¿Qué tienen en común Emma Bovary, de Madame Bovary, Ana Ozores, de La Regenta y una concursante de La isla de las tentaciones? A primera vista, muy poco. Las primeras viven atrapadas entre matrimonios burgueses, confesiones, salones, cartas y rumores provincianos. Las segundas se exponen ante cámaras, fogatas, tabletas con vídeos y tentadores en bañador.