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La mitad de los gallegos ha tenido que cambiar de vivienda o retrasar su independencia por el precio del alquiler

El encarecimiento de la vivienda está obligando a miles de gallegos a replantear su forma de vivir. La mitad de la población de Galicia asegura haber tomado alguna decisión residencial debido al elevado precio del alquiler, desde mudarse a zonas más alejadas hasta retrasar la emancipación o buscar viviendas más pequeñas y económicas.

Así lo refleja el V Observatorio Cofidis de Economía, Sostenibilidad y Nuevas Tendencias de los Hogares Españoles 2026, un estudio elaborado a partir de más de 6.000 encuestas en toda España que analiza la situación económica de las familias y su capacidad para afrontar los gastos cotidianos.

Según el informe, el 50% de los gallegos ha tenido que adoptar alguna medida relacionada con la vivienda por el coste del alquiler. Entre las más habituales destacan trasladarse a las afueras de las ciudades (15,8%), cambiarse a una vivienda más pequeña y asequible (14%) o retrasar la salida del hogar familiar y la emancipación (10,5%).

Más del 30% al alquiler

La presión de la vivienda sobre las economías domésticas es cada vez mayor. El estudio señala que el 56% de los hogares gallegos destina más del 30% de sus ingresos al pago del alquiler, superando en muchos casos el umbral del 35% que los expertos consideran recomendable para evitar situaciones de sobreendeudamiento.

Para hacer frente a esta carga económica, el 31% de los inquilinos reconoce haber reducido otros gastos de su presupuesto familiar. Además, un 7,9% ha necesitado recurrir a la ayuda de familiares o amigos para poder asumir el pago de la vivienda. Aunque el 67% asegura poder afrontar el alquiler únicamente con su salario, el estudio advierte de que muchos hogares han tenido que recurrir también a ahorros o financiación externa para cubrir sus gastos.

La situación es especialmente delicada para una parte de la población, ya que el 10,6% de los hogares gallegos vive con ingresos mensuales iguales o inferiores a los 1.000 euros.

Uno de cada cinco hogares no ahorra

La pérdida de capacidad económica también se refleja en el ahorro. El informe indica que un 22% de los hogares gallegos no logra reservar ni un euro al final de mes, mientras que otro 34% apenas consigue ahorrar menos del 10% de sus ingresos.

Paralelamente, las redes familiares y de apoyo cobran cada vez más importancia. Un 15,3% de los hogares reconoce haber recibido ayuda económica externa durante el último año. Entre quienes han contado con ese respaldo, el destino principal del dinero han sido necesidades básicas como alimentación o suministros, seguidas por el pago del alquiler o la hipoteca.

Gastos inesperados

La fragilidad financiera queda patente cuando se analizan los gastos imprevistos. El 27% de los hogares gallegos asegura que no podría asumir un desembolso inesperado de 5.000 euros. Además, un 11% tampoco tendría capacidad para afrontar un gasto de 1.000 euros y un 6% tendría dificultades incluso para hacer frente a un imprevisto de solo 500 euros.

El estudio analiza igualmente cómo la situación económica influye en los hábitos de consumo. En Galicia, el 58% de los hogares identifica el precio como el principal obstáculo para optar por productos y alternativas más sostenibles en alimentación.

Pese a ello, la mayoría de los consumidores se muestra dispuesta a modificar sus hábitos si ello conlleva algún beneficio económico. Un 36,8% afirma que cambiaría sus pautas de consumo si pudiera ahorrar a largo plazo, mientras que un 20% lo haría si el ahorro fuese inmediato. Solo un 8,4% descarta realizar cambios para adoptar comportamientos más sostenibles.

© larazon

Imagen aérea de Vigo.
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La CIUG vuelve a rectificar la PAU en Galicia: así corregirá ahora el examen de Dibujo Técnico tras la polémica

La polémica por los exámenes de la PAU en Galicia suma un nuevo capítulo. Después de las aclaraciones emitidas sobre la prueba de Historia de España, la Comisión Interuniversitaria de Galicia (CIUG) ha publicado este martes unos criterios específicos de corrección para el examen de Dibujo Técnico II, una de las materias que más protestas generó entre alumnado y profesorado por los errores detectados durante la realización de la prueba.

La decisión llega después de que numerosos estudiantes denunciasen incidencias en dos de las preguntas del examen, una relacionada con un error en la versión en gallego del enunciado y otra por la inclusión de un elemento gráfico incorrecto en uno de los dibujos. La CIUG reconoce expresamente ambos fallos y asegura que los correctores deberán actuar con el objetivo de "evitar perjudicar en todo momento al alumnado".

La publicación de estos nuevos criterios supone, en la práctica, una modificación de la forma en que se evaluarán las preguntas afectadas. Aunque la nota máxima del examen se mantiene intacta, la comisión ha optado por desglosar la puntuación de cada ejercicio para permitir una valoración más detallada y flexible de las respuestas.

Los dos errores que provocaron las protestas

El primero de los problemas se produjo en la pregunta 2.1. Según reconoció el Grupo de Trabajo de Dibujo Técnico II, únicamente en la versión en gallego del examen apareció una frase inicial que no debía figurar en el enunciado. Esa circunstancia generó dudas entre los estudiantes sobre si era obligatorio resolver ambos apartados del ejercicio o si podían elegir uno de ellos, tal y como contemplaban las instrucciones generales de la prueba. La confusión obligó a realizar dos aclaraciones durante el examen.

La segunda incidencia afectó a la pregunta 3.1. En este caso, el dibujo incluía una proyección horizontal adicional identificada como A1 que no debía aparecer. La comisión ordenó eliminarla durante la primera media hora de la prueba, aunque muchos alumnos ya habían comenzado a trabajar sobre el ejercicio con la información errónea.

Ante esta situación, la duración del examen se amplió media hora para compensar las aclaraciones realizadas durante la prueba.

Así se corregirá ahora la pregunta más polémica

La principal novedad afecta precisamente a la pregunta 3.1, considerada por muchos estudiantes el origen de la mayor controversia.

El ejercicio consistía en representar la intersección entre dos triángulos y señalar las partes vistas y ocultas. Con los nuevos criterios, la puntuación queda dividida en tres bloques diferenciados. La representación de la proyección horizontal, directamente vinculada al error detectado, solo tendrá un valor de 0,50 puntos sobre los 2,25 totales. Por el contrario, la obtención de la intersección entre los triángulos pasará a valer 1,25 puntos, mientras que la correcta identificación de las partes ocultas aportará otros 0,50 puntos.

Corrección parcial para rescatar puntos

La otra cuestión afectada, la 2.1, también será evaluada por partes.

La construcción del triángulo homólogo tendrá un valor de 1,75 puntos, mientras que la representación del punto homólogo P supondrá 0,50 puntos adicionales. De esta forma, un alumno podrá obtener una parte significativa de la puntuación aunque no haya completado correctamente todo el ejercicio.

La filosofía general que introduce la CIUG es precisamente esa: evitar que una incidencia puntual convierta una pregunta en un bloque indivisible donde un único error arrastre toda la calificación.

Los nuevos criterios también detallan el reparto de puntos en el resto de preguntas de la prueba, permitiendo valorar procesos parciales y construcciones intermedias incluso cuando el resultado final no sea completamente correcto.

Nuevo episodio tras la rectificación de Historia

La decisión llega apenas un día después de que la propia CIUG tuviese que salir al paso de otra polémica relacionada con el examen de Historia de España.

En esa ocasión, las críticas se centraron en una pregunta comparativa sobre socialismo y anarquismo que muchos docentes consideraban fuera de los contenidos especificados en las orientaciones publicadas para la PAU.

Ante las protestas, el Grupo de Trabajo de Historia admitió que la formulación había generado "confusión y malestar" y anunció una corrección flexible. También garantizó expresamente que ningún estudiante sería perjudicado por la redacción de la pregunta.

Además, la comisión se comprometió a revisar las instrucciones y orientaciones académicas de cara al próximo curso para evitar que situaciones similares vuelvan a producirse.

© EUROPAPRESS

Alumnos durante la PAU 2026 en Galicia.
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Cazado a 219 km/h en Ferrol y con el carné retirado en una vía limitada a 100

La Guardia Civil investiga a un hombre de 45 años por circular a 219 kilómetros por hora en un tramo de la autopista AP-9F limitado a 100 km/h en el entorno de Ferrol. Además de la velocidad registrada, los agentes comprobaron que el conductor tenía retirado el permiso de conducir, por lo que se enfrenta a dos presuntos delitos contra la seguridad vial.

Los hechos se produjeron en la noche del pasado 31 de mayo, cuando efectivos del Destacamento de Tráfico de la Guardia Civil de Ferrol realizaban un control de velocidad mediante radar móvil. A las 21.37 horas, el dispositivo detectó un turismo circulando a 219 km/h a la altura del punto kilométrico 33,300 de la AP-9F.

La velocidad registrada superaba ampliamente el límite legal de la vía y también el umbral que convierte este tipo de conductas en delito. En carreteras interurbanas, la legislación penal considera delito contra la seguridad vial exceder en más de 80 kilómetros por hora la velocidad máxima permitida. En este caso, el conductor rebasó el límite en 119 km/h.

Debido a las circunstancias del control, los agentes no pudieron interceptar el vehículo de forma inmediata. Ante esta situación, el Equipo de Investigación de Siniestros (EIS) de la Guardia Civil puso en marcha diversas gestiones para identificar al responsable.

De este modo, se pudo localizar posteriormente el turismo y determinar la identidad de la persona que lo conducía aquella noche. Durante la investigación, los agentes verificaron además que el hombre carecía de autorización administrativa en vigor para conducir, ya que había perdido de manera definitiva la vigencia de su permiso.

Por estos hechos, el conductor está siendo investigado como presunto autor de dos delitos contra la seguridad vial: uno por conducir a una velocidad considerada delictiva y otro por hacerlo sin permiso de conducción válido.

Las diligencias instruidas por la Guardia Civil ya han sido remitidas al Tribunal de Instancia de Guardia de Ferrol, que será el encargado de continuar con la tramitación judicial del caso.

© EUROPAPRESS

Imagen de un control de velocidad de la Guardia Civil.
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Así es el marisco gallego degustado por el Papa en Madrid: de alimento de pobres a joya gastronómica

La cena ofrecida este domingo al papa León XIV en el Palacio Episcopal de Madrid dejó una imagen de esas que vuelve a poner en valor la gastronomía de Galicia. No en vano, entre los productos seleccionados para representar la excelencia gastronómica de España, figuraba uno de los grandes símbolos de la cocina gallega: la centolla.

Considerada por muchos como la reina de las rías gallegas, la centolla (o centollo, en función del sexo y diferenciados por el caparazón), ocupa desde hace décadas un lugar privilegiado en la gastronomía nacional e internacional. Su presencia en la mesa del Pontífice supone un nuevo reconocimiento para un producto que combina tradición, cultura y un extraordinario valor culinario.

Lo curioso es que este crustáceo no siempre tuvo el prestigio del que disfruta hoy. Según recogen documentos históricos, el ilustrado gallego Fray Martín Sarmiento ya explicaba a mediados del siglo XVIII que la centolla era tan abundante y económica que se consideraba un alimento habitual entre las clases más humildes.

Dos siglos después, la situación es radicalmente distinta. La centolla se ha convertido en uno de los mariscos más codiciados de Galicia, protagonista de celebraciones familiares, fiestas navideñas y menús de alta cocina.

Nace cerca de la costa

La historia de la centolla comienza muy cerca de las rías gallegas. Los ejemplares nacen en zonas costeras relativamente poco profundas, generalmente a unos 20 metros bajo la superficie. Posteriormente emigran hacia aguas más profundas, llegando a habitar fondos situados entre los 100 y los 140 metros de profundidad.

Su ciclo vital es tan fascinante como desconocido para la mayoría de los consumidores. Durante la primavera regresa hacia áreas próximas a la costa para reproducirse, iniciando un proceso que garantiza la continuidad de la especie.

Los expertos destacan además una característica singular: durante la época de reproducción y muda, las centollas se agrupan formando enormes estructuras compuestas por decenas o incluso miles de ejemplares. Estas agrupaciones funcionan como un mecanismo de protección colectiva frente a los depredadores y facilitan el apareamiento.

¿Por qué la centolla gallega es diferente?

Aunque existen variedades procedentes de Francia, Reino Unido, Marruecos o incluso la Patagonia, la centolla gallega mantiene un prestigio especial entre cocineros y consumidores.

La explicación está en gran medida en el entorno en el que se desarrolla. Las rías gallegas proporcionan unas condiciones excepcionales gracias a la riqueza biológica de sus aguas y a una alimentación basada en algas, moluscos y otros organismos marinos que aportan a su carne un sabor especialmente intenso.

A nivel físico también presenta rasgos distintivos. Su caparazón suele ser más oscuro, las patas son más largas y es habitual encontrar pequeñas algas y organismos adheridos a su superficie, una señal inequívoca de su origen salvaje. El resultado es una carne blanca, delicada y jugosa.

El mejor momento para degustarla

Los aficionados al marisco suelen coincidir en una idea: no todas las épocas del año son iguales para disfrutar de una buena centolla.

Los meses de invierno y comienzos de primavera son considerados los mejores. Especialmente febrero y marzo, cuando la carne alcanza una textura y una jugosidad excepcionales, convirtiendo al centollo macho en uno de los productos más apreciados del mercado.

La temporada de captura se extiende habitualmente desde noviembre hasta junio, periodo durante el cual las lonjas gallegas comercializan los ejemplares de mayor calidad.

© Turismo de Galicia

Centollo gallego.
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