Un gran acuerdo del PP y Vox para Castilla y León
La izquierda y la derecha mediática acomplejada coinciden en que el PP no tiene que gobernar con Vox. Es habitual escuchar a tertulianos o leer a columnistas demonizando al partido de Abascal, como le gusta, por cierto, a Sánchez. Les gusta criticar a Ayuso, algo que es difícil de explicar, pero supongo que todos tenemos nuestras manías. Es algo habitual en los medios públicos del sanchismo. Hemos visto que son los mismos que se preguntan por qué los diputados y los senadores aplaudieron durante más de siete minutos al Papa tras un discurso en el que defendía el derecho a la vida y la libertad educativa. Afortunadamente, las leyes se cambian a golpe de mayorías, pero, además, pueden ser malas, aunque hayan obtenido un amplio apoyo parlamentario. Con un enorme desconocimiento de la realidad de la Iglesia, consideran que es el jefe del Estado de una teocracia y un monarca absoluto. No solo es una muestra de ignorancia, sino que es, simplemente, interpretar la estructura de la Iglesia como si fuera un sistema u organización política.
Es fácil preguntarse por qué existe este absurdo complejo frente a Vox. La realidad es que es un partido democrático que respeta la Constitución y el ordenamiento que la desarrolla. Cuenta con gente muy bien formada, pero han decidido llamarla ultraderecha, mientras que Sumar, Podemos y Bildu son la izquierda. No hay que sorprenderse. Es una estrategia global y es lo que sucede en Iberoamérica con los seguidores del Grupo de Puebla. Los españoles han hablado alto y claro en las elecciones que se han celebrado. La victoria del PP y Vox ha sido demoledora para la izquierda. A pesar de ello, esa colección de antiayusistas persiste en promover las habituales chorradas propagandísticas de La Moncloa. Mañueco ha vuelto a ser investido presidente de Castilla y León, pero siempre parece que el PP está solo porque cuenta con el apoyo de Vox y le rechaza el resto de los partidos. Es como una broma. En este caso, el nuevo Gobierno contará con 47 diputados a favor frente al rechazo de 35, aunque Por Ávila es una escisión de los populares. Creo que los números dejan muy claro la inconsistencia de los que critican los pactos entre las dos formaciones.
Francisco Marhuenda. Académico de número de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España y de la Real Academia de Doctores de España. Académico correspondiente de la Real Academia de la Historia. Catedrático de Derecho Público e Historia de las Instituciones (UNIE).


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