas ubicaciones, ver la evolución de los últimos meses y acceder a datos actualizados sobre partículas, dióxido de nitrógeno, ozono y dióxido de azufre. También incluye una previsión hasta las 23.00 horas del día siguiente basada en las predicciones de AEMET.
Cuándo es peligroso salir a la calle
Una mala calidad del aire puede provocar irritación en los ojos, molestias respiratorias y, en algunos casos, problemas cardiovasculares. Los primeros en notar sus efectos suelen ser los niños, las personas mayores y quienes padecen enfermedades respiratorias o cardíacas. Por eso, el ICA diferencia entre población general y población sensible a la hora de ofrecer recomendaciones, ya que el nivel de riesgo no es el mismo en todos los casos.
Cuando el indicador se sitúa en los niveles más bajos, la actividad al aire libre puede realizarse con normalidad. A medida que el color avanza hacia categorías menos favorables, las recomendaciones cambian. En estos casos, se aconseja reducir el ejercicio físico en exteriores, limitar el tiempo de exposición o evitar salidas innecesarias si la situación empeora. Factores como la duración de la estancia al aire libre, la intensidad de la actividad o el estado de salud influyen a la hora de valorar el riesgo.
El nivel de riesgo aumenta especialmente en las categorías muy desfavorable y extremadamente desfavorable. En estos escenarios, se recomienda aplazar actividades al aire libre, trasladarlas a espacios interiores o reducirlas al mínimo. Consultar el ICA antes de salir a hacer deporte, pasear con menores, acompañar a personas mayores o planificar trabajos en exteriores puede ayudar a anticiparse y reducir la exposición en momentos de peor calidad del aire.




