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Suecia celebra el Jubileo de Oro de Carlos Gustavo y Silvia: emoción y algunas ausencias

By: Marian · Benito
13 June 2026 at 15:35

Hace cincuenta años, el joven rey Carlos XVI Gustavo anunció que se casaría con Silvia Sommerlath, una intérprete alemana a la que había conocido durante los Juegos Olímpicos de Múnich. "He encontrado a la mujer de mi vida", pronunció el monarca rompiendo con siglos de matrimonios dinásticos. Su decisión, cuando solo llevaba tres años en el trono, acercaba definitivamente la Corona a una sociedad que empezaba a parecerse mucho más a la actual que a la de sus antepasados.

El Jubileo de Oro que Suecia celebra este sábado es un homenaje a una pareja que ha compartido cinco décadas de vida, tres hijos, nueve nietos y medio siglo de servicio institucional.

Aunque la fecha exacta del aniversario será el próximo 19 de junio, la Casa Real decidió adelantar las celebraciones una semana para evitar que coincidieran con el tradicional fin de semana de Midsommar, una de las fiestas más importantes del calendario sueco.

La jornada comenzó con un solemne Te Deum en la Capilla del Palacio Real de Estocolmo. La familia al completo acompañó al matrimonio real en una ceremonia en la que todas las miradas volvieron a dirigirse hacia la reina Silvia, especialmente emocionada durante el oficio religioso. A sus 82 años, sigue siendo el gran sostén de una monarquía que en los últimos tiempos ha vivido de cerca los problemas de salud de varios miembros de las casas reales escandinavas.

Tras la ceremonia religiosa, los reyes embarcaron en la histórica chalupa real Vasaorden, uno de los momentos más esperadas del día. La embarcación atravesó las aguas de Estocolmo antes de que el matrimonio iniciara un recorrido en carruaje descubierto por el centro de la capital entre miles de ciudadanos que llevaban horas esperando su paso.

La banda sonora de su matrimonio

Después del desfile, el itinerario concluyó en Kungsträdgården, donde se organizó un gran concierto popular dedicado a los cincuenta años de matrimonio de los soberanos, con un repertorio que repasaba las canciones que han acompañado a varias generaciones de suecos desde 1976 hasta hoy.

Por la noche, la agenda culmina con un concierto de gala en la Ópera Real, el mismo escenario que inevitablemente remite a la víspera de su boda, cuando ABBA estrenó Dancing Queen, una canción convertida ya para siempre en la banda sonora sentimental de Silvia.

El Jubileo también ha dejado algunas ausencias muy significativas. La princesa Estelle, segunda en la línea de sucesión, no ha podido asistir porque se encuentra realizando un curso de idiomas en el extranjero, una decisión que la Casa Real ha mantenido pese a la importancia de la celebración. Tampoco han acudido algunos miembros destacados de otras monarquías europeas. El rey Federico X de Dinamarca tenía un compromiso previo y el príncipe heredero Haakon de Noruega permaneció junto a Mette-Marit, cuyo estado de salud ha obligado a reorganizar buena parte de la agenda de la familia real noruega.

La revista "Svensk Damtidning" resume el romance real como una historia de amor juvenil nacido en Múnich que evolucionó hacia una complicidad tranquila y visible en pequeños gestos y miradas.

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Sweden Royals

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La enfermedad de Mette-Marit provoca una ola de solidaridad en Noruega: las donaciones de órganos se disparan

By: Marian · Benito
13 June 2026 at 13:55

Desde que la Casa Real anunció que la princesa heredera Mette-Marit ha sido incluida oficialmente en la lista de espera para un trasplante de pulmón, se ha desencadenado en todo el país un aumento sin precedentes en el número de ciudadanos que han decidido hacerse donantes de órganos. Según la Fundación Noruega para la Donación de Órganos (Stiftelsen Organdonasjon), el mismo día en que se confirmó públicamente la inclusión de Mette-Marit en la lista de espera, 2.178 personas rellenaron su tarjeta oficial de donante a través del portal sanitario Helsenorge, una cifra 31 veces superior a la media diaria registrada durante el mes de mayo, cuando se inscribían unas 70 personas al día.

El impacto fue aún mayor en la aplicación oficial de donantes. Ese viernes la utilizaron 3.568 personas, de las cuales 665 se registraron por primera vez, lo que supone 26 veces más de lo habitual para esta época del año. La página web de la fundación recibió 6.200 visitas, un tráfico 38 veces superior al promedio mensual, y alrededor del 40 % de los usuarios consultó directamente cómo convertirse en donante.

Salvará muchas vidas

Para Aleksander Sekowski, responsable de comunicación de la Fundación, no existe ninguna duda sobre el origen de esta reacción colectiva. "Toda esta respuesta se debe a la enorme atención que está recibiendo la situación de salud de la princesa heredera", explicó al diario "Aftenposten". Aunque reconoce que el contexto es profundamente triste, considera que la repercusión pública "salvará muchas vidas". Detrás del caso de Mette-Marit hay más de 600 pacientes noruegos que esperan actualmente un trasplante, entre ellos una decena que, como la princesa, necesitan unos nuevos pulmones.

No es la primera vez que ocurre. Ya el pasado diciembre, cuando la Casa Real admitió por primera vez que la fibrosis pulmonar de Mette-Marit había avanzado hasta el punto de que probablemente necesitaría un trasplante en el futuro, se produjo otro importante incremento de registros. Sin embargo, la confirmación oficial de que la princesa ya figura en la lista de espera ha multiplicado ese efecto.

La explicación también tiene que ver con la gravedad del momento que atraviesa la futura reina de Noruega. El Palacio Real confirmó la pasada semana que la fibrosis pulmonar que padece desde 2018 ha experimentado un deterioro muy importante durante los últimos seis meses, obligando a los especialistas del Hospital Universitario de Oslo a incorporarla finalmente al programa nacional de trasplantes. El neumólogo Are Holm explicó que el tejido cicatricial de sus pulmones ha aumentado de forma muy significativa y advirtió de que, sin un trasplante, su esperanza de vida podría reducirse aproximadamente a un año.

Un pronóstico incierto

La intervención, sin embargo, no depende únicamente de la gravedad de la enfermedad. Como recuerdan los especialistas, es necesario encontrar un órgano plenamente compatible y que la paciente conserve todavía suficiente fortaleza física para afrontar una cirugía extremadamente compleja y un largo proceso de recuperación.

Precisamente por ello, la Casa Real ha anunciado que Mette-Marit suspende indefinidamente toda su agenda institucional y que no volverá a facilitar partes médicos hasta después del trasplante y de la primera fase de rehabilitación. La enfermedad está modificando también el funcionamiento de la propia monarquía noruega. En las últimas semanas, el príncipe Haakon ha reducido al mínimo su actividad internacional para permanecer junto a su esposa, mientras la princesa Ingrid Alexandra comienza a asumir una presencia institucional cada vez mayor.

La heredera, que había iniciado recientemente un periodo de formación en el extranjero, se perfila ahora como una figura llamada a ganar protagonismo mucho antes de lo previsto. Al mismo tiempo, la Casa Real ha decidido aplazar las celebraciones previstas con motivo del vigésimo quinto aniversario de boda de los príncipes herederos, previstas para este verano.

No es solo la agenda la que está cambiando. También la percepción pública de la familia real. Durante los últimos años, Mette-Marit había vivido algunos de los momentos más difíciles de su vida, no solo por el avance de la enfermedad, sino también por los problemas judiciales de su hijo mayor, Marius Borg. Sin embargo, el anuncio del trasplante ha desplazado completamente esa visión.

En un momento de enorme incertidumbre para la familia real, el país ha respondido con una de las mayores muestras de solidaridad sanitaria que se recuerdan en los últimos años. Mientras la futura reina espera el órgano que puede salvarle la vida, miles de noruegos han decidido que su enfermedad sirva también para salvar la de otros.

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Noruega.- La princesa Mette-Marit de Noruega necesita un transplante de pulmón a causa de una fibrosis pulmonar

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Los príncipes Haakon y Mette-Marit de Noruega

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Mette-Marit evidencia el avance de su enfermedad en el Día Nacional de Noruega

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Norway's Crown Prince Haakon speaks to the media

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Los príncipes Mette-Marit y Haakon de Noruega junto a Marius Borg

Primeras imágenes del Trooping the Colour: de la mirada cómplice de Carlos III a Kate a los sombreros voladores

By: Marian · Benito
13 June 2026 at 12:25

La primera gran imagen del Trooping the Colour 2026 ha sido la sonrisa con la que Carlos III ha recibido a la princesa Kate Middleton al tomar asiento en Horse Guards Parade. Una mirada breve, afectuosa y cargada de complicidad entre dos personas unidas por una experiencia que pocos comparten. Ambos continúan recuperándose del cáncer mientras vuelven a ocupar el lugar central de la monarquía británica.

Ese instante ha marcado el inicio emocional de la ceremonia con la que el Reino Unido celebra el cumpleaños oficial del soberano desde hace más de 260 años. Se trata ya del cuarto Trooping del reinado de Carlos III, una cita donde el protocolo cede el protagonismo a los pequeños detalles familiares que cada año acaparan tanta atención como el propio desfile militar.

La Familia Real ha abandonado el Palacio de Buckingham poco antes del mediodía para recorrer The Mall en dirección a Horse Guards Parade. Como ya ocurrió el año pasado, el rey ha viajado en carruaje junto a la reina Camila, mientras el príncipe Guillermo, la princesa Ana y el duque de Edimburgo han realizado el trayecto a caballo, luciendo sus respectivos uniformes militares.

En otro de los carruajes viajaban la princesa de Gales junto a sus tres hijos, George, Charlotte y Louis, una de las imágenes más esperadas de la jornada. En esta ocasión ha sido el pequeño Louis quien ha ocupado el asiento junto a su madre, un privilegio que el año pasado correspondió a la princesa Charlotte.

La princesa Kate, de azul cielo

Kate Middleton ha vuelto a convertirse en uno de los grandes centros de atención gracias a un elegante conjunto azul cielo firmado por Catherine Walker, una de sus diseñadoras de cabecera, rematado con un espectacular tocado de Philip Treacy. Como coronel de la Guardia Irlandesa, ha lucido además, por tercer año consecutivo, el broche del regimiento, un guiño que ya forma parte de sus apariciones en este desfile.

La coordinación cromática con sus hijos tampoco ha pasado desapercibida. La corbata azul celeste del príncipe George, la del pequeño Louis y los delicados detalles azules del vestido blanco de la princesa Charlotte componían una imagen perfectamente armonizada, una de esas fotografías cuidadosamente estudiadas que la Casa Real británica domina como pocas instituciones.

Durante todo el recorrido, George y Charlotte no dejaron de conversar y sonreír mientras avanzaban hacia Horse Guards Parade, confirmando la estrecha complicidad que mantienen. George, cada vez más consciente de su condición de heredero, aparecía especialmente sereno, mientras Charlotte ejercía, una vez más, de discreto apoyo para sus dos hermanos.

Como coronel de la Guardia Galesa, el príncipe Guillermo ha desfilado a lomos de Darby, luciendo la banda de la Orden de la Jarretera, las medallas conmemorativas de los jubileos de Isabel II y la Medalla de la Coronación, además del uniforme de gala completo del regimiento.

Carlos III, por su parte, ha vestido el uniforme de la Guardia de Granaderos, el regimiento encargado este año de portar los colores durante el desfile, mientras que Camila ha querido rendir homenaje a la misma unidad con un vestido rojo de Fiona Clare, un sombrero negro de Philip Treacy adornado con una pluma blanca y un broche de los Grenadier Guards.

El rojo elegido por los Reyes contrastaba con el blanco impecable de la duquesa de Edimburgo, que compartía carruaje con sir Timothy Laurence mientras sus respectivos esposos participaban en el desfile a caballo. También los duques de Gloucester han despertado comentarios gracias al elegante vestido de lunares escogido por la duquesa para la ocasión.

Antes incluso de que comenzara la procesión, el ambiente en Londres ya anticipaba una gran jornada. Miles de personas se congregaban desde primera hora a lo largo de The Mall aprovechando un día soleado, aunque muy ventoso, obligando a muchas asistentes a sujetar sus sombreros para evitar que el aire se los arrebatara.

Entre la multitud también ha aparecido un pequeño grupo de manifestantes con pancartas críticas contra la monarquía, algunas de ellas con fotografías del expríncipe Andrés y Jeffrey Epstein y lemas como "Down with the Crown" ("Abajo la Corona"). Su presencia apenas ha alterado el desarrollo de una ceremonia que continúa siendo uno de los grandes símbolos de estabilidad institucional del Reino Unido.

Entre los asistentes se encontraba el primer ministro, Keir Starmer, acompañado por su esposa, que ha ocupado su lugar en Horse Guards Parade para seguir el desfile.

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Trooping the Colour - The King's Birthday Parade

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Britain Royals Trooping the Colour

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Britain Royals Trooping the Colur

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Britain Royals Trooping the Colour

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Britain Royals Trooping the Colour

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Britain Royals Trooping the Colour

Trooping the Colour: el desfile donde la monarquía británica mide su estado de salud

By: Marian · Benito
13 June 2026 at 09:20

Trooping the Colour es una de esas ceremonias capaces de explicar por sí mismas la situación de una monarquía. Sobre el papel, celebra el cumpleaños oficial del soberano. En realidad, cada segundo sábado de junio ofrece un gran retrato de familia. Es un examen público al estado de la Corona británica donde cualquier gesto adquiere categoría de símbolo.

Este sábado Londres volverá a detenerse para contemplar uno de los espectáculos ceremoniales más antiguos del mundo. Más de 1.300 soldados, centenares de músicos militares, cerca de doscientos caballos y el tradicional desfile aéreo de la RAF convertirán el centro de la capital británica en una escenografía casi inalterada desde hace siglos.

Pero el verdadero interés no estará únicamente en el uniforme que desfile ni en el color que porte el regimiento de guardias este año. Estará, como siempre, en la familia que observará el espectáculo desde Buckingham Palace.

Recorrido en carruaje

La gran fotografía de 2026 será la de una monarquía que intenta transmitir normalidad después de dos años extraordinariamente difíciles. Carlos III vuelve a presidir el desfile mientras continúa con el tratamiento de su enfermedad. Por tercer año consecutivo recorrerá The Mall en carruaje, renunciando al caballo que tradicionalmente utilizaban los soberanos, una decisión que el Palacio interpreta como una medida de prudencia compatible con el ejercicio de sus funciones.

Su presencia tiene además una inevitable carga emocional. Unas horas antes del desfile, el Rey despedía públicamente a uno de sus grandes amigos, David Hockney. En un mensaje especialmente afectuoso definió al pintor como "un gigante del mundo del arte" y "un verdadero original", recordando incluso sus inconfundibles zapatos amarillos, un detalle muy propio de un artista cuya personalidad parecía tan colorista como su pintura.

La elegancia de la princesa Kate

Si Carlos representa la continuidad, la princesa Kate simboliza el regreso definitivo. Hace exactamente un año toda la atención estaba puesta en comprobar cómo se encontraba durante su primera gran aparición pública tras anunciar que padecía cáncer. Aquella imagen, subida al balcón de Buckingham junto a Guillermo y sus hijos, tranquilizó a millones de británicos. Hoy la expectación ya no gira alrededor de su salud sino, de nuevo, sobre su elegancia, un síntoma casi tan importante como cualquier parte médico para una institución que vive también de los símbolos.

Su estilismo volverá a ser analizado hasta el último detalle. La princesa ha convertido el reciclaje de prendas en una de sus señas de identidad. La prensa británica recuerda estos días que esa costumbre forma parte de una tradición familiar. La princesa Ana ya reutilizaba hace cuarenta años muchos de los conjuntos que estrenaba precisamente en el Trooping the Colour, demostrando que incluso dentro de la familia real la sostenibilidad no nació con las nuevas generaciones.

Pero si existe una auténtica incógnita capaz de eclipsar incluso la moda de Kate, esa tiene nombre propio: Louis. El pequeño príncipe es, casi sin pretenderlo, el gran protagonista popular del desfile. Sus gestos espontáneos, sus muecas, los saludos exagerados, los bostezos imposibles de contener y las continuas llamadas al orden por parte de su madre han terminado creando una tradición paralela. ¿Cuál será la próxima ocurrencia del benjamín de los Gales?

George y Charlotte representan un contraste cada vez más evidente. El heredero comienza a asumir con naturalidad la compostura que exige su posición, mientras su hermana ejerce discretamente de apoyo de su madre y, en más de una ocasión, del propio Louis, al que corrige con una mezcla de autoridad y ternura impropia de su edad.

Cada Trooping permite comprobar cómo se renueva la Corona. Los rostros cambian y los protagonistas infantiles crecen delante de millones de espectadores. Desde que Carlos III decidió reducir la representación oficial de la familia real, el balcón ha quedado reservado prácticamente a los miembros que desempeñan funciones institucionales. Ni el príncipe Harry ni Meghan Markle volverán a formar parte de esa imagen colectiva, igual que tampoco lo hará el expríncipe Andrés. La fotografía oficial se ha simplificado tanto como la propia idea de monarquía que pretende proyectar el rey.

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Britain Royals Trooping the Colour

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Britain Royals

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Britain Royals Trooping the Colour

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Britain Royals Trooping the Colour

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Britain Trooping the Colour

Doña Sofía: el blanco eleva; la autoridad se alcanza

By: Marian · Benito
13 June 2026 at 03:43

Concluida la visita papal, una de las imágenes más poderosas que quedan es la de la Reina Sofía caminando con calma hacia la Catedral de la Almudena para recibir a León XIV el 8 de junio. Vestida completamente de blanco y con la serenidad propia de quien conoce el ritual desde hace medio siglo, inclinó levemente la cabeza y besó el Anillo del Pescador.

La escena nos recuerda la preciosa etimología latina de la palabra autoridad: «augere», hacer crecer, engrandecer. Para los romanos, que distinguían entre «potestas» y «auctoritas», la primera nacía del cargo y podía concederse o retirarse; la segunda se ganaba a lo largo de una vida y sobrevivía incluso cuando el poder desaparecía. Pocas figuras encarnan hoy esa idea con tanta claridad como Doña Sofía. Durante estos días se ha hablado mucho del llamado privilegio del blanco, la excepción protocolaria que permite a un reducido grupo de soberanas católicas vestir del mismo color que el Pontífice. Es una concesión con siglos de historia, pero el verdadero símbolo no era el color, sino la mujer que lo llevaba. El blanco no concede autoridad. La reconoce.

En el Vaticano simboliza la comunión con la Iglesia, la pureza de la fe y la relación histórica entre determinadas monarquías católicas y la Santa Sede. Pero también transmite una idea de legitimidad natural. Frente al negro, tradicionalmente asociado a la solemnidad y la deferencia, el blanco comunica reconocimiento.

En el caso de la Reina Sofía, «le privilège du blanc» –la expresión más usada en el ámbito vaticano– nace de más de medio siglo representando a España. A sus 87 años no ocupa el trono, pero conserva un lugar singular dentro de la Corona. Felipe VI es el presente de la institución y la Princesa Leonor su futuro. Ella encarna la memoria viva de una monarquía y el puente entre generaciones. Ha conocido personalmente a siete pontífices. Ha asistido a funerales, canonizaciones, visitas de Estado y cambios de pontificado. Ha visto evolucionar a la Iglesia y también la propia España. Desde la Transición hasta la consolidación de la Monarquía Parlamentaria y desde la proclamación de Juan Carlos I hasta la de Felipe VI. Pocas figuras públicas reúnen una perspectiva histórica semejante.

Por eso todo parece tan natural en ella. Sabe cuándo avanzar, cuándo detenerse y cuándo guardar silencio. El blanco del traje que firmó Alejandro de Miguel terminó siendo, más que una elección protocolaria, la expresión visible de una autoridad que nace del tiempo y de la lealtad.

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La Reina Sofía durante la visita del Papa León XIV a Madrid

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La Reina Sofía en su audiencia con el Papa León XIV
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