Tailandia se viste de luto para despedir a la princesa Bajrakitiyabh
La princesa Bajrakitiyabha llevaba casi cuatro años esperando un milagro que finalmente no llegó. El 14 de diciembre de 2022 sufrió un colapso cardíaco mientras entrenaba a sus perros para una competición canina. El pasado jueves fallecía a los 47 años y este sábado el país comenzó a decirle adiós con una ceremonia que reunió toda la solemnidad de la tradición real tailandesa.
Fueron los médicos, enfermeras y trabajadores del Hospital Conmemorativo Rey Chulalongkorn, donde permaneció ingresada durante estos años, quienes formaron una larga fila para rendirle el primer homenaje. Una despedida discreta de quienes habían compartido con ella el tiempo más largo y más incierto de su vida.
El cortejo emprendió en silencio su camino hacia el Gran Palacio de Bangkok y comenzó el ritual de Estado. Miles de personas, vestidas rigurosamente de negro, llenaron las calles de Bangkok desde primeras horas de la mañana. Muchos aguardaban arrodillados; otros sostenían retratos de la princesa entre las manos. Conforme avanzaba el cortejo, el silencio solo era interrumpido por la música ceremonial y el sonido acompasado de la procesión.
Aunque las imágenes recordaban a las grandes ceremonias reales que forman parte de la idiosincrasia de la monarquía tailandesa, los corresponsales señalan que el ambiente tenía una carga emocional especialmente intensa. La despedida estuvo presidida por el rey Maha Vajiralongkorn, que acompañó el traslado del féretro hasta el Gran Palacio y encabezó los primeros ritos funerarios budistas. Bajrakitiyabha era, para muchos tailandeses, la princesa mejor preparada de su generación y una de las figuras que más prestigio había conseguido dentro de una institución que durante los últimos años ha vivido importantes tensiones.
Su biografía ayudaba a explicar ese respeto. Doctora en Derecho por la Universidad de Cornell, fiscal de profesión, antigua embajadora de Tailandia en Austria y activa colaboradora de Naciones Unidas, dedicó buena parte de su carrera a impulsar reformas penitenciarias y programas de protección para mujeres privadas de libertad. Lejos de limitarse al papel protocolario que tradicionalmente desempeñan muchos miembros de las familias reales, desarrlló una trayectoria profesional propia que terminó convirtiéndola en una de las figuras más valoradas de la Casa Real.
Rituales budistas
La ceremonia celebrada este sábado constituye, sin embargo, solo el comienzo de unas exequias que seguirán un complejo calendario marcado por la tradición budista. El féretro permanecerá instalado en el Gran Palacio mientras se suceden durante varias semanas las ceremonias religiosas y las ofrendas de mérito. Más adelante se abrirán nuevos periodos para que los ciudadanos puedan presentar sus respetos antes de que tenga lugar la gran cremación real, cuya fecha todavía no ha sido anunciada.
Los funerales de la familia real tailandesa se prolongan durante meses porque no representan únicamente una despedida personal, sino también un acto de continuidad institucional donde religión, historia y Estado se entrelazan en un ceremonial preservado durante generaciones.
Complejidad sucesoria
La desaparición de Bajrakitiyabha modifica el delicado equilibrio sucesorio dentro de la monarquía. Era considerada una de las pocas figuras capaces de asumir mayores responsabilidades institucionales en el futuro y una presencia que transmitía estabilidad en un momento especialmente complejo para la Corona.
Sin embargo, este sábado la imagen era la de miles de ciudadanos vestidos de negro inclinando la cabeza al paso de un féretro que avanzaba lentamente por Bangkok. Durante casi cuatro años Tailandia había esperado un milagro. Este sábado comenzó el largo ritual de aceptación de la pérdida.


© EFE


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