Diego Matamoros rompe su silencio sobre la boda de Makoke con un duro aviso judicial
Mientras la isla de Ibiza se vestía de fiesta para acoger el blindado enlace de Makoke y Gonzalo Fernández -un idilio balear arropado por sus hijos, Javier Tudela y Anita Matamoros, y rostros habituales del papel cuché como Arancha de Benito-, la realidad en Madrid adoptaba un tono mucho más hostil. A miles de kilómetros del glamur ibicenco, Diego Matamoros reaparecía en el estreno cinematográfico de la temporada para ejercer como el perfecto contrapeso familiar y, de paso, aguar la luna de miel de la recién casada.
Un dardo directo al bolsillo
A diferencia de su hermana Laura, quien ha optado por una postura elegante deseando lo mejor a la exmujer de su progenitor, el influencer se ha mostrado implacable. Lejos de conceder una tregua por nupcias, Diego despachó la boda con una sutil mezcla de desdén e ironía: «Primera noticia de que se está casando. Creo que hay fiestas más importantes en Ibiza, ¿no? Desde DC10, Ushuaia...», deslizaba a las cámaras de la agencia Europa Press con una sonrisa afilada antes de entrar en el verdadero fondo del asunto: la encarnizada batalla judicial que mantiene en vilo a la familia.
El hijo del colaborador televisivo no dudó en sacar a relucir la última y crucial sentencia judicial que ha dado la razón a Kiko Matamoros en su litigio por el patrimonio común. «Me alegro mucho porque al final, seguramente, acabe recuperando lo que es suyo: su casa», sentenciaba Diego con firmeza, acusando además a la colaboradora de haber «dilapidado» el esfuerzo y el dinero de su padre durante sus años de matrimonio. Una advertencia económica que resuena con fuerza en los tendidos de la crónica social justo cuando Makoke pretendía iniciar una nueva etapa vital.
Soltería de oro a las puertas de los 40
Despojado del frente familiar, Diego Matamoros también aprovechó su encuentro con los medios para hacer balance de su situación sentimental a escasos días de soplar las cuarenta velas. Sin pareja conocida desde su mediática ruptura con Marta Riumbau a principios de 2024, el madrileño presume de una calculada independencia.
«Estoy libre como el viento. Mejor solo que mal acompañado», confesaba con total naturalidad, asegurando que su prioridad actual se centra en su propio bienestar, sus proyectos y la compañía de sus fieles mascotas. Una estabilidad emocional que, según sus propias palabras, define su momento presente: «Estoy en uno de mis mejores momentos a nivel personal. Sobre todo estable, porque me aguanto yo solo», zanjaba, dejando claro que en su hoja de ruta actual no hay espacio para el conflicto... ni para el romanticismo.


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