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Los sábados de Lomana: De Gaudí a Santo Domingo, un viaje iniciático

Recién aterrizada de República Dominicana llego a un Madrid tranquilo y supongo que santificado después del terremoto espiritual que ha provocado León XIV. Algo pude ver desde allí en TVE. Y era impresionante, pero, para máxima impresión, el encendido de la inauguración de la Sagrada Familia en Barcelona. Tan mágico como Harry Potter con esa imagen del arquitecto Gaudí, uno de los genios más grandes de la historia. Convirtió el modernismo catalán en un sueño onírico muy reconocible que solamente él pudo crear.

Su muerte prematura fue muy triste. Atropellado por un tranvía y confundido con un mendigo, hasta el punto de que nadie lo quería llevar al hospital. Ni siquiera le ofrecieron ayuda. Murió a los tres días. Estaba tan metido en su mundo de ensoñaciones que no tenía tiempo para arreglarse. Llevaba su vieja chaqueta sin botones, cerrada con imperdibles grandes. Sin saberlo, intuyó y se adelantó a la moda punk. Terriblemente emotivo fue el momento en el que se ve su cara en el cielo mirando desde allí a la Sagrada Familia, su obra cumbre. Enhorabuena a España por el maravilloso recibimiento y a la Iglesia Católica por la campaña de marketing sustentada por la fe y la alegría de todos.

Mi estancia caribeña ha sido motivada por una invitación del grupo editorial más importante del país y la revista «Ritmo Platinum» en un homenaje al gran modisto Valentino, con una magnífica fiesta en Casa Italia dentro de la ciudad colonial de Santo Domingo, una verdadera joya histórica. Ahí se siente nuestro primer encuentro con América, donde llegó Cristóbal Colón y se creó la primera universidad americana, la primera catedral… y así sucesivamente.

Tuve la fortuna de comer en la casa natal de Oscar de la Renta, un hermoso edificio del siglo XVI. Preciosa también la casa palacio del hijo de Colón y su mujer, María de Toledo, gran defensora de los derechos y la dignidad de los indígenas que allí vivían, los taínos.

Actualmente, la mayoría de la población es negra, muy bella, mezclada con blancos. Nunca los españoles tuvieron ningún complejo creando una bonita raza color canela muy típica de República Dominicana, fuerte y hermosa. Con razón siempre se habla de esta preciosa isla que describió Colón en su cuaderno de bitácora al llegar como «el más bello lugar que jamás haya contemplado la mente humana». Hasta ahí llevamos la lengua de Cervantes y nuestra cultura.

En este homenaje a Valentino presenté un «conversatorio», como se dice allí, sobre moda y el significado de la palabra lujo en estos tiempos. Fue muy interesante y puedo asegurarles que estaba la mejor representación de la sociedad, la cultura y la moda dominicanas. Me llamó la atención la elegancia de hombres y mujeres, la exquisita selección de música y detalles como no poner un photocall lleno de marcas, sin Prensa incisiva preguntando. O la elegancia en gestos tan importante como la invitación en papel dentro de un bonito sobre. Aquí se queda en una invitación por WhatsApp o email, algo absolutamente vulgar que deberíamos corregir.

He vuelto feliz y agradecida por tanto cariño y doy las gracias al trato recibido en el maravilloso hotel Kimpton las Mercedes, que les recomiendo no dejar de conocer si van a Santo Domingo.

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Carmen Lomana, en el homenaje a Valentino

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Carmen Lomana y Rosanna Rivera

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Carmen Lomana y Rubén Bejarano, en Santo Domingo
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La "fontanera" acaba con la libido de los más creyentes en Sánchez

Mientras Ferraz mantiene una estrategia de contención y evita acciones judiciales contra la «fontanera», dirigentes territoriales y distintos sectores del partido reclaman que se rompa definitivamente con ella y se eleve el tono de la respuesta ante un escándalo que saben que seguirá creciendo. Hasta los más creyentes en el líder socialista te reconocen hoy que "la situación tiene muy mala salida".

La consigna de desvincular a la exmilitante de la estructura del partido, reducir su papel político y presentar sus actuaciones como iniciativas personales, sin conexión con Ferraz ni con La Moncloa, ya no sirve de muro de contención a Pedro Sánchez, ni tampoco a la organización. Y esto último es lo que explica la desazón que sienten de puertas adentro.

A medida que han avanzado las investigaciones y se acumulan las revelaciones sobre las maniobras para obtener información sensible de mandos de la Guardia Civil, fiscales e investigadores, dentro del PSOE se ha consolidado una línea crítica con la estrategia diseñada por la dirección. Que ya no sirve –según se quejan– para contener el daño político y reputacional.

Así, en estas últimas semanas se han ido multiplicando las voces que califican de insuficiente la distancia que Ferraz marca con su militante. Y son también más los dirigentes territoriales que sostienen que el PSOE debería adoptar una posición mucho más contundente, con acciones legales y una ruptura política explícita, que permitan visualizar ante la opinión pública que el partido no comparte ni ampara ninguna de las actuaciones investigadas.

Sin embargo, Moncloa y Ferraz mantienen una posición «ambigua» que prolonga el desgaste y alimenta la sospecha de que hay zonas que no se quieren aclarar. Cuanto más tiempo permanezca abierta la discusión pública sobre la relación de Leire Díez con distintos ámbitos del PSOE, puntualizan los críticos, más difícil será contener el «golpe», que ya se ve prácticamente irreversible. «Lo que no se explica es porque no se puede explicar».

En Moncloa se justifican con argumentos como el de que una ofensiva directa contra Leire Díez podría generar riesgos todavía mayores, en un marco de grave amenaza política y jurídica. Entre explicaciones contradictorias, que reflejan que hay fallos serios con la política de comunicación, en el mensaje oficial se ha impuesto lo que llaman «la línea de la contención para evitar una escalada imprevisible en un momento especialmente delicado». Por encima de este complicado marco sobrevuela el problema de que nadie sabe con certeza qué información conserva la «fontanera», qué conversaciones pueden aparecer en el futuro o qué nuevas derivadas pueden incorporarse a las investigaciones en curso.

Por todo ello el «caso fontanera» se ha convertido en un factor que condiciona la vida interna de un partido en el que durante años Sánchez ha ejercido un liderazgo prácticamente incontestado. Las derrotas electorales de sus adversarios internos, el control de los órganos de dirección y la ausencia de alternativas visibles le ayudaron a consolidar una estructura de poder extraordinariamente centralizada, y, con esta base de apoyo, la dirección socialista ha intentado, sin conseguirlo, que el debate sobre Leire no se transforme en un debate orgánico sobre Sánchez

No lo han logrado porque la crisis ya afecta simultáneamente a varios frentes. El primero es el judicial. Las investigaciones continúan abiertas y mantienen una presión constante sobre la agenda política. El segundo es el institucional. Las referencias a maniobras dirigidas contra miembros de la Guardia Civil, fiscales o investigadores introducen una dimensión especialmente sensible para cualquier Gobierno democrático. La crisis ya no se trata únicamente de un problema partidista porque afecta a la confianza en instituciones esenciales del Estado.

El tercero es el parlamentario. Los socios observan y, aunque ninguno tiene interés inmediato en provocar una caída del Gobierno, todos intentan aumentar su capacidad de presión aprovechando la debilidad estructural del Ejecutivo. Y existe, además, un cuarto frente, probablemente el más importante, que es el psicológico. La política funciona en gran medida sobre percepciones de fortaleza y debilidad. Durante años Sánchez proyectó una imagen de resistencia casi invulnerable. Así sobrevivió a derrotas internas, elecciones, mociones fallidas, pandemias, indultos, amnistías y crisis parlamentarias aparentemente imposibles.

Ahora, en el «corazón» sanchista inquieta especialmente que empiece a extenderse la percepción de que el presidente ya no controla los acontecimientos. De momento, no pueden ya frenar que entre los aliados parlamentarios se instale la convicción de que Sánchez presentará los Presupuestos solo como un programa electoral, con vistas a utilizar su derrota en el Congreso como excusa para convocar las generales. Que cada vez ven más posible en marzo del año que viene. Dicen que Sánchez ya sólo busca poder liderar el bloque actual desde la oposición.

© Europa Press

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez
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