Marius Borg, hijo de la princesa Mette-Marit, ingresado en el hospital
La familia real de Noruega no levanta cabeza. La situación de la princesa Mette-Marit de Noruega, que padece fibrosis pulmonar, es tan grave que los médicos no le pronostican más de un año de vida si no recibe un trasplante de pulmón, en cuya lista de espera ya ha sido incluida.
En este clima de preocupación, su hijo Marius, fruto de una relación anterior a su matrimonio con el príncipe Haakon, el heredero de la Corona, se encuentra en prisión preventiva a la espera de recibir la sentencia del juicio al que fue sometido entre febrero y marzo. Estaba acusado de cerca de cuarenta delitos, incluidas cuatro supuestas violaciones, y se juega varios años de cárcel.
Ahora, según el portal “Dana Press”, el joven de 29 años ha ingresado en el hospital por motivos que todavía se desconocen. Fue visto accediendo a la clínica por su propio pie, acompañado de varios agentes de policía mientras fumaba un cigarrillo a las puertas del edificio antes de entrar, con una bolsa en la mano. Su abogado, René Ibsen, ha evitado hacer declaraciones al respecto y se ha limitado a responder al periódico “Se og Hør”: “No tengo ningún comentario”.
Un revés de salud que se produce después de que el Tribunal de Apelación rechazara la salida de prisión de Marius Borg, quien solicitó el arresto domiciliario para poder estar cerca de su madre. “No se puede considerar que las dificultades que afronta durante su detención sean diferentes de las que sufren otros detenidos con padres o familiares cercanos gravemente enfermos”, señaló la Corte en su auto.
Además, destacó que Borg “ha tenido un problema de drogadicción extenso y de larga duración”, y puso el foco en la alta posibilidad que tenía de recaer y volver a delinquir.
Aunque se desconocen las razones del ingreso hospitalario de Marius, lo cierto es que el hijastro del futuro rey de Noruega ha venido arrastrando severos problemas de salud mental derivados de su adicción a las drogas.
“Tengo varios trastornos mentales, lo que significa que a lo largo de mi crianza y mi vida adulta he tenido y sigo teniendo que afrontar desafíos. He luchado contra el abuso de sustancias durante mucho tiempo, algo por lo que he estado en tratamiento en el pasado. Ahora retomaré este tratamiento y lo tomaré muy en serio”, se sinceró en un comunicado que publicó cuando se dio a conocer la agresión a su pareja, la punta de un iceberg delictivo que se fue descubriendo a partir de ese momento.


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