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Borja Iglesias: «No ser machista es un trabajo y hay que hacerlo»

13 June 2026 at 17:38

A Borja Iglesias (Santiago de Compostela, 1993) le contagió la pasión por el fútbol su abuelo Argemiro. Era el que le llevaba y le iba a buscar a los entrenamientos. La pasión de Borja sigue intacta, pero su abuelo ya no está. Por eso siempre tiene un recuerdo para él.

¿Cómo está viviendo su primer Mundial?

Bien. Es que es una experiencia muy bonita. Recibo muchos mensajes de mis amigos en plan «estás en el Mundial, ¿qué tal estás?» y es verdad que muchas veces por cómo es la vida y por todas las cosas que pasan y por cómo las recibimos nosotros, no eres consciente de la magnitud de lo que está sucediendo a tu alrededor y está bien pararse, analizarlo y sentir un poco la emoción de algo tan especial como esto.

Aquí, en una burbuja, ¿a veces se pierde la conciencia de lo que está pasando?

Bueno, es cierto que para bien o para mal es algo que desde hace tiempo también lo vivo en mi vida, intento vivirlo con mi gente cercana, disfrutarlo, vivirlo con mis compañeros, con el cuerpo técnico y la verdad es que estoy muy feliz, me encuentro bien y estoy disfrutando el momento más que pensar en todo lo que puede estar sucediendo alrededor.

¿Se disfruta más después de haber vivido momentos complicados?

Sí, puedo entender que sí. Yo creo que todos los momentos en la vida son necesarios y hay que saborearlos. A veces estamos viviendo un momento malo y nos centramos en que todo va mal y una de las formas que creo que hay para salir de esos momentos es la de intentar ser consciente de la dificultad que tienen las cosas, de cuando las cosas no van bien, entender que eso va a ser crecimiento, que va a ser aprendizaje para que cuando lleguen [las cosas buenas] poder disfrutarlas de una manera más natural y sin presión. A veces las cosas van bien o mal y hay que entender que es así.

¿Le preocupa no haber marcado todavía con la selección?

No, la verdad es que no. He vivido etapas distintas en distintos equipos y en algunos he tardado más, he tardado menos... Me preocuparía si la selección no fuese bien y necesitase de mis goles, pero creo que puedo aportar muchas cosas aparte de goles. Obviamente, claro que quiero marcar y me apetece y creo que pasará y creo en ello cada día. Vivo con esa tranquilidad de que a través del trabajo puede llegar. Que no llega, intentaré que a través del trabajo lleguen goles de otros, porque esto es así.

Por el estilo de juego de la selección, ¿no es tan decisivo el delantero centro para el gol?

Depende, porque Mikel está jugando de delantero y está siendo muy decisivo, por ejemplo, y Ferran cuando lo ha hecho también, y creo que dentro del colectivo cada uno tenemos un rol y tenemos situaciones distintas, yo creo que los momentos llegan y hay que también ser pacientes y esperarlos.

Los delanteros grandes como Morata, como Samu o como usted dan otro tipo de cosas.

Sí, intentamos aportar cosas distintas y para eso estamos aquí, creo que Álvaro ha hecho muchísimos goles estando en la selección y ha aportado muchísimas más cosas que goles y Samu lo ha hecho y lo seguirá haciendo, porque tiene muchísimo talento y es un gran jugador también. Desde mi perfil, desde mi forma de entender el juego, tanto ofensivo como defensivo, intento sumar, intento aportar y también disfrutar de esos momentos.

¿Se siente una especie en extinción como delantero centro?

Lo comentaba Mikel [Oyarzabal] y yo no lo siento tanto, porque yo lo vivo a diario y convivo conmigo mismo, pero es cierto que es un perfil de delantero que en el fútbol actual igual ya no está tan presente como hace 15 o 20 años. Tampoco yo soy el perfil de delantero clásico al cien por cien. Todo es adaptación, todo es aprendizaje. Soy un híbrido así un poco extraño, no sé.

No es el típico tronco que solo remata de cabeza.

No, no soy un rematador al cien por cien. Tampoco soy un jugador plenamente asociativo. Intento manejarme en ese hilo de jugador delantero-centro. Obviamente, es lo que soy, pero también intentar ser asociativo y aportar cosas.

«Mi abuelo ha sido de las personas más importantes de mi vida. Estaría feliz y orgulloso»

Tiene un tatuaje que dice «Dispara, luego pregunta». ¿Es la vida del delantero centro?

Lo llevo hace años. Es así un poco, y también por momentos de mi vida en los que he sido demasiado conservador en alguna cosa y un poco precavido. Es una forma también de animarme a mí mismo a soltarme y a disfrutar el momento, evadirme un poquito de la presión que pueda tener o de la responsabilidad muchas veces, y simplemente vivir, que creo que es importante.

¿Se acuerda mucho de su abuelo en este momento?

Sí, sin duda. Es de las personas más importantes de mi vida y me da pena que no esté, pero siento que siempre ha estado conmigo y lo va a estar. Estoy seguro de que estaría muy feliz y muy orgulloso.

«El Mundial es un premio a mi trayectoria y a ser honesto conmigo mismo»

¿Fue muy difícil irse de casa con 14 años?

La realidad es que irme no fue muy difícil, porque me envalentoné y fui para adelante. Luego, a los meses, me di cuenta de que era más difícil de lo que yo creía en ese momento. Pero con 14 años, y con la ilusión de jugar al fútbol para un equipo como el Valencia, fue algo especial, fue bonito. Fui prácticamente sin pensarlo, pero la realidad es que fue un camino duro que me ha convertido también en lo que soy hoy.

¿Este Mundial es un poco la revancha del pasado? Aunque todos le han dado algo, porque conoció a tu chica por no ir al anterior.

Sí, he vivido como aficionado todos los Mundiales con mucha ilusión, con ganas de ver disfrutar a mi selección y disfrutarla. Pero, claro, esto es distinto. Esto es un reto grupal, también personal. Creo que es un premio a mi trayectoria también, a ser honesto conmigo mismo muchas veces y en muchos momentos. Estoy muy feliz de estar aquí.

«Los jóvenes me enseñan muchas cosas, a evadir la presión disfrutando»

¿Cómo lleva ser el mayor del grupo?

Pues bien, bien. Lo comento mucho con Aymeric [Laporte], que es el que me persigue, y le hace mucha gracia. Lo vivo con tranquilidad, también con una perspectiva de mi vida muy bonita y con ganas de disfrutar, aportar en lo que pueda y aprender mucho también. Porque los jóvenes me enseñan mucho.

¿Qué aprende de ellos?

Muchas veces evadir un poco esa responsabilidad, esa presión que se pueda tener, que ellos de manera natural la evitan disfrutando. Y creo que es un aprendizaje muy bonito para nosotros. Y luego, muchas cosas. Viven una sociedad distinta a la mía. Veo cómo entienden la vida de otra manera, cómo entienden la música de otra manera, cómo entienden el ocio mismo. Me gusta empaparme de todo eso, intentar aprender. Hay cosas que replico en mi vida y otras que no, pero me ayuda mucho a abrir mi mente y a entender que a veces queremos cambiar muchas cosas de los jóvenes o de los mayores y simplemente es que vivimos contextos distintos y creo que son todos disfrutables.

¿Es muy difícil no ser machista en el fútbol?

Creo que es un trabajo. Hay que hacerlo y hay que ser consciente de lo que está sucediendo, del camino que está tomando todo y creo que poco a poco va mejorando. De manera natural puede ser que hay ciertas cosas preestablecidas que te llevan hacia un pensamiento machista, pero somos suficientemente inteligentes como para entenderlo y deconstruirnos un poco y creo que es necesario hacerlo.

Ha hablado de lo que sufre su novia a veces. Es la otra parte no tan bonita de ser mujer de futbolista.

Sí, es cierto que a veces el concepto de ser mujer de futbolista es difícil de entender porque simplemente es una mujer y acompaña a su pareja como yo la acompaño a ella. Yo estoy muy orgulloso de ser pareja de María y me gustaría que María también lo esté de ser mi pareja, independientemente de que se viven momentos complicados y difíciles. Tengo suerte de que María es una chica con muchísimo talento, con mucho trabajo y con muchísima personalidad como para acometerlo y entender que hay cosas que no manejamos y hay que intentar limpiarlas.

¿Le dolió mucho el despido de Xabi Alonso en el Real Madrid?

Me dolió por el cariño que a nivel personal tengo con él. Obviamente, cada situación es una y seguro que él la ha vivido con la importancia que tiene en su carrera, pero seguro que le aporta mucho para el futuro. Siempre he dicho que es uno de los grandes entrenadores que ha tenido y estaré muy feliz siempre que le vaya muy bien porque se lo merece.

© Ángel Martínez / RFEF

Borja Iglesias disfruta de su primer Mundial

La guerra que catapultó a la IA

12 June 2026 at 21:44

La guerra que catapultó a la IA

Cien días después del estallido del conflicto armado en Oriente Próximo, los grandes vencedores no hay que buscarlos solo en el negocio petrolífero o la industria militar. Los valores con sello IA han afianzado su estatus de motor económico y bursátil al absorber ingentes cantidades de capital

SpaceX, Anthropic y OpenAI quieren que sus salidas a bolsa les concedan el dominio tecnológico del siglo XXI

La guerra de Irán ha alterado cadenas de valor y de suministro, disparado los precios energéticos y obligado a los inversores a recalcular riesgos en prácticamente todos los sectores. Sin embargo, lejos de frenar el ciclo tecnológico, las hostilidades militares en Oriente Próximo han reforzado la percepción de que la IA es el nuevo El Dorado al que acuden a la desesperada tanto empresas como gobiernos.

Los ataques unilaterales de EEUU e Israel contra el régimen de los ayatolás, a finales de febrero, parecían firmar el epitafio del ciclo de negocios post-Covid. Pero no solo no ha sido así, sino que el diagnóstico deja riesgos de enjundia. El aterrizaje, de momento no forzoso, trae consigo otra escalada de precios que anticipa una estanflación latente y deja otro factor preocupante, porque los flujos de capital, lejos de esfumarse, se han redirigido hacia infraestructuras de IA, centros de datos y fabricantes de semiconductores.

Si la burbuja tecnológica existe, tardará aún en explotar. Porque en los 100 primeros días desde el inicio del conflicto armado con cierre de Ormuz de por medio, la IA se ha erigido en el valor refugio. Por encima del dólar, el franco suizo o el oro. Wall Street ha oscilado entre el temor a una escalada militar y el riesgo de tipos de interés más altos y a una posible burbuja tecnológica. Pero el mercado sigue valorando la IA como la única fuerza motriz capaz de amortiguar todos los daños económicos e inversores colaterales.

La guerra redefine el mapa empresarial

El bloqueo parcial o total de Ormuz, el encarecimiento de la energía y el regreso de las presiones inflacionistas han alterado las perspectivas de numerosos sectores. Algunos se han beneficiado del aumento del gasto militar, que el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS, según sus siglas en inglés) cifra en 400.000 millones de dólares desde el primer ataque a Teherán, casi la mitad, en manos del Pentágono y que se sumarían a los 2,6 billones de factura militar en 2025.

Otros, han sabido surfear por la ola bursátil o ponerse a resguardo de la seguridad energética. Pero también hay industrias que han sufrido el impacto de unos costes más elevados y de unas expectativas de crecimiento más débiles.

Entre los primeros destaca el negocio energético. Morningstar resalta que su Índice Global de Exploración y Producción de Petróleo y Gas ha avanzado un 11,4% desde el inicio de la guerra, mientras las grandes petroleras se han revalorizado un 8,6% por el encarecimiento del crudo.

Las supermajors han asumido el rol de receptoras de flujos defensivos. Al igual que la industria de Defensa. Su índice MSCI sobre valores aeroespaciales y armamentísticos, ha acumulado una rentabilidad del 32% interanual en el primer trimestre, superando el 18,9% del último tramo de 2025 en el que los cheques militares ya repuntaban notablemente. En especial, en Europa, que demanda principalmente pedidos de sistemas antimisiles, drones, munición y equipos militares.

Un tercer bloque, el financiero, completaría el pódium. La banca de inversión se ha aprovechado de la volatilidad imperante. Sean Dunlap, de Morningstar, lo explica de forma elocuente: “los clientes quieren rotar sus carteras y operan con más frecuencia, lo que eleva la rentabilidad de los intermediarios financieros”. Entre enero y marzo Morgan Stanley elevó su beneficio un 29%, Goldman Sachs un 19% y JPMorgan un 13%.

Sin embargo, han sido los valores vinculados a la IA los que han monopolizado casi por completo los flujos de capital. Por delante de las energías renovables que han experimentado un frenético resurgimiento por los deseos globales de reducir la crudo-dependencia. Ni uno ni otro se pueden considerar un sector en sí mismo. Pero resultan determinantes en la carrera competitiva por la hegemonía tecnológica y geopolítica. La demanda de chips --otro espacio donde la innovación algorítmica se mueve como pez en el agua-- sigue en estado de solidez. Al igual que las fuentes renovables, que han vuelto a captar el interés inversor.

Nick Marro, analista de Economist Intelligence Unit (EIU) considera que la guerra ha reforzado la tesis de la seguridad energética, impulsado la transición limpia y diversificado sus canales de suministro. El índice S&P Global Clean Energy Transition ha registrado por avances interanuales puntuales del 70%.

Por contra, los sectores más sensibles a la fragilidad económica y las subidas de tipos de interés como la minería o las materias primas metálicas encabezan las pérdidas. Uno de sus indicadores más fiables, el que elabora Morningstar, pasó de ganar un 22,6% en los dos primeros meses del año a caer un 22,8% tras el estallido del conflicto. Coeur Mining, Hecla Mining o Southern Copper sufrieron descensos de entre el 27% y el 34%.

La construcción residencial y la financiación hipotecaria también han sido víctimas directas de un mercado que descuenta que los bancos centrales deberán instaurar políticas más restrictivas, debilitando la demanda inmobiliaria, dice el analista de esta firma financiera, Jon Mills.

Empresas ‘victoriosas’ de la volatilidad

Desde la órbita corporativa, las beneficiarias han sido las compañías que, como las petroleras, han sabido monetizar las oscilaciones bursátiles. BP, Shell y TotalEnergies generaron entre 3.300 y 4.750 millones de euros adicionales en el primer trimestre. En conjunto, esta triada petrolera elevó hasta un 69% sus beneficios. Repsol ganó 929 millones de euros en el trimestre, un 154% más respecto a enero-marzo de 2025.

Las dos grandes supermajors americanas --ExxonMobil y Chevron-- obtuvieron conjuntamente casi 6.400 millones de dólares de beneficio neto, si bien los analistas coinciden en que el impacto positivo del conflicto ha sido “proporcionalmente mayor” para las petroleras europeas gracias al peso de sus negocios de comercialización e intermediación en el mercado del crudo.

La segunda gran vencedora han sido las firmas de Defensa. Más en concreto, los fabricantes de misiles, sistemas antiaéreos y drones, principales receptores del aumento del gasto militar. Así, firmas como Lockheed Martin, RTX, Northrop Grumman o L3Harris Technologies han impulsado sus pedidos y sus valores bursátiles por la urgencia en reponer arsenales y acelerar la producción de armamento. Bloomberg calcula que este auge sumó 28.000 millones de dólares al patrimonio de grandes accionistas y familias en estos tres meses.

La tercera ganadora ha sido la cadena de valor de la IA, que ha ignorado prácticamente cualquier ruido geopolítico. Según Fortune, han sido las acciones más revalorizadas en 2026. En especial, fabricantes de memoria y almacenamiento como Micron Technology, SanDisk y Western Digital, impulsados por una demanda que crece muy por encima de la oferta. Micron elevó sus ingresos un 196% interanual, SanDisk un 97%. Ambos emporios mantienen planes de inversión cercanos a 670.000 millones de dólares este año. TSMC, firma de chips taiwanesa, incrementó en un 58% sus beneficios trimestrales, señal de que la guerra no ha alterado el ciclo inversor en IA, sino que lo ha reforzado como apuesta a largo plazo.

Economías con pies de barro

El recibo energético ha empeorado la coyuntura americana y global. El PIB de EEUU emite signos de resiliencia por el fuelle que le otorga unas inversiones próximas al billón de dólares en IA de su sector privado que aportarán 4 décimas a la mayor economía global y otras varias a mercados como el mexicano, el surcoreano o el taiwanés que se han valido del efecto balsámico que este tránsito de capitales genera en las cadenas de valor. Sin embargo, su IPC, en el 4,2% en mayo, podría instalarse durante meses por encima del 4% que los analistas juzgan como tope para que Wall Street emprenda correcciones masivas. Así ha sucedido en los últimos ajustes con escalada de precios en EEUU.

Para más inri, la actividad estadounidense, que emite dinamismo, lo hace a costa de necesidades de financiación más caras, con una curva de rendimientos tensionada y mercado de deuda cada vez más sensible a cualquier sorpresa inflacionista.

El bono del Tesoro a 30 años ha superado el 5%, riesgo inequívoco de que la confianza inversora en el PIB americano a largo plazo se contrae por la carestía crediticia. Ryan Crocker, experto del Carnegie Endowment, afirma que la guerra revela hasta qué punto la economía mundial “sigue siendo vulnerable al cuello de botella energético de Ormuz”.

Europa figura entre las regiones más dañadas por el cóctel de energía cara, menor crecimiento y endurecimiento financiero. Especialmente Alemania e Italia, por su dependencia industrial. En Asia, el impacto es aún más severo. Japón ha sufrido reajustes bursátiles y varios tigres asiáticos importadores de energía, tensiones de abastecimiento con caída de inventarios y reservas. En JPMorgan advierten que varias naciones asiáticas podrían enfrentarse a déficits de suministro si las restricciones marítimas en el Golfo se prolongan.

Entre los estrategas económicos se otorga cada vez más credibilidad a una combinación inaudita de petróleo caro, inflación persistente y tipos altos que drenen simultáneamente la actividad en EEUU, Europa y Asia. Y el BCE ha iniciado la fase restrictiva del dinero. En paralelo, además, surge otro factor nunca visto. El ciclo inversor de la IA supera en velocidad y volumen de capital, a las fases de esplendor de la revolución de internet o de la electrificación. Nvidia vale tanto como el PIB de Alemania. Bajo un apetito feroz en Wall Street, que espera impaciente la triple salida a bolsa de SpaceX, Anthropic y OpenAI para poder expandir las ganancias.

Desde el punto de vista geopolítico, “el balance resulta mucho menos favorable para Occidente que para el mercado”, dice el presidente emérito del Council on Foreign Relation, Richard Haass.

A su juicio, “la mayor victoria estratégica se la llevan China y Rusia”. Pekín, por afianzar su estatus de socio indispensable para el Sur Global y reforzar su acceso preferente a recursos energéticos; Moscú, por desviar la atención sobre Ucrania y beneficiarse de un precio del crudo que le otorga liquidez en tiempos convulsos para su economía militarizada.

En cambio, EEUU e Israel pierden dividendos en el orden global. Washington ha exhibido poderío militar a costa de reavivar la inflación, complicar la tarea a la Fed y minar su liderazgo exterior; Tel Aviv no ha traducido sus éxitos militares en ventajas geopolíticas y los emiratos han sufrido deterioro reputacional al mostrarse incapaces de influir decisivamente en el conflicto, pese a su relevancia energética.

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12 June 2026 at 23:59
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