El cambio del modelo turístico empezó hacer ya años en el Mediterráneo, pero en los últimos tiempos, con los problemas que han surgido con la vivienda, con el impacto que los visitantes tienen sobre el medio ambiente y con la proliferación de quejas vecinales por la difícil convivencia, esa transformación se ha acelerado. ¿Cómo? Pues con administraciones que han regulado los pisos turísticos, han puesto coto al tráfico de vehículos o han llegado a acuerdos con las plataformas de reserva de alojamientos. "La adaptación del sector turístico a las nuevas situaciones es algo histórico, se ha producido de forma constante, y estamos en un momento en el que el turismo ya no es 'prêt-à-porter', sino que es ya alta costura, como un traje que se hace a medida", ha sentenciado Rosario Sánchez, secretaria de Estado de Turismo.
Un Mediterráneo bien conectado no puede depender solo de la potencia del avión. El barco, transporte milenario, y el ferrocarril han reivindicado este jueves en el marco de la tercera edición del Foro Económico y Social del Mediterráneo, que organiza Prensa Ibérica en colaboración con La Caixa, su papel regulador. "Lo ideal es la intermodalidad, poder conectar, primero por vía marítima y leugo con el tren, una ciudad del note de África como Tánger con Madrid, en el centro de la península ibérica o, llegado el caso, cuando esté listo el Corredor Mediterráneo, con València y con Barcelona", ha proclamado el presidente de Baleària, Adolfo Utor, en una charla titulada 'Conectar territorios, conectar personas' en la que también ha participado el director general de Iryo, Fabrizio Favara, con la moderación del director de Levante-EMV, Joan Carles Martí.