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Doctores José Abellán Alemán y José Abellán Huerta: «Tener ganas de orinar eleva la tensión»

12 June 2026 at 02:00

A lo largo de las páginas de «Controlando mi hipertensión día a día», de Arán ediciones, los doctores Abellán explican con consejos prácticos cómo podemos cuidar la salud cardiovascular en el día a día.

¿A qué edad hay que medirse la tensión?

Si se es normotenso, se aconseja medirla al menos en alguna ocasión y con una periodicidad anual, como mínimo, a partir de los 40 años. A partir de los 60 hay que medirse la tensión con más frecuencia, pues conforme vamos envejeciendo las posibilidades de volverse hipertenso aumentan. Por una parte, el propio proceso de envejecimiento hace que las paredes de nuestras arterias pierdan elasticidad, volviéndose más rígidas lo que hace que se dispare la presión arterial sistólica (la máxima). Por eso, a partir de los 60 es frecuente encontrar hipertensos sistólicos aislados. Esto nos lleva a otra reflexión que hay que tener en cuenta y es el de la presión del pulso o diferencial. Es decir, la diferencia entre la sistólica y la diastólica (mínima), si excede de 70 mm Hg hay que considerar que es un factor de riesgo añadido.

¿La hipertensión no da síntomas?

Generalmente siempre que no sean cifras muy elevadas no suele dar síntomas, de ahí que se llame el «asesino silencioso». No busque señales donde no las hay. Muchas de ellas son falsas, como mareos, cefaleas... La única forma segura de confirmar qué cifras tenemos es medirnos la tensión en condiciones adecuadas.

¿Cuáles son los errores al medir?

Los valores que aparecen en el esfigmomanómetro son el resultado de los propios que tiene el paciente, más los valores artefactados por una serie de circunstancias. La principal es la reacción de alarma que la maniobra despierte en el paciente: la llamada «hipertensión de bata blanca». Y es la situación de nerviosismo que nos despierta el medio o el observador. Mayor si es un médico. Esto eleva unos mm de Hg la tensión. Para evitarlo, aconsejamos medir la tensión varias veces espaciadas al menos un minuto y quizás despreciar los valores de la primera medición. Además, el paciente debe estar en reposo al menos 5 minutos antes de medírsela, con la espalda apoyada en el respaldo de la silla y las piernas sin cruzarse. No debe haber comido antes, ni fumar, ni haber hecho ejercicio físico y debe estar sin necesidad de orinar. Además, no debe hablar ni que le hablen porque eso eleva la tensión. Y el aparato debe estar en buenas condiciones y homologado.

¿Tener ganas de orinar eleva la tensión?

Sí, porque tener ganas de orinar activa nuestro sistema nervioso simpático. Cuando la vejiga se distiende se activa el simpático, lo que libera catecolaminas que son vasopresoras y elevan las cifras de la presión arterial.

¿Qué factor influye más: la obesidad, la sal, los ultraprocesados o el alcohol?

El factor etiopatogénico relacionado más directamente con el desarrollo de hipertensión arterial es la obesidad. Sobre todo, la abdominal. El mensaje que hay que trasladar es que perdiendo peso se reduce la presión arterial.

¿Se puede reducir la hipertensión solo cambiando de hábitos?

Sí. La adopción de un estilo de vida saludable (controlar el peso corporal, llevar una alimentación saludable tipo mediterránea, pobre en sal y hacer ejercicio de forma regular) previene o retrasa la aparición de hipertensión arterial. Si tenemos una mala dotación genética que nos va a predisponer a desarrollar, por ejemplo, hipertensión arterial, pero llevamos un estilo de vida saludable, podemos retrasar hasta en un 60% la aparición de la enfermedad.

Pueden darme un ejemplo de dieta idóneo y realista para una persona con hipertensión arterial.

Desayuno: Un vaso de leche al que puede añadirle café, pues un hipertenso puede tomar libremente dos o tres cafés al día siempre que no exista otra contraindicación, con una tostada de pan con aceite virgen extra y una pieza de fruta que puede trasladar a media mañana.

De comida: una ensalada verde rehogada con dos cucharadas de aceite de oliva virgen extra; un guiso (potaje, lentejas, cocido sin grasas, etc.) o un plato con carne a la parrilla. Una pieza de fruta del tiempo y algunos frutos secos como nueces o almendras o avellanas.

Y de cena: un hervido de judías con cebollas y patatas; un plato de pescado hervido o a la plancha o una tortilla francesa. Una pieza de fruta o yogur.

© LA RAZÓN

José Abellán Alemán y José Abellán Huerta

Las gotas de atropina en dosis bajas son eficaces para la miopía

11 June 2026 at 23:30

Un ensayo clínico publicado hoy por "The BMJ" sugiere que las gotas oftálmicas de atropina de baja concentración son un tratamiento seguro y eficaz para la miopía en niños del Reino Unido, aunque sus efectos son pequeños.

Los investigadores afirman que las gotas produjeron reducciones pequeñas pero significativas en la progresión de la miopía en comparación con el placebo, y son "un complemento valioso a las intervenciones ópticas actualmente disponibles para el tratamiento de la miopía en niños en el Reino Unido".

Las tasas de miopía en niños están aumentando en todo el mundo y están relacionadas con mayores costos de atención médica y complicaciones oculares a largo plazo.

Las gotas oftálmicas de atropina se utilizan en todo el mundo para tratar la miopía en niños, pero actualmente no están disponibles en el NHS (Servicio Nacional de Salud del Reino Unido), por lo que su eficacia y seguridad en niños en el Reino Unido son inciertas.

Para abordar esta falta de conocimiento, los investigadores reclutaron a 289 niños con miopía de entre 6 y 12 años (edad promedio: 9,3 años; el 72 % declaró ser de etnia blanca; el 56 % eran niñas) de cinco servicios oftalmológicos hospitalarios del NHS e instituciones académicas entre junio de 2019 y febrero de 2022. Todos los niños usaban gafas estándar para corregir la miopía.

Un total de 192 niños recibieron diariamente gotas oftálmicas de atropina al 0,01% y 97 recibieron placebo durante dos años, además de usar gafas estándar. La progresión de la miopía, el crecimiento ocular, la seguridad y la tolerabilidad se monitorizaron cada seis meses. Se dispuso de los resultados finales para 230 niños (151 en el grupo de atropina y 79 en el grupo de placebo).

Tras tener en cuenta factores como la edad, la etnia y los antecedentes de miopía en al menos uno de los padres, los niños que utilizaron gotas oftálmicas de atropina experimentaron una pequeña disminución en la progresión de la miopía y el crecimiento ocular en comparación con aquellos que utilizaron gotas de placebo.

En concreto, el tratamiento con atropina produjo una reducción media de 0,38 dioptrías en el error refractivo y de 0,14 mm en la longitud axial central, dos medidas clave de la miopía, en comparación con el placebo.

El diámetro pupilar fue el único otro resultado con una diferencia notable (0,36 mm mayor en el grupo de atropina). No se observaron diferencias en la frecuencia de eventos adversos ni en las medidas de tolerabilidad, como dolor ocular, visión borrosa, picazón o dificultad para leer y escribir.

Los investigadores reconocen varias limitaciones del ensayo, como la generalización de los resultados fuera de un entorno de ensayo clínico y la posible influencia de la pandemia de Covid-19, que se produjo durante el período del ensayo.

No obstante, concluyen: «Los resultados sugieren que un producto oftálmico de atropina de baja concentración sería una valiosa adición a las intervenciones ópticas actualmente disponibles para el tratamiento de la miopía en niños en el Reino Unido».

© LA RAZÓN

La miopía en niños está aumentando en todo el mundo
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