Roberto Martínez, a entrada em falso e a saída de Ronaldo para o balneário: "Precisamos de fazer oito flash..."



Las insolvencias empresariales cada vez son más comunes y al se dispararon un 12 % a comienzos de 2026 frente a 2025. En un contexto marcado por la incertidumbre, Coface estima que los impagos aumentarán en España entre un 2% y 3%, muy por debajo de las estimaciones a nivel mundial, situadas en un 6%.
El tejido empresarial global se ha debilitado notablemente en los últimos meses debido a la llegada de las primeras consecuencias económicas del conflicto con Irán. Así, os elevados tipos de interés, el alto endeudamiento y el aumento del precio de la energía siguen lastrando a las compañías de todo el mundo.
Los tipos de interés elevados derivan en un coste del crédito mucho más alto, algo que se agrava si se tiene en cuenta que las empresas están entrando en esta fase con niveles de deuda históricamente altos. En general, las compañías han visto reducida su capacidad para refinanciar su deuda y absorber nuevas perturbaciones.
A nivel internacional, se esperan aumentos significativos en Estados Unidos, del 8%, Francia, del 8%, y Japón, del 7%, mientras que Alemania y los Países Bajos registrarían incrementos de alrededor del 5%. En España, Italia y el Reino Unido se prevén aumentos más moderados, de entre el 2% y el 3%.
La construcción, la química y el textil continúan siendo los sectores más vulnerables debido a su elevada exposición a los costes de producción y a la demanda. Las actividades industriales en Estados Unidos ya se están viendo afectadas por el aumento de los costes de financiación y la desaceleración de la demanda. En Japón, los sectores más endeudados se ven también debilitados precisamente por unas condiciones de financiación que se han vuelto persistentemente más estrictas.
Si nos fijamos en España, la educación, con un crecimiento interanual del 69,6%, la salud y los servicios sociales de seguros, con un 6,3% y 9,4%, respectivamente, y el transporte y almacenamiento, un 2,9%, son los más expuestos a las insolvencias empresariales.
Esta vulnerabilidad es aún más pronunciada en las pymes, que suelen estar menos diversificadas y más expuestas a las fluctuaciones de tesorería. Como resultado, en varias regiones, estos sectores se encuentran entre los principales contribuyentes al aumento de los impagos observado desde 2025, lo que confirma el carácter ya estructural de las presiones en juego.
Las ayudas públicas no consiguen ayudar a frenar esta situación, pues su poco alcance hace que la capacidad para contener el repunte de retrasos en los pagos sea más difícil de contener.


© Difoosion
El absentismo laboral es una de las principales preocupaciones de los empresarios españoles. Actualmente, esta ausencia en los puestos de trabajo no se explica únicamente a través de la sobrecarga o el estrés percibido, sino también por una desconexión más profunda entre las personas y sus organizaciones. Así lo demuestra el Informe sobre el Estado de las Personas en la Empresa en España 2026, elaborado por Dathum.
El estudio diferencia dos zonas problemáticas en la experiencia laboral: el sufrimiento, vinculado a ansiedad y sobrecarga, y el vacío, asociado a aburrimiento, apatía y desconexión. Mientras que el sufrimiento genera 10 veces más absentismo que la zona óptima, aquella en la que el trabajador se siente implicado, reconocido y con un nivel adecuado de reto y soporte, el vacío genera 17,8 veces más. Además, el 12,6% de la fuerza laboral española se encuentra en esta zona de vacío, que aumenta por segundo año consecutivo.
El estudio confirma además la tendencia a la baja de los indicadores de capital humano, es decir, el conjunto de capacidades, compromiso y bienestar de las personas en una organización, que desde 2021 ha caído un 26%. Además, 2025 es el primer año de la serie en el que todas las variables de capital humano se mueven en la misma dirección negativa.
Así, Dathum considera que esto ha ocurrido no por una falta de esfuerzo por parte de los trabajadores, sino por una falta de soporte en un momento de alta exigencia organizativa. El 2025 se convierte así en el primer año de la serie en el que todas las variables de capital humano se mueven en la misma dirección negativa.
El desenganche laboral aparece estrechamente conectado con la pérdida de reconocimiento profesional. Según los datos, cuatro de cada 10 trabajadores están en zona baja de estima profesional, lo que significa que han dejado de percibir que su trabajo importa o tiene valor dentro de la organización. Así, las personas con bajo reconocimiento presentan 16,4 veces más absentismo y 15,1 veces más baja productividad que aquellas que se encuentran en niveles altos de reconocimiento.
Bajo un liderazgo en el que el jefe anima a sus trabajadores a que contribuyan, crezcan y se sientan parte activa de la organización— el reconocimiento alcanza un valor del 68,5%, mientras que bajo liderazgo de exclusión en el que el líder no cuenta con su equipo ni reconoce su contribución cae al 16,8% sobre 100. Para Dathum, este dato muestra que "el papel del manager no se limita a la asignación de tareas, sino que influye directamente en la capacidad de las personas para mantener su compromiso, su contribución y su crecimiento dentro de la organización".
El informe también identifica un punto crítico en la curva de edad: las personas entre 35 y 44 años presentan el compromiso más bajo, el mayor absentismo, la menor productividad y el menor reconocimiento profesional percibido de toda la curva activa. En este tramo, las tres dimensiones de seguridad psicológica analizadas (la sensación de poder contribuir, expresarse y relacionarse en el trabajo sin miedo a las consecuencias) alcanzan su mínimo de forma simultánea. Además, el 15,3% de los trabajadores de esas edades se encuentra bajo liderazgo de exclusión, el porcentaje más alto de la curva.
Las prioridades laborales también condicionan las sensaciones de los empleados. Por primera vez en cuatro años, la motivación extrínseca, que viene de fuera, de lo que la empresa da: sueldo, estabilidad o tiempo, supera a la intrínseca, la que viene de dentro, reto, autonomía o aprendizaje. Esto significa que factores como el sueldo, la estabilidad y el tiempo han pasado a situarse por encima de elementos intrínsecos como el reto, la autonomía y el aprendizaje. Entre todos ellos, la estabilidad destaca como el factor que más crece: sube 14 puntos porcentuales en el último año.


© EUROPAPRESS
Además de ser la película más icónica de la carrera de Russell Crowe, "Gladiator" fue un éxito mundial: recaudó más de 460 millones y medios de dólares alrededor del planeta, así como se hizo con cinco premios Oscar, entre los que se incluyeron el de Mejor película o Mejor actor (Crowe). La cinta se estrenó en el año 2000, dirigida por Ridley Scott, y veinticuatro años después llegó a la gran pantalla una secuela. "Gladiator 2" también tuvo a Scott al mando, y como protagonistas tomó a Paul Mescal, Denzel Washington o Pedro Pascal. Pero el éxito no fue tan rotundo como el de la cinta original: si bien la recaudación fue similar a la primera cinta, esta segunda no se hizo con el aplauso de la crítica y el público. Ahora, ha sido el propio Crowe quien ha decidido pronunciarse sobre este fracaso, explicando su opinión sobre lo ocurrido.
Durante unas declaraciones realizadas en el festival de cine de Taormina, Crowe ha explicado que la secuela de "Gladiator" no fue un éxito porque "no tenía un núcleo moral", así como apunta que el estudio que la produjo "no entendió por qué la original tuvo éxito". En estos comentarios, recogidos por "Variety", afirmó que su negativa a rodar en la primera cinta una escena íntima con Connie Nielsen, quien interpretaba a su amante Lucilla, le otorgó a la producción de "un nucleo emocional. Durante el rodaje, la presión era enorme. El estudio y los productores creían que debía haber sexo entre Maximus y los personajes femeninos. Yo me negué rotundamente. Esta es la historia de un hombre que busca vengar la muerte de su esposa y su hijo. No puede haber un momento en ese viaje en el que se detenga y tenga sexo con alguien. No tiene sentido, eso arruina la historia". Scott aceptó el rechazo de Crowe, "aunque le habría encantado una escena de sexo entre Connie Nielsen y yo. Pero estuvo de acuerdo en que ese era el núcleo emocional de la película", añade el actor.
En cuanto a "Gladiator 2", Crowe ha explicado que la cinta no ha sabido aprovechar las lecciones del éxito de la primera, afirmando que las mujeres son un elemento clave del público: "El estudio fracasó porque no entendió por qué la película original tuvo éxito: tenía un núcleo moral. Eso es algo que mucha gente no entiende: desde la segunda semana de su estreno mundial, siempre hubo más mujeres que hombres en las salas de cine. Uno piensa que, a primera vista, 'Gladiator' es una película para hombres, pero si lo fuera, trataría sobre la venganza, y no es así. Es una película para mujeres porque trata sobre la venganza", explicó Crowe.


© Imdb


© Movistar Plus+