Bad Bunny está revolucionando nuestro país con su gira mundialDebí Tirar Más Fotos. El fenómeno ya ha traspasado los escenarios hasta trascender a la moda. Zara ha lanzado la edición limitada Benito Antonio y Adidas también se suma a esta fiebre con una colección que incluye unas zapatillas que ya se han convertido en el objeto de deseo de sus seguidores.
Se trata del modelo Adidas x Bad Bunny Ballerina Vivid Red, una silueta que se aleja de las zapatillas clásicas para acercarse a una de las tendencias más comentadas del momento: las sneakerinas. Es decir, ese híbrido entre zapatilla deportiva y bailarina que divide opiniones, pero que cada vez gana más terreno en el street style.
Las Adidas Ballerina que rinden homenaje a Puerto Rico
La nueva versión Vivid Red de las Adidas Ballerina está inspirada en el flamboyán, uno de los árboles más emblemáticos de Puerto Rico, conocido por su espectacular floración roja durante los meses previos al verano. La propia marca explica que este color busca rendir homenaje a la identidad cultural de la isla y a las raíces de Bad Bunny.
El modelo toma como punto de partida las antiguas zapatillas Adidas Taekwondode principios de los años 2000, aunque reinterpretadas con un enfoque mucho más actual. Tienen una silueta muy baja y estilizada, detalles de ante en la puntera y el talón, cordones elásticos y la palabra Benito en el lateral.
Su diseño conecta con la tendencia que fusiona la comodidad de las zapatillas deportivas con la estética delicada de las bailarinas y que ya se ha convertido en uno de los favoritos de celebrities e influencers de todo el mundo.
Así puedes combinarlas
Al tratarse de un diseño tan llamativo, lo más fácil es convertirlas en las protagonistas del estilismo. Funcionan especialmente bien con vaqueros rectos o amplios en tonos claros, una camiseta blanca básica y una chaqueta ligera. El rojo aporta el contraste necesario sin necesidad de añadir más colores intensos.
También encajan con prendas de inspiración deportiva, una de las tendencias que más veremos este verano. Un pantalón amplio, una sudadera o una camiseta de fútbolcrean un conjunto actual que conecta con el espíritu urbano de estas zapatillas.
Para quienes prefieren un estilo más femenino, pueden combinarse con vestidos lenceros, faldas midi sencillas o conjuntos en tonos neutros como blanco, beige, gris o negro. De esta forma, el calzado se convierte en el centro de atención y aporta un toque de color al conjunto sin recargarlo.
Los accesorios en tonos metalizados, burdeos o incluso rosa empolvado también pueden funcionar muy bien, siempre que el resto del look mantenga cierta sencillez para equilibrar la fuerza visual del rojo.
Las redes sociales se han convertido en un espacio perfecto para divulgar contenidos, pero el problema es que no todo lo que se muestra o se dice es real. Algunas tendencias, como el skinflooding, que se han popularizado en TikTok, son un claro ejemplo de cómo aplicar consejos sin criterio puede tener consecuencias para la piel.
David Fernández Polo, Responsable Científico y de Educación de Paula’s Choice España: "El skinflooding parte de una base clara: maximizar la hidratación de la piel. Sin embargo, cuando se traduce en acumular productos sin criterio puede generar el efecto contrario al deseado, sobre todo cuando estos no están bien formulados e incluyen ingredientes irritantes que pueden alterar la barrera".
Qué es el skinflooding
El experto en dermocosmética define el skinflooding como una técnica que consiste en aplicar varias capas de productos hidratantes en una misma rutina, generalmente combinando texturas ligeras como tónicos y sérums con cremas más nutritivas, con el objetivo de mejorar la hidratación y el aspecto jugoso de la piel.
Este enfoque se basa en el uso de ingredientes humectantes, como el ácido hialurónico o la glicerina, que atraen agua, combinados con fórmulas que refuerzan la barrera y ayudan a mantener esa hidratación en la piel.
Aunque apuesta por superponer varias fórmulas en una misma rutina, la cantidad de productos no implica necesariamente mejores resultados. "Existen fórmulas bien diseñadas y completas, que por sí mismas ya aportan todos los ingredientes hidratantes que nuestra piel necesita. Por lo que, añadir más capas, no siempre es sinónimo de beneficio adicional real", afirma el experto.
Si a esto le sumamos que casi nunca prestamos atención al listado de ingredientes y usamos fórmulas que contienen determinados alcoholes o fragancias, el riesgo de conseguir el efecto contrario es aún mayor. "En estos casos, la piel puede empeorar a pesar de seguir una rutina aparentemente completa o avanzada y podemos alterar la barrera de la piel, favoreciendo la deshidratación, la sensibilidad, la tirantez o la aparición de rojeces", señala Fernández Polo.
Tu piel es la mejor experta
No hay que dejarse llevar por las tendencias. Cada piel tiene unas necesidades y no hay una fórmula universal para cuidarla. Así lo explica el experto: "No todas las pieles requieren el mismo nivel de hidratación: una piel seca o deshidratada va a beneficiarse seguramente de incorporar algún paso adicional y de fórmulas más ricas y nutritivas, mientras que una piel mixta o grasa, en muchos casos, va a preferir texturas más ligeras y rutinas más simples".
Por eso, el experto insiste en la importancia de priorizar productos eficaces, bien formulados y adaptados a cada tipo de piel porque suele ofrecer mejores resultados que acumular pasos sin criterio. "Una rutina eficaz no es la más larga, sino la que realmente responde a las necesidades de la piel y a las preocupaciones en las que queramos centrarnos", concluye Fernández Polo.
Elegir un anticonceptivo es un tema complejo. Aunque muchas mujeres utilizan el mismo método durante años porque les va bien, la realidad es que el cuerpo cambia, los riesgos médicos también y las prioridades no son siempre las mismas.
Así lo explica la doctora Tatyana Krasnichenko, especialista en Ginecología y Obstetricia en Clínica Palacios Málaga. "El método anticonceptivo ideal a los 20 años no necesariamente será el más adecuado a los 40", señala. Por eso, la elección debe hacerse de forma individualizada, teniendo en cuenta la edad, la salud, los antecedentes médicos, el estilo de vida y el momento vital de cada mujer.
No todas las etapas tienen las mismas necesidades
Durante la juventud, muchas mujeres disfrutan de una buena salud cardiovascular y tienen pocos factores de riesgo. Esto permite utilizar tanto los anticonceptivos hormonales combinados, como la píldora, el anillo vaginal o el parche. En esta etapa también es frecuente buscar métodos que ayuden a controlar el ciclo menstrual, reducir el dolor o mejorar otros síntomas hormonales.
Sin embargo, con el paso de los años pueden aparecer situaciones que obligan a revisar el método. La hipertensión, la migraña con aura, el tabaquismo, el sobrepeso, la diabetes o los antecedentes de trombosis pueden hacer que algunos anticonceptivos con estrógenos dejen de ser la opción más recomendable.
También cambian las prioridades. A partir de los 35 o 40 años muchas mujeres valoran más la comodidad, la eficacia y los métodos de bajo mantenimiento. En estos casos pueden ganar peso los anticonceptivos reversibles de larga duración, conocidos como LARC, entre los que se encuentran el DIU hormonal, el DIU de cobre y el implante subdérmico. Su mayor ventaja es que no dependen de tomar una pastilla cada día y ofrecen una eficacia muy alta.
La anticoncepción en menores también merece especial atención, porque sigue rodeada de mitos. Según la doctora, indicar un método anticonceptivo a una adolescente no significa únicamente prevenir un embarazo no planificado. También puede formar parte del tratamiento de reglas muy dolorosas, sangrados abundantes, síndrome de ovario poliquístico, acné hormonal o ciclos muy irregulares.
En estos casos, la elección debe ser siempre individualizada y tener en cuenta su salud, sus hábitos, la capacidad para seguir correctamente el método y la necesidad de protección frente a infecciones de transmisión sexual. Por eso, en adolescentes sexualmente activas suele recomendarse la doble protección: un método anticonceptivo eficaz y preservativo.
Qué factores conviene valorar antes de decidir
Antes de elegir un método anticonceptivo, no hay que tener en cuenta solo la edad. También hay que valorar otros factores como la tensión arterial, el riesgo cardiovascular y trombótico, los antecedentes personales y familiares, el patrón menstrual, la presencia de dolor, sangrados abundantes, acné hormonal, endometriosiso sospecha de perimenopausia.
La doctora recuerda que el anticonceptivo no siempre se utiliza solo para evitar un embarazo. En muchos casos también puede mejorar la calidad de vida cuando existen reglas dolorosas, sangrados muy abundantes o determinados trastornos hormonales.
Otro punto importante es el deseo reproductivo futuro. No es lo mismo buscar un embarazo en pocos meses que querer un método eficaz durante varios años. La comodidad también cuenta, porque no todas las mujeres quieren o pueden estar pendientes de una toma diaria.
Además, no siempre son necesarias analíticas hormonales antes de empezar con un anticonceptivo. En la mayoría de mujeres sanas, una buena historia clínica, el control de la tensión arterial y una valoración médica son suficientes. Las pruebas hormonales suelen reservarse para casos concretos, como ciclos muy alterados, sospecha de alteraciones endocrinas o síntomas claros de hiperandrogenismo.
Posparto, perimenopausia y tabaquismo
Uno de los errores más habituales es escoger un anticonceptivo porque lo recomienda una influencer, porque le ha ido bien a una amiga o porque se ha leído una experiencia concreta en redes sociales. "La experiencia de otra mujer no necesariamente sirve para tu cuerpo ni para tu situación médica", advierte Krasnichenko.
Internet puede servir para informarse y para llegar a la consulta con preguntas, pero no debería sustituir una valoración médica. Tampoco conviene iniciar o suspender un anticonceptivo sin supervisión, ya que algunos efectos de adaptación, como pequeños sangrados o molestias leves, pueden aparecer durante los primeros meses.
Hay etapas en las que conviene elegir con más cuidado. En el posparto, por ejemplo, muchas mujeres creen que no pueden quedarse embarazadas si no ha vuelto la regla o si están dando el pecho. Sin embargo, la ovulación puede reaparecer antes de la primera menstruación. En esta etapa suelen valorarse métodos compatibles con la lactancia y con menor riesgo trombótico, como el DIU, el implante o algunos métodos solo con gestágeno.
El tabaquismo también influye en la elección del método anticonceptivo, sobre todo a partir de los 35 años. Fumar aumenta el riesgo cardiovascular y trombótico, y este puede ser mayor si se combina con determinados anticonceptivos con estrógenos. En muchas mujeres fumadoras pueden ser más adecuados métodos sin estrógenos, siempre según la valoración médica.
Durante la perimenopausia ocurre algo parecido. Aunque la fertilidad disminuye, el embarazo sigue siendo posible hasta que la menopausia está confirmada. Por eso, pensar que a los 45 años ya no hace falta anticoncepción es un error frecuente.
Entre los métodos más eficaces están el DIU hormonal, el DIU de cobre y el implante subdérmico. La píldora, el anillo vaginal o el parche siguen siendo buenas opciones para muchas mujeres sanas, pero no para todos los perfiles. Y hay una recomendación que no cambia: el preservativo es el único método que protege frente a infecciones de transmisión sexual.
La conclusión de la especialista es clara: la anticoncepción no debería mantenerse por inercia durante años. "No existe el anticonceptivo perfecto, pero sí el más adecuado para ti en este momento de tu vida", resume.