La inflación se disparará por encima del 4% cuando el Gobierno acabe con las ayudas fiscales
Los precios subieron un 3,2% en mayo, con los carburantes presionando al alza el IPC por la persistencia de la volatilidad de los mercados internacionales del petróleo y en un contexto de subida de tipos de interés del Banco Central Europeo (BCE), que tras su última reunión elevó los tipos de interés hasta el 2,25% porque «la inflación va a subir más». En este entorno de elevada incertidumbre de todos los precios energéticos, el plan anticrisis del Gobierno ha moderado ese impacto a la mitad, gracias a que la factura de la electricidad y el gas permanece contenida y pese a que los combustibles líquidos se encarecieron casi un 49% en mayo.
La amenaza del Gobierno de que estas medidas fiscales sean retiradas en su totalidad el 30 de junio puede disparar la inflación de golpe hasta ocho décimas. Así lo advierte Funcas, que prevé que el IPC ascenderá hasta situarse por encima del 4% en agosto y septiembre, con una media anual del 3,4%, mientras que la tasa media anual de la subyacente será del 2,9%. Una situación que afecta –y afectará– de forma directa a las empresas de distribución. La patronal de los supermercados defendió ayer que sus empresas «continúan con la contención de los precios de la alimentación», a pesar de que sus sobrecostes se multiplican por la guerra y ya suman 70 millones de euros para el sector.
Asedas advierte de que la crisis en Oriente Medio ha propiciado un sobrecoste del transporte y la energía que está recayendo en las empresas de distribución alimentaria, encareciendo productos para cuya fabricación se necesitan materias primas dependientes del petróleo –como celulosas, polietileno y hojalata– e insumos agrarios como los fertilizantes, lo que «afecta a toda la cadena agroalimentaria». Pese a ello, la tasa anual del IPC de los alimentos ha sido del 2,2% en mayo, cuatro décimas por debajo de la registrada el mes anterior, por lo que entienden que «no hay evidencia de que se haya encarecido ningún producto alimentario» y demuestra, «una vez más, la responsabilidad de la cadena en la absorción de los sobrecostes».
La patronal, que representa el 75% de la distribución alimentaria, calcula que el precio de la energía alcanzaba a finales de mayo un incremento del 15% desde el inicio de la guerra. «Las empresas de Asedas están preparadas para actuar como barrera de contención ante los incrementos de costes en todos los operadores de la cadena para garantizar el suministro de productos de primera necesidad a los precios más reducidos posible para los consumidores españoles». Aun así, se han producido crecimientos muy importantes en el precio de algunos productos, como es el caso de las legumbres verdes (16,3%), las hortalizas cultivadas por su fruto (15,2%), los huevos (13,7%) o la carne de vacuno (12,3%), solo compensados por la caída de otros productos básicos de la cesta de la compra.
También ha tenido un impacto directo la guerra en el transporte. Los vuelos nacionales se encarecieron un 25,5%, mientras que los movimientos aéreos fuera del territorio nacional aumentaron un 2,5% interanual, pero solo porque marcaron una rebaja en los cinco primeros meses del 7,5%.
Las actividades recreativas, deporte y cultura tuvieron un fuerte repunte de precios con la llegada del buen tiempo, con especial incidencia en los precios de los paquetes turísticos, que subieron un 2,9% en el quinto mes, en tanto que los hoteles y los campings y albergues juveniles vieron crecer su precio un 9,8% y un 4,4%, respectivamente. Los establecimientos hoteleros acumularon la mayor subida en el precio, concretamente del 23,2%.


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