El sanchismo acertó con el Papa
La objetividad periodística exige el reconocimiento de la seriedad y el acierto con que el Gobierno de Pedro Sánchez ha acogido la visita de León XIV a España. En lugar de poner pegas, de negar ayudas a las Comunidades Autónomas, de recelar sus discursos, ha prestado apoyo generoso a todas las actividades pontificias, ha garantizado su seguridad y se ha sumado al aplauso general cosechado por el Sumo Pontífice. Televisión Española y Radio Nacional de España han hecho un formidable esfuerzo de información objetiva para llevar a las ondas y a las pantallas la comunicación serena sobre la visita del Papa. Madrid, Barcelona y Canarias se han beneficiado, en fin, de una respuesta del Gobierno sanchista que muchos califican de impecable. Solo el sectarismo puede negarse a reconocer esta evidencia. La Comunidad madrileña, por cierto, presidida por Isabel Díaz Ayuso, contribuyó también de forma especial al éxito del Papa.
El pueblo español ha respondido a la tradición secular de una nación que evangelizó medio orbe. Cerca de 600 millones de católicos se expresan en español. El sentimiento popular se reflejó lo mismo en los estadios deportivos de Madrid que en los de Barcelona y sobre todo en el acto cumbre de la Sagrada Familia. El desdén con el que algunos intelectuales, ciertos periodistas, destacados políticos trataban al catolicismo en España se ha esfumado. Se podrá coincidir con la significación católica popular o se podrá discrepar de ella, pero es un hecho incuestionable.
Tal vez el momento más difícil y más revelador fue la presencia de León XIV en un Congreso de los Diputados agriamente fragmentado y especialmente agresivo. Tras el discurso de León XIV, diputadas y diputados, senadoras y senadores, puestos en pie, aplaudieron durante siete minutos y medio, tiempo que se habría prolongado si no hubiera sido porque el Papa hizo un gesto de agradecimiento e inició su retirada del hemiciclo.
Nada o muy poco de lo que ocurrió durante los últimos ocho días se habría producido si el Gobierno sanchista hubiera puesto la proa a este admirable Sumo Pontífice, pastor y navegante, fulgor de la Cristiandad. Me parece de justicia escribir estas líneas de reconocimiento, sobre todo si tenemos en cuenta que Robert F. Prevost ofició en el año 2007 una misa por los muertos agustinos asesinados en Paracuellos en 1936. Estudiaban o enseñaban, por cierto, en el mismo colegio donde hizo el bachillerato Pedro Sánchez.


© EFE