La razón por la que muchos anticelulíticos no funcionan, según una farmacéutica
La celulitis es una de esas preocupaciones estéticas que afectan a mujeres de todas las edades y complexiones. Y, aunque el mercado está lleno de cremas, geles y tratamientos que prometen mejorar su aspecto, muchas personas terminan sintiendo que los resultados no llegan. ¿El motivo? Quizá no tenga tanto que ver con el producto elegido como con algo mucho más básico: no toda la celulitis es igual.
Según explica Lucía Altozano, farmacéutica especializada en cosmética dermatológica, uno de los errores más frecuentes es pensar que todos los casos responden de la misma manera. "La celulitis no es solo grasa acumulada sino que implica cambios en la microcirculación, inflamación de bajo grado y una alteración de la matriz extracelular que acaba afectando a la textura de la piel", señala.
Dura, blanda o edematosa: así se diferencian
Aunque solemos hablar de ella en términos generales, lo cierto es que existen distintos tipos de celulitis y cada uno presenta características propias.
La llamada celulitis dura o compacta suele aparecer con más frecuencia en mujeres jóvenes y activas. A simple vista la piel puede parecer firme, pero al pellizcarla aparecen los hoyuelos típicos de la piel de naranja. Suele localizarse en muslos y glúteos y, con el paso del tiempo, puede evolucionar hacia formas más visibles y difíciles de tratar.
La celulitis blanda, por su parte, suele ir acompañada de flacidez y pérdida de tono. Es habitual en zonas como el abdomen, los brazos o la cara interna de los muslos y se reconoce porque el relieve de la piel resulta visible incluso sin ejercer presión.
También existe la llamada celulitis edematosa, una variante menos frecuente cuyo origen suele estar relacionado con una alteración circulatoria agravada por la retención de líquidos. Suele afectar especialmente a las piernas y puede provocar sensación de pesadez, hinchazón e incluso molestias al tacto.
Por qué un mismo anticelulítico no funciona igual para todas
Esto también explica por qué algunas personas obtienen buenos resultados con determinados anticelulíticos mientras que otras apenas notan cambios.
"Uno de los errores más frecuentes es aplicar un único producto para todos los tipos de celulitis. Cada tipología responde a mecanismos distintos, por lo que el tratamiento debe estar adaptado", explica la farmacéutica.
En los casos de celulitis dura o compacta suelen recomendarse activos como la cafeína o la carnitina, conocidos por su acción sobre los depósitos de grasa. Cuando existe flacidez, en cambio, cobran protagonismo ingredientes como el retinol o determinados activos reafirmantes, orientados a mejorar la elasticidad y el aspecto de la piel.
En la celulitis edematosa el enfoque suele ser diferente. El objetivo principal pasa por favorecer el drenaje y mejorar la circulación, especialmente cuando existe retención de líquidos.
La constancia sigue siendo la clave
Elegir los ingredientes adecuados es importante, pero no lo es todo. Mantener una rutina constante, acompañada de masaje, ejercicio físico regular, una buena hidratación y hábitos saludables, sigue siendo fundamental para mejorar el aspecto de la piel.
"Los resultados no son inmediatos. La piel necesita tiempo para responder", recuerda Altozano. Una razón más para no esperar cambios de la noche a la mañana y para entender que la elección del producto es tan importante como la regularidad con la que se utiliza.


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