Manuel Franquelo, el artista ingeniero que Málaga olvidó, vuelve con el Thyssen
El artista Manuel Franquelo (Málaga, 1953 - Madrid, 2024) "sentía que Málaga no le quería". Así lo ha desvelado hoy su hijo, el también artista Manuel Franquelo Giner, durante la inauguración de "El lenguaje de las cosas", la primera exposición monográfica de este singular autor en su ciudad natal, una suerte de homenaje a título póstumo con el que la ciudad quiere reconciliarse.
Eligió Madrid a los 19 años para estudiar Bellas Artes e Ingeniería, lo que, junto a su creatividad, le permitió desarrollar una técnica de "sobrecogedora minuciosidad" que desafía al ojo hasta el límite. Ahí esta la clave de esta exposición que se podrá visitar hasta el 12 de octubre en el Museo Carmen Thyssen Málaga.
Franquelo, Premio Nacional de Grabado de 1998 y reconocido autor de arte contemporáneo a nivel internacional, era "conocedor de muchísimas técnicas", destaca su mujer, Elena Giner, presente también en la inauguración. Su formación como ingeniero y esa inquietud por conocer e investigar le llevó incluso a fabricarse un aerógrafo, una herramienta hecha por él mismo para ajustar hasta "la máxima precisión" lo que él visualizaba en su cabeza.
También creó el escáner 3D Lucida, que "se utilizó por primera vez en el Museo del Prado y que ha servido para la conservación de obras de arte en la galería Tretiakov de Moscú o en las tumbas de faraones en el Valle de los Reyes, en Egipto".
Un pintor de culto
La directora artística del museo, Lourdes Moreno, lo define como "casi un pintor de culto", un artista que "ha servido de inspiración a otros" y que ocupa un lugar raro, casi aislado, en el panorama nacional. Fue "pintor, dibujante, grabador y sobre todo un gran experimentador", continúa Moreno. También ingeniero. En su caso, arte, ciencia y una obsesión casi histérica por el detalle coincidieron en cada obra, motivo por el que tardaba incluso años en terminarlas.
Supo "cruzar una frontera, la de la creatividad de la máquina con la del ser humano", reflexiona la directora artística, una idea que es completamente visible en toda su producción y que ayuda a entenderlo como inventor, investigador y artista.
Sobre su técnica, Moreno subraya que es "completamente depurada y austera". Según resalta, el artista plasmó "los objetos cotidianos e insignificantes que reposaban en su mesa, creando bodegones a veces inquietantes". Un adjetivo aplicable a todas sus obras por representar la realidad "de forma tan auténtica".
Para su hijo, esta muestra supone "una acogida de la ciudad a su obra". Un gesto que llega después de una reconocida trayectoria, con presencia en colecciones como la del Museo de Arte Contemporáneo de Houston o el Museo de Nagasaki de Japón. "Era el momento de que Málaga le diera ese espacio para poner en valor su obra", afirma.
El Thyssen de Málaga lo hace con una muestra pequeña, delicada y muy medida, fiel a un artista que trabajó lejos de los compromisos. Como concluyó Moreno, "enfrentarse a esta obra supone entender al gran maestro que hay detrás".
La exposición
En la muestra se pueden contemplar los 14 grabados a la fotoaguatinta y punta seca de esta serie, realizados a partir de fotografías tomadas por el propio Franquelo en su estudio. Junto a ellos, y como complemento, dos estampaciones fotográficas: "Sin título" y "Still Life with Bird", que inciden en los mismos motivos trabajados en la anterior serie.
De ellas se puede extraer la personalidad artística del malagueño que, en palabras del filósofo Bruno Latour, es "un artista silencioso que deja que las cosas hablen mucho". Asimismo, son ejemplo de su experimentación técnica, en complejos procesos para adaptar las posibilidades expresivas del grabado a su búsqueda artística personal; un trabajo lento y esforzado que, como en el caso de su pintura, dio lugar a una producción muy reducida de obras a lo largo de su trayectoria.
Junto a estas piezas, la exposición se completa con dos dibujos en lápiz y aguada sobre madera. Del Museo de Arte Contemporáneo de Madrid procede "In my world I have no pain" (2006), mientras que por cortesía de una colección privada se muestra "Sin título (paisaje Ensanche de Vallecas)" (2008-2009). En ambas obras toma protagonismo el paisaje urbano de Madrid, ciudad que fue su residencia desde los diecinueve años y en la que se puede ver cómo tras las puertas de su estudio el mundo era para Franquelo otra "habitación" sobre la que volver para descubrir cómo crece el tiempo en ella.


© EFE / Jorge Zapata


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