Mirada pulidora. El andar, de algodón. Aroma ahumado, incienso y catedral. 24 años y la entrega, sin oposición, a la mejor manera de hacer: amor. A Blanca Soler no le avergüenza afirmarlo, algo cursi, reconoce. Resulta ser capaz de sostener que todo es posible sin que le tiemble el pulso. Es cuestión de tiempo que lo reafirme con pedigrí en su debut interpretativo en la nueva temporada de The White Lotus.