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Ser socialista es ser contrabandista

Resulta muy edificante contemplar los joyones de Zapatero mientras rellenamos puntillosa y religiosamente las casillas de la Declaración de la Renta. La verdad es que a uno le entran ganas de defraudar como un campeón cuando contempla ese collar de diamantes aderezado con esmeraldas de Zambia valorado en 278.000 euros, el precio de una vivienda media española, y no digamos ya cuando repasa los 103 conjuntos de piedras preciosas de un ajuar de 1,3 millones. No lo haré por convicción y porque con un servidor, como con cualquiera de ustedes, la Agencia Tributaria no guarda la condescendencia que dispensa a un ex presidente del Gobierno que debería tener ya encima de la mesa una paralela. A nadie se le escapa que en su coyuntura cualquier otro justiciable estaría entre rejas por el evidente riesgo de fuga y de destrucción de pruebas, sus hijas góticas imputadas y su vivienda registradísima como, por cierto, ha sucedido con todos y cada uno de los integrantes de la banda Plus Ultra. En el fondo lo que están haciendo los golfos del Ejecutivo es darle tiempo para que regularice. Si confiesas antes de que te meta mano Hacienda, se esfuma la posibilidad del delito fiscal. Apoquinas y a vivir que son dos días. ZP es una de las mayores mentiras de nuestra historia, un producto de propaganda goebbelsiana que entre los medios de izquierdas y buena parte de los de derechas contribuyeron a construir tras su inesperada llegada a Moncloa. Su entorno nos vendió la imagen del «José Luis» honrado moral y económicamente, austero, al que le importaba «tres cojones» el dinero y al que nunca pillarían en un renuncio en contraposición a un José Bono al que todos los suyos daban como lo que es, un bulto sospechoso. Pero, en realidad, nadie reparó en el pecado original de la zapateromanía: se hizo con el poder tras manipular vilmente un atentado islamista que segó la vida de 192 compatriotas y dejó cientos de mutilados y quemados. Vamos, que ya apuntaba maneras innobles. Que no era trigo limpio lo intuimos cuando escuchamos el relato de la persona de servicio que había trabajado en su casa antes de ser presidente y que aseguró que cada semana se encontraba sobres atestados de billetes de 500 en los bajos de la cama que compartían él y Sonsoles Espinosa. La achicharraron a injurias, consiguieron amordazarla y su testimonio quedó en el olvido. Visto lo visto, está claro que no mentía. Pero más allá de los hechos, está la moraleja que queda tras todas estas marranadas, más aún teniendo en cuenta que estamos ante el gran faro moral de la izquierda en el último cuarto de siglo. Conviene no olvidar que hace tan sólo un mes, no hace un año o un lustro, ¡hace un mes!, este sujeto era el telonero de María Jesús Montero en la campaña de las andaluzas. Miento: fue hace menos de un mes, el 15 de mayo concretamente, en el cierre de campaña en Motril. Veintinueve días después el individuo que daba lecciones de ética cual León XIV acumula ya seis delitos el muy bestia: organización criminal, blanqueo de capitales, tráfico de influencias, falsedad documental, por supuesto uno contra la Hacienda Pública y un último y no menos increíble de contrabando. Éste es el que hace cinco años apuntó en el XL Congreso del PSOE que «ser socialista es tener muy poco y estar dispuesto a dar mucho». También nos vendieron que ser socialista es ser feminista, y están plagaditos de puteros y acosadores sexuales, pero olvidaron contarnos que ser socialista es también ser contrabandista. Estas joyitas gobiernan España (pequeño detalle).

© EUROPAPRESS

El expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero
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