El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, se ha despedido del Papa León XIV a pie de pista y le ha agradecido su visita a Catalunya, que "ha vuelto a tener un papel en Europa y en el mundo". El líder del Ejecutivo catalán ha hecho referencia así a la inauguración y bendición de la torre de Jesucristo de la Sagrada Familia que el pontífice ofició ante miles de personas y con la que Barcelona "iluminó el mundo", no solo con la luz de la cruz que corona los 172,5 metros de altura de la torre, sino también con un espectáculo que, según Illa, "emociona todavía hoy".
"Le he agradecido su comprensión, su sensibilidad con la realidad y con la cultura catalana", ha explicado desde el Aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona - El Prat en una atención a periodistas después de que León XIV embarcara en el avión que le trasladará a Canarias, donde terminará su viaje apostólico a España. El presidente catalán también le ha agradecido los mensajes que ha transmitido, ya que "reafirman los valores del humanismo" y los de una sociedad "tolerante, abierta, diversa y acogedora en los valores de la justicia social".
Durante los dos días que ha pasado en la comunidad autónoma, Robert Prevost ha abordado asuntos espinosos, como la migración, la violencia de género, la salud mental, la soledad y el abandono de la tercera edad o la reinserción de los presos. Además, ha hecho referencia explícita a la "violencia contra la mujer", que ha llamado a "combatirla como sociedad" tras alertar la lacra que suponen los "feminicidios". También ha abordado la necesidad de que la salud mental sea "prioritaria en el sistema sanitario" y no permitir "la soledad y el abandono" a las personas de la tercera edad.
"Son mensajes con los que yo me siento identificado", ha dicho Illa, que ha destacado que la visita y las palabras del del Papa animan a Catalunya a seguir siendo "un país ambicioso, abierto y con voluntad de abrirse y explicarse al mundo". Asimismo, ha defendido la actuación del Govern durante la visita, asegurando que se han atendido "los criterios de un estado aconfesional", pero que también "respeta y valora la visita de un jefe de estado y del líder de la Iglesia católica". "Creo que hemos hecho el que teníamos que hacer", ha añadido.
Cuando se cumplen justo 100 años de la muerte de Antoni Gaudí, el sueño del arquitecto de completar la Sagrada Familia está más cerca que nunca. En un acto solemne e histórico, el Papa León XIV ha inaugurado y bendecido la Torre de Jesucristo, que con 172,5 metros la convierte en la Basílica más alta del mundo y con la que roza el cielo de Barcelona. Tras el homenaje al genio catalán en una misa oficiada por el Santo Padre y bajo la atenta mirada de todos los presentes, incluidos los Reyes de España, los focos se han puesto en la cruz de 17 metros que corona la torre ya que, por primera vez, se ha iluminado para cumplir con los deseos del artista: que brille de día e ilumine de noche.
El encendido ha estado acompañado de un espectáculo de luces y fuegos artificiales que el pontífice ha presenciado desde una tarima en la fachada del Nacimiento, la primera que se erigió y la única que vio en vida Gaudí. Previamente, desde el punto central de la fachada, ha bendecido la torre con agua bendita, momento que ha emocionado a los feligreses congregados en los aledaños del templo, que le han vitoreado tras verle por las pantallas gigantes que se han instalado en el exterior. Justo minutos después, ha dado paso a la inauguración de la torre, que también ha contado con música por parte del coro que ha participado en la misa.
En ella, León XIV ha rezado: "Inauguramos la nueva torre de esta Basílica en el centenario de la muerte del venerable Antoni Gaudí, el arquitecto de Dios, dedicada a nuestro Señor Jesucristo y coronada por la Cruz, misterio de misericordia y salvación. Elevemos nuestro espíritu y anhelemos las realidades del cielo, que el banquete eucarístico nos ha dado para ser uno en Cristo". Ante la atenta mirada de las miles de personas que seguían el acto en el exterior, ha pedido a los fieles dirigir la mirada a la cruz que corona la Basílica para que "alcancen los frutos de la salvación y den testimonio de la alegría que, desde este árbol de la vida, ha llegado al mundo entero".
Justo después, una columna de drones se ha levantado sobre la Sagrada Familia para representar la cara del arquitecto catalán, simulando que observaba desde el cielo su construcción elevada hasta la cima. Los drones se han dispersado formando una de sus frases más célebres: "Primer l'amor, després la tècnica" (Primero el amor, después la técnica).
Tras el espectáculo de luces, fuegos artificiales y drones, que ha durado ocho minutos, la gente que se agolpaba en el entorno de la Basílica ha lanzado proclamas de 'Viva el Papa', 'Viva Catalunya' y 'Viva Gaudí'. La admiración ha llegado a todos los rincones del mundo, y se ha notado en las caras de los periodistas que cubrían el acto, venidos desde 30 países del mundo para retransmitir la inauguración. En total, eran 1.600 acreditados.
Esta visita apostólica, no será solo recordada por el espectáculo que Barcelona ha vivido, sino que habrá constancia en la propia Basílica, ya que se ha instalado una placa conmemorativa. Esta es la tercera, ya que el templo cuenta con otras dos: una por la visita de Juan Pablo II en 1982, instalada en el portal de la Esperanza de la fachada del Nacimiento, y otra por la visita de Benedicto XVI en 2010, ubicada en el interior.
Misa solemne en la Basílica
Todo ello ha sido precedido por el acto litúrgico en el interior de la Basílica, a la que el pontífice ha entrado por la puerta de la fachada de la Glòria vestido con un traje blanco con detalles dorados y junto a una procesión. Esta es la entrada principal al templo, y aunque aún no está habilitada para el público, ya se abrió en 2010 para recibir a Benedicto XVI. Que esta sea la segunda ocasión en la que se usa esta puerta, ha evidenciado la importancia del acto que se ha realizado en el corazón de Barcelona, que se ha volcado con la visita del Santo Padre.
Durante la misa, junto a la luz que se colaba por las vidrieras generando un ambiente entre mágico y místico, también ha sido protagonista la música. Entonada por un coro de 600 personas -500 adultos dirigidos por Pere Lluís Bisoca y 100 voces blancas dirigidas por Pau Jorquera- en la elevada posición que Gaudí reservó para ellos, los cánticos han llenado las tres naves del templo al son de las notas del enorme órgano de la iglesia.
En la eucaristía, de una hora y media aproximadamente, el pontífice ha realzado la figura del Gaudí, también conocido como el 'arquitecto ardiente de fe', ha explicado que él "concibió estos espacios con el deseo de narrar los misterios de la vida del Señor". De este modo, ha proseguido el Papa, propuso "una peregrinación espiritual, que conduce al encuentro con Cristo nacido, muerto y resucitado por nosotros", por lo que le ha dado las gracias, al igual que a todos los promotores y benefactores que han permitido erigir la que es la Iglesia más alta del mundo.
León XIV se ha referido al genio catalán como "venerable", título que le concedió el Papa Francisco una semana antes de morir en 2025 y que supone un paso más para que desde el Vaticano declaren su beatificación. Como señal de respeto, nada más llegar y ser recibido por Sus Majestades los Reyes, el presidente del Gobierno y el de la Generalitat, el pontífice ha bajado para rezar en la cripta de la Sagrada Familia, donde descansan los restos de Gaudí. Hasta allí le ha acompañado el cardenal arzobispo de Barcelona, Juan José Omella, que junto al presidente de la Junta Constructora de la Sagrada Familia, Esteve Camps, ha hecho de anfitrión.
No obstante, antes de bajar a rezar también ante el Santísimo, León XIV ha escuchado aValentina, una niña con síndrome de Leberque le ha explicado tanto a él, como a los reyes, los detalles de la torre de Jesús con una réplica de la misma en la que estaban representado minuciosamente los símbolos que hay en los más de 170 metros que la conforman. Tras acabar su atenta descripción, darle al pontífice un dibujo y recibir de las manos del Papa un rosario, la joven emocionada le ha asegurado que "lo guardará para siempre".
Símbolo de "unidad y concordia"
Durante la homilía, el Santo Padre ha puesto en valor la figura de la Sagrada Familia, obra que ha definido como un signo "de unidad y de concordia" para toda España. Además, ha defendido que, a pesar de que sigue en construcción y lleva más de 140 años en obras -todavía falta por acabar la fachada de la Gloria, envuelta en polémica-, la Basílica es ya "mucho más que un monumento". "Nos recuerda cómo la vida cristiana es siempre un camino, porque se trata de un proyecto que Dios lleva a cabo", ha destacado.
"La belleza de este templo nos anima a aprender cada vez más de nuestro Maestro y Señor el arte de vivir según su Evangelio", ha continuado el pontífice, que ha ido alternando el catalán y el castellano en su discurso. Así pues, ha asegurado que "su imperfección no es un defecto, porque da testimonio de un deseo", a la vez que el hecho de que no esté acabada "no significa una carencia, sino que expresa una promesa que queremos honrar con coherencia".
Con esa voluntad de seguir el Evangelio, León XIV ha sostenido que no se puede creer en Jesús "y matar al inocente. No podemos creer en Jesús y abandonar a quien sufre, a quien llora, a quien huye de la miseria", ha dicho.
Un Papa comprometido
Con la bendición de la Torre de Jesús concluye la visita del Papa a Barcelona, que cogerá una avión el jueves a las 08.30 con destino a las Canarias. Su paso por la capital catalana no ha dejado indiferente a nadie. Sus discursos han sido comprometidos y no han soslayado muchos de los temas de actualidad social y política.
Robert Prevost ha abordado asuntos espinosos, como la migración, la violencia de género, la salud mental, la soledad y el abandono de la tercera edad o la reinserción de los presos. El Papa ha hecho referencia explícita a la "violencia contra la mujer", que ha llamado a "combatirla como sociedad" tras alertar la lacra que suponen los "feminicidios".
También ha agradecido a Catalunya que se haya posicionado a favor de la acogida de migrantes y que se haya convertido en ejemplo de integración: "Gracias Catalunya por haber recibido a tantas personas de otros países y porque enseña cómo integrar a todos en una única familia", ha dicho.
En sus discursos, que ha realizado todos ellos en lengua castellana y catalana, ha abordado la necesidad de que la salud mental sea "prioritaria en el sistema sanitario", ha pedido no permitir "la soledad y el abandono" a las personas de la tercera edad y también ha alentado a 80 presos asegurando que tienen una segunda oportunidad: "El señor nos permite a todos empezar siempre de nuevo".
El pontífice también ha llamado a barceloneses y catalanes a ser "constructores de unidad", ante un mundo desgarrado por guerras y divisiones. "Esta ciudad y esta región son un hogar amplio y abierto a la fraternidad cristiana", donde los hermanos se entregan para construir armonía y comunión, más allá de toda polarización, ha zanjado.
El Papa León XIV ha afirmado que no se puede "creer en Jesús y promover la guerra" durante una homilía celebrada este miércoles en la Sagrada Familia bajo la atenta mirada de las máximas autoridades de España y una multitud de feligreses que han tenido la oportunidad de seguir el acto desde el interior y el exterior del templo.
"No podemos creer en Jesús y matar al inocente. No podemos creer en Jesús y abandonar a quien sufre, a quien llora, a quien huye de la miseria", ha dicho el pontífice en la Basílica que diseñó Antoni Gaudí, al que también le ha dedicado unas palabras en el día que se cumplen 100 años de su muerte.
"Como arquitecto ardiente de fe, el venerable Antoni Gaudí concibió estos espacios con el deseo de narrar los misterios de la vida del Señor: de este modo nos ha propuesto una peregrinación espiritual, que conduce al encuentro con Cristo nacido, muerto y resucitado por nosotros", ha explicado el Santo Padre, que ha puesto en valor la figura de la Sagrada Familia, obra que ha definido como signo "de unidad y de concordia" para toda España.
Durante el acto litúrgico, que el Papa ha oficiado después de un baño de masas al atravesar el corazón de Barcelona por la calle Rosselló con el 'papamóvil' para llegar al templo, también ha asegurado que, pese a seguir en construcción -lleva más de 140 años en obras-, es ya "mucho más que un monumento". "Nos recuerda cómo la vida cristiana es siempre un camino, porque se trata de un proyecto que Dios lleva a cabo", ha dicho.
Así pues, aunque falta por acabar la fachada de la Gloria -envuelta en polémica-, León XIV ha considerado ante los feligreses reunidos en la obra de Gaudí que su "imperfección no es un defecto", ya que "da testimonio de un deseo". También que no representa una carencia, sino "una promesa" que quieren honrar con coherencia".
"La belleza de este templo nos anima a aprender cada vez más de nuestro Maestro y Señor el arte de vivir según su Evangelio", ha continuado el pontífice, que en unos minutos bendecirá e inaugurará la torre de Jesucristo, que con 172,5 metros de altura es la más alta de la Basílica que diseñó Gaudí
Una torre que ha definido como un "faro abierto al Mediterráneo" porque "brilla de día, reflejando la luz del sol" y de noche porque esta iluminada y a la que también le ha dedicado unas palabras, ya que ha destacado que al mirarla, "alzamos la mirada hacia él [Dios], hacia aquel que no solo nos revela la verdad de Dios y la verdad de nosotros mismos", sino que también nos hace ver el mundo "con ojos renovados". "
Para acabar, ha asegurado que la Sagrada Familia no es solo la Iglesia más alta del mundo para "destacar en clasificaciones mundanas, sino para guiar los pasos del pueblo de Dios que peregrina en esta tierra de Catalunya, con la cruz que ilumina el camino como una lámpara encendida a la espera del Esposo".
El Papa ha celebrado este martes frente a 40.000 feligreses una Vigilia de Oración en el Estado Olímpico Lluís Companys de Barcelona en la que, a través de los testimonios de vida de tres jóvenes, ha abordado temas complejos de la sociedad actual como la violencia de género o la salud mental, en los que se ha posicionado con claridad. Como sucedió en la oración de la Catedral de esta mañana, lo ha hecho intercalando la lengua castellana y la catalana.
Uno de los testimonios, Desirée, una joven de 20 años que estudia derecho, explicó sobre el escenario su caso, el de una niña de Barcelona cuyo padre intentó matar a su madre, que salió con vida porque un hombre se interpuso perdiendo la vida. El padre acabó en prisión y la madre "refugiada en las drogas". Ella fue acogida por los servicios sociales. Como respuesta, el Papa ha hecho referencia a las crónicas policiales que reflejan "un clima envenenado en las relaciones familiares de abusos y opresiones, y en particular de violencia contra las mujeres, que a menudo desembocan lamentablemente también en feminicidios."
"Esta realidad dramática estamos llamados a abordarla todos, sea personalmente, sea como sociedad, porque a nosotros nos corresponde afrontarla en todas sus dimensiones", ha clamado León XIV, y ha argumentado que no se puede atribuir a Dios lo que ha sido confiado a la responsabilidad de las personas. "No podemos imaginar que Dios desde lo alto responda a nuestras necesidades de modo automático o impida milagrosamente que el mal suceda", ha dicho, a la vez que ha defendido que "Dios ha dotado al hombre de inteligencia y voluntad", les ha dado una "conciencia, revestido de dignidad y de libertad".
También ha llamado a reflexionar sobre el comportamiento propio, ya sea como individuos o de forma colectiva para abordar estas violencias: "Si existe la violencia, si triunfa el egoísmo, si incluso el amor entre familiares se transforma en odio, debemos hacernos algunas preguntas a nosotros mismos, a las dinámicas de nuestra sociedad, a la cultura del individualismo, a la tentación de la violencia, y no a Dios", ha sostenido.
Para respuesta a Desirée, que cuestionaba al Santo Padre cómo abordar el perdón hacia su padre, que casi mata a su madre, el Papa le ha respondido que "a través de Dios" para "transformar el resentimiento en misericordia".
La depresión, "una enfermedad silenciosa"
Otro de los testimonios que se han podido escuchar en el Lluís Companys ha sido el de Carmina, una profesora de un instituto de Hospitalet de Llobregat que ha relatado que sufrió depresión e intentó suicidarse. Ante sus palabras, el Papa se ha mostrado "conmovido" y ha descrito la depresión como "una enfermedad silenciosa", por lo que ha insistido en tomar conciencia de "cómo la salud mental se ve amenazada en el contexto de sociedades que se consideran avanzadas".
Para el pontífice, este tipo de enfermedades muestran que hay algo "profundamente erróneo en una cierta idea de crecimiento que somete a las personas a presiones, expectativas y tensiones que comprometen equilibrios fundamentales". Por eso, ha zanjado que se necesita "un sistema sanitario que incluya entre sus prioridades este malestar invisible y generalizado", que ha subrayado que también afecta a los jóvenes.
Más allá de la presión social que provoca este tipo de enfermedades, que ha avisado de que "la sociedad hace callar" a los que las padecen. "Algunos modelos culturales nos quieren siempre vencedores y perfectos y, por eso, el límite, la fragilidad y el dolor deben ser eliminados, confinados al silencio ensordecedor de la soledad o incluso de la vergüenza. Y, en estos momentos, podemos pensar instintivamente que también Dios nos haya abandonado", algo que ha negado porque, según ha dicho, él recoge el sufrimiento de las personas.
Pensamiento crítico frente al culto a la propia imágen
El tercer testimonio, el de Ferran, un joven que asiste a la parroquia de la Sagrada Familia, ha hecho referencia al culto a la imagen y a la idea de establecida en la sociedad, especialmente a través de las redes sociales, de la necesidad de lograr el "éxito" en la vida. Aquí, el Papa ha alertado de que "la idolatría del beneficio y del rendimiento, el afán de tener que producir siempre y ser vencedores, así como el culto a la propia imagen", no son más que "anestésicos para adormecer la conciencia y adaptarla a una cierta idea de sociedad".
"Cuando las personas aprenden a detenerse, a dar valor a las cosas importantes, a apreciar el tiempo de modo nuevo y a pensar en la propia vida dejándose iluminar por el Evangelio, desarrollan también un pensamiento crítico respecto a un sistema social que no pone a la persona en el centro y provoca situaciones de injusticia y de pobreza", ha concluido.
Baño de masas en Papamóvil
El acto principal de la jornada en el Lluís Companys ha comenzado poco antes de la 20 horas, en el exterior del estadio, cuando el Papa ha bendecido a una treintena de ambulancias de la misión de paz a Ucrania que encabeza la monja sor Lucia Caram del convento de Santa Clara de Manresa (Barcelona) que, tras la bendición del pontífice, han emprendido su viaje hasta el frente de guerra para asistir a los damnificados por el conflicto con Rusia. Entre tanto, se escuchaba al grupo Siloé, el último de los grupos que ha amenizado la jornada desde las 18.00 antes de la llegada del Santo Padre.
A las 20.00, sobre el papamóvil, León XIV entraba en el estadio y recorría la pista mientras muchos de los asistentes y personal de seguridad le acercaban a niños y bebés a los que bendecía, entre los gritos ensordecedores de las 40.000 almas que esperaban escuchar las palabras del jefe de la Iglesia Católica. Antes, los castellers de Vilafranca han levantado un castell ante la mirada de León XIV que ha aplaudido con efusividad.
Omella ve en Barcelona una nueva "ciudad de Dios"
El primer parlamento ha corrido a cargo del Cardenal Arzobispo Juan José Omella, que ha dicho estar agradecido y feliz por la visita del Papa y por los jóvenes que han acudido a la Vigilia: "Esta es la juventud del Papa. Juventud acumulada. Juventud de presente y futuro", ha dicho.
Omella ha recordado que en 1992, el Lluís Companys fue testigo del encendido de la antorcha olímpica que puso a Barcelona en el mapa internacional y ha vaticinado que la iluminación de la Torre de Jesucristo de la Sagrada Familia prevista para el miércoles simbolizará el inicio de una nueva etapa "capaz de transformar almas y vidas para edificar una nueva Barcelona que sea también ciudad de Dios, como la quería Gaudí".
Tras las palabras de Omella, León XIV se ha dirigido brevemente al público: "Hermanos y hermanas, acojamos la cruz. (...) Alcemos nuestra mirada ante aquel que, elevado sobre la tierra, nos lleva a todos en su corazón", ha dicho, para dar paso a la procesión de la Cruz que un grupo de hombres y mujeres ha portado hasta el escenario mientras sonaba la canción 'Tú, el único Rey', antes de los parlamentos de los jóvenes.
Primer día del Papa en Barcelona
Así ha concluído la primera jornada del Papa en Barcelona, que ha comenzado en Madrid desde donde ha despegado con casi media hora de retraso. Pese a ello, ha llegado a la capital catalana apenas 10 minutos más tarde de lo que estaba previsto. Una vez ha tocado tierra, ha sido recibido por el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, que le ha saludado a pie de pista junto al resto de autoridades de la comunidad autónoma. Tras un corto saludo a la prensa que se ha desplazado hasta el Aeropuerto de Barcelona-El Prat, el pontífice se ha dirigido a la Catedral de Santa Eulàlia de Barcelona, donde le esperaban miles de fieles ansiosos y emocionados.
Entre ellos, curas, monjas y obispos de toda Catalunya que no han querido perderse la visita del pontífice, como el obispo de Vic, Román Casanova, que ha llegado a primera hora de la mañana en coche para "darle las gracias a León por venir" a visitarles. En declaraciones a 20minutos, ha insistido en que, en su visita, el Papa debería abordar "todos los problemas humanos, aunque siempre hay prioridades, como las personas pobres y vulnerables".
Como él, muchos otros han acudido pronto a las inmediaciones de la catedral, en el centro de la ciudad, para coger sitio en primera fila y ver bien al Santo Padre. Pese a que el día ha amanecido nublado, con el paso de las horas el sol ha salido en la ciudad y ha subido la temperatura, lo que ha provocado que varias personas hayan tenido que ser atendidas por los servicios de emergencia médicos por golpes de calor. Sin embargo, el ambiente de júbilo se ha mantenido en la plaza e incluso se ha incrementado a la llegada del pontífice, que se ha anunciado con el repique de las campanas de la Catedral.
Al salir del coche, entre vítores como “esta es la juventud del Papa, se nota, se siente, el Papa está presente", León XIV se ha detenido ante los fieles para posteriormente entrar en el templo, donde ha pronunciado una homilía en el altar mayor del templo alternando el castellano y el catalánpara pedir a los barceloneses ser "constructores de unidad" ante "un mundo fracturado por guerras y divisiones".
Robert F. Prevost también ha recordado las palabras de Juan Pablo II "cuando, en su visita a la capital catalana, alababa el 'ánimo acogedor que a lo largo de la historia ha llevado a barceloneses y catalanes, a compartir ciudadanía humana y cristiana con innumerables gentes".
A su salida, ha utilizado una típica expresión catalana para dirigirse a los fieles que seguían esperándole: “¡Bon dia i bon hora!”, ha dicho, levantando más vítores de los asistentes. “Gracias por estar aquí. Gracias por la paciencia. Celebremos todos en la fe de Cristo. Jesucristo nos ha llamado a vivir como un solo pueblo, unidos en la fe. Dios bendiga a todos. ¡Adeu-siau!”, ha terminado con otra expresión típica de Catalunya. Tras trasladarse al Palacio Episcopal, donde dormirá los días que estará en Barcelona, el pontífice ha salido al balcón para bendecir a medio millar de personas.
De cara al miércoles, el Papa tiene una agenda aún más apretada, puesto que a las 10:50 horas se reunirá con 80 presos de la cárcel de Brians 1 en Sant Esteve Sesrovires. Tras este encuentro, que está previsto que dure 20 minutos, se desplazará hasta la Abadía de Montserrat, donde estará hasta después de comer, cuando volverá a Barcelona para visitar la parroquia de Sant Agustí en el Raval. Finalmente, y tras pasear por la capital catalana en 'papamóvil', llegará a la Sagrada Familia, donde cerrará su vista a Catalunya inaugurando y bendiciendo la torre de Jesucristo del templo de Antoni Gaudí.
A diferencia de lo que ha ocurrido en Madrid, cuando la gran parte de la visita -y de los actos al aire libre- del Papa León XIV se han realizado en fin de semana, en Barcelona transcurrirán entre semana, en días lectivos. Por ello, está previsto que las afectaciones a la población, que se desplazará para ir a trabajar o a clase, sean mayores. Además, a los habituales contratiempos de un día laboral, se le sumará el inicio de las pruebas de acceso a la universidad (PAU), que empiezan este martes, y la huelga de profesores, que han fijado para las 11:30 horas de la mañana una protesta en plaza España que pretende cruzar el centro de la ciudad para llegar hasta el Parlament.
No obstante, los sindicatos convocantes -Ustec, CGT, Intersindical, COS y CNT- ya han avisado de que no se interpondrán en el camino de los más de 45.000 estudiantes de Catalunya que este martes inician los exámenes de Selectividad. Es decir, no están previstos cortes de carreteras hasta las 9 horas, como sí se han visto en otras convocatorias, aunque no descartan acciones una vez hayan empezado las pruebas y hasta que se ponga en marcha la manifestación, que saldrá desde plaza España a las 11:30 horas recorriendo Gran Via de les Cortes Catalanes, plaza Tetuan, Passeig de Lluís Companys, el parque de Ciutadella hasta el Parlament.
A priori, el recorrido de los profesores no está previsto que coincida con el que hará el Papa León XIV, que llegará al Aeropuerto de Barcelona sobre las 12:30 horas. Si el pontífice entra a la capital catalana por la Ronda del Litoral y sube por Via Laietana hasta la entrada de la Catedral, no se cruzarán. Todo ello, no obstante, se dará cuando los 45.821 estudiantes matriculados ya estén realizando el examen de lengua castellana y literatura, que es el primero.
Novedades en la PAU
Una de las novedades este año en las PAU es la puesta en marcha de una prueba piloto para detectar aparatos digitales de comunicación, como móviles, relojes inteligentes, bolígrafos digitales o auriculares que tienen el objetivo de evitar que los estudiantes inscritos copien.
De este total, 35.052 son de matrícula ordinaria que han acabado este curso Bachillerato; 5.965 provienen de ciclos formativos de grado superior que se examinan de alguna asignatura en la fase específica; y 4.804 son de matrícula libre -procedentes de Bachillerato de otros años que no hicieron las PAU, que quieren mejorar la nota o que solo se examinan de asignaturas de la fase específica-.
Por otro lado, por provincias hay 34.606 matriculados de Barcelona, 4.431 de Tarragona, 4.068 de Girona y 2.716 de Lleida. Todos ellos podrán consultar su nota a partir del 23 de junio, que es cuando se publicarán los resultados de las pruebas a través del portal de acceso a la universidad.
Tras pasar tres días y medio en Madrid, el Papa León XIV aterriza este martes sobre las 12:30 horas en el Aeropuerto de Barcelona para llevar a cabo su primera visita apostólica en Catalunya, un viaje histórico que ha levantado una gran expectación en la ciudad. Nada más llegar, se dirigirá a la Catedral, donde será recibido por el cardenal arzobispo de Barcelona, Joan Josep Omella. Durante la visita, que se realizará sobre las 13 horas, el pontífice presidirá el Rezo de la Hora Media y hará una homilía y una bendición. Tras recorrer la nave central y tener un momento privado ante el Santo Sacramento, también se reunirá con los voluntarios que participan en este viaje y con la curia arzobispal.
Al acabar, entrará en la capilla de Santa Eulalia, copatrona de la ciudad y patrona de la catedral, para rezar ante la cripta. Luego se reunirá con un grupo de seminaristas y abandonará el templo recorriendo la nave central. Sobre las 14 horas accederá al Palacio Episcopal, donde se hospedará y tendrá una comida privada. A las 16:15 horas, tras descansar, se reunirá con el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, mientras que a las 17, en un encuentro privado, se encontrará con miembros de la orden de los Agustinos, a la cual pertenece el Papa.
El acto más multitudinario en Catalunya
El acto de la Catedral será el primero que hará en Barcelona, aunque el más multitudinario se espera el mismo martes por la tarde, cuando se celebrará en el Estadi Olímpic Lluís Companys una vigilia de oración ante unos 40.000 fieles. Para este acto se agotaron las entradas en tan solo 20 minutos.
Aunque el acceso al público se abrirá a partir de las 16:00 horas, no será hasta dos horas después cuando empezará la actividad sobre el escenario. En esta primera parte no estará presente el Santo Padre, sino que se pondrá el foco en en diferentes actuaciones musicales, a cargo de Sergio Dalma, la Escolanía de Montserrat, Alfred García o Álvaro Soler. También habrá testimonios y charlas referentes a la catequesis sobre Antoni Gaudí y su obra magna: la Sagrada Familia.
Durante la espera hasta que llegue el pontífice, las decenas de miles de personas que asistan podrán confesarse, si así lo desean, en los más de 50 puntos de confesión que habrá repartidos por el estadio, que contará con un escenario con motivos gaudianos, así como reproducciones de la cruz de la Sagrada Familia y de la Virgen de Montserrat.
La segunda parte del evento, que comenzará sobre las 20 horas, ya contará con León XIV, que antes de subir al escenario dará una vuelta en 'papamóvil' por la pista del estadio municipal para saludar de cerca a los fieles congregados en las gradas del Lluís Companys. Una vez termine, empezará la vigilia de oración con la bienvenida de un grupo de 'castellers' y un saludo litúrgico.
El cardenal arzobispo de Barcelona, Juan José Omella, también dirá unas palabras de bienvenida. Entre varios cantos, se hará la entronización de la cruz, una oración colectiva y se proyectará el video 'Las cruces en el mundo'. Posteriormente, el Papa hablará con tres jóvenes, que le harán una pregunta cada uno, y leerá el Evangelio.
La homilía del Papa y varios cantos y plegarias posteriores pondrán fin al encuentro, y sobre las 21:30 horas, el pontífice se trasladará en coche cubierto hasta el Palacio Episcopal, donde se hospeda, y tendrá una cena privada. Lo que por ahora no se sabe es el momento en el que el Papa bendecirá una treintena de ambulancias a petición de Sor Lucía Caram, aunque sí está confirmado que lo hará fuera del recinto justo ese día.
Próximos días
Al día siguiente, el Papa se reunirá con varios presos de la cárcel Brians 1 en Sant Esteve Sesrovires, subirá hasta la Abadía de Montserrat, visitará la parroquia de Sant Agustí en el Raval y ofrecerá una misa en la Sagrada Familia en memoria del arquitecto Antoni Gaudí. También inaugurará y bendecirá la torre de Jesucristo, la más alta del templo.
Paso a paso, piedra a piedra, la Sagrada Familia ha ido elevándose en el skyline de Barcelona. Lo ha hecho sin prisa pero sin pausa y, en los últimos años su evolución se ha precipitado, cumpliendo un hito tras otro. Primero se convirtió en la iglesia más alta del mundo en septiembre de 2025 al alcanzar los 162,9 metros. Luego, al coronar la torre de Jesucristo con una cruz de grandes dimensiones, llegó a los 172 metros y medio que diseñó Antoni Gaudí y ahora, cuando se cumplen 100 años de la muerte del arquitecto catalán, está a horas de que el Papa León XIV inaugure inaugurar y bendiga la torre central, que culmina la parte alta del templo. El director general de la Junta Constructora de la Sagrada Familia, Xavier Martínez, atiende a 20minutos para explicar cómo están viviendo la visita del pontífice y cuales son los próximos pasos. "En un periodo de diez años la Sagrada Familia podría estar finalizada", asegura. Quizá para algunos es mucho tiempo, pero desde la perspectiva de un edificio que ha evolucionado a lo largo de los tres últimos siglos, su final se intuye cercano y eso se nota en el incremento de los que quieren conocerla en primera persona.
"La línea recta pertenece al hombre, la línea curva, a Dios". Bajo esta premisa, que se atribuye a Antoni Gaudí, el arquitecto erigió una de las obras más revolucionarias de la historia de la arquitectura: la Sagrada Familia. Situada en el centro de Barcelona, se empezó a construir en 1882, pero no fue hasta un año más tarde cuando Gaudí tomó las riendas del proyecto, que inspiró en la naturaleza y alejó de los estilos que en aquel entonces eran los tradicionales. El templo, que hoy en día visitan millones de personas, está formado por un diseño único que combina detalles minuciosos en sus tres fachadas con una altura de 172 metros y medio que la eleva hasta el cielo de la capital catalana y la convierte en un monumento para la eternidad.
A pesar de que lleva más de 140 años en construcción, la Basílica ya se ha convertido en la iglesia más alta del mundo. Además, es el símbolo más universal de Barcelona y ha cambiado para siempre el skyline de la ciudad, en el que resaltan las 18 torres del templo, especialmente la de Jesucristo, que se erige como la más alta y está coronada con una cruz de grandes dimensiones que brilla de día y de noche. Sin embargo, tal y como ideó el mismo Gaudí, los metros de la torre de Jesús no superan la altura de la montaña de Montjuïc, puesto que "la obra del hombre no debe superar la obra de Dios".
Esa conexión con la espiritualidad fue una de las principales bases de Gaudí durante toda su vida y se plasmó en el proyecto. No obstante, tenía claro desde un principio que su obra maestra destacaría por su relación con la naturaleza y la verticalidad, por lo que ideó una ingeniosa manera para saber qué forma debía tener el templo para que, geométricamente, fuera estable: Creó una maqueta a la que enganchó sacos de arena. Luego, la volcó y al ponerla boca abajo los sacos quedaron colgando. Así, fue la gravedad la que le enseñó la curvatura que debía tener y las columnas que debían sostener la Sagrada Familia.
Esta no fue la única técnica revolucionaria que utilizó para llevar a cabo su templo, sino que apostó por el hormigón armado. Su proximidad con Eusebi Güell, el fundador de la primera fábrica de cemento en Catalunya, le brindó la oportunidad de probar con este material, tal y como explica a 20minutos el arquitecto director de la Sagrada Familia, Jordi Faulí. "Vio que el material le permitía hacer lo que tenía en mente", añade. Por ejemplo, Gaudí lo usó para los terminales de las torres de la fachada del Nacimiento o para la construcción de las columnas interiores y las bóvedas de las naves.
También quería que la arquitectura transmitiera sensación de vida, y para ello el color era un elemento fundamental, detalla Faulí. Por eso utilizó el 'trencadís', una técnica que acabaría convirtiéndose en una de sus señas de identidad y por la que es reconocido en todo el mundo. Interesado en las formas curvas y naturalistas, encontró al unir los fragmentos de cerámica rota la manera perfecta para crear mosaicos que le daban lo que buscaba: color y movimiento.
La fachada del Nacimiento, la primera en alzarse
Gaudí pudo empezar a ver toda esta visión artística ocho años después de asumir la construcción de la Sagrada Familia. En 1891 se iniciaron las obras de la única fachada que se haría bajo su supervisión, la del Nacimiento. Con ella, quería constatar la alegría por la vida y la creación divina, por lo que narra el nacimiento y la infancia de Jesús en escenas en las que también hay muchos animales, como gallinas, insectos o pájaros, y elementos vegetales, como rosas, árboles frutales o palmeras.
En esta parte de la Basílica, también están representadas escenas como la boda de María y José, la adoración de los reyes de oriente o la estrella de Belén. Además, la fachada está dividida en tres grandes portales dedicados a José, Jesús y María y coronada por un ciprés, que simboliza el árbol de la vida o del paraíso y la eternidad y el amor de Dios a los hombres. En 1952, cuando ya hacía 26 años que Gaudí había muerto, se construyó la escalinata de la fachada del Nacimiento y se iluminó por primera vez.
El sufrimiento de Jesús, en la fachada de la Pasión
Dos años más tarde y gracias a fotografías, planos publicados y material que se salvó del taller del arquitecto catalán -fue vandalizado durante la Guerra Civil-, comenzaron los trabajos para levantar la fachada de la Pasión. A diferencia de la anterior, con esta Gaudí buscaba transmitir el sufrimiento, ya que rememora los últimos días de la vida de Jesús. En ella, se representan escenas desde la última cena hasta su resurreción.
Por ello, prácticamente no hay color ni ornamentación y sí imágenes que encarnan la traición, como la estatua del beso de Judas o la crucifixión. En el caso de esta última escena, para la que se instaló una escultura de bronce de 2.000 kg de peso y cinco metros de altura, corona la fachada, que tiene tres portales y cuatro puertas para acceder al interior.
Además, en esta parte del templo también hay un cuadrado numérico que es 'mágico', ya que mires por donde lo mires y hagas la combinación que hagas de cualquier fila, columna o diagonal, la suma siempre da 33, que es la edad a la que tradicionalmente se supone que fue ejecutado Jesucristo.
La polémica fachada de la Gloria
En cuanto a la fachada de la Gloria, Gaudí, que sabía que no la podría ver acabada, dejó por escrito cómo quería que se terminase en una maqueta de tres metros. Sin embargo, la que sería la entrada principal a la Basílica y la culminación de la misma está envuelta en polémica. Según los diseños del arquitecto, en la parte inferior de la fachada, y para salvar el desnivel que hay entre las calles de Provença y de Mallorca, de 5 metros, se tendría que construir una escalinata para igualar el nivel del interior del templo a la calle de Mallorca. ¿El problema? Las viviendas que ocupan actualmente ese espacio.
Para cumplir con la voluntad de Gaudí, estos pisos tendrían que ser derribados y los vecinos, realojados. Una situación que ha generado las críticas de muchos y por la que, tanto el Ayuntamiento de Barcelona como la Junta Constructora están intentando llegar a un acuerdo. El templo se mantiene en su postura y defiende que su responsabilidad es "construir la Sagrada Familia tal y como la pensó y diseñó Gaudí". Por ello, el director general de la junta, Xavier Martínez, explicó a 20minutos que no prevén "renunciar a la construcción de la escalinata". El consistorio, aunque reconoce que es un proyecto clave para la ciudad, aboga por encontrar una solución que sea justa para los vecinos afectados.
A la espera de saber qué pasará con estas escaleras, el templo trabaja en avanzar en el resto de la fachada, que supondrá el cierre narrativo de la obra, puesto que representará el juicio final, el purgatorio, el infierno y la gloria de Jesús con numerosas escenas. Además, al igual que las otras dos fachadas, tendrá una gran puerta y cuatro campanarios, dedicados en este caso a los apóstoles Andrés, Pedro, Pablo y Santiago el Mayo. Por otro lado, habrá 16 linternas hiperbólicas de piedra delante del pórtico: las 7 del primer nivel, las más cercanas a la calle, representarán los siete días de la creación, y las otras, a los nueve coros o grupos angélicos que alaban las glorias de Dios.
Un bosque en el interior del templo
Lo que sí está terminado es el interior. Al ponerse al frente de la construcción de la Basílica, a los 31 años, Gaudí decidió que no quería construir un templo que fuera considerado normal, sino algo que pareciera haber crecido desde el suelo. Por ello, las columnas del interior que sostienen la Sagrada Familia simulan árboles para crear un bosque de piedra. El objetivo del arquitecto era crear un clima de paz y recogimiento ideal para la oración, por lo que innovó e ideó las columnas de doble giro. Gracias a ello, ahora, cuando se entra a la Basílica no parece una iglesia tradicional, va más allá.
Pero, lo que parece un recurso que busca simplemente un efecto visual, se convierten en un elemento técnico que permite repartir las toneladas y toneladas que suman las 18 torres. A través de la ramificación de las columnas arborescentes, el genio catalán consigue repartir los pesos de las torres de manera que puede prescindir de contrafuertes y arbotantes. A Gaudí le molestaban, las consideraba como muletas de una estructura. Así, con esta idea, la Sagrada Familia se considera una superación el estilo Gòtico.
Una superación que también traslada a las vidrieras. Para Gaudí la luz era fundamental en este templo. De hecho, diseñó las ventanas y las bóvedas de manera que se filtrara por ellas simulando la que traspasa las hojas de los árboles en un bosque de verdad. Es por este motivo que las columnas están inclinadas y se van ramificando a diferentes alturas, para repartir el peso pero también para transmitir la sensación de un arbolado y trasladar al visitante a un espacio natural. Además, bajo la premisa de que "el sol es el mejor pintor", ideó que la luz entrara por las vidrieras laterales de una manera cautivadora, utilizando tonos fríos y cálidos.
A partir del uso de los colores, según la época del año, la hora del día o, incluso, si hay nubes o hace sol, la atmósfera del interior cambia gracias a la luz solar que se filtra por las vidrieras. Durante las mañanas, son los azules y verdes que hay en la fachada del Nacimiento los que predominan, mientras que a partir del mediodía, cuando se forma un arcoíris por la fusión de los colores, dominan los tonos cálidos y explota el rojo, el naranja y los dorados de la fachada de la Pasión.
También el diseño de las vidrieras supone una superación del gótico, que situaba colores intensos en la parte alta, ya que desde el exterior el impacto de los rayos del sol es más directo y no se encuentra con muchos obstáculos. En cambio, en las zonas bajas, donde la sombra de los árboles u otros edificios puede tapar la luz, el filtro de color de aquellas vidrieras era menor. Gaudí lo hace al revés. Quiere que la gente pueda leer lo que pone en las vidrieras de la parte baja y es ahí donde pone los colores que más filtran la luz. Sin embargo, en la parte alta quiere que la luz entre e ilumine las bóvedas decoradas con mosaicos y se destaque su gran altura, reforzando así la sensación de verticalidad y la voluntad del arquitecto de acercar el templo al cielo.
Todo ello está recogido en la nave central, que tiene una altura de hasta 45 metros y en algunas zonas de hasta 60. Gaudí la diseñó para que fuera el corazón de la Basílica y, mediante numerosos detalles arquitectónicos, como las enormes bóvedas y las columnas ramificadas, la luz y el gran altar, hacen que el ser humano se acerque a lo divino.
Gaudí, enterrado en su obra maestra
Lo que mucha gente no sabe es que en el interior del templo, bajo el altar de la nave, en la cripta, concretamente en la Capilla de la Virgen del Carmen, está enterrado el cuerpo del arquitecto catalán, que murió en 1926 tras ser atropellado por un tranvía en Barcelona. Fue el propio Gaudí el que dejó claro que quería descansar en su obra maestra, a la que le dedicó exclusivamente los últimos años de su vida.
El legado más visible: las 18 torres
Aunque sus restos permanecen en el templo, su legado más visible son las 18 torres que forman la Sagrada Familia. En 2016 empezaron a alzarse las que están dedicadas a los Evangelistas -Marcos, Mateo, Juan y Lucas- y las de María y Jesús. Estas primeras tienen una altura de 135 metros, mientras que la de María tiene 138 y la de Jesucristo, 172,5, siendo la más alta de todas.
Aparte de estas, también hay 12 más dedicadas a los 12 apóstoles. Las de Jaume, Bartolomé, Tomás, Felipe miden entre 102 y 112 metros; las de Andrés, Pedro, Pablo, Jaime el Mayor entre 107 y 120 metros y la de Bernabé, Simón, Judas y Matías entre 98 y 107 metros.
Además, no todas son iguales, ya que las dedicadas a los evangelistas están coronadas por tetramorfos alados. En el caso de la de Marcos, hay un león que simboliza la fuerza, el coraje y la realeza; en la de Mateo, un ángel que resalta la humanidad del hijo de Dios; en la de Lucas, un toro que representa la tranquilidad y la humildad, mientras que en la de Juan hay un águila que ve el mundo desde las alturas.
En el caso de la torre de la Virgen María, está coronada por una estrella de 7,5 metros formada por vidrio y aristas de acero inoxidable que brillan al reflejar la luz del sol. Fue inaugurada en 2021. A diferencia del exterior, repleto de detalles escultóricos y con un tono más blanquecino que el resto, su interior es mucho más sobrio, ya que predomina la cerámica blanca, el silencio envuelve el espacio y la luz natural se filtra a través de sus más de 800 ventanas.
Esta torre es la antesala del gran hito que completa el conjunto de la Basílica: la torre dedicada a Jesucristo, la más simbólica de todas. Coronada con una cruz de 17 metros -en la que habrá un mirador al que podrán entrar unas 10 personas a la vez-, se convirtió en febrero de 2026 en la más alta de todo el templo. Gaudí quería que sirviese de faro y que la cruz en lo alto de la torre brillara de día y alumbrase con su luz por la noche para recordar que Jesús es "la luz del mundo".
Aunque el exterior está finalizado, todavía quedan por acabar algunos detalles, explica Faulí a 20minutos. Entre ellos, el ascensor que permitirá que el público pueda subir hasta lo alto, donde está la cruz, o las representaciones del firmamento y escenas evangélicas, que estarán en una primera parte de la torre de 60 metros. En un segundo espacio, habrá un recubrimiento con cerámica blanca, oro y azul para "expresar la divinidad", mientras que el tercero, que será ya dentro de la cruz, estará recubierto por una piedra ónix. "Es muy cálida y muy resplandeciente", detalla el arquitecto director, que explica que en lo alto del templo también habrá unas ventanas que permitirán, como decía Gaudí, ver el panorama para "tener en cuenta a la gente que ves en tu vida y amarles".
Lo que también habrá en el interior de la cruz, en el centro, es el Cordero de Dios, una escultura de cristal que pidió expresamente el genio catalán y que elaborará el artista italiano Andrea Mastrovito. Además, estará rodeada de "rayos dorados" para que desde fuera se perciba que hay algo.
En cuanto a la finalización de todo el templo, incluida la fachada de la Gloria, aún pendiente, la Junta Constructora es optimista y cree que en un período de 10 años podría estar terminada. De ser así, en 2036 se daría fin al proyecto de Antoni Gaudí, cerrando más de un siglo de construcción y completando su obra maestra.