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Esa inquietante bomba de relojería

12 June 2026 at 23:30

Estos últimos días hemos contemplado dos hechos fuera de nuestras fronteras que resultan especialmente sintomáticos en materia de inmigración -auténtica bomba de relojería si se conduce por la vía del descontrol- el primero, la decisión del Parlamento Europeo de endurecer las medidas contra la llegada ilegal de foráneos incluida la prescripción de centros de devolución en terceros países y el segundo, erizándonos el vello, las imágenes de un París sumido en el caos y la violencia tras el triunfo del PSG en la Champions. Viene a resultar que los éxitos deportivos franceses en cualquier deporte no acarrean episodios de este tipo, pero es solo con el éxito internacional de un millonario club propiedad de jeques árabes cuando se lanzan a las calles cubriéndolas de violencia extrema cientos o miles de vándalos hijos de inmigrantes de una generación anterior llegados a Francia, pero que en realidad más allá de amar a su país de acogida, más bien parecen odiarlo. Todo un mensaje para la Europa que pretende mirar hacia el horizonte de las próximas décadas, incluida la España de la regularización necesaria de cientos de miles de inmigrantes, necesaria pero susceptible de regulación y de una gran pensada nacional.

Que las políticas del gobierno de Sánchez en materias clave como la inmigración van por un lado y las marcadas por la Unión Europea van por otro, ya ni siquiera resulta un hecho noticiable por constatado y puramente repetitivo. El presidente español tiene clara en su estrategia de supervivencia que el alineamiento con Europa puede pasar a un segundo plano si ello contraviene los entendimientos con esos socios del ya renqueante Frankenstein que garantizan su permanencia en la Moncloa, bien sea con el independentismo a la hora de defender la oficialidad del catalán en la UE o bien sea con la izquierda radical con la que se disputa espacio político en materia de inmigración vía «al fondo hay sitio», un tacticismo a cuenta de grandes cuestiones de estado que puede tener graves consecuencias a futuro, sobre todo porque algunas pastas de dientes sacadas del tubo difícilmente pueden ser devueltas a su interior. La inmigración es necesaria y las palabras del Papa esta semana en Madrid y Canarias concitan el consenso de todos, otra cosa es la demagogia de mercadillo que nos vende que toda África cabe en España. Lo de París es más que un aviso.

© EFE

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