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El primer fichaje de Mourinho para el Real Madrid ya tiene nombre y es de los buenos

Mourinho fue anunciado como entrenador del Real Madrid y el primer fichaje bueno e importante está a punto de caer. Empieza, pues, la reconstrucción del equipo blanco para la próximo temporada. Necesita fichajes que den un salto de calidad y de idea colectiva del fútbol, para poder volver a aspirar a los títulos que se han escapado este año. De momento, el nombre que suena es el de Bernardo Silva, y las conversaciones entre el club y el jugador han entrado en una fase tan avanzada que el acuerdo parece cuestión de días.

Un fichaje a punto

El camino hasta aquí tuvo sus vueltas. Bernardo Silva llegó primero a la mesa del Real Madrid, que lo descartó sin demasiado y entonces Barcelona y Atlético de Madrid entraron en la puja con interés real. Parecía que el centrocampista iba a aterrizar en alguno de esos dos destinos, pero la llegada de Mourinho al banquillo blanco lo cambió todo. El técnico portugués recalibró las prioridades del mercado y Bernardo Silva volvió a situarse en el primer plano de los planes madridistas, que esta vez sí fueron a por él con decisión y se llevaron el gato al agua.

El jugador cerró su ciclo en el Manchester City en mayo, tras nueve años en la Premier League, y tenía claro que quería dar el salto a España. Ese deseo chocaba con la realidad de un mercado caro, pero el Real Madrid tiene una fórmula bien ensayada para estas situaciones: contratar sin pagar traspaso. Así llegaron David Alaba y Antonio Rüdiger en su momento, y así llega ahora Bernardo Silva, libre de contrato y dispuesto a firmar con el club más grande del mundo. El modelo funciona y el club lo aplica con disciplina.

El tercer fichaje del Real Madrid

Bernardo Silva sería el tercer refuerzo del Real Madrid para la próxima temporada, después de Konaté y Dumfries, y su perfil encaja con lo que Mourinho necesita en el centro del campo. El portugués conoce bien al jugador de sus años en la élite europea y sabe lo que puede aportarle al equipo: calidad con el balón, intensidad sin él, y capacidad para entender el juego en espacios reducidos. Son las características que el Madrid echó en falta durante gran parte del curso que acaba de terminar, y Mourinho quiere tapar ese agujero antes de que empiece la pretemporada.

Los tiempos también aprietan por otro motivo. El Real Madrid quiere cerrar la incorporación antes de que Portugal debute en el Mundial, para que Bernardo Silva afronte el torneo con su futuro ya resuelto y pueda concentrarse exclusivamente en la selección. Las negociaciones van bien, el jugador tiene claro su destino y el club tiene claro su objetivo.

De Guardiola a Mourinho

Hay algo que vale la pena subrayar en la trayectoria de Bernardo Silva: salir del Manchester City para ir al Real Madrid de Mourinho es cambiar de planeta sin salir de la élite. Nueve años bajo la batuta de Pep Guardiola en uno de los proyectos más exigentes y meticulosos del fútbol mundial, y ahora directamente a las órdenes de Mourinho, un entrenador con una filosofía diferente pero con el mismo nivel de exigencia. Pocos futbolistas tienen el perfil técnico y mental para adaptarse a esos dos mundos, y Bernardo Silva es uno de ellos.

El Real Madrid necesitaba una señal de que la reconstrucción iba en serio, y Bernardo Silva puede ser esa señal. Konaté y Dumfries son incorporaciones sólidas, pero el nombre del centrocampista portugués tiene otro peso específico, otra categoría en el mercado europeo. Si el acuerdo se firma en los próximos días, Mourinho tendrá un argumento de peso para ilusionar a la afición antes de que llegue el verano y con él las grandes decisiones sobre el futuro del equipo.

© EUROPA PRESS

José Mourinho
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Ya es oficial: Mourinho, entrenador del Real Madrid

Volvió. José Mourinho ya es el entrenador del Real Madrid y ya se pone a trabajar. Es un entrenador que dejó mucha nostalgia en algunos sectores del madridismo, que entonces eran jóvenes y ahora no lo son tanto. Vuelve con el reto de volver competitivo al equipo blanco y con la urgencia de ganar títulos. Es la gran esperanza.

Trece años después

Trece años han pasado desde que Mourinho abandonó el banquillo del Bernabéu, y la entidad blanca ha hecho oficial su regreso con un contrato de tres temporadas. Entre 2010 y 2013, el técnico portugués dejó una Liga, una Copa del Rey y tres semifinales europeas consecutivas Ahora Florentino Pérez ha cumplido lo que los rumores insinuaban desde hace años, y Mourinho desembarca en Madrid con el encargo de sacudir un equipo tras dos años sin grandes títulos.

Con 63 años, el Mourinho que aterriza en Valdebebas tiene más kilómetros y bastante más calma en los gestos, aunque su esencia sigue intacta. Llega desde el Benfica, donde firmó una temporada notable en Champions, y trae bajo el brazo las mismas exigencias de siempre para su plantilla: sacrificio, respeto a sus normas y valentía cuando el partido se pone feo.

Un paisaje distinto

El paisaje competitivo también ha cambiado desde su primera etapa. Ya no tiene enfrente a Pep Guardiola como rival directo en España, pero sí a Hansi Flick al frente del Barcelona, y sí a Lamine Yamal como el jugador más desequilibrante de la Laliga. El reto deportivo es enorme, y Mourinho lo asume con los ojos abiertos. Quiere refuerzos, ha pedido incorporaciones para construir un equipo a su medida, y la dirección deportiva tendrá que responder a esa demanda si quiere que el proyecto arranque con garantías reales.

La llegada de Mourinho se anunció horas después de que el club confirmara la salida de Álvaro Arbeloa del banquillo, cerrando así un ciclo y abriendo otro en cuestión de comunicados. Y el nuevo técnico ya ha dejado claro que quiere refuerzos para construir un equipo a su medida. Ibrahima Konaté y Denzel Dumfries ya tienen el traspaso encarrilado, pero el gran movimiento del mercado lo protagonizó Florentino cuando puso 150 millones de euros encima de la mesa del Atlético de Madrid para intentar llevarse a Julián Álvarez.

¿Con Julián Álvarez?

El Atlético cogió el cheque, lo agradeció y lo devolvió. La respuesta del Metropolitano fue directa: la cláusula de rescisión del delantero argentino está fijada en 500 millones y ahí es donde hay que ir si se quiere hablar en serio. La diferencia entre lo ofrecido y lo exigido es tan abismal que la operación parece ahora mismo un imposible, y más teniendo en cuenta que Álvarez es una pieza sobre la que Simeone ha construido buena parte de su plan. El Atlético vive además su primer verano con nueva propiedad, lo que añade una capa más de incertidumbre sobre hasta dónde están dispuestos a aguantar la presión o hasta dónde están dispuestos a ceder.

Con Julián o sin él, Mourinho tiene por delante lo que no lograron en los últimos tiempos ni Carlo Ancelotti en su segunda etapa, ni Xabi Alonso, ni el propio Arbeloa: devolver al Real Madrid a lo más alto de Europa y de España de forma sostenida, con una identidad reconocible y resultados que hablen por sí solos. El madridismo le espera con los brazos abiertos y con la memoria bien cargada. Ahora empieza todo.

© EFE

José Mourinho
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Los rivales de España: Bielsa con Uruguay; el estreno de Cabo Verde y la confusión de Arabia Saudí

Uruguay es un país muy especial en el mundo del fútbol, pero puede que no sea tan especial como el entrenador que les dirige en este Mundial. Marcelo Bielsa ya tiene 70 años, pero sigue siendo ese tipo tan impredecible que no se sabe por dónde va a salir en las conferencias de prensa ni si su presencia va a multiplicar el rendimiento de su equipo o, al revés, va a disminuirlo por la incomprensión mutua entre plantilla y entrenador. Las dos cosas ha vivido Uruguay.

El país sudamericano es una nación de tres millones de personas que presume de un palmarés desproporcionado respecto a su tamaño: dos oros olímpicos en los años veinte, un Mundial inaugural en 1930 y, sobre todo, el Maracanazo de 1950, cuando aquella celeste diminuta derrotó a Brasil en su propio estadio y ante doscientas mil almas que ya estaban de celebración anticipada. El fútbol ha seguido, también la vida, pero a veces da la impresión de que se detuvo ahí.

Sin embargo, pocas veces, en toda esa historia futbolística, habrá llegado al banquillo un personaje tan singular como Bielsa. El técnico argentino acumula dos experiencias mundialistas que resumen perfectamente su figura: con Argentina en Corea-Japón 2002, cuando la Albiceleste cayó eliminada en la fase de grupos en uno de los mayores batacazos de su historia, y con Chile en Sudáfrica 2010, adonde llegó después de doce años de ausencia de la Roja en una Copa del Mundo y a la que condujo hasta octavos de final, donde hizo sufrir muchísimo a España.

Duda con Marcelo Bielsa

Con Uruguay, el arranque de Bielsa fue esperanzador. Los primeros compases de su mandato generaron entusiasmo, buenos números en la clasificación y una corriente de confianza que el aficionado charrúa abrazó con ganas, como si hubiese llegado el momento de volver a ser grande. Pero esa ilusión se fue enfriando progresivamente hasta que llegó el golpe que aún escuece: una derrota por 5-1 ante Estados Unidos el pasado noviembre, que prendió todas las alarmas y obligó a replantearse si Bielsa y Uruguay eran realmente compatibles.

Se va a ver ahora. Ambos llegan al Mundial con la herida fresca, con Fede Valverde, jugador del Real Madrid, como máxima referencia del grupo y con una carencia que les puede penalizar demasiado en el campeonato: Uruguay ha visto retirarse en los últimos años a sus tres grandes referentes ofensivos, Edinson Cavani, Diego Forlán y Luis Suárez, tres delanteros de postín que sostuvieron durante décadas el ataque charrúa. Darwin Núñez, por ahora, no ha estado a su altura.

Cabo Verde

Medio millón de habitantes, un archipiélago perdido en el Atlántico y bastantes jugadores que no jugaban con su selección nacional. Eso era Cabo Verde en el fútbol internacional durante mucho tiempo, un país que veía cómo sus mejores jugadores elegían representar a otras naciones antes que vestir la camiseta azul y blanca. Hoy ese relato ha dado un giro completo y los «Tiburones Azules» van a disputar su primer Mundial.

Cabo Verde fue territorio portugués hasta julio de 1975 y muchos años más tarde la federación caboverdiana diseñó una estrategia sistemática para rastrear a los hijos de la diáspora, a todos aquellos descendientes de caboverdianos repartidos por Europa que todavía no habían comprometido su elegibilidad con ninguna selección absoluta.

Esa apuesta ha generado un bloque con una solidez que no suele verse en selecciones de países con tan poca masa poblacional. El equipo lleva cerca de cinco años jugando conjuntamente, con un núcleo estable que ha construido automatismos y entendimientos que se notan sobre el césped. En la fase de clasificación africana, Cabo Verde ganó su grupo por encima de Camerún, una selección de peso en el continente con más tradición. Otra cosa es que tenga alguna opción en el Mundial.

Arabia Saudí

La Federación Saudí decidió prescindir de Hervé Renard a dos meses del inicio del Mundial en un movimiento desesperado por dar otro tono al equipo. El alemán Georgios Donis asumió el cargo con el tiempo justo para conocer a un grupo que clasificó con apuros y que llega a Estados Unidos con más dudas que certezas, pero también con la lección aprendida de que en un Mundial cualquier cosa es posible.

La salida de Renard cerró un ciclo con claroscuros, pero donde los claros fueron muy claros: bajo su dirección, Arabia Saudita se clasificó para Qatar 2022 y protagonizó allí una de las tardes más inesperadas en la historia del torneo. El 2-1 ante Argentina en la fase de grupos sacudió al mundo entero, un resultado que nadie vio venir. Lo que sucedió durante el descanso de aquel partido quedó grabado en la memoria del fútbol: Arabia perdía 1-0 y Renard pronunció en el vestuario un discurso que encendió a sus jugadores. La remontada llegó en la segunda parte y el nombre de Renard viajó a todos los rincones del planeta.

El pasado pesa más que el futuro. Y esa gesta contrasta con el tortuoso camino hacia el próximo Mundial. Arabia Saudí quería seguir creciendo, porque, además, organiza el Mundial de 2034, pero los planes no salieron como se esperaba. Llega, pues, sin muchas esperanzas de repetir hito.

© EFE

Bielsa destaca a Valverde y dice que "es un jugador verificado en tres posiciones"
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