Letonia se equipa con tecnología española: acaban de comprar su primer vehículo blindado HUNTER
Hay éxitos industriales que apenas hacen ruido. Mientras la atención se va detrás de los cazas y los grandes buques, una familia de vehículos de combate diseñada hace tres décadas se ha convertido en uno de los productos de exportación más fiables de la industria militar española. La entrega del primer Hunter a Letonia es el último capítulo de esa historia discreta.
El vehículo se presentó a primeros de junio ante las Fuerzas Armadas y el Ministerio de Defensa letón. Forma parte de un encargo de 84 unidades repartidas en dos pedidos, de las que esta es la primera en llegar a su destino. El proyecto lo había anunciado un año antes el anterior ministro de Defensa letón, y ahora es el actual titular, el coronel Raivis Melnis, quien recibe el vehículo. El propio ministro condujo el blindado durante el acto de presentación. Apenas ha pasado un año desde la firma del contrato.
Ese plazo, muy corto para un programa de esta clase, solo se explica cuando se parte de un diseño maduro. El Hunter sale de las plantas de Trubia, en Asturias, y de Alcalá de Guadaíra, en Sevilla. Bajo su nombre nuevo late una plataforma con dos décadas de recorrido y muchos kilómetros de pruebas a sus espaldas. Ahí reside la verdadera ventaja competitiva.
Del linaje del Pizarro al Báltico
Según informa defensa.com, el Hunter se asienta en la plataforma ASCOD, la misma de la que en su día salieron los Pizarro españoles. Ese parentesco no es un detalle menor, porque significa que Letonia recibe un producto ya rodado y probado. La fabricante, Santa Bárbara Sistemas, había cerrado su acuerdo con Riga meses atrás.
El pedido completo asciende a 84 vehículos, una cifra notable para un país del tamaño de Letonia. El primer lote ya está en producción y otras unidades saldrán pronto de Trubia. La propia industria letona participará en las últimas fases de ensamblaje y en las pruebas sobre el terreno, con el apoyo de técnicos llegados de España. La operación se enmarca en el refuerzo del flanco oriental de la OTAN, donde España lleva años con tropas y material sobre el terreno. De hecho, el contingente español encabeza la brigada aliada en suelo letón. El nuevo blindado refuerza ese vínculo ya estrecho.
Pensado para la guerra de los drones
El Hunter llega con lo que sus fabricantes denominan arquitectura abierta. Es un vehículo de cadenas que cumple los estándares de protección más altos de la OTAN. La idea es poder integrar sistemas nuevos, como los equipos contra drones, sin rediseñar el vehículo entero cada vez que aparece una amenaza. Es una lección directa de la guerra de Ucrania, donde los aparatos no tripulados han trastocado el campo de batalla. El primer contrato, de 42 vehículos de combate, ya recogía esa filosofía.
El nombre lo eligieron los propios soldados letones que van a usarlo, un gesto que dice bastante sobre la confianza depositada en el aparato. Para la industria española, cada unidad que cruza Europa rumbo al Báltico confirma que el viejo diseño sigue siendo un argumento de venta de primer orden. El superventas discreto suma un cliente más.


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