Cuando oigo la palabra Mundial, me evoca a recuerdos de la infancia, a esa etapa en las que era un absoluto placer ver un partido tras otro sin descanso. Siendo feliz, en definitiva.
Los nuevos tiempos traen un fútbol muy distinto de aquel. O eso al menos te dicta la memoria. El dinero se entromete en exceso –con países como Qatar o Arabia organizando el evento– y la política también: habrá qué ver cuánto interfiere Donald Trump. Que le pregunten a Irán, exiliado en México pese a jugar sus partidos en Estados Unidos, o al arbitro somalí deportado por unos presuntos vínculos con terrorismo.
Pero creo, y confío en ello, que en cuanto eche a rodar el balón, todo eso se acabará olvidando. Es lo bueno del fútbol. Alucinaremos con todas las superestrellas del torneo y disfrutaremos con cada partido, por muy aburrido que suene un Bosnia y Herzegovina contra Canadá.
Y además España llega con un superequipo. Campeona de Europa y con más de dos años sin haber perdido un partido, llega el momento de cambiar la camiseta de nuestro equipo, olvidando todo tipo de rencillas, y ponernos la de todos: la Roja. Fue un orgullo ver a un país unido en las victorias –de 2008 a 2012– y también lo fue verlo llorar en las derrotas. Que se repita ahora, ¡todos con España!
Ganar un Mundial de fútbol ya no es una utopía para España. En Sudáfrica, hace ya 16 años, se rompió una especie de maleficio que se extendió durante muchísimos años para lograr una de las mayores gestas de nuestro país y hacerlo además en el deporte rey. Todos recordemos donde estábamos aquel 11 de julio de 2010. Con quién nos abrazamos cuando marcó el gol de la final Andrés Iniesta. Cómo gritamos con cada patada de la selección holandesa –antes de su horrible cambio a Países Bajos– y las lágrimas con el pitido final del árbitro.
Eran días felices para la selección española. Dos años antes, se había ganado la Eurocopa en Viena. Y dos años después, se levantó otra vez el torneo continental con una paliza a Italia (4-0) en Kiev.
Fue uno de los ciclos de mayor dominio de una selección de la historia con una generación irrepetible, la de los Xavi, Iniesta, Casillas, Ramos, Villa, Torres, Puyol, Xabi , Busquets, Pedro y compañía.
Pero tras ellos, llegó la 'normalidad'. Batacazo inesperado en Brasil 2014 –adiós en la fase de grupos– con los mismos jugadores, pero ya con demasiados kilómetros en las piernas. Debacle en Rusia 2018, eliminados por la anfitriona en octavos de final, con el esperpéntico cambio de seleccionador apenas dos días antes de inicio del torneo. Y nueva decepción en Qatar 2022, con Luis Enrique a los mandos y una desunión como no se recuerda: adiós de nuevo en octavos, ante Marruecos en la tanda de penaltis.
En las Eurocopas, más de lo mismo. No se dio la talla en 2016, donde se cayó ante Italia en octavos, aunque sí se dio una buena imagen en 2021, eliminados en las semifinales –de manera bastante injusta futbolísticamente hablando– ante Italia, de nuevo sin suerte en los lanzamientos desde los 11 metros.
Pero España es país de grandes futbolistas y solo era cuestión de tiempo que eso se viera reflejado, de nuevo, en el campo. La irrepetible Generación de Oro del fútbol español ya tiene sucesora con un grupo de talentosos jugadores comandados por el más joven de todos ellos: Lamine Yamal.
Por primera vez en la historia, la Roja tiene a uno de los grandes atractivos del torneo. Pese a la calidad de jugadores como Xavi Hernández, Andrés Iniesta o Iker Casillas, los focos se iban hacia Cristiano Ronaldo, Leo Messi o Neymar Jr. Ahora, eso no pasa: el de Rocafonda le mira a los ojos, mediáticamente, a los Mbappé y compañía. Y en el campo, no parece haber un futbolista mejor que el extremo español.
Además, como líder del grupo está todo un Balón de Oro, Rodri Hernández. El único jugador español, junto a Luis Suárez, en ser elegido el mejor futbolista del mundo.
Junto a ellos, un grupo tremendo de futbolistas con mucho más fútbol que nombre: Pedri destaca entre ellos, pero también Mikel Oyarzabal, Nico Williams, Fabián Ruiz, Mikel Merino, Marcos Llorente, Dani Olmo... y así hasta completar la lista de 26 convocados. Con ese grupo se ha levantado una Nations League, en 2023, y también una Eurocopa, en 2024, que fue la confirmación de que este grupo está llamado a hacer historia.
Mención especial merece Luis de la Fuente, un hombre de la casa en la Real Federación Española de Fútbol que llegó discutido y al que nadie tose ahora. Su labor está siendo absolutamente impoluta.
Pero como un Mundial es un Mundial, prudencia absoluta. España es especialista en llegar como favorita y acabar con una gran decepción, conviene recordarlo. Para empezar, hay que superar el grupo, por muy asequible que parezca Cabo Verde, Arabia Saudí y Uruguay, y hacerlo como primera de grupo. Después, respeto a cada rival... y a soñar.
La Inteligencia Artificial ha llegado para revolucionar la sociedad actual en todos los aspectos. Desde una simple búsqueda en el móvil sentado en el sillón hasta lo que da de comer a las personas cada mes: el trabajo. Esta tecnología tiene un impacto directo en el mercado laboral, tanto positivo como negativo dependiendo del puesto y la persona en cuestión. Según los datos de Hays, los ingenieros de IA alcanzan retribuciones de hasta 72.500 euros anuales, una cifra que los coloca prácticamente al mismo nivel que los Change Managers, que lideran el ranking con 72.700 euros.
Estos altos salarios se deben a la escasez de talento especializado que hay en España. No todo es positivo porque hay empresas que suprimen algunos puestos por la llegada de esta tecnología, lo que deja a muchos trabajadores en la calle. El miedo a perder el empleo ha llegado a muchos trabajadores, que temen por ser sustituidos. Esa sensación no la comparte una de las personas más influyentes en la actualidad, Jeff Bezos. El fundador de Amazon considera que la IA va a ser beneficiosa a nivel laboral para la gran mayoría de familias, como afirmó en una entrevista con la CNBC.
Cómo afectará la IA al mercado laboral
Jeff Bezos dejó una frase que fuera de contexto puede atemorizar todavía más: "Muchas personas que viven en hogares con dos ingresos verán cómo una de ellas abandona el mercado laboral". Puede sonar a despido, pero lo afirma en el sentido de que no va a ser necesario tener dos sueldos en casa para que la familia salga adelante sin apuros en el día a día. Parece algo muy lejano a día de hoy, pero confía en que se llegue a ese punto.
Así será la economía en unos años por la IA
No solo se lanzó a hacer esa predicción, sino que también explicó cómo considera que será el mundo en unos años: "Predigo que realmente tendremos deflación, suponiendo que dejemos que esta tecnología se desarrolle y no la frenemos con una regulación demasiado temprana". Cree que puede llegar una normativa que impida que la IA llegue hasta el punto que Jeff Bezos considera que puede llegar a día de hoy. Su impacto sería total.
También explicó por qué las familias necesitarán menos recursos y llegará la mencionada deflación: "Todo será más barato, la comida será más barata, la construcción de viviendas será más barata". La vivienda ahora es el gran problema en España e incluso se proponen algunas soluciones llamativas, pero considera que evolucionará favorablemente para los ciudadanos gracias a la Inteligencia Artificial.
"Incluso si resulta ser una burbuja, no deberías preocuparte porque la burbuja está impulsando la inversión y gran parte de esa inversión terminará siendo muy saludable", sentencia. Todos sus mensajes son positivos respecto a la llegada de la IA, aunque no todas las experiencias son igual de positivas como muestra Starbucks, que ha dejado de usar su IA tras ser incapaz de contar cartones de leche. Solo queda esperar para ver el camino que lleva la Inteligencia Artificial.