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Las Raíces de la esperanza: León XIV convierte Tenerife en la voz de los migrantes

12 June 2026 at 12:25

Desde primera hora de la mañana, 685 migrantes se encontraban sentados en el espacio habilitado dentro del Centro de Acogida de Las Raíces esperando al Santo Padre. La mayoría habían llegado a Canarias semanas o meses antes en cayucos y precarias embarcaciones desde el África subsahariana. Algunos llevaban días practicando frases en español, pequeñas palabras preparadas para poder decirle algo al hombre que venía desde Roma para escucharles.

El gesto en francés

León XIV abrió su intervención señalando que los migrantes habían hablado en español mientras que el había preparado lo suyo en francés, lengua materna de buena parte de los residentes del centro lagunero, y en la que piensan, sueñan y pelean por un futuro mejor. Elegirla fue romper las barreras del protocolo y una forma de decirles que había pensado en ellos antes de llegar.

Durante su discurso, León XIV habló de heridas, de corazones lastimados por el camino, pero también de abiertos que ayudan a seguir. El pontífice señaló que "el amor de Dios no distingue entre orígenes ni pone fronteras" que, de alguna manera, "somo migrantes, peregrinos en tránsito hacia algún lugar".

Después del discurso recorrió las filas de asistentes. Se detuvo con niños, saludó, escuchó. Una parte del acto que será la que para muchos siempre quedará en el recuerdo. "Viendo sus rostros, escuchando sus testimonios, pienso también en sus corazones, heridos por tantas dificultades, pero también consolados por el amor recibido", señaló el Santo Padre, en un encuentro cargado de simbolismo y gestos significativos.

Las voces que precedieron a León XIV

Antes de que León XIV hablara, dos residentes del centro tomaron la palabra. El primero, un hombre que habló del miedo que acompaña cada día del proceso migratorio, de la soledad que no se va aunque uno llegue a tierra, y de lo que significa recibir un gesto de reconocimiento. Sus aspiraciones, dijo, no son otras sino las de trabajar, mantener a su familia y vivir con dignidad.

Bousso Diouf, una mujer nigeriana acogida en el centro, fue la segunda en hablar. Durante su intervención habló en nombre de todos los que han tenido que marchar. Describió que, cuando alguien se monta en un cayuco para venir a Canarias lo hace con hambre, frío y miedo a que la embarcación llegue a ninguna parte. También nombró a quienes no sobrevivieron y denunció a quienes se aprovechan de la desesperación ajena. Le pidió al Papa, directamente, que recuerde al mundo que detrás de cada migrante hay una historia, una familia, alguien que merece algo más que ser un simple número del que nadie se acordará.

Por su parte, el obispo de San Cristóbal de La Laguna, Eloy Santiago, señaló a Canarias como frontera sur de Europa, como el lugar donde miles de personas tocan tierra después de cruzar el complicado océano Atlántico con lo puesto, y como el lugar donde otros tantos se quedan para siempre bajo el agua. Así, contextualizó la capacidad del centro, la acumulación de años de presión migratoria, y reclamó que esa realidad se escuche donde hay que hacerlo. El director de Las Raíces hizo lo propio. 54.000 personas acogidas desde 2021, y un equipo que trabaja todos los días para que ese primer contacto con tierra firme no sea lo único decente que les pase.

La Laguna, ciudad y escenario

Antes de que todo eso ocurriera, en el centro de San Cristóbal de La Laguna, las butacas frente al Real Santuario del Santísimo Cristo de La Laguna comenzaron a llenarse de vecinos y fieles de toda Canarias. La Plaza del Cristo, uno de los espacios más emblemáticos de Tenerife, amaneció diferente, como si algo grande fuera a acontecer muy pronto. Aunque faltaban horas para la llegada de León XIV, nadie podía ya moverse por las calles del casco histórico.

San Cristóbal de La Laguna, ciudad abierta al mundo y Patrimonio de la Humanidad, llevaba semanas preparándose para una jornada que no tenía precedentes. Las fachadas, los balcones y las torres de las diferentes iglesias marcaban un operativo que desde la tarde noche del jueves ya provocaba cortes de tráfico, controles y una presencia policial que transformó la tranquilidad habitual del municipio.

Alrededor de 3.000 personas, entre canarios y migrantes llegados de distintas partes del Archipiélago y de la Península, se reunieron en un encuentro centrado en la integración. Asociaciones y entidades de acogida compartieron sus experiencias ante el Santo Padre. Tras la bienvenida por parte de monseñor Eloy Santiago, el Santo Padre pidió a los migrantes que "se abran en confianza con la comunidad que les recibe, aprendan su lengua, respeten sus leyes, conozcan sus costumbres y participen en la vida común".

En este segundo acto de la jornada ha lanzado también una dura condena a los traficantes de personas y a quienes organizan sus rutas de muerte: "Por cada vida perdida, cada familia engañada, cada cuerpo sometido, cada mujer amenazada, habrá de comparecer ante la justicia divina. Deténganse, conviértanse".

Los vecinos que no quisieron perderse la llegada del pontífice a La Laguna

La imagen de León XIV en La Laguna era potente y excepcional. Y probablemente habrá quien no vuelva a ver al Pontífice tan de cerca. Por eso, en la calle Viana, Lorena vino con toda su familia a un acto que definió como "histórico y único". Pepe, residente en Santa Cruz, y que a lo largo de su vida ha visto personalidades como el Rey Juan Carlos o Felipe II, reconocía que nunca había estado tan cerca de un papa y que no pensaba perdérselo.

"Vivimos en La Laguna pero queríamos sentir de cerca un momento histórico para Canarias", señalaba Pili. Alberto había llegado con antelación "para coger sitio" con su hijo y su mujer. Y es que había familias con niños a hombros, pero también jóvenes, y unos cuantos que, aunque sin demasiada devoción, reconocían estar ahí por poder contarlo. El sol de junio también hacía su presencia y apretaba sobre el empedrado lagunero, donde como ocurrió en Gran Canaria un día antes, abundaban los abanicos, las gorras, las sombrillas y alguna que otra botella de agua.

Pasada la media mañana La Laguna recuperó sus calles. El empedrado del centro histórico volvía a ser de los vecinos y la ciudad cogía ritmo nuevamente. En Las Raíces, los migrantes seguían en las carpas igual que al amanecer, con los mismos expediente pendientes, y el mismo mar al frente. Pero ahora con la ilusión y la esperanza de un futuro mejor.

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El mayor barco de investigación de España baja a 3.000 metros y destapa un secreto de los fondos submarinos de Canarias

12 June 2026 at 08:30

Los fondos oceánicos de Canarias no dejan de sorprender. La cartografía de los montes submarinos del Archipiélago hasta los 3.000 metros de profundidad -uno de los trabajos que más interés ha despertado en la comunidad científica- acaba de sumar un nuevo capítulo. Un equipo del Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC) lo ha completado durante una campaña de 21 días a bordo del Odón de Buen, el mayor barco de investigación de la flota española.

Los trabajos se han concentrado en dos zonas de gran valor ecológico situadas al noreste y al suroeste de las Islas, ambas incluidas en la Red Natura 2000. En el sector nororiental, el equipo ha estudiado los montes Rybin, Ancor, Dacia y Nico Sur, mientras que en el suroccidental ha trabajado sobre Drago, The Paps, Echo y Bimbache. Se trata de espacios marinos protegidos que albergan hábitats de especial interés para la conservación.

Para llevar a cabo la investigación, los científicos han empleado ecosondas multihaz y sistemas acústicos de última generación, que han permitido obtener una cartografía de alta resolución del fondo. A esa labor se ha sumado la recogida de muestras de sedimento, con las que se podrá caracterizar la naturaleza de los fondos marinos y los procesos geológicos que dan forma a estos ecosistemas.

El equipo también ha contado con el vehículo operado por control remoto Liropus 2000, capaz de trabajar hasta los 2.000 metros de profundidad. Con este aparato se han realizado numerosos transectos visuales y muestreos dirigidos que servirán para evaluar la diversidad biológica y el estado de conservación de las comunidades del dominio batial, entre los 800 y los 2.000 metros.

El jefe científico de la campaña, Pablo Martín-Sosa, investigador del Centro Oceanográfico de Canarias, ha destacado que la expedición ha permitido completar el estudio de áreas que permanecían insuficientemente exploradas y ampliar de forma significativa la información disponible sobre las comunidades profundas asociadas a estos montes submarinos.

Riqueza biológica por confirmar

La campaña, denominada CANSEMOS_2026, supone el cierre de una de las actividades del proyecto BIODIV, dedicado al seguimiento de los espacios y las especies marinas protegidas de competencia estatal. Entre 2023 y 2026, los distintos trabajos han permitido completar la caracterización geológica de estas zonas, la cartografía de sus hábitats y el inventario de sus principales comunidades biológicas, una base científica necesaria para evaluar su estado y avanzar en su protección.

Aunque el análisis detallado de los datos requerirá todavía varios meses de trabajo, las primeras observaciones confirman la elevada riqueza biológica de estas montañas sumergidas. Los investigadores han constatado la presencia de comunidades de corales y esponjas de aguas profundas de gran interés ecológico, algunas de ellas especialmente sensibles a las perturbaciones humanas.

Última parada en El Hierro

Una vez finalizada la campaña principal, el buque oceanográfico realizó una última escala en la isla de El Hierro para continuar con la monitorización del volcán submarino Tagoro, que se encuentra en fase de desgasificación. En esta etapa se recuperó un fondeo desplegado en noviembre de 2025, que ha registrado de forma continua datos de temperatura, conductividad, presión, pH y potencial óxido-reductor para conocer las dinámicas físicas y químicas del volcán a lo largo del tiempo.

Además, con el Liropus 2000 se tomaron muestras microbiológicas para cultivar las comunidades que crecen en los sedimentos y en los tapetes bacterianos situados alrededor de las salidas hidrotermales. Con estos trabajos, el IEO-CSIC da continuidad a una serie temporal ininterrumpida de más de quince años en un volcán submarino activo. Concluidas las labores, el barco puso rumbo a su base de Vigo.

© Meteored

Un gigante oculto bajo el océano despierta la ambición de España y Marruecos por un recurso incalculable

Tenerife enseña al Papa la sala de espera hacia Europa

12 June 2026 at 01:45

Desde que sus pies tocaron suelo español, León XIV ha querido que la migración fuese la espina dorsal de su viaje a España. La elevó a asunto de Estado ante los Reyes, en la solemnidad del Palacio Real, y la convirtió en advertencia el pasado lunes en el Congreso de los Diputados, donde reclamó, desde altura moral, una respuesta capaz de ir "más allá de la mera gestión de flujos". Este viernes, aquellas palabras descenderán de la tribuna para hacerse carne en Tenerife. A primera hora de la mañana, el pontífice traspasará el umbral del centro de acogida de Las Raíces, uno de los grandes dispositivos de atención a migrantes del Archipiélago.

Es la última parada en España antes de que el Papa ponga rumbo a Roma, y ese carácter de epílogo la inunda de simbolismo. Un broche para tomar el pulso a unas Islas que continúan siendo el gran umbral de la inmigración irregular hacia Europa por la temida ruta Atlántica. Entre los muros de Las Raíces, León XIV se asomará al día a día de quienes llegaron huyendo y de los profesionales que sostienen la acogida cada jornada durante cerca de cuarenta minutos.

Un cuartel a mil metros, a la sombra del 77

Las Raíces -Centro de Acogida de Emergencia y Derivación, según reza su nombre oficial- ocupa desde 2021 un viejo acuartelamiento encaramado a 1.000 metros de altitud y pegado a la pista del Aeropuerto de Los Rodeos. El mismo escenario que, el 27 de marzo de 1997, contempló horrorizado cómo dos Boeing 747 se embestían entre la niebla en la peor tragedia de la aviación comercial jamás registrada: 583 vidas se apagaron aquel día. Casi medio siglo después, y de nuevo bajo el peso de una emergencia, aunque esta vez humanitaria, el recinto renació convertido en uno de los seis campamentos del Plan Canarias, el programa del ministerio de Inclusión alumbrado para encajar el aluvión de embarcaciones precarias en las costas isleñas en los últimos tiempos.

El centro no descansa. Funciona las 24 horas del día, sostenido por un equipo de abogados, integradores sociales, personal sanitario y psicólogos cuya tarea trasciende con mucho el techo y el plato de comida. Son ellos quienes rastrean las vulnerabilidades, investigan los posibles casos de trata y guían los pasos de quienes pueden aspirar a la protección internacional. Bajo su techo se cobijan, sobre todo, hombres -de entre 18 y 35 años, en su mayoría llegados de Mali, Senegal o Gambia- que dejaron atrás el hambre, la miseria o la guerra.

Las dos puertas correderas permanecen casi siempre abiertas; los vigilantes solo las cierran a pulso, no sin esfuerzo, cuando barruntan una cámara merodeando cerca. Tras ellas se abre una pronunciada cuesta donde aparcan los trabajadores, y sobre la chapa todavía tibia de esos coches los internos dejan pasar las horas. El día, en ese lugar, tiene su propio tiempo. El primer turno arranca a las 14:00 horas, y cuando concluye el ambiente muda por completo. A diferencia de un recinto cerrado, aquí se puede traspasar el umbral y recorrer la Isla mientras dura la luz; muchos bajan por el angosto camino del Rodeo Alto hasta la carretera que enhebra La Laguna con La Esperanza. Dentro nadie se agrupa por nacionalidad, sino por orden de llegada; fuera, a los más veteranos se les reconoce por el móvil más nuevo y el mejor calzado, aunque casi todo angas en chanclas, con o sin calcetines.

El nacimiento de Las Raíces fue, sin embargo, todo menos sereno. Sus primeras semanas, en plena marejada de cayucos de 2021, dejaron un reguero de peleas y altercados que reclamaron la presencia policial: aquel abril, un enfrentamiento entre marroquíes y subsaharianos tiñó de sangre las escaleras de la enfermería, se saldó con diez heridos y ocho detenidos y obligó a la Policía Nacional a entrar en el recinto. No pocos de los llegados del reino alauita prefirieron entonces echarse de nuevo al camino -y acampar en los alrededores de la base, resignados a perder su plaza de acogida- antes que permanecer dentro de sus muros. Las condiciones de aquellos meses cosecharon críticas a raudales. Allí donde hoy se levantan módulos en condiciones, los acogidos dormían en frágiles carpas sobre las que la condensación nocturna goteaba sin tregua, sin que sirvieran de gran cosa más de diez mil mantas; una remodelación integral, hace dos años, puso fin a aquella humedad. El recinto es hoy muy distinto al de entonces, y Accem reivindica ese trecho recorrido. Su responsable en Canarias, Francisco Navarro, admite que el arranque fue complejo, si bien celebra que sea precisamente el Papa quien hoy alumbre con su mirada un centro como el suyo y, con él, la entera realidad migratoria del Archipiélago.

En las jornadas que han precedido a la visita, no han sido pocos los que se han pertrechado para un histórico encuentro. Algunos, cristianos, han querido saber si podrían acercarse al pontífice; otros, de español aún titubeante, ensayaban una y otra vez un saludo por si la suerte les regalara el instante de pronunciarlo. Aunque también hay alguno que no conoce al pontífice. Sin embargo, entre quienes aguardan la llegada de León XIV están Musa y Kebba, hijos de Gambia y Senegal, que llegaron a Las Raíces hace algo más de un mes en una ardua travesía en patera por el océano Atlántico. Ambos saben que el camino en España no será de rosas y no esconden que el racismo existe. "En cualquier lugar, tienes que tener gente mala y buena", zanja Musa con una serenidad que desarma.

Las cifras explican, por sí solas, por qué León XIV ha querido poner aquí punto final a su viaje por España. El Archipiélago despidió 2023 con casi 40.000 llegadas por mar y tocó techo en 2024, con 46.843 personas desembarcadas en sus costas, según el ministerio del Interior. En lo que va de 2026, el descenso ronda el 72%, y sin embargo la travesía no ha dejado de matar. La ONG Caminando Fronteras contabilizó 1.906 muertos y desaparecidos en la ruta atlántica a lo largo de 2025, una sangría que la corona como la más letal del planeta por número de víctimas. En el cómputo global, la organización registró 3.090 fallecidos en los caminos hacia España, entre ellos 437 menores. El obispo de Canarias, José Mazuelos, ha pedido que esta visita sirva para alumbrar -y, sobre todo, para frenar- ese trayecto mortal.

Un cierre con la migración por bandera

La migración es bandera declarada de su pontificado, presente ya desde su primera exhortación apostólica, Dilexi Te, consagrada al amor a los pobres. Pero no por ello han faltado las voces discordantes: el presidente del Cabildo del Hierro no ha ocultado su malestar por haber quedado al margen de la recepción oficial. No obstante, con este viaje, León XIV honra un viejo anhelo del papa Francisco, que antes de fallecer anunció su deseo de pisar las Islas para tender la mano.

Será León XIV quien recoja ahora esa petición para, durante unos minutos, erigir un viejo cuartel reconvertido en el centro de todas las miradas; él, que tanto años cargó con el sambenito de la polémica. Para los 500 residentes, y para muchos como Musa y Kebba, la llegada de una figura tan importante encierra también algo singular, y es que, aunque sea por una vez, alguien llegado de fuera se habrá detenido a escucharlos.

© Agencia EFE

Tenerife enseña al Papa la sala de espera hacia Europa
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