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Las Raíces de la esperanza: León XIV convierte Tenerife en la voz de los migrantes

Desde primera hora de la mañana, 685 migrantes se encontraban sentados en el espacio habilitado dentro del Centro de Acogida de Las Raíces esperando al Santo Padre. La mayoría habían llegado a Canarias semanas o meses antes en cayucos y precarias embarcaciones desde el África subsahariana. Algunos llevaban días practicando frases en español, pequeñas palabras preparadas para poder decirle algo al hombre que venía desde Roma para escucharles.

El gesto en francés

León XIV abrió su intervención señalando que los migrantes habían hablado en español mientras que el había preparado lo suyo en francés, lengua materna de buena parte de los residentes del centro lagunero, y en la que piensan, sueñan y pelean por un futuro mejor. Elegirla fue romper las barreras del protocolo y una forma de decirles que había pensado en ellos antes de llegar.

Durante su discurso, León XIV habló de heridas, de corazones lastimados por el camino, pero también de abiertos que ayudan a seguir. El pontífice señaló que "el amor de Dios no distingue entre orígenes ni pone fronteras" que, de alguna manera, "somo migrantes, peregrinos en tránsito hacia algún lugar".

Después del discurso recorrió las filas de asistentes. Se detuvo con niños, saludó, escuchó. Una parte del acto que será la que para muchos siempre quedará en el recuerdo. "Viendo sus rostros, escuchando sus testimonios, pienso también en sus corazones, heridos por tantas dificultades, pero también consolados por el amor recibido", señaló el Santo Padre, en un encuentro cargado de simbolismo y gestos significativos.

Las voces que precedieron a León XIV

Antes de que León XIV hablara, dos residentes del centro tomaron la palabra. El primero, un hombre que habló del miedo que acompaña cada día del proceso migratorio, de la soledad que no se va aunque uno llegue a tierra, y de lo que significa recibir un gesto de reconocimiento. Sus aspiraciones, dijo, no son otras sino las de trabajar, mantener a su familia y vivir con dignidad.

Bousso Diouf, una mujer nigeriana acogida en el centro, fue la segunda en hablar. Durante su intervención habló en nombre de todos los que han tenido que marchar. Describió que, cuando alguien se monta en un cayuco para venir a Canarias lo hace con hambre, frío y miedo a que la embarcación llegue a ninguna parte. También nombró a quienes no sobrevivieron y denunció a quienes se aprovechan de la desesperación ajena. Le pidió al Papa, directamente, que recuerde al mundo que detrás de cada migrante hay una historia, una familia, alguien que merece algo más que ser un simple número del que nadie se acordará.

Por su parte, el obispo de San Cristóbal de La Laguna, Eloy Santiago, señaló a Canarias como frontera sur de Europa, como el lugar donde miles de personas tocan tierra después de cruzar el complicado océano Atlántico con lo puesto, y como el lugar donde otros tantos se quedan para siempre bajo el agua. Así, contextualizó la capacidad del centro, la acumulación de años de presión migratoria, y reclamó que esa realidad se escuche donde hay que hacerlo. El director de Las Raíces hizo lo propio. 54.000 personas acogidas desde 2021, y un equipo que trabaja todos los días para que ese primer contacto con tierra firme no sea lo único decente que les pase.

La Laguna, ciudad y escenario

Antes de que todo eso ocurriera, en el centro de San Cristóbal de La Laguna, las butacas frente al Real Santuario del Santísimo Cristo de La Laguna comenzaron a llenarse de vecinos y fieles de toda Canarias. La Plaza del Cristo, uno de los espacios más emblemáticos de Tenerife, amaneció diferente, como si algo grande fuera a acontecer muy pronto. Aunque faltaban horas para la llegada de León XIV, nadie podía ya moverse por las calles del casco histórico.

San Cristóbal de La Laguna, ciudad abierta al mundo y Patrimonio de la Humanidad, llevaba semanas preparándose para una jornada que no tenía precedentes. Las fachadas, los balcones y las torres de las diferentes iglesias marcaban un operativo que desde la tarde noche del jueves ya provocaba cortes de tráfico, controles y una presencia policial que transformó la tranquilidad habitual del municipio.

Alrededor de 3.000 personas, entre canarios y migrantes llegados de distintas partes del Archipiélago y de la Península, se reunieron en un encuentro centrado en la integración. Asociaciones y entidades de acogida compartieron sus experiencias ante el Santo Padre. Tras la bienvenida por parte de monseñor Eloy Santiago, el Santo Padre pidió a los migrantes que "se abran en confianza con la comunidad que les recibe, aprendan su lengua, respeten sus leyes, conozcan sus costumbres y participen en la vida común".

En este segundo acto de la jornada ha lanzado también una dura condena a los traficantes de personas y a quienes organizan sus rutas de muerte: "Por cada vida perdida, cada familia engañada, cada cuerpo sometido, cada mujer amenazada, habrá de comparecer ante la justicia divina. Deténganse, conviértanse".

Los vecinos que no quisieron perderse la llegada del pontífice a La Laguna

La imagen de León XIV en La Laguna era potente y excepcional. Y probablemente habrá quien no vuelva a ver al Pontífice tan de cerca. Por eso, en la calle Viana, Lorena vino con toda su familia a un acto que definió como "histórico y único". Pepe, residente en Santa Cruz, y que a lo largo de su vida ha visto personalidades como el Rey Juan Carlos o Felipe II, reconocía que nunca había estado tan cerca de un papa y que no pensaba perdérselo.

"Vivimos en La Laguna pero queríamos sentir de cerca un momento histórico para Canarias", señalaba Pili. Alberto había llegado con antelación "para coger sitio" con su hijo y su mujer. Y es que había familias con niños a hombros, pero también jóvenes, y unos cuantos que, aunque sin demasiada devoción, reconocían estar ahí por poder contarlo. El sol de junio también hacía su presencia y apretaba sobre el empedrado lagunero, donde como ocurrió en Gran Canaria un día antes, abundaban los abanicos, las gorras, las sombrillas y alguna que otra botella de agua.

Pasada la media mañana La Laguna recuperó sus calles. El empedrado del centro histórico volvía a ser de los vecinos y la ciudad cogía ritmo nuevamente. En Las Raíces, los migrantes seguían en las carpas igual que al amanecer, con los mismos expediente pendientes, y el mismo mar al frente. Pero ahora con la ilusión y la esperanza de un futuro mejor.

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El mayor barco de investigación de España baja a 3.000 metros y destapa un secreto de los fondos submarinos de Canarias

Los fondos oceánicos de Canarias no dejan de sorprender. La cartografía de los montes submarinos del Archipiélago hasta los 3.000 metros de profundidad -uno de los trabajos que más interés ha despertado en la comunidad científica- acaba de sumar un nuevo capítulo. Un equipo del Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC) lo ha completado durante una campaña de 21 días a bordo del Odón de Buen, el mayor barco de investigación de la flota española.

Los trabajos se han concentrado en dos zonas de gran valor ecológico situadas al noreste y al suroeste de las Islas, ambas incluidas en la Red Natura 2000. En el sector nororiental, el equipo ha estudiado los montes Rybin, Ancor, Dacia y Nico Sur, mientras que en el suroccidental ha trabajado sobre Drago, The Paps, Echo y Bimbache. Se trata de espacios marinos protegidos que albergan hábitats de especial interés para la conservación.

Para llevar a cabo la investigación, los científicos han empleado ecosondas multihaz y sistemas acústicos de última generación, que han permitido obtener una cartografía de alta resolución del fondo. A esa labor se ha sumado la recogida de muestras de sedimento, con las que se podrá caracterizar la naturaleza de los fondos marinos y los procesos geológicos que dan forma a estos ecosistemas.

El equipo también ha contado con el vehículo operado por control remoto Liropus 2000, capaz de trabajar hasta los 2.000 metros de profundidad. Con este aparato se han realizado numerosos transectos visuales y muestreos dirigidos que servirán para evaluar la diversidad biológica y el estado de conservación de las comunidades del dominio batial, entre los 800 y los 2.000 metros.

El jefe científico de la campaña, Pablo Martín-Sosa, investigador del Centro Oceanográfico de Canarias, ha destacado que la expedición ha permitido completar el estudio de áreas que permanecían insuficientemente exploradas y ampliar de forma significativa la información disponible sobre las comunidades profundas asociadas a estos montes submarinos.

Riqueza biológica por confirmar

La campaña, denominada CANSEMOS_2026, supone el cierre de una de las actividades del proyecto BIODIV, dedicado al seguimiento de los espacios y las especies marinas protegidas de competencia estatal. Entre 2023 y 2026, los distintos trabajos han permitido completar la caracterización geológica de estas zonas, la cartografía de sus hábitats y el inventario de sus principales comunidades biológicas, una base científica necesaria para evaluar su estado y avanzar en su protección.

Aunque el análisis detallado de los datos requerirá todavía varios meses de trabajo, las primeras observaciones confirman la elevada riqueza biológica de estas montañas sumergidas. Los investigadores han constatado la presencia de comunidades de corales y esponjas de aguas profundas de gran interés ecológico, algunas de ellas especialmente sensibles a las perturbaciones humanas.

Última parada en El Hierro

Una vez finalizada la campaña principal, el buque oceanográfico realizó una última escala en la isla de El Hierro para continuar con la monitorización del volcán submarino Tagoro, que se encuentra en fase de desgasificación. En esta etapa se recuperó un fondeo desplegado en noviembre de 2025, que ha registrado de forma continua datos de temperatura, conductividad, presión, pH y potencial óxido-reductor para conocer las dinámicas físicas y químicas del volcán a lo largo del tiempo.

Además, con el Liropus 2000 se tomaron muestras microbiológicas para cultivar las comunidades que crecen en los sedimentos y en los tapetes bacterianos situados alrededor de las salidas hidrotermales. Con estos trabajos, el IEO-CSIC da continuidad a una serie temporal ininterrumpida de más de quince años en un volcán submarino activo. Concluidas las labores, el barco puso rumbo a su base de Vigo.

© Meteored

Un gigante oculto bajo el océano despierta la ambición de España y Marruecos por un recurso incalculable
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Tenerife enseña al Papa la sala de espera hacia Europa

Desde que sus pies tocaron suelo español, León XIV ha querido que la migración fuese la espina dorsal de su viaje a España. La elevó a asunto de Estado ante los Reyes, en la solemnidad del Palacio Real, y la convirtió en advertencia el pasado lunes en el Congreso de los Diputados, donde reclamó, desde altura moral, una respuesta capaz de ir "más allá de la mera gestión de flujos". Este viernes, aquellas palabras descenderán de la tribuna para hacerse carne en Tenerife. A primera hora de la mañana, el pontífice traspasará el umbral del centro de acogida de Las Raíces, uno de los grandes dispositivos de atención a migrantes del Archipiélago.

Es la última parada en España antes de que el Papa ponga rumbo a Roma, y ese carácter de epílogo la inunda de simbolismo. Un broche para tomar el pulso a unas Islas que continúan siendo el gran umbral de la inmigración irregular hacia Europa por la temida ruta Atlántica. Entre los muros de Las Raíces, León XIV se asomará al día a día de quienes llegaron huyendo y de los profesionales que sostienen la acogida cada jornada durante cerca de cuarenta minutos.

Un cuartel a mil metros, a la sombra del 77

Las Raíces -Centro de Acogida de Emergencia y Derivación, según reza su nombre oficial- ocupa desde 2021 un viejo acuartelamiento encaramado a 1.000 metros de altitud y pegado a la pista del Aeropuerto de Los Rodeos. El mismo escenario que, el 27 de marzo de 1997, contempló horrorizado cómo dos Boeing 747 se embestían entre la niebla en la peor tragedia de la aviación comercial jamás registrada: 583 vidas se apagaron aquel día. Casi medio siglo después, y de nuevo bajo el peso de una emergencia, aunque esta vez humanitaria, el recinto renació convertido en uno de los seis campamentos del Plan Canarias, el programa del ministerio de Inclusión alumbrado para encajar el aluvión de embarcaciones precarias en las costas isleñas en los últimos tiempos.

El centro no descansa. Funciona las 24 horas del día, sostenido por un equipo de abogados, integradores sociales, personal sanitario y psicólogos cuya tarea trasciende con mucho el techo y el plato de comida. Son ellos quienes rastrean las vulnerabilidades, investigan los posibles casos de trata y guían los pasos de quienes pueden aspirar a la protección internacional. Bajo su techo se cobijan, sobre todo, hombres -de entre 18 y 35 años, en su mayoría llegados de Mali, Senegal o Gambia- que dejaron atrás el hambre, la miseria o la guerra.

Las dos puertas correderas permanecen casi siempre abiertas; los vigilantes solo las cierran a pulso, no sin esfuerzo, cuando barruntan una cámara merodeando cerca. Tras ellas se abre una pronunciada cuesta donde aparcan los trabajadores, y sobre la chapa todavía tibia de esos coches los internos dejan pasar las horas. El día, en ese lugar, tiene su propio tiempo. El primer turno arranca a las 14:00 horas, y cuando concluye el ambiente muda por completo. A diferencia de un recinto cerrado, aquí se puede traspasar el umbral y recorrer la Isla mientras dura la luz; muchos bajan por el angosto camino del Rodeo Alto hasta la carretera que enhebra La Laguna con La Esperanza. Dentro nadie se agrupa por nacionalidad, sino por orden de llegada; fuera, a los más veteranos se les reconoce por el móvil más nuevo y el mejor calzado, aunque casi todo angas en chanclas, con o sin calcetines.

El nacimiento de Las Raíces fue, sin embargo, todo menos sereno. Sus primeras semanas, en plena marejada de cayucos de 2021, dejaron un reguero de peleas y altercados que reclamaron la presencia policial: aquel abril, un enfrentamiento entre marroquíes y subsaharianos tiñó de sangre las escaleras de la enfermería, se saldó con diez heridos y ocho detenidos y obligó a la Policía Nacional a entrar en el recinto. No pocos de los llegados del reino alauita prefirieron entonces echarse de nuevo al camino -y acampar en los alrededores de la base, resignados a perder su plaza de acogida- antes que permanecer dentro de sus muros. Las condiciones de aquellos meses cosecharon críticas a raudales. Allí donde hoy se levantan módulos en condiciones, los acogidos dormían en frágiles carpas sobre las que la condensación nocturna goteaba sin tregua, sin que sirvieran de gran cosa más de diez mil mantas; una remodelación integral, hace dos años, puso fin a aquella humedad. El recinto es hoy muy distinto al de entonces, y Accem reivindica ese trecho recorrido. Su responsable en Canarias, Francisco Navarro, admite que el arranque fue complejo, si bien celebra que sea precisamente el Papa quien hoy alumbre con su mirada un centro como el suyo y, con él, la entera realidad migratoria del Archipiélago.

En las jornadas que han precedido a la visita, no han sido pocos los que se han pertrechado para un histórico encuentro. Algunos, cristianos, han querido saber si podrían acercarse al pontífice; otros, de español aún titubeante, ensayaban una y otra vez un saludo por si la suerte les regalara el instante de pronunciarlo. Aunque también hay alguno que no conoce al pontífice. Sin embargo, entre quienes aguardan la llegada de León XIV están Musa y Kebba, hijos de Gambia y Senegal, que llegaron a Las Raíces hace algo más de un mes en una ardua travesía en patera por el océano Atlántico. Ambos saben que el camino en España no será de rosas y no esconden que el racismo existe. "En cualquier lugar, tienes que tener gente mala y buena", zanja Musa con una serenidad que desarma.

Las cifras explican, por sí solas, por qué León XIV ha querido poner aquí punto final a su viaje por España. El Archipiélago despidió 2023 con casi 40.000 llegadas por mar y tocó techo en 2024, con 46.843 personas desembarcadas en sus costas, según el ministerio del Interior. En lo que va de 2026, el descenso ronda el 72%, y sin embargo la travesía no ha dejado de matar. La ONG Caminando Fronteras contabilizó 1.906 muertos y desaparecidos en la ruta atlántica a lo largo de 2025, una sangría que la corona como la más letal del planeta por número de víctimas. En el cómputo global, la organización registró 3.090 fallecidos en los caminos hacia España, entre ellos 437 menores. El obispo de Canarias, José Mazuelos, ha pedido que esta visita sirva para alumbrar -y, sobre todo, para frenar- ese trayecto mortal.

Un cierre con la migración por bandera

La migración es bandera declarada de su pontificado, presente ya desde su primera exhortación apostólica, Dilexi Te, consagrada al amor a los pobres. Pero no por ello han faltado las voces discordantes: el presidente del Cabildo del Hierro no ha ocultado su malestar por haber quedado al margen de la recepción oficial. No obstante, con este viaje, León XIV honra un viejo anhelo del papa Francisco, que antes de fallecer anunció su deseo de pisar las Islas para tender la mano.

Será León XIV quien recoja ahora esa petición para, durante unos minutos, erigir un viejo cuartel reconvertido en el centro de todas las miradas; él, que tanto años cargó con el sambenito de la polémica. Para los 500 residentes, y para muchos como Musa y Kebba, la llegada de una figura tan importante encierra también algo singular, y es que, aunque sea por una vez, alguien llegado de fuera se habrá detenido a escucharlos.

© Agencia EFE

Tenerife enseña al Papa la sala de espera hacia Europa
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León XIV convierte su histórica visita a Gran Canaria en un recorrido entre el drama, la esperanza y la fe

Ningún pontífice había pisado nunca Canarias, pero León XIV puso fin a esa espera de siglos este jueves, poco antes de las once de la mañana, cuando el avión que lo trasladaba desde Barcelona tomó tierra en la base aérea de Gando. Lo aguardaban a pie de pista el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el del Ejecutivo canario, Fernando Clavijo, en el arranque de la última etapa de un periplo que comenzó el sábado en Madrid y que supone el primer desplazamiento de un pontífice a España desde 2011.

La primera parada lo condujo al sur de Gran Canaria, hasta el pequeño puerto de Mogán que en 2020 se ganó el sobrenombre de "muelle de la vergüenza" por el hacinamiento de más de 2.600 migrantes en plena pandemia. Este jueves lucía de otra forma, con un halo de esperanza.

Ante alrededor 2.000 invitados, el pontífice escuchó los testimonios de varios supervivientes y de una víctima de trata, caminó hasta el borde del agua y arrojó un ramo de flores en recuerdo de quienes han muerto intentando alcanzar el Archipiélago, un gesto que evocó el de Francisco en Lampedusa en 2013. Lo acompañaron en el homenaje dos jóvenes llegados en cayuco, Pa Saikou Darboe y Musa Danso, de 21 y 27 años.

En el discurso pronunciado frente al Atlántico que tantas vidas se ha llevado, el pontífice reclamó vías seguras para la migración, denunció a las mafias que comercian con la desesperación ajena y advirtió de que "la dignidad humana no tiene pasaporte". A Europa -el continente que presume del progreso- le exigió un examen de conciencia para que el Atlántico y el Mediterráneo dejen de ser "cementerios sin lápidas", y a los presentes les dejó un aviso, "no podemos acostumbrarnos a contar muertos", porque la Iglesia, recalcó, no puede "permanecer muda" ante quienes son abandonados.

A mediodía, la capital grancanaria le rindió su máxima distinción en el entorno de Triana y Vegueta, donde la alcaldesa, Carolina Darias, puso en sus manos la llave de la ciudad, una pieza chapada en oro que solo en cinco ocasiones anteriores se había concedido. Después llegó el respiro en el Obispado, con un almuerzo de producto isleño, papas negras, cochino negro y piña de El Hierro incluidos, y una reunión de veinte minutos con Clavijo.

En la catedral de Santa Ana lo esperaba la comunidad eclesial al completo, recibida entre los acordes de "Alzar la mirada", el himno de toda la visita por España, y la que animó a seguir ofreciendo el amor que ellos mismos han recibido del señor. Le regalaron además un calado tejido por artesanas de Ingenio y un estudio genealógico que sitúa sus orígenes en La Palma

Una misa con acento isleño en Siete Palmas

El cierre llegó en el Estadio de Gran Canaria, donde el pontífice entro en papamóvil pasadas las 18:00 horas, con un recinto a reventar y lleno de emoción, mientras sonaba el himno de Canarias y los acordes de "Sombras del Nublo". El aforo se quedó corto. Más de 40.000 personas llenaron las gradas. Y la Orquesta Filarmónica puso música a una eucaristía con las imágenes de la Virgen del Pino de Teror y del Cristo de Telde flanqueando el altar. Sánchez y Clavijo la siguieron desde el césped.

En sus palabras a los fieles, León XIV agradeció "tanto bien que se hace en la Isla cada día, con el compromiso de todos", del que los sufrimientos de esta tierra son testigos, e invitó a rezar "por los hermanos y hermanas que han perdido la vida en el mar", un dolor que, dijo, se lleva al altar junto al pan y el vino en la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús.

La despedida del Archipiélago se producirá este viernes en Tenerife, con una misa en el puerto de Santa Cruz para la que se han confeccionado en Bérgamo ornamentos inspirados en la identidad canaria y un encuentro con cerca de un millar de migrantes antes de emprender el regreso a Roma. La primera huella de un papa en suelo canario quedó impresa este jueves, entre las flores que se llevó el océano por la mañana y los cantos y la emoción que despidieron la tarde en Siete Palmas.

© Europapress

León XIV convierte su histórica visita a Gran Canaria en un recorrido entre el drama, la esperanza y la fe
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El estremecedor testimonio de una víctima de trata ante el Papa en Arguineguín: "Tuve que elegir entre morir intentándolo o no tener nada"

Otra mujer leyó el testimonio para proteger la identidad de la víctima, mientras León XIV escuchaba en el muelle de Arguineguín. Una joven nigeriana relató cómo salió de su país en busca de un futuro para sus hijas y fue capturada por una red de trata. Permaneció retenida durante seis meses, fue embarcada hacia Canarias y, ya en España, le arrebataron al bebé que esperaba para obligarla a ejercer la prostitución.

Antes de embarcar, presenció la muerte por ahogamiento de quienes partieron antes que ella. A pesar de ello, decidió continuar. "Elegí cruzar", señaló, refiriéndose a los meses previos marcados por la escasez de alimentos, la falta de higiene y la difícil decisión de dejar a sus hijas. Once meses después, tras la intervención policial que desarticuló la red, comenzó a reconstruir su vida con el apoyo de la Iglesia y trabajadoras sociales. Aunque reconoce que "hay días difíciles", ha recuperado la confianza en sí misma.

Veinte mil rescates y unos pendientes dorados

El primer orador fue Tito Villarmea, capitán de la Guardamar Urania con 18 años de experiencia en Salvamento Marítimo. Representó a más de 1.700 profesionales y destacó que han rescatado a más de 20.000 personas en estas aguas. "Es una cifra que duele", afirmó, señalando que la isla se transforma por la noche en un mar peligroso y oscuro, con precarias embarcaciones llenas de personas.

De tantos rescates se quedó con uno. Una madre que viajaba con su criatura entre heridos y cuerpos sin vida, y que ya a bordo se acercó al pequeño de unos catorce años, le quitó el gorro y la cazadora y le colocó unos pendientes dorados. Era una niña. Lloró la madre, también él, padre de dos adolescentes. "Podrían haber sido mis hijas", dijo, con el deseo de no volver a sacar a nadie de ese agua.

Después tomó el relevo María Reyes, voluntaria de Cáritas, que retrató los primeros días de aquella llegada masiva a las parroquias del sur grancanario. Hubo desbordamiento, escasez de recursos, un idioma que no entendían y muchas jornadas en las que solo alcanzaban a ofrecer galletas, leche y un rato de atención. Lo que sostuvo a aquel grupo, contó, fue la comunión con el voluntariado de la zona y el aprendizaje de acompañar con lo menudo, unas zapatillas, ayuda con los papeles, una mirada que fuese más allá del miedo y de los discursos que deshumanizan.

Cerró el turno María Fernanda López, que desembarcó en Las Palmas de Gran Canaria en 1997 con una maleta de sueños y el peso de lo que dejaba atrás. Su primer empleo, un puesto humilde en un bazar, le supuso bastante más que un sueldo. De aquel arranque llegó, años después, a montar su propia empresa de reformas y construcción, y reclamó que los trámites para quien aterriza en las islas sean cada vez más "ágiles" y "humanos".

"La Iglesia no puede permanecer muda"

Cuando terminaron las cuatro historias, León XIV tomó la palabra para señalar a las mafias que trafican con la "desesperación" y a la "indiferencia" que deja que los pobres se los trague el olvido. El pontífice reivindicó vías "seguras" y "legales", una acogida con rostro y políticas que permitan a la gente vivir con dignidad en su tierra de origen. "La Iglesia no puede permanecer muda", concluyó el papa en el famoso "muelle de la vergüenza", que ahora será el de la "esperanza".

© Agencia EFE

El estremecedor testimonio de una víctima de trata ante el Papa en Arguineguín: "Tuve que elegir entre morir intentándolo o no tener nada"
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Clavijo confía en que la visita del Papa León XIV evite "otro muelle de la vergüenza" en Canarias

El presidente del Gobierno de Canarias, Fernando Clavijo, expresó este jueves su deseo de que el paso del Papa León XIV por el Archipiélago contribuya a que no se repita la imagen del llamado "muelle de la vergüenza", el sobrenombre que en 2020 se ganó el Puerto de Arguineguín y que el pontífice ya ha visitado en Gran Canaria.

Clavijo señaló en declaraciones a Radio Televisión Canaria que aquella escena -cientos de personas migrantes hacinadas en el muelle, a la intemperie, durante semanas- no pertenece del todo al pasado. Hoy por hoy, sostuvo, sigue siendo "una situación que se puede repetir".

El dirigente regional apuntó directamente al nuevo Pacto de Migración y Asilo de la Unión Europea como factor de riesgo. A su juicio, el marco aprobado en Bruselas "va en la dirección contraria" a lo que su Ejecutivo entiende por una gestión sensata de la frontera sur, y abre la puerta a que un episodio semejante vuelva a producirse.

"Espero que este mensaje que lanza al mundo entero su santidad sea escuchado y podamos corregirlo, porque de aquí vamos a ese muelle de la vergüenza, una situación que se puede repetir en el futuro con este pacto", remató Clavijo, que reclama una revisión de fondo del texto comunitario.

El presidente quiso alinear su postura con el discurso del propio pontífice. Recordó que León XIV ha insistido en tratar a los más vulnerables "de manera solidaria, de manera humana, con respeto, con valores y sobre todo con respeto a los derechos humanos", un planteamiento que, según el mandatario canario, choca de lleno con la deriva que percibe en la política migratoria europea.

Clavijo aprovechó además para reivindicar la alianza tejida con Euskadi desde los primeros compases de la crisis, un frente común levantado para exigir más medios y mayor solidaridad con unas islas que ejercen, sin pedirlo, de puerta sur del continente. Esa complicidad explica que el lehendakari, Imanol Pradales, figurara entre los presentes en el acto previsto en el muelle de Arguineguín.

© Agencia EFE

Clavijo califica de "grave e inédito en democracia" la imputación de Zapatero y reclama explicaciones políticas
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The Guardian ya lo situó entre los diez mejores del mundo y acaba de lograr un hito que ningún otro mercado español tiene

Ochenta y dos años dan para mucho. Por ejemplo, para que un edificio neocolonial de fachada rosada levantado en el barrio de las Cuatro Torres acabe sentándose, como miembro de pleno derecho, en la misma mesa que los grandes centros de distribución alimentaria del planeta. El Mercado Nuestra Señora de África, La Recova para quien la frecuenta, acaba de convertirse en el único mercado minorista de España integrado en la Unión Mundial de Mercados, la WUWM. Una organización que reúne a más de 200 entidades de medio centenar de países y que fija, en buena medida, el rumbo del comercio alimentario global. Antes de este momento, los únicos representantes españoles en ese foro eran Mercabarna y Mercamadrid, dos plataformas mayoristas de escala y naturaleza muy distintas a la de una recova municipal gestionada como cooperativa sin ánimo de lucro.

Que esa diferencia de escala no haya sido un obstáculo dice algo sobre cómo ha sabido evolucionar este mercado sin perder lo que lo hace singular. El comité evaluador de la WUWM ponderó varios factores para conceder la membresía: la defensa del producto local, el equilibrio entre lo que el recinto conserva y lo que ha modernizado, los avances en digitalización y sostenibilidad, y la capacidad de atraer al turismo gastronómico sin que eso haya desplazado al vecino de toda la vida que baja a por el pescado del día. Hay también, en los argumentos del organismo, una mención al trato y a la cercanía entre comerciante y cliente.

Una arquitectura que también convenció

La Recova fue construida en 1943 bajo unas obras que se ejecutaron en tres turnos continuos, las veinticuatro horas, para cumplir el plazo de seis meses que impuso quien financió su construcción. El resultado fue declarado Bien de Interés Cultural en 2004, y ese monumento es hoy el mismo espacio en el que conviven los puestos de mojo y queso con iniciativas digitales y una presencia en redes sociales que el propio ministerio de Economía premió hace no mucho por ser la más activa de todos los mercados municipales del país. La WUWM valoró precisamente ese equilibrio: que el recinto haya sabido fusionar su esencia de los años 40 con una diversificación comercial del siglo XXI sin que ninguna de las dos cosas se resienta de la otra.

Y ahora qué

Pertenecer a la WUWM significa participar con voz y voto en las asambleas donde se debaten las estrategias del sector, acceder a intercambios de experiencias con mercados como el Rungis de París, el Borough Market de Londres o los grandes centros agroalimentarios de Italia y América Latina, y formar parte de los informes de tendencias que marcan el debate internacional sobre la distribución de alimentos frescos.

El diario The Guardian ya incluyó a La Recova entre los diez mejores mercados del mundo en una selección en la que compartía lista con el Pike Place de Seattle, el mercado de Atarazanas en Málaga o el nocturno de Fang, en Tailandia. El rotativo británico destacó entonces la variedad y el colorido de los productos, la belleza del edificio y, sobre todo, la historia de un mercado que estuvo al borde del cierre y fue rescatado por sus propios comerciantes.

© La Recova

The Guardian ya lo situó entre los diez mejores del mundo y acaba de lograr un hito que ningún otro mercado español tiene
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León XIV dormirá en Canarias en un palacio que los corsarios holandeses intentaron destruir hace 400 años: así es por dentro

La estancia de León XIV en Canarias será breve y no le dejará un respiro, aunque obviamente tendrá que dormir. Llega este jueves a la base aérea de Gando desde Barcelona para cerrar su primera gira oficial por España, y esa misma noche descansará en el Palacio Episcopal de Las Palmas de Gran Canaria, el edificio que la diócesis ha elegido como residencia pontificada durante las horas que el pontífice esté en Gran Canaria. Una sola velada para luego poner tumbo a Tenerife la mañana siguiente.

El Palacio Episcopal se alza en la Plaza de Santa Ana, justo enfrente de la catedral homónima, en el núcleo más antiguo e institucional de Las Palmas de Gran Canaria. A pocos pasos, la Casa de Colón, el Museo Diocesano de Arte Sacro, la antigua Casa Consistorial. Todo el poder eclesiástico y civil de la ciudad histórica confluye en ese mismo rincón de Vegueta, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Un edificio que sobrevivió a los cañones holandeses

Construido en el siglo XVI, el palacio lleva cuatro siglos siendo la sede del poder eclesiástico en las Islas. Pero su historia no ha sido tranquila, porque el 26 de junio de 1599, la flota neerlandesa comandada por Pieter van der Does saqueó la catedral de Santa Ana, el Cabildo y el propio palacio episcopal durante uno de los episodios más violentos que ha vivido la ciudad. Fueron también arrasados las casas de la Audiencia, la sede de la Inquisición y varios conventos. En total, cientos de miles de ducados en pérdidas, a lo que habría que añadir valiosas mercancías embarcadas en los barcos enemigos.

Van der Does, al frente de una escuadra de casi 80 embarcaciones, había superado la muralla septentrional que defendía la ciudad tras pisar tierra en la bahía de la Luz. El palacio quedó gravemente dañado, aunque logró salvar parte de su estructura original. La ornamentada fachada de uno de sus pisos resiste aún hoy como testimonio vivo de lo que fue antes de las llamas. Reconstruido en las décadas siguiente, recuperó la dignidad de lo que define desde entonces.

Una habitación sin protocolo y una cociera para León XIV

Dentro del palacio, la diócesis ha preparado una zona reservada en la planta alta para alojar al Pontífice. Un dormitorio con baño privado. La preparación y el mantenimiento del espacio correrán a cargo de la empleada doméstica habitual de la sede episcopal, la misma persona que atiende al obispo de Canarias.

Será la misma trabajadora quien cocine para León XIV durante su estancia, sin menús especiales: comida de las Islas. Es una elección coherente con la austeridad que la Iglesia quiere mantener como continuidad simbólica desde que Francisco rompió con la tradición vaticana al elegir la Casa Santa Marta como su residencia y al rechazar los apartamentos papales del Palacio Apostólico. León XIV, el primer pontífice agustino de la historia y el primero con doble nacionalidad estadounidense y peruana, mantiene esa misma línea desde su elección en mayo del pasado año.

El resto del personal habitual del palacio no acudirá a trabajar durante la jornada de la visita. Una decisión que responde a la exigencia del dispositivo de seguridad, que blindará todo el casco histórico de Vegueta durante las horas que el pontífice esté en Gran Canaria.

© Composición de una imagen del Papa León XIV y la Sede Episcopal de Las Palmas de Gran Canaria

León XIV dormirá en Canarias en un palacio que los corsarios holandeses intentaron destruir hace 400 años: así es por dentro
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