Final de una histórica visita a España: ¡Gracias Santidad!
La visita apostólica del Papa León XIV a España comenzada el pasado sábado día 6 de Junio en Madrid concluye hoy en Tenerife, es decir con una duración prácticamente de una semana, lo que ha convertido al Papa y a España en el epicentro de la información a nivel nacional y de todo el mundo católico, en especial del mundo hispánico. Además del europeo, dada la especial relevancia dada por León XIV a la inmigración, que es todo un desafío para la UE. Que no puede olvidarse es la otrora milenaria Cristiandad, y cuyas raíces cristianas están en gran medida adormecidas desde la Revolución Francesa y de manera creciente. El Papa ha dado mensajes muy claros a esos efectos referidos a la “ruta canaria” no olvidando a la Isla de Hierro “pequeña en dimensión pero grande en humanidad”, como la definió ayer en el puerto de Arguineguín. Desde allí se dirigió a Europa apelando a su conciencia ya que no puede olvidar el deber de “defender la dignidad de las personas inmigrantes sometidas en el Mediterráneo y el Atlántico a los monstruos existentes en el mar”, que sin duda son las mafias criminales que trafican con sus vidas y la indiferencia. Al tiempo que se dirigía a los migrantes pidiéndoles que no crean en “cantos de sirena”. Por su parte, la política en España ya está situada fuera del oasis de unidad y de consenso del pasado lunes en el Congreso, pese a la llamativa presencia de Pedro Sánchez con su esposa y 14 ministros (…!) en la ceremonia de la Sagrada Familia, en un evidente contraste con su ausencia el domingo y Corpus Christi en la extraordinaria celebración de la misa y procesión en Madrid. Y ayer en Gran Canaria, asistiendo él y 4 ministros al acto de Arguineguín. El Gobierno coloca a los jueces como destinatarios de graves y polémicas declaraciones por parte de Óscar López, destacado sanchista, actualmente ministro de Función Pública y Transformación Digital, y anterior Director de su Gabinete en la Moncloa. “Hay jueces que prevarican” es una afirmación suya que constituye una auténtica declaración de hostilidad y de falta de respeto sin precedentes contra el Poder Judicial y en una democracia occidental basada en la división de poderes. Seguiremos comentando esta situación de auténtica crispación y enfrentamiento político -y ahora también judicial- que aplaudieron unánimemente cuando el Papa se pronunció con toda claridad en el Congreso pidiendo evitarlos para garantizar una adecuada convivencia social. Pero la vida sigue y ayer en México comenzó la edición’ 2026 del Mundial de fútbol, en el que la afición española tiene depositada una gran esperanza en nuestra Selección.


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