Carla Bruni despide a Bernadette Chirac: del recelo entre primeras damas a una amistad nacida con los años
El funeral de Bernadette Chirac, celebrado este viernes en París, reunió a buena parte de la clase política francesa y dejó una imagen especialmente simbólica. La de Carla Bruni acompañando a Nicolas Sarkozy para rendir homenaje a quien, años atrás, recibió con cierta desconfianza su llegada al Elíseo.
La exprimera dama francesa falleció el pasado 5 de junio a los 93 años. Una semana después, familiares, amigos y representantes institucionales se congregaron para darle el último adiós. Entre ellos se encontraban su hija Claude Chirac, su yerno Frédéric Salat-Baroux, su nieto Martin y su hija adoptiva Anh Dao. Durante la ceremonia, Claude quiso recordar que su madre había vivido "unos últimos días muy felices" junto a su gran amiga Line Renaud, también presente en el funeral.
Entre los asistentes destacaban Sarkozy y Bruni. La presencia de la pareja tenía un componente personal. El expresidente reconoció que Bernadette "había significado mucho" para él. Carla le dedicó un emotivo mensaje en redes sociales en el que agradecía su amistad, sus consejos y el apoyo incondicional que siempre brindó a su marido, especialmente en los momentos más difíciles.
"No sabía estrechar las manos"
Resulta un homenaje con cierta carga irónica para quienes recuerdan los primeros años de convivencia entre ambas primeras damas. Cuando Carla llegó al Elíseo tras su matrimonio con Sarkozy en 2008, Bernadette observó con escepticismo a aquella exmodelo y cantante que representaba una Francia muy distinta de la que ella había encarnado durante más de una década. Procedente de una familia conservadora y acostumbrada a un concepto clásico de la representación institucional, nunca ocultó sus reservas ante la personalidad libre y cosmopolita de la nueva primera dama.
Una de sus observaciones más recordadas fue aquella en la que insinuó que todavía no sabía conectar con la Francia popular. Llegó a afirmar que Carla "no sabía estrechar manos", una frase que en realidad cuestionaba su capacidad para relacionarse con los ciudadanos de la misma manera que ella había hecho durante décadas recorriendo mercados, hospitales y pequeños municipios junto a Jacques Chirac.
Carla nunca respondió a aquellas críticas. Prefirió el silencio y, con el paso de los años, la distancia inicial fue transformándose en respeto mutuo. La propia cantante reconocería después la ayuda que recibió de Bernadette durante su etapa en el Elíseo y el afecto que acabó uniéndolas.
Tras la ceremonia religiosa, el matrimonio Sarkozy abandonó el templo acompañando a la princesa Lalla Meryem de Marruecos, encargada de representar al rey Mohammed VI. Fiel a la tradición de la Casa Real alauí, el monarca no asistió personalmente al funeral, como tampoco lo hizo en 2019 cuando falleció Jacques Chirac. Entonces fue el príncipe heredero Moulay El Hassan quien acudió en su nombre.
La presencia de Lalla Meryem recordaba también los estrechos vínculos que la familia mantuvo siempre con Marruecos. Chirac fue uno de los primeros dirigentes internacionales en respaldar el inicio del reinado de Mohammed VI en 1999 y eligió el país magrebí para una de sus primeras visitas oficiales como presidente de la República. Aquella relación trascendió la política y se convirtió en una amistad personal que el soberano marroquí ha vuelto a recordar.
Bernadette deja una de las trayectorias más singulares entre las primeras damas francesas. Durante más de cuarenta años acompañó la carrera política de Chirac, primero como alcalde de París, después como primer ministro y finalmente como presidente de la República. Fue muy popular y destacó por su intensa actividad benéfica, especialmente al frente de la Fundación Hospitales de París-Hospitales de Francia.


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