Sebastián Mora, las medallas, de la pista al pueblo: "Si las tengo en casa al final solo las disfruto"
Sebastián Mora ha ganado 15 medallas entre siete podios en Mundiales y ocho en Europeos de Ciclismo en pista, pero en casa solo tiene dos: «El segundo campeonato de Europa y el primero del mundo». El resto las tiene repartidas por Vila-real, su ciudad, y la provincia de Castellón: una en una clínica de fisioterapia, otra en un bar de almuerzos, otra en una pizzería donde queda para salir en bicicleta con los amigos y otra en un restaurante en Eslida. «Las he dado para que las pueda disfrutar la gente, si las tengo en casa al final solo las disfruto yo y quiero hacer partícipe a quienes me han apoyado tanto», dice.
Ese es el carácter de una de las figuras más exitosas del ciclismo español en una categoría, la de pista, poco reconocida a nivel nacional. «Conocemos mucho el ciclismo pero el de pista no es tan conocido como en Bélgica, Holanda o Inglaterra», admite. A él, la bicicleta le acompañó desde pequeño.
«Al final uno empieza por juego, en la provincia de Castellón y en Vila-real es fácil y siempre me ha gustado desplazarme en bicicleta». Un ambiente ciclista que «se vive» especialmente en la provincia de Castellón, tierra de montañas y paisajes idóneos para el deporte y donde vive y entrena cada día para seguir mejorando.
Una costumbre que le viene de familia. «Mi padre fue ciclista máster y siempre se ha visto mucho ciclismo en casa. Esa retina de pequeño te va ilusionando: mis ídolos no son Induráin, o Perico, sino mi padre y el grupo de amigos con el que salía a rodar a las ocho de la noche después de trabajar. Eso me marcó», afirma.
Sebastián Mora dice que empezó tarde. «Con 11 años», ríe, asegurando que esa edad es tarde pues los grandes referentes compiten desde bien pequeños. «Ya estaba en las últimas categorías de escuelas en el club ciclista de Vila-real».
El paso definitivo para convertirse en profesional tardaría una década. «En mi último año compitiendo en sub23, me llamaron del Centro de Alto Rendimiento (CAR) en Mallorca y fue un gran cambio», admite.
En 2012, participó en sus primeros Juegos Olímpicos de verano en Londres 2012, donde consiguieron el récord nacional en la prueba por equipos y terminaron sextos, con diploma olímpico.
A finales de 2015 consiguió sus dos primeros títulos europeos en el campeonato celebrado en Grenchen, Suiza en las modalidades de «scratch» y «madison». Un año más tarde, se hizo con su primer oro en el Mundial de Ciclismo en pista de 2016 en Londres, en la categoría de «scratch», a lo que unió un bronce en «madison». «En 2010 en San Petersburgo ya había conseguido un Mundial Junior». Pese a todo, explica que hasta que hasta que una estructura «no creen en ti», no empezó a tomarse en serio el deporte.
Un apoyo que le viene desde hace años a través del proyecto FER impulsado por la Fundación Trinidad Alfonso de Juan Roig y Hortensia Herrero. «El proyecto FER además de ser una familia que te ayuda con cualquier cosa, te da renombre, todo deportista valenciano quiere estar dentro», afirma el ciclista, que ha visto cómo ha ido creciendo un proyecto que apoya a deportistas de toda la Comunidad en sus sueños olímpicos.
A sus 38 años, Sebastián Mora sabe que el final se acerca, de ahí que se haya apuntado a estudiar en la universidad para formarse para el futuro, pero aún así no aparca la bicicleta: «Hay que poner una fecha límite, la gente por detrás aprieta, pero estoy aquí para apoyar a las nuevas generaciones», afirma. Mientras, sigue rodando sin la retirada fijada.
El sueño de repetir Juegos Olímpicos
A pesar de sus 15 medallas en campeonatos europeos y mundiales, a Sebastián Mora se le ilumina la mirada cuando habla de los Juegos Olímpicos. «Son palabras mayores», admite. Recuerda su debut en Londres 2012 como «algo impresionante», y tras conseguir un sexto puesto en la prueba por equipos, en Tokio 2020 debutó en la prueba de «madison» con su compañero Albert Torres, donde repitió sexto puesto, otro diploma olímpico. En París 2024, con el mismo compañero, quedaron octavos, consiguiendo su tercer diploma. Ahora sueña con llegar a Los Ángeles 2028. «Sería excepcional poder estar. Si voy no voy a ir a pasear, sino a lograr lo máximo». Una medalla olímpica sería un sueño para cerrar una carrera irrepetible.


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