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Una veterinaria señala el mayor error cuando sacas a pasear al perro: "No limites su sentido más desarrollado"

13 June 2026 at 13:30

Sacar a pasear al perro es uno de los hábitos más comunes de aquellos que disfrutan de la compañía de esta mascota. Sin embargo, esta rutina diaria encierra también un compromiso con el animal que puede hacer que los dueños caigan en algún que otro error. Así lo ha avisado la veterinaria María Sanz, conocida en redes como María VetiCan.

"Deja de tirarle a tu perro cuando quiere oler algo de la calle", ha pedido la divulgadora de contenido en un reciente post en redes sociales.

"Grábate esto: es su paseo, no tu paseo", ha subrayado, al aclarar que es algo que "nos pasa a todos, pero quiero que seas consciente en el próximo paseo".

Tal y como explica, el hábito de olfatear y explorar mientras pasean es fundamental para estos animales. "No hay prisa, respira, tú crees que la hay porque crees que tienes que cumplir un cierto recorrido, cierta actividad física para cansarles, y no te das cuenta que el olfateo lo necesitan muchísimo", indica.

De hecho, olfatear supone "una estimulación mental maravillosa que también les cansa" cuando salen a pasear. "Si no paras de castigar y prohibirle esos estímulos, estás haciendo que tu perro no disfrute y no viva el mundo como tiene que vivirlo", aclara.

"Yo sé que pone muy nerviosa que tu perro se pare cada dos por tres a oler algo cuando vamos con un poco de prisa, pero es que te estás estresando tú solo por nada. A lo mejor tu perro lo que quiere y lo que necesita son esos diez minutos de paseo por una zona nueva en la que olisquear, en vez de estar diez minutos corriendo en el parque con la pelota de aquí para allá", prosigue la veterinaria.

Según Sanz, lo que las personas solemos identificar como cansancio o entretenimiento "no es lo mismo para tu perro", por lo que no supone "perder el tiempo" hacer esas pausas: "Él vive el mundo a través de su olfato".

"No cometas este error, tu perro será más feliz. No limites su sentido más desarrollado, él disfruta, vive e interactúa así con el mundo y el resto de animales. Y no por pararse a oler todo es un paseo 'perdido', la estimulación mental también cansa y aporta", concluye la experta.

El arnés no enseña a tirar, solo evita que el paseo duela: ¿por qué es importante no usar collares?

13 June 2026 at 07:22

Durante años, muchos tutores han escuchado el mismo consejo en parques, aceras y conversaciones entre conocidos: si el perro tira, mejor ponerle collar, porque con arnés tendrá más fuerza y arrastrará todavía más.

La idea se ha repetido tanto que para muchas personas suena a verdad. Sin embargo, Sonia Losada, educadora canina y divulgadora a través de Xila’s Training, lo desmonta con claridad: "Es un mito como una catedral de grande".

Según la experta, el arnés no convierte al perro en un animal más descontrolado ni le da una capacidad especial para tirar. "A alguien se le ocurrió que el arnés hace que el perro tenga superpoderes especiales para arrastrarte por la calle", pero la realidad es más sencilla y más incómoda", advierte. "Cuando un perro tira menos con collar, no siempre es porque haya aprendido a pasear mejor".

La diferencia está en lo que siente el animal. "¿Tira más con arnés que con collar? Sí. ¿Por qué? Porque con el collar le duele", afirma la educadora. Con el collar, la presión se concentra en el cuello, por lo que si el perro avanza con fuerza, puede ahogarse, sentir dolor o lesionarse. Por eso, que deje de tirar no implica necesariamente que haya entendido cómo caminar tranquilo junto a su persona.

"Si tu perro deja de tirar con el collar no es porque haya aprendido a pasear, es porque si hace fuerza se ahoga, siente dolor y se lesiona el cuello", advierte Losada. "Además, a largo plazo, esa forma de gestionar el paseo puede derivar en problemas de salud".

Losaca cuenta que con el arnés, en cambio, el perro no recibe esa presión directa en una zona tan sensible y puede expresar con más claridad lo que le ocurre. Por eso, para ella el debate no debería quedarse en el accesorio.

Si no olfatea, el paseo no le relaja, no distrae su mente y no enriquece su vida

"La pregunta no es qué ponerle, la pregunta es por qué tira", resume. Según Losada, puede haber muchos motivos detrás, como la excitación, el estrés, el miedo, o simplemente las ganas de llegar a un estímulo o la dificultad para adaptarse al ritmo humano. Pero el tirón constante suele indicar que algo no está funcionando en esa salida.

Un perro que tira de manera continuada no está disfrutando del paseo como debería. En este sentido, la educadora recuerda que la salida diaria no es solo un trámite para hacer sus necesidades, sino uno de los momentos más importantes de su día. Es la oportunidad que tienen nuestros compañeros de cuatro patas de explorar, recoger información del entorno, procesar olores y descargar tensión.

Por eso Losada insiste en que "el paseo es su momento" y que el perro debería poder caminar tranquilo y pararse mucho a olfatear. Porque para él, oler no es una distracción menor, sino una parte esencial de su bienestar. Cuando no puede hacerlo, el paseo pierde gran parte de su función.

"Si no olfatea, el paseo no le relaja, no distrae su mente y no enriquece su vida", recuerda la educadora canina. Caminar sin parar, con tensión en la correa y sin margen para investigar el entorno, puede convertir una salida que debería ser placentera en una experiencia frustrante.

Por eso, para Losada la solución no está en buscar una herramienta que impida al perro tirar a cualquier precio, sino de construir paseos más amables, seguros y respetuosos. Elegir un arnés adecuado puede evitar dolor y lesiones, pero el verdadero trabajo está en observar al animal, entender sus necesidades y enseñarle a caminar tranquilo sin recurrir a la incomodidad.

En conclusión, un buen paseo no se mide solo por la distancia recorrida ni por lo rápido que vuelve el perro a casa, también se mide por la calidad de la experiencia: si ha podido oler, explorar, parar, mirar y moverse sin tensión.

Dientes planos y esmalte dañado: así afecta el uso de pelotas de tenis a la boca de un perro

13 June 2026 at 07:21

Hay combinaciones que son prácticamente inevitables. Una de ellas es sacar una pelota y presenciar como un perro entra automáticamente en “modo felicidad absoluta”. Las cosas que botan, ruedan o pueden lanzarse lejos activan en muchísimos perros conductas de persecución, juego y exploración profundamente satisfactorias, especialmente en razas seleccionadas históricamente para cobrar objetos o trabajar.

Dentro de todos esos juguetes, pocas cosas están tan universalmente asociadas a los perros como las pelotas de tenis. Son baratas, fáciles de encontrar, ligeras, caben en cualquier mochila y parecen casi diseñadas para una sesión interminable de lanzar y traer. En muchísimos hogares con perros medianos y grandes forman parte obligatoria de la cesta de juguetes.

El problema es que esa normalidad hace que casi nadie se plantee si realmente son un producto adecuado para ellos. Veterinarios y especialistas en odontología veterinaria advierten de que las pelotas de tenis no son tan inocentes como parecen, especialmente cuando el perro pasa mucho tiempo mordiéndolas, destruyéndolas o jugando sin supervisión.

De qué está hecha una pelota de tenis

Aunque solemos pensar en ellas como objetos blandos, las pelotas de tenis están diseñadas para resistir impactos violentos contra raquetas, cemento, tierra batida o asfalto. Su objetivo no es ser mordidas durante horas por un animal.

La estructura interna está fabricada con caucho vulcanizado, una mezcla de goma natural y sintética tratada químicamente para aumentar su resistencia, elasticidad y durabilidad. A eso se añaden aceleradores químicos, azufre, óxidos minerales y distintos compuestos industriales utilizados para soportar la abrasión constante del deporte profesional.

Por fuera, la característica capa amarilla o verdosa tampoco es simple tela, sino que se trata de un recubrimiento de fibras sintéticas o mezclas de lana y nailon diseñado específicamente para resistir una fricción continua.

Eso no significa que una pelota de tenis sea automáticamente tóxica ni venenosa para un perro por tocarla o jugar puntualmente con ella. El problema aparece cuando un objeto pensado para raquetas pasa a convertirse en un juguete de masticación diaria, durante años y con exposición continua a la saliva, la presión mandibular, la suciedad y el desgaste.

Los especialistas insisten precisamente en que no hablamos de un peligro dramático inmediato en la mayoría de los casos, sino de pequeños daños acumulativos que pueden acabar teniendo consecuencias importantes con el tiempo.

El desgaste dental

Uno de los problemas más frecuentes asociados a las pelotas de tenis es el deterioro progresivo de los dientes. Aunque al tacto parecen suaves, la superficie externa actúa como una especie de lija. El problema no es solo la fibra sintética, sino que el fieltro de la pelota actúa como una ‘trampa’ para la arena y la tierra, convirtiéndose en un papel de lija húmedo que erosiona el esmalte en cada masticación. Cada vez que el perro aprieta la pelota entre los dientes, esa superficie abrasiva roza el esmalte, y lo hace miles de veces.

Veterinarios odontólogos describen este fenómeno como tennis ball mouth, literalmente ‘boca de pelota de tenis’, un patrón de desgaste característico que termina por aplanar los colmillos y los incisivos de los perros.

El problema suele pasar desapercibido porque aparece lentamente. No hay una fractura espectacular ni un accidente evidente. Simplemente, los dientes empiezan a perder punta, a verse más cortos y lisos. Cuando el esmalte se desgasta demasiado, queda expuesta la dentina, una capa mucho más sensible. A partir de ahí pueden aparecer dolor, dificultad para masticar, infecciones, inflamación e incluso necesidad de extracciones dentales.

Además los perros suelen ocultar muy bien el dolor oral y muchos siguen jugando, comiendo y comportándose aparentemente con normalidad incluso cuando ya existe daño importante.

No es lo mismo jugar que obsesionarse

El problema principal no suele ser perseguir la pelota durante unos minutos, sino quedarse mordiéndola obsesivamente durante largos periodos. Hay perros que utilizan la pelota casi como un ‘chicle’. La mastican mientras descansan, la aplastan repetidamente con las muelas o pasan horas enteras triturando la superficie de fibras.

Esos animales son precisamente los que presentan más desgaste dental y también más riesgo de romper la pelota en fragmentos. Algunas razas razas con una fuerte fijación por el juego oral, como los retrievers, los perros pastores, el pastor belga malinois o perros nerviosos, pueden deteriorar una pelota de tenis en pocos minutos.

El riesgo de atragantamiento

Aparte del desgaste, otro riesgo importante son los accidentes por ingestión. Los perros con mandíbulas potentes pueden comprimir una pelota hasta deformarla completamente. Si la pelota queda atrapada al fondo de la garganta, puede bloquear la vía respiratoria de forma muy rápida.

También hay perros que arrancan y tragan trozos de goma y fibras de la cubierta exterior, fragmentos que pueden provocar desde irritación digestiva hasta obstrucciones intestinales que requieren cirugía urgente.

Los veterinarios de urgencias describen además situaciones relativamente frecuentes en las que la pelota arrastra suciedad, microplásticos, ramas y restos del suelo que el animal termina tragando.

Existe otro detalle importante que muchas personas desconocen, y es que no conviene dejar que un perro juegue con varias pelotas de tenis a la vez. Algunos intentan coger dos simultáneamente y pueden empujar una hacia la parte posterior de la garganta accidentalmente.

¿Entonces son peligrosísimas? No exactamente

La respuesta corta es no. Una pelota de tenis no es automáticamente un objeto prohibido ni estamos envenenando a nuestro perro. Millones de perros juegan con ellas sin sufrir consecuencias graves. Un perro que persigue una pelota de tenis unos minutos bajo supervisión no tiene el mismo riesgo que otro que pasa horas masticándola diariamente hasta destruirla.

Con muchísimos juguetes ocurre algo parecido y el peligro no depende solo del objeto, sino del uso que hace cada animal y de si la familia supervisa o no.

Si un juguete es tan duro que dolería si te golpearas con él en la rótula, entonces también es demasiado duro para los dientes de un perro.

Cómo utilizarlas de forma más segura

Si un perro disfruta muchísimo con las pelotas de tenis, no hay que eliminarlas para siempre, pero sí conviene utilizarlas con ciertas precauciones. Lo más recomendable es reservarlas para juegos interactivos supervisados y retirarlas después. No deberían quedarse como juguete permanente disponible durante todo el día, especialmente en perros con tendencias destructivas.

También es importante revisar frecuentemente su estado. Si la superficie está rota, deshilachada, demasiado desgastada o la pelota empieza a agrietarse, debe retirarse inmediatamente.

Pero, sobre todo, merece la pena observar cómo interactúa realmente el perro con la pelota, ya que no todos juegan igual. Algunos simplemente corren y la devuelven. Otros la convierten en una actividad compulsiva de masticación.

Alternativas más seguras

Actualmente existen muchas pelotas específicamente diseñadas para perros que intentan mantener el componente divertido del rebote y la persecución, pero con materiales menos abrasivos y más resistentes a la rotura.

Las pelotas de caucho flexible para perros mordedores suelen ser una alternativa bastante más segura para un uso continuado. También existen pelotas blandas dentales y modelos adaptados según el tamaño y la potencia mandibular.

Una regla de oro que sugieren muchos veterinarios es la del 'golpe en la rodilla': si un juguete es tan duro que te dolería si te golpearas con él en la rótula, entonces también es demasiado duro para los dientes de un perro.

El ‘youtuber’ comeperros de Marruecos

13 June 2026 at 04:30

Intentar captar la atención a cualquier precio en un entorno digital saturado puede salir caro. Un influencer marroquí se encuentra entre rejas desde hace una semana en la cárcel de El Arjat, en las afueras de Rabat, tras haber difundido un vídeo en YouTube en el que descuartizaba y cocinaba un perro callejero, antes de comer su carne asada en plena celebración musulmana del Eid el Ahda o Fiesta del Cordero (a finales de mayo). El youtuber Ayub ben Nesnes, de 26 años, pretendía protestar de esta manera contra el elevado precio de los borregos destinados al sacrificio ritual. Ha sido acusado por la Fiscalía de atentado contra la religión islámica y maltrato animal. Una ola de indignación se ha desatado en las redes sociales contra este creador de contenido con 2,2 millones de seguidores, mientras predicadores islámicos y militantes animalistas exigen castigo ejemplar para el irreverente comeperros.

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El youtuber marroquí Ayub Ben Nesnes, hace el saludo militar durante su incursión en el cementerio de las Chafarinas, en un vídeo compartido en agosto de 2025.
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