El Gobierno vasco otorga dos semilibertades a los presos de ETA que asesinaron a Uría y al excoronel del Ejército de Tierra
Nueva concesión del Gobierno vasco a los presos de ETA. Esta vez los beneficiados con dos nuevos "terceros grados fraudulentos" han sido los etarras Gorka Palacios y Joanes Larretxea que participaron en el asesinato del empresario Ignacio Uría y el teniente coronel del Ejército de Tierra Pedro Antonio Blanco.
Así se deprende de la denuncia presentada por Covite consultada por este diario. En este sentido, el organismo que lucha por preservar la memoria de las víctimas y defender a las familias en el País Vasco, señala que un recurso con carácter "absolutamente excepcional" se está convirtiendo en una medida regular. Buen ejemplo de ello es que desde el cambio de competencias más de 150 etarras han obtenido el tercer grado, gracias al artículo 100.2.
Siguiendo el ejemplo de la exjefa de ETA, Anboto o Juan Ramón Carasatorre la organización apunta que el Ejecutivo vasco "está forzando la legalidad penitenciaria para facilitar regímenes de semilibertad a presos de ETA sin cumplir con el rigor exigible". También ha reclamado la dimisión o el cese de la consejera de Justicia y Derechos Humanos del Gobierno vasco, María Jesús San José, tras una gran cantidad de reprimendas desde la Fiscalía.
La participación en los asesinatos y sus condenas
Palacios, como miembro del comando Madrid terminó con la vida del teniente coronel del Ejército de Tierra Pedro Antonio Blanco a principios del 2000. Poco después de las ocho de la mañana en una calle cercana al paseo de Virgen del Puerto colocaron veinte kilos de explosivos y estallaron el vehículo oficial. Antes de entrar al automóvil la bomba explotó. Un año más tarde repitieron la operación en Aluche. Esta vez la explosión hirió a trece personas y mató al agente de la Policía Nacional Luis Ortiz de la Rosa que tenía un bebé de 17 meses. Fue condenado a más de 200 años por ambos asesinatos.
En cuanto a Larretxea, fue condenado en 2017 por la Audiencia Nacional a 44 años de prisión por su participación en el asesinato del empresario Ignacio Uría el 3 de diciembre del 2008. Uría Mendizábal se dirigía ese día a la cafetería donde diariamente jugaba al tute con sus amigos. Nada más aparcar su vehículo en las inmediaciones del restaurante Kiruri, dos terroristas lo acribillaron a balazos.
Además de lo anterior, Larretxea fue condenado en la Audiencia Nacional a 26 años y 9 meses de cárcel, como miembro del comando Ezuste de ETA, por la colocación de un coche bomba el 29 de octubre de 2008 en la Universidad de Navarra.
Más de 230 de presos de ETA beneficiados
A la espera de la actualización de la AVT sobre la política penitenciaria, lo cierto es que los presos de ETA beneficiados desde el cese de su actividad ya superan los 230. En concreto, a 1 de mayo de 2026, se han dictaminado un total de 61 libertades condicionales, que en algunos casos han sido revocadas por la Fiscalía y poco menos de 20 semilibertades gracias a la flexibilización del artículo 100.2.
Sin obtener la libertad, o en su defecto pequeños permisos para salir entre semana de prisión, también se han registrado 382 acercamientos de presos a las cárceles del País Vasco, prácticamente más del 70% de los miembros de la banda armada.


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